Toda la cosmética verde ¿realmente lo es?

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“La industria de la cosmética vende fantasía. Es cierto. De eso vive. La industria de la cosmética natural, hoy en día, y salvo honrosas excepciones, hace lo mismo”

“Ni natural, ni verde, ni artesano, necesariamente se corresponden con la idea de un cosmético elaborado exclusivamente con productos naturales, preferentemente vegetales y minerales, y exento de materias primas artificiales consideradas perjudiciales para la salud”

“Cada uno es libre de comprar lo que quiera, pero me repugnan, tanto en este campo como en cualquier otro, el empleo de “chivos expiatorios” y el “modismo” estúpido que nos cierra la mente para que discernamos por nosotros mismos la conveniencia o no de algo para nuestra salud. Ahora se pone de moda “pH neutro”, todos como ovejas a comprarlo, aunque la piel tenga un pH ligeramente ácido; ahora se pone de moda “avena”, a comer pasto: “no no, lo mejor es el argán”, como idiotas a lo que nos echen, teniendo en casa aceites vegetales muy superiores como el de oliva virgen…”

“La gente quiere productos 100% naturales, que tengan las mismas características que los convencionales y los mismos precios, o como mucho, un poco más caros. Esto es lo que hace que tengamos la mayor parte de “cosmética natural” que tenemos”
Enrique Sanz Bascuñana
Artesano Perfumista

Queremos productos más sanos para cuidarnos y embellecernos y asistimos a un boom del mercado de la llamada cosmética verde, o natural, o artesana, o ecológica. Pero ¿es oro todo lo que reluce?.

¿Qué diferencia un producto verdaderamente natural de otro que vende humo? ¿Estamos dispuestos a adaptarnos a las características y precio de una cosmética más delicada? ¿Cómo funciona este sector desde dentro? ¿Qué está en juego con las leyes actuales?

Enrique Sanz Bascuñana,  Aromatólogo y Cosmétologo, Artesano Perfumista desde 1991, profesor de cosmética natural y aromaterapia y autor de libros y DVDs al respecto responde a estas preguntas y más en El Lector Alternativo Puntualiza.

La publicidad de todas las marcas es realmente idílica y aspiracional pero merece la pena que sepamos más sobre este tema para que decidamos mejor que usamos para nuestra piel.

Y con gran conocimiento de causa, contundencia, ironía y esperanza, Enrique Sanz nos los explica así:

TODA LA COSMÉTICA VERDE ¿REALMENTE LO ES?

Parece que el propio planteamiento de la pregunta la responde: NO.

A río revuelto, ganancia de pescadores. Así resumiría yo este tema de la cosmética natural o cosmética verde a día de hoy. Después de más de 20 años en el sector, como fabricante y formulador, conozco un poco de qué va el tema, y me gustaría intentar aclararlo un poco desde mi punto de vista, para las personas a quienes les interesa.

En el blog he visto comentarios de todo tipo, desde luego bien intencionados, pero que muestran la confusión existente.

En primer lugar, y como todo ¿qué entendemos por cosmética verde? Porque, a lo mejor, por ahí eliminamos muchos de los malos entendidos.

Hay marcas y empresas que van marcando la pauta (por ejemplo Weleda) desde hace décadas, y que actualmente son multinacionales del sector de la cosmética natural y ecológica.

Hay marcas, que bajo la denominación de “cosmética natural” o “cosmética verde”, como por ejemplo Body Shop, declaran en sus composiciones, todo tipo de ingredientes, desde naturales a puros y duros químicos empleados en cualquier otro cosmético.

A esta marca también se le relaciona inmediata e internacionalmente con la “cosmética verde”. Hay otras marcas que, aprovechando el “tirón”, ponen cualquier pequeña cantidad de un principio activo natural o derivado de plantas y su producto ya es “natural” o “aromaterapia”, aquí no daré marcas para no entrar en problemas, pero en cualquier lineal de grandes superficies podréis encontrar este tipo de productos.

También podéis encontrar algunos artesanos idealistas (como yo) que elaboran sus productos con cariño y esmero y procuran hacerlos lo más puros y naturales que les resulta posible. Pero también podéis encontrar “artesanos” que re-envasan o revenden productos naturales o artificiales, simplemente le dan un “barniz” de naturalidad.

Entonces, ni natural, ni verde, ni artesano, necesariamente se corresponden con la idea de un cosmético elaborado exclusivamente con productos naturales, preferentemente vegetales y minerales, y exento de materias primas artificiales consideradas perjudiciales para la salud.

Si es esto lo que se supone que quiere decir el término “cosmética verde”, tal vez podamos comenzar a entendernos. Suponiendo que esto sea así, en segundo lugar, tenemos que ser conscientes de qué es lo que queremos.

Si queremos un producto sin conservantes, tendremos que aceptar que tenga una vida muy corta. Esto lo aceptamos con relativa facilidad con los alimentos, porque estamos acostumbrados, pero al público en general le resulta muy difícil entenderlo, a los vendedores también, y a los productores, si quieren vender, no les queda más remedio que buscar algún tipo de sustancia que pueda alargar la vida del cosmético suficientemente para que pueda ser comercial.

Los conservantes aceptados por la cosmética ecológica, son efectivos, pero no dan las garantías de los químicos habituales. Por lo general son menos estables y también garantizan menos tiempo (mínimo un año menos) de conservación del producto, en ocasiones producen problemas antes de llegar a la fecha de caducidad, con lo que hay que retirar el lote y tirarlo a la basura; tengo bastante experiencia en tirar dinero de esta manera, ya que si el lote sale mal, lo paga el fabricante.

Entonces, muchas empresas no quieren complicarse la vida, y tiran por lo derecho, es decir “quiero seguridad en mi producto y una vida comercial razonable”. El problema de los cosméticos (del tipo champús, geles de baño, cremas, lociones) es que contienen entre un 70 y un 80% de agua (en algunos casos, más), y este es el componente que se contamina con facilidad con cualquier microorganismo.

Las normativas vigentes permiten una presencia de microorganismos mínima, por encima de la cual, se considera el lote como contaminado y ha de retirarse del mercado.

Claro que siempre puede llevarse a irradiar con isótopos radioactivos (rayos gamma, como los de Hulk), y entonces desaparecerá la contaminación y cualquier rastro de vida y salud, por supuesto. Esto también es legal, y también se hace con alimentos, así que no hay que llevarse las manos a la cabeza, algunas de las cosas que comemos también pasan por estos procesos “higiénicos”.

Volviendo a los conservantes, los estigmatizados “paraben” o “parabenos”, que se considera como cancerígeno y poco saludable (no de manera oficial, es un producto admitido en ciertas concentraciones), puede que así lo sea, a mí y a muchos profesionales del sector de la cosmética nos encantaría tener datos contundentes al respecto, pero lo que es muy paradójico es que se carguen las tintas tanto sobre ellos, cuando hay otros muchos que son bastante más agresivos que se están empleando como sustitutos, ya que comercialmente, muchas personas rehúyen la compra de un producto que los contenga en su composición.

No voy a entrar a discutir con nadie sobre sus preferencias, cada uno es libre de comprar lo que quiera, pero me repugnan, tanto en este campo como en cualquier otro, el empleo de “chivos expiatorios” y el “modismo” estúpido que nos cierra la mente para que discernamos por nosotros mismos la conveniencia o no de algo para nuestra salud.

Ahora se pone de moda “pH neutro”, todos como ovejas a comprarlo, aunque la piel tenga un pH ligeramente ácido; ahora se pone de moda “avena”, a comer pasto: “no no, lo mejor es el argán”, como idiotas a lo que nos echen, teniendo en casa aceites vegetales muy superiores como el de oliva virgen…

Esto nos lleva a otro elemento de la cosmética: el exotismo, la fantasía. La oliva no es “cool” –tal vez para los japoneses sí-, vámonos a lo más remoto de Marruecos para encontrar algo que nunca nos ha sonado pero que por eso tiene que ser cojonudo, y sobre todo, 10 veces más caro… Y el año que viene, vamos al fondo de la selva brasileña a ver si encontramos algo que llene nuestro vacío existencial…

La industria de la cosmética vende fantasía. Es cierto. De eso vive. La industria de la cosmética natural, hoy en día, y salvo honrosas excepciones, hace lo mismo. Eso quiere decir: marketing +marketing+ marketing, la calidad y la efectividad NO SON IMPORTANTES, con que el producto sea agradable y entre por los sentidos es suficiente, ya sabemos que la vida comercial de un producto es de 2 años. En este tiempo, hay que dar el “pelotazo”, aprovechar el tirón e ir preparando el próximo lanzamiento.

Yo les propongo a mis amigos de Huelva que le echen un poco de cara (antes de que lo hagan los franceses, que para esto son los mejores) y se inventen una nueva terapia natural con productos de su tierra: La JABUGOTERAPIA. Pones a una señorita mona en una camilla, una buena esteticista, te tomas unos cuantos vinitos y te inventas una nueva terapia natural excelente para la piel (podemos hacer analíticas del jamón de jabugo y seguro que podemos inventarnos algo), si le das un barniz profesional y consigues no mearte de la risa mientras explicas la técnica y sus beneficios, puedes comenzar a hacer todo tipo de productos (cremas, mascarillas, serums, etc.), te lo pasarás muy bien, sobre todo si te gusta el jamón, e igual triunfas y sacas una buena pasta…

Me he permitido este exceso para ironizar sobre cómo funcionan muchas veces las cosas desde “dentro”. Lo que está claro es que un producto muy natural tiene una serie de características que lo hacen diferente a un producto convencional.

Yo me he visto siempre con la incomprensión del público al respecto. La gente quiere productos 100% naturales, que tengan las mismas características que los convencionales y los mismos precios, o como mucho, un poco más caros. Esto es lo que hace que tengamos la mayor parte de “cosmética natural” que tenemos.

1. En primer lugar, los principios activos naturales y las materias primas naturales (y ya no te cuento las que tienen un aval ecológico), tienen precios altos con respecto a las materias primas que se emplean en la cosmética convencional (trabajo con aceites esenciales de más de 6000 euros/kg.).

2. En segundo lugar, por sus características, las materias primas naturales son delicadas e inestables. Eso quiere decir que, si al producto se le quiere dar una vida más o menos larga (comercial) han de estabilizarse, principalmente con: conservantes (evitan la contaminación del agua y los productos hidrosolubles), antioxidantes (evitan la oxidación –enranciamiento- de las grasas o aceites). Un aceite vegetal puede tener una vida de un año, un aceite mineral (parafina, vaselina), nunca se enrancia y es mucho más barato.

3. En tercer lugar, los cosméticos suelen entrar, en primer lugar POR EL OLOR. Actualmente, el olfato occidental está acostumbrado a unas gamas aromáticas básicamente artificiales. Una cosmética natural, por definición, sólo trabaja con extractos vegetales –principalmente aceites esenciales- que tienen otro tipo de aromas y que no encajan con el gusto actual.

Esto lleva al empleo de fragancias artificiales, que son fuente tanto de alergias y trastornos cutáneos, como de posibles intoxicaciones a largo plazo por las grandes cantidades de sus componentes que se acumulan en el fondo de los lagos y mares como consecuencia del uso de este tipo de fragancias en champús, geles de baño y productos de limpieza de ropa.

Los componentes no biodegradables de las fragancias se acumulan en los tejidos grasos de organismos inferiores y pasan a la cadena trófica, acabando en el ser humano. Ahora estamos “descubriendo”, lo que ha pasado por el uso de este tipo de sustancias (concretamente fragancias de musk) hace 20 años.

4. En cuarto lugar, aparte de sustancias muy sofisticadas que se emplean como factores de textura (tacto más agradable), color, etc., los colorantes son sustancias químicas bastante perjudiciales, pero muy necesarias para dar una presencia “agradable” al consumidor. Los colorantes son totalmente innecesarios en la mayor parte de cosméticos (salvo los de “color” claro, maquillajes, tintes, etc.), pero no todo el mundo está dispuesto a emplear un cosmético natural con color parduzco o indefinido…

Recapitulando: si el cliente está dispuesto a:

  • tener un producto natural siempre diferente (color, olor, textura)
  • con vida comercial reducida (sin conservantes ni antioxidantes)
  • con una cantidad de materias primas naturales suficiente para funcionar bien (caro en comparación con precios de gran consumo)

Entonces está preparado para consumir un cosmético “verde”. Si quiere otras cosas, tal vez tendría que plantearse comprar cualquiera de las marcas “medio-medio” que gustosamente le engañarán dándole un producto totalmente natural (aunque no lo sea) a veces ecológico (aunque no lo sea) barato (imagínese entonces lo que les cuesta a ellos) con un olor sofisticado y moderno (podremos encontrar hasta fragancias sofisticadas con aval “Ecocert”, pero generalmente el que está para engañar y hacer dinero no se gasta tanto en una fragancia), y texturas muy agradables y sedosas para la piel (para eso están las siliconas y otros…) PERO LUEGO NO SE QUEJE.

¿Qué se puede hacer?

Pues creo que, como todo, informarse bien lo primero. No te conformes con lo que lees, esto lo tienes que conocer y probar, si no sabes cómo es un aceite esencial de calidad, si no sabes cómo es un aceite de rosa mosqueta original, si no sabes diferenciar entre un aceite mineral, una parafina y una cera de abeja, por ejemplo, es difícil saber de qué se hace un buen cosmético natural.

Las cosas naturales hay que tocarlas, olerlas, gustarlas.

Uno tiene que aprender a hacerse las cosas en su casita, y auto gestionarse la salud. Mientras sigamos poniendo nuestro poder en las manos de otros, harán lo que les dé la gana con nosotros.

No estoy de acuerdo con la blogera que dice que la única forma de protegernos es una legislación más rígida, el que hace la ley, hace la trampa, y los que hacen las leyes hoy en día, son multinacionales que, entre otros negocios, tienen la industria farmacéutica y la industria cosmética.

Las leyes y normativas cosméticas actuales tienden a hacer el juego y terminar monopolizando el mercado única y exclusivamente las empresas muy grandes y poderosas, las pequeñas se quedan por el camino, y los artesanos también. La protección y la seguridad la tendrás cuando tú vayas al campo, tú recojas tus plantas, tú te elabores tus extractos y tú te hagas tus cremitas y otros productos.

Entonces sabrás lo que hay dentro de lo que estás haciendo. Entonces dejarás de depender y de alimentarlos. Entonces entenderás lo que cuesta lo que hay en su interior y comprenderás que estás pagando por todo menos por lo que lleva dentro un cosmético convencional cuando lo compras en una tienda, y que a veces un producto de 30 euros tiene un coste de pocos céntimos, ¡¡imagínate lo que tú puedes hacer con poco dinero y materias primas de calidad!!

Hasta que un día, creen una ley que te prohíba salir al campo y recoger tus plantas, porque estarás poniendo en peligro la ecología del lugar, ya sabes que las autoridades viven exclusivamente para protegernos de todo lo que pueda hacernos daño (recuerda por ejemplo el caso de la vacuna de la gripe A) deja eso para las industrias del sector, que lo tienen todo perfectamente controlado y tienen un impacto mínimo sobre el medio ambiente.

A ti te pondrán una multa que te arruine por recoger unas matas de planta. A la industria que contamina minuto a minuto le darán todo tipo de facilidades, y si un día hay un desastre ecológico, pagará el pato un “cabeza de turco” y nadie asumirá ninguna responsabilidad, lo pagaremos entre todos y sólo los de siempre, los que trabajamos y mantenemos al resto. DESPIERTA, estás en España, SPAIN IS DIFFERENT.

Yo me rebelo ante tantas imposiciones y pongo mi experiencia al alcance de las personas interesadas a través de talleres y publicaciones. La creatividad es un derecho que no debemos perder. Seamos los creadores conscientes de nuestra realidad.

ENRIQUE SANZ BASCUÑANA – Aromatólogo y Cosmétologo. Artesano Perfumista desde 1991 y fundador y director del laboratorio Apsara Vital
www.enrisanzbasc.obolog.com, aromaterapiaesb@gmail.com

FOTO: Corbis y 2

Venta online de libros y DVD de Enrique Sanz

En El Blog Alternativo: Artículos de cosmética natural

 
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27 Comentarios

  1. 2 - Bárbara

    31 enero 2011 14:53

    Propongo pues que organice usted un curso para aprender a preparar nuestros propios jabones y cosméticos. Por mí, encantada. Por cierto, permítame que le aconseje sobre un elemento de su discurso: cambie ‘borregos’ por ‘víctimas’. Al fin y al cabo, nos están engañando deliberadamente. Y, oiga, no tenemos por qué saber de todo. Que ya nos gustaría, al menos, a mí.

    Gracias.

    Responder
  2. 3 - Marisol

    3 febrero 2011 08:46

    Hola Enrique, tu discurso es muy bueno aunque después de haber mirado por todos los vínculos que pones en el artículo me ha parecido algo contradictorio, y para aclararme me gustaría hacerte algunas preguntas: ¿Por qué si estás tan enfadado con el consumo de lo exótico tu Apsara Vital vende tanto de ello? ¿Os aprovecháis de los “idiotas” que sin tener ni idea de estos productos se apuntan también a la moda y os pagan una fortuna por cualquier potingue con nombre raro? Otra cosa, los aceites esenciales que se venden por más de 6000 Euros el Kg son toda una excepción, si sólo hablas de esos precios los “idiotas” que no tienen ni idea de estos productos pueden creer que en este mundillo de lo Natural-Artesano-Ecológico los desorbitados precios de casi todos los productos que van por esa línea (siéndolo y no) están justificados, y esa desinformación también os favorece en Apsara ¿o no? Ah, y he puesto dos veces la palabrita “idiotas” para decirte ahora que creo que todos somos idiotas en muchos terrenos, sobre todo si para serlo sólo hace falta que desconozcas algo ¿o realmente crees que te las sabes todas? … Espero que con tanto Curriculum encuentres un hueco para contestarnos. Gracias.
    Responder
  3. 4 - ENRIQUE SANZ

    3 febrero 2011 12:40

    Buenos días, Marisol. En primer lugar, no estoy enfadado con lo “exótico”, sinó con el mal uso que se hace de ello y cómo se manipula al consumidor. En segundo lugar, ni Apsara Vital es mía ni vende tanto de nada, ya que se trata de una empresa muy modesta. Yo no he llamado “idiota” a nadie, lo siento si te das por aludida, sólo pretendía expresar mi malestar por dejarnos llevar al corral como consumidores (yo me incluyo, también soy consumidor).
    Si bien puse un ejemplo extremo de precio de una materia prima natural, y aunque todas no tienen esos precios, sí es cierto que, la mayor parte de ellas EN RELACION CON LAS QUE SE USAN EN COSMETICA CONVENCIONAL, son mucho más caras, eso es lo que quería hacer notar al lector; vamos los precios tampoco son secretos y cualquiera que esté interesado en conocerlos puede hacerlo hoy en día con relativamente poco esfuerzo, así que estás muy equivocada si crees que ese comentario era tendencioso para vender productos de nuestra marca. Eso es válido para cualquier producto natural de calidad.
    Siento haberte hecho enfadar tanto -ignoro porqué- pero te aseguro que si hay alguien idiota en este mundo, ese soy yo, y que desconozco un montón de cosas, también, simplemente me dedico a la aromaterapia y la cosmética natural con gusto y pasión desde hace bastantes añitos, por eso hablo desde lo poco que sé. Claro que hay personas que saben mucho más que yo, también de este tema. Tal vez tú seas una de ellas. Te invito a que escribas algo constructivo sobre ello y nos ilustres a los demás, y si quieres, me expliques porqué te sientes atacada personalmente cuando no nos conocemos.
    La ironía del “curriculum” es muy buena, gracias, todavía tengo tiempo de contestar,y lo siento si te molesta que sea una persona curiosa y me guste estudiar y conocer cosas diversas, si crees que por tener un curriculum extenso me creo superior a los demás, estás muy equivocada, no me conoces.
    Te envío un gran abrazo de todo corazón, no te tomes las cosas tan a pecho, no es bueno para la salud.
    Responder
  4. 5 - enrique sanz

    3 febrero 2011 12:45

    Hola Bárbara:
    Gracias por la corrección. A veces si me “enciendo” escribiendo, no me salen las palabras más apropiadas. Pido disculpas públicamente si he ofendido a alguien, no era mi intención.
    La palabra “víctima” no me gusta nada. Creo que tenemos que hacernos responsables de nuestros actos.
    Si te interesa hacer algún taller, iremos poniendo información y fechas en el apartado de cursos de la página de apsara vital. De igual modo, queda abierta la propuesta para cualquier grupo o centro que esté interesado en organizar grupos.
    Responder
  5. 7 - anna

    29 diciembre 2011 03:32

    La has soltado pero bien!!! Ah para el término “borregos” porque bien sabe uno que es dueño de sus actos.
    Una pregunta personal para enrique, hace tiempo que tengo en mente destilar muerdago, ¿por qué? le entreveo algo maravillosamente mágico que una vez destilado no se si seré capaz de descifrar, y bien mi pregunta es ¿seca o recien recogida? ¿como crees que sería mejor realizar su destilación? yo creo que seca porque parecen subir más los aromáticos que cuando está fresca. Muchas gracias.
    Responder
  6. 8 - ENRIQUE SANZ

    29 diciembre 2011 13:58

    Hola Anna:
    Desconozco los efectos y componentes del destilado de muérdago, por el tipo de planta que es, creo que unos días de secado le irán bien, pero sinceramente, no tengo experiencia alguna al respecto.
    En cualquier caso vigila mucho si tu intención es ingerirlo, porque por esa vía es bastante tóxico.
    Un abrazo.
    Responder
  7. 10 - lisbeth hernandez

    13 abril 2012 05:13

    hola, comparto su pasion por los cosmeticos organicos, mi idea es encontrar una linea que sea buena y accesible en costo, pero ultimamente estoy leyendo en internet sobre activos novedosos como el aceite de argan y los derivados del arroz, ¿como le hago para filtrar ese bombardeo publicitario y quedarme con lo que si funciona? hay alguna fuente de informacion confiable?
    Responder
  8. 12 - Can-Men

    21 abril 2012 12:36

    artículo “La cosmética ecológica es un sector al alza”

    http://vidasana.org/noticias-vidasana/ecoestetica-en-biocultura-bcn-la-cosmetica-ecologica-es-un-sector-al-alza.html

    -¿Y cuáles son los peligros de la cosmética convencional?
    -Los cosméticos convencionales son un cóctel de sustancias químicas. Algunas de ellas se han evaluado y presentan riesgos para la salud. Las personas no somos conscientes de que nuestra piel también absorbe estos productos y pasan al torrente sanguíneo sin ninguna barrera. Además los cosméticos están diseñados para que aumente la penetración y desde que se ha desarrollado la nanotecnología todavía más porque se trabaja con sustancias de tamaño muy pequeño. Uno de los casos más conocidos son los parabenes. Se utilizan como conservantes en los cosméticos y van en muy pequeñas cantidades. Pero actúan como disruptores endocrinos, es decir, mimetizan la acción de nuestras hormonas ocupando su lugar y lo hacen a concentraciones infinitesimales. Así que aunque la cantidad en el cosmético sea muy pequeña tienen una acción sobre nuestra salud que se acumula con el uso diario de esos cosméticos. Cada vez hay más personas con problemas de alergias en la piel, a los perfumes… y no hablemos de la cada vez más ingente cantidad de personas que desarrollan SQM, es decir, sensibilidad a cualquier tipo de producto químico.

    Responder
  9. 16 - Can-Men

    22 septiembre 2012 18:12

    La cosmética ecológica despierta en España
    Marcas medianas y más o menos conocidas, todas de corte bio, se hacen fuertes dentro de nuestro país. Te contamos cómo funciona este fenómeno bueno para ti y para la naturaleza.

    Responder
  10. 17 - Dermobionatur

    4 diciembre 2013 13:22

    En nuestra tienda online podéis encontrar cosméticos naturales y ecológicos.
    Todos nuestros productos cuentan con certificado de calidad BIO lo que significa que cumplen rigurosamente las normas impuestas tanto a nivel europeo, como internacional. Ello garantiza al consumidor que está comprando productos biológicos/ecológicos auténticos.
    Os animo a que entréis y los probéis, seguro que repetis.
    Un saludo.
    Responder

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