La imperiosa necesidad de lo psicoactivo

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“El mundo cotidiano es desconocido,
el mundo desconocido es cotidiano”
Carlos Fuentes en Geografía de la novela (1995)

“¿Qué es la imaginación sino la transformación de la experiencia en realidad?,  sólo con lo psicoactivo podemos añadir algo a la realidad que antes no estaba allí, algo que era perceptible desde la realidad, desde la materia. Tal vez por eso muchos escritores escriben, los niños, los grandes, los medianos imaginan, muchos van a cine, otros consumen alucinógenos, otros leen, otros oran para encontrar una respuesta divina, una respuesta que venga mas allá del allá que permita ese estado de psicoactividad”
Sara Gaviria

“¿Alguien que nunca ha visto mas allá de la realidad es capaz de proponer algo?”, esta pregunta nos formula desde Colombia Sara Gaviria y comparte sus reflexiones sobre el amplio mundo de lo psicoactivo que es mucho más que sustancias: buenos libros, películas inspiradoras, meditación, distintas técnicas de desarrollo personal, música mística, … todo aquello que nos lleve más allá de la realidad de los cinco sentidos físicos.

Sara se define a si misma como “un cuerpo lleno de átomos, hierro en la sangre carbono en el cerebro y calcio en los huesos… Soy un pedazo de materia en una fracción de espacio por donde pasa un chorro de tiempo…” y en este texto en El Lector Alternativo Sueña nos susurra que “imaginando otros mundos, se acaba por cambiar también este”.

Por eso existe la imperiosa necesidad de lo psicoactivo

Cuando se habla de lo psicoactivo casi siempre se hace referencia a una sustancia. El Diccionario de La real Academia Española da la definición de psicoactivo refiriéndose a un sustancia “psicoactivo, va:1. adj. Dicho de una sustancia: Que actúa sobre el sistema nervioso, alterando las funciones psíquicas.

Las sustancias psicoactivas son una necesidad una vez se esté adicto a ellas, pues crean la dependencia al alterar las funciones del sistema nervioso central. Pero el significado de la palabra “psicoactivo” no debería arrastrar con ella la combinación “sustancia”.

Para encontrar el significado real recurro a la etimología: «psico» viene del griego, quiere decir alma o actividad mental y “activo” proviene del latín «activitas» quiere traduce actuar. Se puede decir por lo tanto que psicoactivo se refiere a todo lo que altere el estado de la conciencia, la mente, el pensamiento, el estado de ánimo.

Así en esta definición podría caber como psicoactivo, una película muy buena, un libro magistral, una persona especial, algún tipo de música, un sentimiento, una noticia impactante, ciertas bebidas, alucinógenos, una imaginación, una locura, un sueño utópico que desvele o cualquier cosa que permita llegar a alterar el estado común y normal de rutinaria realidad.

La realidad es en donde vivimos, el ambiente en el que nos desenvolvemos es nuestra realidad, es lo que nos permite ser conscientes, pero casi siempre en este intento de ser conscientes, llega una frustración, una frustración al conocer la realidad que no siempre es tan utópica como deseamos que sea. Porque hay mucho por mejorar, por cambiar y pareciera que en vez de eso empeora, a veces lleva a un estado de depresión y entonces ahí es cuando, un toque de fantasía, humor, engaño y psicoactivos, caen bien como un medio de escape.

Jugar a que nada es cierto y si al cansancio de la realidad se le “añaden condiciones negativas de vida y relaciones (problemas familiares, dificultades económicas, auto decepción) cuando se haga presente la oportunidad de ingerir alguna sustancia que le haga sentir un cambio, así sea momentáneo, el sujeto no dudará en aprovecharla”(El Libro de las Drogas Manual para la Familia Presidencia de La República De Colombia 2000)

La necesidad de lo psicoactivo es la necesidad de lo mas allá, es la necesidad de encontrar lo que sale de lo cotidiano, lo que rompe la rutina, lo que permite que la mente tenga un espacio para encontrar una manera propia de entender esa realidad de la que todos hablan pero que nadie, en verdad, conoce. Que permite escapar de esa cárcel de realismo porque “con sus rejas solo vemos lo que ya conocemos” (Fuentes, Carlos en Geografía de la Novela. 1995), pero con lo psicoactivo eso que ya conocemos se transforma en una cercanía a lo que deseamos, hemos deseado o a lo que no nos hemos atrevido a desear.

Pero los espacios de la novela, de la fantasía se han visto reemplazados por la noticia, la veracidad y el periodismo, porque esa información tiene una utilidad inmediata que llega de manera veloz y eficiente a muchas personas. El periodismo es exacto, y los personajes de lo que cuenta tienen un poder especial, porque lo que se cuenta de ellos es real y sus historias tienen el poder de decir que la verdad no es distorsionada, que al tiempo que lees te informas.

“Las fuerzas esenciales del periodismo literario residen en la inmersión, la voz, la exactitud y el simbolismo. Saber que esto sucedió realmente cambia mi actitud mientras leo. (…) Si descubriera que una obra de periodismo literario ha sido hecho como un cuento, mi decepción arruinaría cualquier efecto que hubiera creado” (Sims, Norman en Los Periodistas Literarios o el arte del Reportaje Personal. 1996).

El realismo al contarnos lo real, nos hace indagar sobre lo existente en el entorno, permitiendo así adquirir elementos para enriquecer la conciencia y tomar posturas críticas ante lo que no está bien y lo que hay que mejorar con el fin de progresar en la propia calidad de vida.

Basados así en la necesidad del realismo, llegamos al momento que una vez hecho un análisis y una crítica de la realidad, se debe proponer una solución un avance, pero alguien que nunca ha visto mas allá de la realidad es incapaz de proponer algo, por que no conoce nada mas, es aquí cuando reitero la imperiosa necesidad de lo psicoactivo.

Pero ¿cómo lo irreal puede construir lo real? La respuesta es otra pregunta: “¿Qué es la imaginación sino la transformación de la experiencia en realidad?” (Fuentes, Carlos. Geografía de la Novela. 1995), sólo con lo psicoactivo podemos añadir algo a la realidad que antes no estaba allí, algo que era perceptible desde la realidad desde la materia.

“La libertad del arte consiste en enseñarnos lo que no sabemos. El escritor y el artista no saben, imaginan, su aventura consiste en decir lo que ignoran (…) quien solo acumula datos veristas jamás podrá mostrarnos, como cervantes o como Kafka, la realidad no visible y sin embargo tan real como el árbol, la maquina o el cuerpo. La novela no muestra, ni demuestra al mundo, sino que le añade algo al mundo.” (op.cit)

Tal vez por eso muchos escritores escriben, los niños, los grandes, los medianos imaginan, muchos van a cine, otros consumen alucinógenos, otros leen, otros oran para encontrar una respuesta divina, una respuesta que venga mas allá del allá que permita ese estado de psicoactividad.

Por eso no ha muerto la novela, porque brinda el espacio psicoactivo de “reparar el daño de la ambición, el uso cotidiano del poder, el olvido, el desdén.” (op.cit). El desdén de todo para todos, ese que se quiere olvidar, olvidar con la libertad, libertad que solo puede dar lo psicoactivo, lo psicoactivo que da las respuestas, que dice lo que ignoramos, que escapa de la verdad y solo escapando se la verdad se puede construir una nueva realidad, una basada en sueños inalcanzables y utopías irrealizables.

Como dice Baudolino “…cuando no era presa de las tentaciones de este mundo, dedicaba mis noches a imaginar otros mundos. Un poco con la ayuda del vino, y un poco con la de la miel verde. No hay nada mejor que imaginar otros mundos para olvidar lo doloroso que es el mundo en que vivimos. Por lo menos así pensaba yo entonces. Todavía no había entendido que, imaginando otros mundos, se acaba por cambiar también éste.” (Baudolino, Umberto Eco 2000). ¿Leyó? Imaginando otros mundos, se acaba por cambiar también este.

Sara Gaviria
Blog: Botella perdida

FOTO del blog Medicina Cuántica: ¿Psicoactivos en tu vida?

 
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