EDUCACIÓN INTEGRAL I: “Nadie le dice a un árbol cómo crecer…”

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“La vida se abre paso a través de los cuerpos de niños y les impide estarse quietos. LOS NIÑOS NECESITAN MOVERSE”

“Metemos a los niños en una escuela y, en un aula de treinta metros, les contamos lo que pasa fuera, en la vida”

“Nosotros señalamos lo que está bien y lo que está mal. Les hacemos exámenes o juicios constantemente. A todas horas, somos los jueces implacables de sus vidas. Y ellos crecen creyendo que la equivocación es mala, y dejan de intentarlo, dejan de vivir, porque el precio que pagan si se equivocan es tu amor y aceptación y ¿sabes una cosa? ELLOS TE AMAN TANTO que no pueden vivir sin esto”
Mónica de Felipe

“Educación Integral” es el primero de una serie de vídeos sobre educación integral, crianza y puerperio con los que Mónica de Felipe Larralde* lanza al mundo una reflexión sobre qué significa educar y el papel de los educadores y los padres.

¿Responde nuestra crianza y educación actual a las necesidades genuinas de los seres humanos? ¿Dejamos que las semillas puedan crecer en todo su esplendor y a su ritmo o hacemos bonsais?

Mónica nos recuerda en estos 4′ muchas cosas que la sociedad y las familias hemos olvidado o no queremos ver, pero hay que hacerlo…

Y este es el texto literal del vídeo:

EDUCACIÓN INTEGRAL I

Nadie le dice a un árbol como crecer y, sin embargo…

Nos parece que el niño tiene un cerebro igual que el de un adulto, pero en pequeño, y vacío. Por eso nos empeñamos en llenarlo. Nos parece que tenemos que instruirle y educarle: decirle cómo hacer esto o lo otro, guiarle, explicar cómo funciona todo, llenar su cabeza con datos y fechas…

Le pedimos que se comporte como un adulto. Que no llore si mamá se va, que trate de reprimir sus emociones, que esté sentado y quieto durante cinco horas al día, que no sea caprichoso, que no pida, que no llore, que no se enfade, que no toque, que no haga preguntas, que no…

Pero la vida no funciona como nosotros nos imaginamos. La vida se abre paso a través de los cuerpos de niños y les impide estarse quietos. Los niños necesitan moverse. El movimiento es una experiencia corporal placentera, maravillosa que los dota de autonomía y  autoconocimiento.

La vida se abre paso a través de ellos y necesitan oler, tocar, chupar, mirar, oír… En los primeros años de vida, el niño se relaciona con el mundo a través de los sentidos.

Metemos a los niños en una escuela y, en un aula de treinta metros, les contamos lo que pasa fuera, en la vida. Les explicamos cómo son los árboles y les obligamos a pintar árboles y a escribir sus partes en una libreta, pero no les permitimos tener la experiencia directa de sentir un árbol: tocarlo, contemplarlo, olerlo, chuparlo, oír el viento en sus ramas…

Pero la vida se abre paso a través de ellos. Y necesitan experimentar por si mismos la realidad. Entonces nosotros les decimos qué el rojo y el azul hacen el morado; que el amarillo y el rojo juntos hacen el naranja… y no les permitimos probar, les arrebatamos una de las mayores satisfacciones que tiene esta vida: comprobar, probar, experimentar por uno mismo.

Nosotros señalamos lo que está bien y lo que está mal. Les hacemos exámenes o juicios constantemente. A todas horas, somos los jueces implacables de sus vidas. Y ellos crecen creyendo que la equivocación es mala, y dejan de intentarlo, dejan de vivir, porque el precio que pagan si se equivocan es tu amor y aceptación y ¿sabes una cosa? Ellos te aman tanto que no pueden vivir sin esto.

Aunque tu hayas vivido así en tu infancia, eso no es motivo para repetirlo con tus hijos o alumnos. Las cosas pueden ser diferentes. La próxima vez, puedes espera un poco antes de dar tu opinión o permitir que sean los niños quienes experimenten directamente la vida, quienes vivan su propia existencia.  La próxima vez, podrías, antes de hablar, escuchar.

Los niños son un regalo que nos enseñan la grandeza de la vida y nuestras limitaciones. Crecer juntos es un arte que nos muestra el camino a una vida más sencilla, plena y consciente. Ponerte en marcha es tu opción.

*Mónica de Felipe Larralde es licenciada en Derecho, experta en Comunicación por la Universidad de Granada, Terapeuta Transpersonal, directora de documentales y acompaña a madres y padres en espacios de reflexión y crecimiento interior.

Sitio oficial: Grupo maternal

En El Blog Alternativo: Mucho tiempo para ser adulto, poco para ser niño
En El Blog Alternativo: El corazón guía a los niños
En El Blog Alternativo: Artículos sobre educación

 
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20 Comentarios

  1. 2 - Ana Blanco

    17 diciembre 2010 08:11

    Interesante, emocionante y lleno de razón. Ayer mismo comentaba a la tutora de mi hijo pequeño, de 12 años, que me parece increíble que un chaval que está en el colegio de las 8 a las 14, y dos días de la semana hasta las 15 horas, cuando llega a casa tenga que trabajar de 3 a 4 horas más. Mi hijo pequeño trabaja más que yo !!!. Dentro de mi entorno he elegido un colegio pequeño, de una sola línea 350 alumnos de 3 años a 16, a pesar de lo cual siguen las directrices de las Consellerías…. y luego nos extrañamos de que haya niños “hiperactivos” o con “déficit de atención”. Mi generación que tuvimos la suerte de jugar en la calle y subirnos a los árboles, ya nos costaba estar en clase y además no recuerdo haber hecho trabajos en mi casa hasta que empecé el famoso BUP, pero ya tenía 15 años. Espero que entre todos podamos cambiar este estúpido sistema, si no por mis hijos al menos por los hijos de mis hijos….. Gracías por este magnífico trabajo.
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  2. 3 - eva

    17 diciembre 2010 09:27

    Ayer tuvimos un problema con nuestro hijo de 13 años, porque nos engañó ya que tenía miedo del profesor….Qué valores aprenden? a buscar estratagemas para engañarnos a todos, solo porque tenía miedo de la reprimenda porque se olvidó de decirnos una cosa….Tiene solo 13 años. Porque pretendemos que se comporte como un adulto, sino lo es? Porque no comprendemos que se puede olvidar algo?. Porque les exigimos tanto? cuando ellos piden tan poco?, ellos realmente solo piden estar con nosotros y que les comprendamos…
    Creo que si no funcionó el sistema educativo en nosotros, porque nos empeñamos en hacerlo igual con nuestros hijos?.
    De todas formas, al final nos dijo la verdad y recibió un abrazo a cambio, espero que estuvieramos a la altura de nuestro papel. Gracias por el post, lo necesitábamos.
    Responder
  3. 4 - Ana Blanco

    17 diciembre 2010 09:46

    Hola, si no he aprendido mal en las charlas de “escuelas de padre”: eso que hicisteis de abrazarlo cuando la respuesta es la adecuada, decir la verdad, se llama refuerzo positivo. Funciona mejor, con niños, adultos etc, que el reñir ante el error (refuerzo positivo), otra cosa es que se hable con el chaval y se le explique, pero al reñir (y mucho más si se hace a gritos) se les bloquea.
    En mi profesión (he llevado asuntos de Menores) me he encontrado con niños muy perdidos, hijos de padres que les quieren mucho pero que no les han sabido enseñar. Un abrazo
    Responder
  4. 5 - AIRIS

    17 diciembre 2010 22:50

    ¿No acaba de resolver el Tribunal Constitucional que una familia NO PUEDE educar a sus hijos ellos mismos y les obligan a escolarizarlos en el sistema? Cada vez este pais huele más aire rancio y opresión.
    Si no están bien seguros de “formatearnos”, no están tranquilos.
    Nos quieres a todos igualitos.
    Responder
  5. 6 - eva

    17 diciembre 2010 23:31

    Gracias Ana, la verdad es que sí fue positivo para todos.
    He visto lo del TC, la verdad, es como si no existiera libertad ya, tenemos una democracia que enmascara muchas cosas.
    Un día vi por la tele, de pasada, un colegio en Asturias que tenían un método muy bueno, potenciaban a cada niño lo que les gustaba…estaban saliendo de ese colegio verdaderas personitas buenas en lo que les gustaba y se les veía muy felices.
    Creo que esta asignatura también está muy pendiente, el querer hacer de los niños personas felices, eso no lo sabemos hacer…bueno hay tanto que no sabemos hacer.
    Responder
  6. 7 - Nela

    18 diciembre 2010 18:05

    Yo tambien he visto lo de la familia a la que obligan a escolarizar y me hace pensar si realmente vivimos en una democracia
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  7. 8 - namaste

    20 diciembre 2010 13:51

    Por fin he visto reflejado en pocos minutos lo que me lleva a no querer escolarizar a mi hija, pese a que al TC no le parezca bien, no voy a dejar de intentarlo…
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