Un buen propósito cada día

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“Hay infinidad de cosas aparentemente insignificantes que podríamos llevar a la practica y si todo el mundo hiciera una sola de esas acciones cada día, las consecuencias serían increíbles”
Vicenta Jorge Barrio

(Artículo de Vicenta Jorge Barrio de Abogados Autoresponsables )

Ha comenzado un nuevo año. Tenemos por delante casi de 365 días hasta que lleguemos al 31 de diciembre de dos mil once. Solemos hacernos muchas promesas  en esta época. Sería de desear que nos comprometiéramos con nosotros mismos para hacer algo diferente cada uno de estos días.

Bastaría con una pequeña acción, algo sencillo, que supusiera un cambio de actitud, o un simple gesto pensando en los demás. ¡Un minúsculo movimiento en positivo!

No estoy pidiendo mucho. Una simple sonrisa podría ser suficiente, abrir cortésmente la puerta a alguien a la vez que le deseamos que tenga un buen día, ceder amablemente el paso, ponernos en lugar del vecino, del compañero de trabajo, interesarnos por sus problemas, cambiar nuestra rutina en algo que siempre solemos hacer de la misma forma, etc., etc.

Hay infinidad de cosas aparentemente insignificantes que podríamos llevar a la practica y si todo el mundo hiciera una sola de esas acciones cada día, las consecuencias serían increíbles.

Resulta bastante fácil de hacer si ponemos propósito y consciencia en cada una de las cosas que hacemos. Nuestros actos son bien distintos cuando estamos presentes, que cuando nos movemos automáticamente.

Animo a que iniciemos cada uno de los días de este nuevo año con un propósito: HACER UN PEQUEÑO REGALO del tipo de lo que hemos señalado, a alguien que se cruce con nosotros, que encontremos en nuestro ámbito o en nuestro lugar de trabajo. Hacerlo intencionadamente, con consciencia, dándonos cuenta de cómo nos sentimos y del efecto que produce en la persona que lo recibe.

Apuntar cada acción en una libreta, en qué consistió el obsequio, a quien se lo entregamos y cuales fueron sus efectos.

Cuando finalice el año podríamos contarnos como resultó, como nos sentimos después de practicar este singular y poco costoso gesto. Seguramente que nos diríamos que nuestro bienestar se había visto incrementado, en proporciones similar a los efectos producidos en los receptores de nuestras acciones.

Vicenta Jorge Barrio de Abogados Autoresponsables

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FOTO: Corbis

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4 Comentarios

  1. 1 - clau

    18 enero 2011 16:20

    Aveces trato de hacer eso, una sonrisa, una palabra amable, etc, pero algunas personas no responden de la misma manera, o son como apaticas y la verdad eso me da pena, como que se me contagia su baja energia en vez de yo haberles contagiado la mia, no pasa muy seguido pero suele ocurrir.
    Por lo demas lo que mas me gusta es sonreirle a los niños, son tan inocentes y sinceros, si no anda de animo simplemente no te sonrie y si quiere jugar o anda feliz sonrie por todo =) son geniales

    Abrazos!

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  2. 2 - Siria Grandet

    18 enero 2011 18:28

    Podemos hacer la diferencia…
    El valorarnos, aceptarnos, querernos, hace que tengamos una actitud positiva ante la vida. A donde vayamos, tan solo con una sonrisa o alguna palabra amable, podemos aportar nuestro granito de arena para que el mundo sonría… al final, siempre lo que damos (de corazón) recibimos.

    Gracias Vicenta! una abrazo :)

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  3. 3 - Ana Blanco

    18 enero 2011 21:44

    Estoy totalmente de acuerdo contigo Vicenta. Invertir en pequeñas acciones tiene una gran repercusión y además se van multiplicando. Hay gente a la que empiezas sonriendo y fianlmente cuando te ven se sonrien ampliamente y luego va una broma y se extiende a todos los que están cerca. Yo me lo paso muy bien, disfruto de ir a la frutería, la mercería, librería, de mi barrio etc. Un abrazo
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