Eternal Dance: percibir el mundo y la unidad sin interferencias

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(La música del vídeo es de Levon Minassian, la bailarina es Laura Orsina
y el autor Axel Cipollini, quienes firman también este artículo)

“¿Cuál podría ser nuestra experiencia del mundo si pudiéramos simplemente vivir, sin interpretar, lo que nos está pasando en el momento presente?”

“Simplemente viviendo con intensidad y fluidez el momento y todo lo que pueda surgir en él, con frescura, espontánea y abiertamente, los sentidos despiertos y todo nuestro ser disponible al encuentro”

“Aprendemos así a gozar del placer de las cosas sencillas y pequeñas que siempre están presentes en nuestra vida: el placer del agua caliente que fluye sobre nuestra piel mientras tomamos una ducha, el sabor de una manzana, la caricia del viento sobre nuestra cara, el contacto con otra piel, fundiéndonos completamente con las sensaciones”
Laura Orsina y Axel Cipollini

(Artículo en la sección El Lector Alternativo Comparte de Laura Orsina y Axel Cipollini, pareja, caminantes en un viaje hacia la consciencia y la creatividad, hacedores del amor con la Vida e instructores de los talleres Hacer el Amor, de quien ya hemos publicado “Hacer el amor: mucho más que el contacto entre dos cuerpos” y “El toque consciente

Cada día recibimos una cantidad inmensa de informaciones: millones de  imágenes, sonidos, olores, sabores y toques entran por las “puertas hacia el mundo” que son nuestros órganos de los sentidos y nos proporcionan las informaciones que nos relacionan con el mundo que nos rodea.

Este intercambio de informaciones, de señales materiales y energéticas, continuamente decodificadas entre el interior y el exterior, crea nuestra personal experiencia mental del mundo.

El ser humano vive, crea y elabora su personal visión del mundo, una realidad totalmente subjetiva, dependiendo de lo que sus sentidos están transmitiendo a su cerebro y de como su mente interpreta estas informaciones.

Ademas, cuando recibimos estimulaciones, respondemos a ellas, de manera consciente o no, en un sin fin de reacciones causa-efecto que condicionan cada momento de nuestra vida.

Cada vez que uno de los sentidos recibe una información, nuestra mente, casi instantáneamente la procesa, reanudando recuerdos y conectando con nuestras historias personales y nuestro pasado, catalogando, comparando, juzgando, en una palabra, interpretando, la realidad.

De esta manera, casi siempre el discurso mental se sobrepone o se substituye a la experiencia directa, nuestra mente pone un velo entre nosotros y la experiencia, poniendo en evidencia un mapa imaginario y al mismo tiempo escondiendo el territorio real y concreto.

Así experimentamos la DUALIDAD, nos sentimos separados de los demás y del mundo, no podemos hacer la experiencia del momento presente porque siempre estamos recordando y de hecho reviviendo nuestro pasado o imaginando un futuro que está totalmente condicionado por la interpretación de lo que ya hemos vivido.

Este patrón de funcionamiento se repite en cada experiencia, en cada encuentro, en cada relación humana que tenemos a lo largo de nuestra vida. Pero, ¿cuál podría ser nuestra experiencia del mundo si pudiéramos simplemente vivir, sin interpretar, lo que nos está pasando en el momento presente?

¿Como sería, por ejemplo, mirar a un árbol sin saber lo que significa la palabra “árbol”, acercarnos a él, tocarlo, verlo, olerlo y hacer la experiencia directa del árbol con todos nuestros sentidos y nuestro cuerpo?

Y ¿cómo sería vivir la misma experiencia con otros seres humanos, relacionándonos sin juicios, sin ideas preconcebidas, sin historias personales?

Simplemente viviendo con intensidad y fluidez el momento y todo lo que pueda surgir en él, con frescura, espontánea y abiertamente, los sentidos despiertos y todo nuestro ser disponible al encuentro.

Experimentar todo esto es posible, pero para hacerlo necesitamos sumergirnos en el mundo a través de nuestras sensaciones, sin filtros innecesarios, despertando y afinando nuestros sentidos. Recobrando la sensibilidad del cuerpo y de las capacidades perceptivas ampliaremos el placer y la intensidad con la que vivimos y percibimos el mundo.

De esta manera, el mundo no será solamente algo que nos rodea y no seremos solamente nosotros a “entrar” en él, sino que nos fundiremos completamente con todo, experimentando otra vez esa sensación de unidad y no-separación que todos, por lo menos una vez en nuestra vida, hemos probado y que tanto añoramos.

Podemos entrar en contacto profundo con nuestras emociones, nuestros pensamientos, nuestras sensaciones corporales recobrando nuestra fluidez y nuestra espontaneidad, dejando que el cuerpo hable libremente, re-contactando y habitándolo completamente sin negar sus expresiones y sus necesidades.

La meditación, y en particular la meditación tántrica Tandava, junta con el masaje de Cachemira, es una práctica esencial y extremadamente sutil que nos permite tocar completamente el mundo y la realidad, a través del cuerpo y de todas las manifestaciones del ser humano.

En esta meditación la respiración es el soporte principal, es consciente, profunda y dulce, el aire llega hasta el abdomen y masajea todos los órganos internos. Todo el cuerpo participa del movimiento inducido por la respiración, la columna es flexible y se mueve en su totalidad, junto a la pelvis, como una serpiente.

Poco a poco los brazos también participan, los movimientos son muy lentos, fluidos, esféricos, espontáneos, totalmente libres, como el humo del incienso que sube de la tierra hacia el cielo y los conecta, continuamente transformándose y mutando de forma.

Cuando surgen pensamientos, simplemente los observamos y los soltamos, cuando una emoción se presenta, entramos en ella fluyendo hasta que termina su ciclo vital.

Es una eterna danza y un contacto intimo con el espacio que siempre está presente dentro y fuera de nosotros, un reconexión profunda con nuestra ciclicidad y nuestros ritmos naturales.

Gracias a estas practicas, con el soporte constante de la respiración que guía cada movimiento, el cuerpo se vuelve mas relajado, fluido, presente, y puede experimentar su espontaneidad y su natural alegría de vivir.

Aprendemos así a gozar del placer de las cosas sencillas y pequeñas que siempre están presentes en nuestra vida: el placer del agua caliente que fluye sobre nuestra piel mientras tomamos una ducha, el sabor de una manzana, la caricia del viento sobre nuestra cara, el contacto con otra piel, fundiéndonos completamente con las sensaciones.

A más relajado, presente, sensible y receptivo está el cuerpo, menos necesita ser hiperestimulado con sensaciones fuertes para sentir algo placentero y descargar las tensiones acumuladas y su “disponibilidad” al placer se amplifica sin limites.

Laura Orsina y Axel Cipollini
Hacer el Amor
Talleres y cursos para re-aprender a hacer el amor con la vida
mail: info@hacerelamor.org
tel.: 650119375 (lun.-vie. 10h-18h)

En El Blog Alternativo: HACER EL AMOR: mucho más que el contacto de dos cuerpos
En El Blog Alternativo: El toque consciente

En El Blog Alternativo: El accidente neurovascular de la científica Jill Bolte Taylor y su visión de la unidad

 
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3 Comentarios

  1. 1 - www.LeyCosmica.org

    5 enero 2011 19:01

    La danza tiene mucha repercusión en el estado emocional de la persona, recomiendo este deporte en coordinación con la meditación para alcanzar un buen nivel espiritual.
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