“Debemos crear líderes más éticos para sobrevivir”: crónica de la visita de Jane Goodall a España y boletin

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“Las acciones individuales deben tener una influencia en las empresas y en la política. DEPENDE DE NOSOTROS EL MOVILIZARNOS; comprar o no un producto, vivir de una forma u otra. Tenemos que cambiar los valores y actitudes para poder lograr un mundo mejor.

Debemos crear líderes más éticos y más conscientes de las necesidades de la supervivencia humana, para sobrevivir. Existen tres retos que hay que solucionar; el aumento de la población, porque el planeta no tiene suficientes recursos para proporcionar a toda la gente el tipo de vida que demanda; aliviar la pobreza y, por último, entender que el tipo de vida que llevamos es insostenible con los recursos que tenemos. Si cada uno se toma un tiempo en pensar las consecuencias de lo que consumimos, de nuestros actos cotidianos, incluso de cómo nos comunicamos, estaríamos EMPEZANDO A GENERAR UN CAMBIO”
Jane Goodall

La primatóloga multipremiada y activista Jane Goodall, también conocida como “Lady chimpace“, visitó en noviembre 2010 Sevilla, Guipúzcoa y Madrid como parte de sus viajes mundiales, viaja 300 días al año, en los que divulga “un mensaje de vida más compatible con el medio ambiente, la paz y la tolerancia“.

Aunque ha dedicado 50 años de su vida a trabajar con primates en Tanzania, ahora centra sus esfuerzos en proteger el planeta y concienciar a los humanos para que cambiemos el rumbo de nuestras sociedades injustas.

En el Boletin de noviembre-diciembre 2010 (45 páginas en pdf) que edita el Instituto Jane Goodall nos ofrecen una crónica detallada de su visita a España, un listado de apariciones en prensa y la interesante información habitual sobre el programa en África y el desarrollo de todos los proyectos educativos y de conservación que tienen en marcha.

Y de entre las numerosas entrevistas que concedió durante la visita destacamos la realizada a El País el 10-11-2010 en la que repasa sus descubrimientos con los chimpaces, sus similitudes con nosotros, la labor que realiza con sus programas de acción y concienciación, su diagnóstico sobre los problemas actuales y su convencimiento de que cada uno de nosotros somos imprescindibles para hacer un mundo mejor. De hecho, uno de sus lemas más repetidos es: “Cada uno de nosotros, cada día, puede marcar la diferencia”.

Estas son las palabras sabias, optimistas y llenas de vida de esta mujer de 77 años:

Los títulos honoríficos de mensajera de la paz, dama del Imperio Británico, premio Príncipe de Asturias, entre otros muchos, se quedan cortos para definir el espíritu humano, e incansable, de Jane Goodall, la etóloga y naturista inglesa que revolucionó los patrones de la investigación científica en el siglo XX con su particular metodología y sus descubrimientos sobre los chimpancés.

Goodall, que clausuró ayer en San Sebastián las jornadas de naturaleza organizadas por Tolosa Naturaldia y celebradas en el Museo Chillida-Leku, llega a la entrevista acompañada de Mr. H, un mono de peluche que engulle un plátano roído apenas ya sin sustancia. La mascota, que ha recorrido 59 países y ha sido acariciada por tres millones de personas como objeto de veneración activista, simboliza la superación personal.

Después de 50 años estudiando a los chimpancés, ¿Cuál ha sido el hallazgo más sorprendente?
No podría decir solo uno. Ha sido una sorpresa tras otra. La primera observación excitante fue el uso de herramientas por parte de los chimpancés porque gracias a eso obtuvimos el dinero para continuar investigando. Pero el mayor impacto fue ver que se podían matar entre ellos por la lucha territorial y descubrir ese lado oscuro de su naturaleza que los hace tan malos como los humanos.

Según su estudio, los chimpancés luchan por el poder, matan por su territorio, disfrutan del sexo, buscan afecto y valoran la confianza. ¿Cuánto hay de ellos en nosotros?
Compartimos un 98% del ADN. En cuanto a su comportamiento social, tienen relaciones a largo plazo con sus parejas, pueden vivir hasta 60 años, hay buenas y malas madres… Los chimpancés son capaces de razonar, de tener emociones similares a las nuestras.

En los últimos 20 años se ha dedicado a recorrer el mundo para concienciar, sobre todo, a los jóvenes de la importancia de un desarrollo sostenible. ¿Es optimista?
Cada vez más gente lo entiende, pero comprender el problema es una cosa y otra es ponerse en marcha. Por eso estoy volcada en el programa Root & Shoots, un proyecto para motivar a niños y jóvenes sobre el respeto al medio ambiente y a los animales. Estamos creciendo mucho, empezamos con 12 personas en África y actualmente el proyecto está en 120 países con más de 15.000 grupos. Los niños se sienten muy comprometidos con las causas que eligen porque las escogen ellos mismos.

¿Cree que el medio ambiente es una cuestión política o educativa?
Las acciones individuales deben tener una influencia en las empresas y en la política. Depende de nosotros el movilizarnos; comprar o no un producto, vivir de una forma u otra. Tenemos que cambiar los valores y actitudes para poder lograr un mundo mejor. Debemos crear líderes más éticos y más conscientes de las necesidades de la supervivencia humana, para sobrevivir. Existen tres retos que hay que solucionar; el aumento de la población, porque el planeta no tiene suficientes recursos para proporcionar a toda la gente el tipo de vida que demanda; aliviar la pobreza y, por último, entender que el tipo de vida que llevamos es insostenible con los recursos que tenemos. Si cada uno se toma un tiempo en pensar las consecuencias de lo que consumimos, de nuestros actos cotidianos, incluso de cómo nos comunicamos, estaríamos empezando a generar un cambio.

¿Cuál es el recuerdo más especial de sus inicios?
Despertarme en Gombe [Tanzania] en medio de la selva y ver que el sueño de toda mi infancia se había hecho realidad. Un instante mágico fue cuando la vieja chimpancé Flo, que la tuve 45 años de compañera, dejó que su cría se acercara a mí y me tocara la nariz.

Rompió muchos moldes entre la comunidad científica cuando empezó por su metodología y familiaridad con los chimpancés.
Ese fue el factor principal por el que me escogieron para la investigación de estos primates. Querían alguien con la mente abierta, sin esa actitud reduccionista de los científicos de la época. El día que me enteré de porqué había sido escogida pensé en el profesor que tuve en mi niñez, mi perro Rusty. Es imposible vivir con un animal y no saber internamente que tienen sentimientos.

Se acaba de estrenar el documental El diario de Jane, un filme intimista donde habla por primera vez de su vida privada.
Fue muy extraño ver mi vida expuesta así, porque es la vez que más se habla de mi persona. La parte más emotiva fue escuchar lo que cuentan los demás. Mi hijo dice cosas que nunca me las había dicho….

Sitio oficial: Instituto Jane Goodall y boletin noviembre-diciembre 2010 en pdf

En El Blog Alternativo: Artículos sobre Jane Goodall

 
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3 Comentarios

  1. 1 - nelsi

    19 abril 2011 14:49

    QUE MUJER MAS MARAVILLOSA!!!SABIA,UN ESPIRITU DILECTO,GRACIAS POR COMPARTIRLA,CON MI HUMILDE PERSONA,UN GRAN ABRAZO,PARA ELLA Y PARA TI.
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