DANZA ORIENTAL CONSCIENTE en el embarazo, parto y más: entrevistamos a Marisol Díez, bailarina y psicoterapeuta corporal

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(Reportaje de 21′ sobre la danza oriental y el parto en “La aventura del saber” de TV2 en el que aparece Marisol Díez. Los otros 3 vídeos están abajo, al final de la entrevista)

“La Danza Oriental Consciente hace que mejore la relación con el cuerpo, devolviendo la expresividad, la espontaneidad, y la capacidad de disfrutar de zonas que, en la cultura occidental no son del todo “bien consideradas”. El vientre, en la cultura occidental, sólo es valorado y puede ser enseñado con orgullo si es un vientre plano, musculado, más propio de una adolescente que de una mujer adulta. En la tradición oriental, el vientre es considerado parte fundamental de nuestro cuerpo, es el centro, el HARA, EL ORIGEN DE NUESTRA ENERGÍA VITAL”

“En mis sesiones con las mujeres hago lo posible para recuperar esta percepción de esta zona de nuestro cuerpo, más allá de lo estético. Cuando esto se consigue, la percepción de una misma, del propio cuerpo, la salud y el equilibrio interno, mejoran de manera “mágica”

“El objetivo principal de estas clases no es el de formar bailarinas y acabar en un escenario, sino como un recurso principal que AYUDARÁ A LAS MUJERES A TOMAR CONCIENCIA DE SU CUERPO, de cómo es, cómo funciona, cómo se mueve, cómo puede utilizar los movimientos para mejorar el equilibrio interno y la salud en general”

“También he bailado acompañando a otras mujeres en sus partos, pero no con pañuelos y lentejuelas, sino abrazada a ella, sudando con ella, gimiendo, cantando, girando, agachándonos y volviendo a levantarnos…, ofreciéndole mi cuerpo como apoyo físico cuando las fuerzas le fallaban (…) Acompañar a una mujer en ese momento es una experiencia íntima y salvaje. Única e irrepetible”

“Si una mujer ha bailado durante el embarazo, SI CONFÍAN EN SU PELVIS, EN SU ÚTERO, en que puede parir a su hijo, puede también utilizar esta fuerza para superar lo que a veces pueden ser situaciones no previstas”

“Cada vez se hace más necesario abrir la medicina convencional a recursos propios de medicinas más holísticas, y el trabajo en el cuerpo se hace algo fundamental. Los médicos generalistas aconsejan cada vez más a sus pacientes hacer yoga, tai-chi, danza del vientre, y cada vez están más abiertos a recomendar este tipo de técnicas”
Marisol Díez

La danza oriental es mucho más que un baile de seducción, espectáculo y lentejuelas. De origen ancestral pero asociada a la época faraónica, las sacerdotisas ofrecían bailes a los Dioses en ritos ligados a la fecundidad y al nacimiento.

En el siglo XXI, más allá de la moda y el exotismo, la danza oriental es una forma de reconciliación con nuestro cuerpo, especialmente con el lugar sagrado que es el vientre, y ofrece importantes efectos terapeúticos.

Marisol Díez es bailarina, profesora, psicoterapeuta corporal y doula y está especializada en lo que ella ha denominado “Danza Oriental Consciente” que comparte con todo tipo de mujeres, pero especialmente con embarazadas a quienes esta técnica ofrece numerosos beneficios a nivel físico y emocional y les facilita el parto en muchos sentidos.

En esta entrevista Marisol nos cuenta a través de su biografía, de sus dos partos como experiencias muy diferentes y de su formación continua, en qué consiste la Danza Oriental Consciente, cómo actúa, cómo encaja con los partos tan medicalizados, cómo lo están acogiendo las comadronas, personal sanitario y las propias madres, y nos muestra una visión gozosa y plena del nacimiento.

Y también es muy recomendable ver el reportaje en el que ella y sus alumnas aparecen.

1. ¿Qué es la Danza Oriental Consciente?

La “Danza Oriental Consciente” (DOC) tal y como yo la concibo, surgió como una variante de la Danza Oriental que podría estar incluida dentro de lo que entendemos como “Danzas Terapéuticas”. A partir del año 2005 empecé a utilizar el nombre de “Danza Oriental para el Nacimiento Consciente” refiriéndome a las sesiones que estaba haciendo desde el 2003 con las embarazadas en la maternidad Acuario (Alicante). Posteriormente, y por hacer más sencillo el nombre, empecé a llamar a mi trabajo “Danza Oriental Consciente” (DOC)

En las clases de DOC utilizo recursos técnicos de la danza oriental clásica, métodos de trabajo y manera de entender y trabajar el cuerpo muy afines y cercanos a otras técnicas orientales (yoga, chi-kung), además de otras herramientas tomadas de diversas técnicas psicoterapéuticas corporales y humanistas (bioenergética, gestalt).

El cuerpo es trabajado desde un punto de vista holístico, considerando que “somos cuerpo, mente y energía”, y teniendo en cuenta esto a la hora de presentar los ejercicios en las sesiones.

El objetivo principal de estas clases no es el de formar bailarinas y acabar en un escenario, sino como un recurso principal que ayudará a las mujeres a tomar conciencia de su cuerpo, de cómo es, cómo funciona, cómo se mueve, cómo puede utilizar los movimientos para mejorar el equilibrio interno y la salud en general.

Las herramientas tomadas de las terapias psicocorporales ayudan a centrar la atención en “el sentir” del cuerpo durante las sesiones, y dentro de la estructura de las mismas, se cuenta con un tiempo para la escucha y la expresión verbal de cada una de las participantes en el grupo, donde se invita a compartir emociones, sentimientos o preocupaciones.

2. ¿Cuáles son los beneficios en general de este tipo de danza?

Después de muchos años de experiencia he comprobado que esta manera de trabajar devuelve a nuestras vidas una dimensión que considero es fundamental para nuestras relaciones: la capacidad de “darnos cuenta”, de tomar conciencia de nuestro cuerpo, además de como este está íntimamente relacionado con el mundo de los pensamientos y emociones.

La Danza Oriental Consciente hace que mejore la relación con el cuerpo, devolviendo la expresividad, la espontaneidad, y la capacidad de disfrutar de zonas que, en la cultura occidental no son del todo “bien consideradas”.

El vientre, en la cultura occidental, sólo es valorado y puede ser enseñado con orgullo si es un vientre plano, musculado, más propio de una adolescente que de una mujer adulta. En la tradición oriental, el vientre es considerado parte fundamental de nuestro cuerpo, es el centro, el Hara, el origen de nuestra energía vital.

En mis sesiones con las mujeres hago lo posible para recuperar esta percepción de esta zona de nuestro cuerpo, más allá de lo estético. Cuando esto se consigue, la percepción de una misma, del propio cuerpo, la salud y el equilibrio interno, mejoran de manera “mágica”.

3. ¿Qué aporta la danza oriental en el embarazo, parto y posparto?

  • Prepara a la mujer física y emocionalmente para el momento del parto, ayudándole a recuperar la confianza en su cuerpo.
  • Crea un espacio de acogida donde la mujer se sienta confiada para compartir las emociones y dudas derivadas de su estado.
  • Ayuda a que la mujer viva de manera saludable y serena los cambios que irán ocurriendo en su cuerpo
  • Facilita el encuentro grupal con otras mujeres en su mismo estado
  • Prepara a la mujer para que pueda vivir tanto el embarazo como el nacimiento de su hijo/a como un proceso vital más dentro de su sexualidad
  • Favorece el contacto de la mamá (o en su caso, también de la pareja) con el bebé dentro del vientre. Facilitando así que ya se vaya estableciendo una relación con la niña o el niño que va a nacer
  • Durante el embarazo, la realización de los movimientos circulares ayuda a aliviar molestias en espalda, digestiones pesadas, ataques de ciática, etc..
  • Las mujeres aprenden y practican movimientos concretos que podrán utilizar en las diferentes fases del parto ayudando así a que las contracciones sean más eficaces y a que el bebé vaya descendiendo por el canal de parto
  • La participación activa de la mujer durante el parto es fundamental, y las sesiones de danza oriental consciente ayudan a que esta sea la actitud con que la mujer se enfrente a ese momento
  • En el posparto ayuda a que la mujer vuelva a sentirse femenina, da la posibilidad de encontrase de nuevo con otras mujeres y compartir experiencias, además de que la realización de los movimientos ayuda a que el cuerpo vaya recuperando su equilibrio poco a poco. Los ejercicios ayudan a recuperar el tono de la musculatura abdominal y suelo pélvico de una manera amable y divertida.

4. ¿Hay mujeres que bailan en el parto?

Esta pregunta siempre me hace sacar una sonrisa… Resulta curioso e insinuante imaginar a una bailarina, con sus velos y lentejuelas, como en un ritual mágico, bailando mientras da a luz a su bebé… En mis propios partos hice lo posible por moverme libremente, me balanceé, hice círculos de todos los tamaños y colores, utilicé los movimientos de la danza en todas las posturas imaginables… Me sentía bailando con mi hija…, pero esta no es la misma imagen que cuando una bailarina “baila” en un escenario, claro está.

También he bailado acompañando a otras mujeres en sus partos, pero no con pañuelos y lentejuelas, sino abrazada a ella, sudando con ella, gimiendo, cantando, girando, agachándonos y volviendo a levantarnos…, ofreciéndole mi cuerpo como apoyo físico cuando las fuerzas le fallaban…

Acompañar a una mujer en ese momento es una experiencia íntima y salvaje. Única e irrepetible.

El estado alterado de conciencia que tiene la mujer que está de parto, y sus acompañantes, si se dejan fluir con la experiencia, es incomparable a nada que puedas imaginar. Nunca sabes lo que va a pedirte el cuerpo. La cabeza ya no tiene nada que decir.

Asumir esto no es fácil en una cultura tan “controladora” a nivel racional como es la nuestra. Hay que estar muy preparada, física y emocionalmente, no sólo para parir, sino para acompañar a una mujer que está de parto. Laura Gutman nos lo cuenta estupendamente en sus libros y publicaciones.

Y sí…, para mi el parto fue como una danza, con mi bebé, con mi compañero, conmigo misma, con el cosmos…, pero una danza muy íntima…, la más íntima y hermosa.

5. ¿Es compatible la Danza Oriental Consciente con el parto medicalizado?

En un parto medicalizado la mujer se queda en una actitud pasiva frente al nacimiento de su bebé. A partir de ahí “los médicos mandan”, se supone que “ellos son los que saben”… Considero que esto debería ser exclusivamente una opción cuando hubiese motivos médicos que realmente lo justificaran. En un parto con epidural, la mujer pierde la sensibilidad de cintura para abajo, poco puede escuchar en ese momento a su cuerpo.

Cuando se utiliza oxitocina para provocar las contracciones y/o acelerar el parto, el cuerpo se ve desbordado por unas sensaciones muy fuertes que suelen ser vividas con ansiedad. El dolor y el miedo se apoderan de lo que ocurre. El paso siguiente suele ser la epidural. O la cesárea…

Si una mujer ha bailado durante el embarazo, si confían en su pelvis, en su útero, en que puede parir a su hijo, puede también utilizar esta fuerza para superar lo que a veces pueden ser situaciones no previstas.

El parto ocurre, y nadie puede asegurarte que por haber bailado, por haber hecho canto prenatal, por haber elegido tal o cual hospital, va a ser un parto perfecto e indoloro.

Lo que se mueve en un el nacimiento de un ser se escapa de nuestro control, queramos o no, y aceptar esto es el primer paso para relajar nuestros miedos.

Nuestro cuerpo está preparado para parir a nuestras crías. Sentir esto, recordar esto, es algo muy poderoso que posiblemente haga que sea cada vez menos necesario medicalizar un parto.

6. ¿Quién es Marisol Díez y como se especializó en esta técnica?

Nací hace ahora cuarenta años, en un hospital de Madrid, en un momento en el que el protocolo hospitalario hacía que los recién nacidos fueramos separados de nuestras madres durante horas. Esto posiblemente tuvo que ver de manera importante en el camino que tomó el resto de mi vida…

En el año 1986 comencé mi recorrido por el mundo de la danza con la danza-jazz. Fui una “alumna adelantada”, y en el año 1988 ya estaba impartiendo mis primeras clases de iniciación a la danza-jazz, muerta de miedo en aquel momento, por supuesto….

Desde entonces la vida ha dado muchas vueltas, y además de seguir bailando, y aprendiendo otras técnicas de danza (moderno, contemporáneo, clásico, oriental, etc..), continué trabajando como profesora de danza hasta la actualidad.

En el año 1995 conseguí la licenciatura en Psicología en la UAM de Marid, y el año 1999 terminaba mi formación como psicoterapeuta bioenergetista en el Instituto Español de Terapia Bioenergética con Luís Pelayo.

Desde mi nacimiento tenía algunas heridas y cicatrices que necesitaba “limpiar” antes de poder dedicarme profesionalmente a la psicoterapia, por lo que en el año 1988 empecé mi propio proceso terapéutico con una terapeuta bioenergetista. Esto duro varios años, durante los cuales también tuve algún encuentro con el psicoanálisis y la terapia gestalt.

Mi paso por la psicoterapia me ayudó infinitamente como persona y como profesional. Sigo sintiendo fundamental el paso por este proceso para poder acompañar en su propio crecimiento personal a otras personas.

En el año 1998 empecé a trabajar con pacientes en sesiones de psicoterapia individual y grupal, pero después de un año de experiencia decidí volver a la danza. Algo me hacía sentir con fuerza que debía encontrar mi propio camino como “acompañante emocional”, y posiblemente este estaba muy cerca de lo que ya estaba haciendo en aquel momento en mis clases de danza, aunque aún no me hubiese dado cuenta de ello.

Mi hijo Daniel nació hace 13 años en Acuario, y Alba nació en el 2001 en el hospital La Paz de Madrid. Dos experiencias tremendamente diferentes. Las dos me hicieron crecer como mujer y mejorar como persona, aunque la primera fue mucho más amable y respetuosa, conmigo y con el bebé.

De aquella primera experiencia sólo recuerdo momentos hermosos, pero además recuerdo lo fundamental que fue para mi el encontrar ese lugar donde yo podía expresarme libremente sin ser juzgada, donde podía aprovechar la movilidad de mi cuerpo para ayudar a mi hijo a nacer, y donde además, los profesionales me facilitaron recursos para que yo pudiese parir en vertical. Fue una experiencia de crecimiento personal increíble. Supe entonces que debía compartir esto con las mujeres.

En el año 2000 me formé como Doula (acompañante de partos) en Mare Nostrum, Barcelona, junto con las mujeres de la asociación de Mares Doules. Para terminar mi formación necesitaba acompañar a varias mujeres en sus embarazos y partos…, pero antes me tocaba pasar por otro embarazo: el mío propio.

Alba nació en el año 2001, y ella (como todos los hijos…) aún me traía otra lección preparada…

“Decidió” nacer en Marid, en el Hospital de La Paz. Me puse de parto cuando viajaba hacia Acuario 10 días antes de la fecha prevista de parto. Una lección de vida también sorprendente. Reconozco que pasé miedo, pero sentí con fuerza que mi hija me necesitaba, entera, yo tenía que parirla como sabía hacer. No podía permitir que nadie me metiese miedo…, (y os aseguro que lo intentaron).

La experiencia me demostró que era capaz de parir a mi hija ¡incluso en aquel lugar que yo sentía tan hostil! …Y mi hija nació con facilidad, rápidamente… A las cinco horas de que Alba había nacido pedí el alta voluntaria para irme de allí, con mi hija en los brazos.

En aquel momento vivíamos en León. Cuando Alba cumplió un año ya estábamos viviendo junto al mediterráneo, en Beniarbeig, junto a la maternidad Acuario. Sentía con una fuerza tremenda que el mejor lugar para poder compartir mi experiencia con otra mujeres, era en aquel hospital, que yo sentía que era “el hospital de las mujeres”.

En el 2003 empecé a colaborar con las matronas en las sesiones de preparación al parto y en el posparto. Fue entonces cuando tuve que encontrar un nombre apropiado para las sesiones que estaba haciendo con las mujeres embarazadas, y así nació la Danza Oriental para el Nacimiento Consciente. Posteriormente, y al utilizar este trabajo también con otros grupos diferentes (tercera edad, mujeres no embarazadas) pasó a llamarse simplemente Danza Oriental Consciente.

La bioenergética me había aportado recursos que me habían permitido disfrutar de una manera muy consciente de mis embarazos y partos. La danza oriental me “había devuelto” la relación amorosa con mi vientre de una manera muy poderosa. Los movimientos de la danza eran como auto-masajes durante el embarazo que llevaron mi conciencia muy, muy hacia adentro…, hacia mi útero, hacia mis orificios, hacia mi bebé.

El momento del parto, el momento del nacimiento de un nuevo ser, es ALGO SAGRADO. Es un momento en el que nace un bebé, pero además si se dan las condiciones necesarias, una “niña-adolescente-joven” se transforma en mujer-madre, un joven se transforma en padre y una nueva relación con el mundo empieza.

Este momento de crecimiento personal está al alcance de todos. Es de una intensidad y hermosura inimaginables, y tenemos el derecho a vivirlo. Podemos vivirlo, y yo quería y quiero acompañar a las mujeres, y a sus parejas, a tener esa experiencia. En esto consiste mi trabajo.

Después de esto la vida me regaló aún varias sorpresas: Tuve la ocasión de acompañar a varias mujeres, no sólo en sus embarazos, como doula y amiga, sino en sus partos. Y ví nacer a Estrella, a Almar, a Ibai, a Aimar y a Ayla. Estuve al lado de Laura, de Macarena, de Judith, y junto a ellas viví algunos de los momentos más impresionantes de mi vida.

Todo esto forma parte de mi “mochila de recursos” a la hora de trabajar con las mujeres. Mi formación recorre de forma paralela el mundo académico y el autodidactismo. Para mí el recorrido hecho hasta ahora está lleno de coherencia interna, aunque soy consciente de que aún me quedan aventuras por descubrir en el camino que he decidido tomar.

En los dos últimos años, y coincidiendo con mi trabajo con las mujeres mayores, me he sentido cerca del trabajo de acompañamiento a la muerte. El nacimiento y la muerte…, desde la conciencia y con respeto.

7. ¿A qué tipo de personas se dirigen tus cursos-talleres y en que consisten?

En la actualidad imparto clases regulares de Danza Oriental para mujeres en Ontígola, un pueblo que está junto a Aranjuez, donde vivo actualmente. Estas clases son para público general. En estas sesiones las mujeres aprenden técnica de danza oriental de “una manera especial”. Para mí es importante que las sesiones sirvan para que las mujeres se sientan después mejor.

Durante siete años estuve impartiendo sesiones de DOC en la maternidad Acuario, pero en este momento se han interrumpido por habernos mudado a vivir a Madrid. Espero poder volver a colaborar con ellas más adelante, pero por ahora estoy contactando con las matronas y profesionales de la salud cercanos a mi lugar de residencia para darles a conocer mi trabajo y volver a tener grupos de mujeres embarazadas.

Habitualmente imparto talleres intensivos a profesoras de danza, bailarinas y mujeres embarazadas que quieren acercarse a este trabajo. Los talleres de introducción suelen durar seis horas impartidas en dos módulos de tres horas, y en ellos se hace una primera toma de contacto donde las participantes tienen ocasión de experimentar, reflexionar y compartir desde el cuerpo que baila y se expresa.

Además, desde hace tres años imparto talleres intensivos para matronas en los colegios profesionales y escuelas de enfermería de toda España. Formo parte del equipo docente de la empresa Laboratorios Suavinex, que dedica parte de sus recursos a impartir talleres que completan y actualizan la formación de matronas y enfermeras. En estos talleres les muestro cómo pueden utilizar las herramientas de la Danza Oriental Consciente en sus grupos de preparación al parto, o incluso en los partos.

También imparto talleres de DOC destinados al trabajo de la “Autoimagen y Autoestima”, además de sesiones regulares para mujeres de más de 60 años que quieren recuperar movilidad y vitalidad. Las clases con estas mujeres son sorprendentes y muy, muy gratificantes.

8. ¿Están receptivas las matronas y el personal sanitario a este tipo de técnicas?

En este momento encuentro que hay bastante receptividad en el mundo médico en general. Cada vez están más reconocidas las enfermedades psicosomáticas, la relación entre cuerpo y mente ya no es “algo de hippies”…, y cada vez más la medicina occidental se encuentra sin recursos realmente eficaces que logren que las personas restablezcan su salud.

Cada vez se hace más necesario abrir la medicina convencional a recursos propios de medicinas más holísticas, y el trabajo en el cuerpo se hace algo fundamental. Los médicos generalistas aconsejan cada vez más a sus pacientes hacer yoga, tai-chi, danza del vientre, y cada vez están más abiertos a recomendar este tipo de técnicas.

El índice de cesáreas ha llegado a ser en España “de escándalo”. El exceso en el intervencionismo médico ha llegado a límites intolerables. Las mujeres cada vez reclamamos más que se nos de la posibilidad de parir a nuestros hijos de manera natural.

Las matronas más jóvenes, en general tienen claro que es valioso para ellas disponer de herramientas que ayuden a las mujeres a recuperar la confianza en su cuerpo. La importancia de facilitar la participación activa de las mujeres en su parto es incuestionable.

Las matronas que llevan más tiempo trabajando en el sistema sanitario en ocasiones “miran de reojo”, algo desconfiadas…, pero mi percepción después de trabajar con ellas es que, en cualquier caso, entienden y comparten la importancia de ayudar a que las mujeres vivan el embarazo y el parto no como una enfermedad, sino como algo saludable y hermoso que puede ser vivido como algo gozoso.

9. ¿Y cuál es la experiencia de las mamás?

No he tenido ocasión de hablar con todas las mujeres que han pasado por mis talleres, pero algunas si me contaron, emocionadas y divertidas, que algunos de los ejercicios que habíamos hecho en clase les habían venido muy bien durante el parto.

Muchas de ellas agradecen ese tiempo de “parar lo de fuera” para centrar su atención en su vientre, en su bebé. En muchas ocasiones se sorprenden de verse moverse de maneras que no podían ni imaginar, y sonríen cuando se sienten sensuales y “sexys”, a pesar de no tener un vientre plano…

Algunas de las molestias más comunes (acidez, estreñimiento, lumbalgias, ciáticas…) tienen alivio claro después de las clases, y sobre todo en sus caras se puede ver como después de las sesiones, las mujeres están más relajadas y con más energía.

10. ¿En qué ciudades impartes cursos y cuál es la agenda de los próximos meses?

Actualmente imparto clases regulares en Madrid: en el centro de ocio infantil Papageno tengo previstos talleres de Danza Oriental Consciente y de Terapia Bioenergética los días: 18 de diciembre, 22 de enero, 19 de febrero, 12 de marzo, 30 de abril y 21 de mayo.

Ya he estado con los talleres intensivos en Granada, Murcia, Alicante, Bilbao, Vitoria, Zaragoza, Madrid y Barcelona. Y espero estar próximamente en León, Cantabria, San Sebastián y Las Palmas, aunque las fechas están pendientes de confirmar.

Como dije antes, imparto además clases semanales para público general en Ontígola, pueblo de la provincia de Toledo que está junto a Aranjuez, donde vivo actualmente. Allí espero tener pronto abierto algún grupo de embarazadas para poder continuar con el trabajo que venía desarrollando en Acuario.

11. ¿Recomendarías algún libro sobre el tema o webs donde poder informarse?

No conozco ningún libro escrito sobre este tema. En mis talleres facilito a las participantes un listado de libros y lugares de internet que considero son importantes leer para alguien que quiera saber más sobre la maternidad, el movimiento consciente, el ejercicio físico durante el embarazo, las emociones y las técnicas psicoterapéuticas.

Algunos de ellos son, por ejemplo:

EN LA RED:

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En El Blog Alternativo: Artículos sobre el parto

 
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6 Comentarios

  1. 2 - miryam

    29 noviembre 2010 21:13

    Parece mentira la facilidad de movimiento que tienen las mujeres embarazadas,ojala yo te hubiese conocido en el mio, fue lo peor, cuando tenia que haber sido lo mejor, a mi ya no creo que me pilles embarazada, pero espero aprender tanto contigo como si lo estuviera, gracias por todo eres un sol
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