Crónica de mi viaje a Perú: un viaje diferente (1/6)

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Aeropuerto Internacional “Inca Manco Capac”, Juliaca, región de Puno, Perú, a 3.825 mt de altitud sobre el nivel del mar

“Yo nunca dejé nada escrito, ¿cómo pueden algunos afirmar que la versión oficial que se cuenta sobre mi es La Historia Verdadera? Yo soy la primera Incaj, heredera de una civilización anterior a esta. Nunca conquisté un imperio, tan sólo dirigí su destino espiritual”
Itzi

El día 3 de Enero cogí un vuelo rumbo a Perú. Entre mis objetivos del año estaba hacer voluntariado en mi período de vacaciones y, sin saber aún muy bien cómo, todo se había conjurado para que se cumpliera.

Hacía 16 años compartí penas y alegrías con Rossana, una peruana becada en Londres, y gracias a Internet nuestra amistad ha llegado hasta hoy. Ella fue la que me puso en contacto con su hermana, una antropóloga que trabaja para una ONG en la selva del amazonas.

El día 3 de Enero se cumplía un sueño, incluso anterior, de ir a Perú y visitar lugares mágicos, sagrados, de los que ya me había hablado Enrique Granados, un argentino que pasó por mi vida, hace más de 10 años, para sembrar en mí la semilla de la curiosidad por el lago Titikaka y el camino de los Inkas. Desde que él me contó un viaje chamánico que hizo por estos lugares, algo en mi interior me dijo: “iré, algún día iré allí”.

Como creer es crear, yo estaba creando aquello en lo que creí durante 10 años. Todo llega, la clave está en saber que llega cuando tiene que llegar y ese “cuando” es un gran misterio para nosotros porque las razones del Universo, para nosotros, aún nos son desconocidas y porque, en él, no sólo actúan nuestros deseos, sino también los del resto de seres, y porque todo llega en su momento, ni un minuto antes, ni un minuto después.

Y así empieza mi relato de un viaje diferente, de un viaje mágico. Como Manco Ccápaj, yo llegué desde otro Continente, guiada por un impulso interior, sabiendo que cumpliría con una misión. Sin saber, del todo, qué ocurría a partir de entonces. Pero ¿quién es Manco Ccápaj?

Muy antiguamente, anterior a nuestra civilización, existieron otras civilizaciones. Una de ellas fue Lemuria. El supremo patriarca de esta raza portentosa se llamaba Aramu. En una de las ceremonias de la Luz Blanca, gracias a sus poderes de clarividencia, el Gran Aramu visualizó el hundimiento de Lemuria y de la Atlántida. Lo que los andinos llaman “Chamacpacha”, “Tiempo de Oscuridad”. Lo que muchos asocian al Gran Diluvio Universal que se relata en el Génesis y en muchos libros sagrados de otras culturas.

Cuenta una perspectiva andina sobre su origen como civilización, la cultura Tiahuanaco, cómo el Gran Aramu, organizó entonces la inmediata evacuación de sus discípulos, en número de veinticuatro, que con sus familias, se dispersarían en diferentes direcciones del planeta, hasta que pasara el cataclismo, para salvar los vestigios de su cultura.

Él, a su vez, se refugiaría en el interior de Lemuria presenciando la modificación geográfica de los continentes. Es así como su morada se denominará a partir de ese momento “el continente de los apus” y se situará en las profundidades del nuevo continente andino.

Cuenta esta historia que el primogénito del Gran Aramu fue enviado al Noroeste del Planeta, donde luego ser formaría Asia, y que de él nacería un príncipe que con el tiempo volvería al “continente de los apus” a recuperar el Disco de Oro y la llama ardiente Maxn. Objetos que los invasores españoles buscaron sin éxito hasta los confines de Latinoamérica.

Foto superior izquierda: Lago Titikaka en Bolivia, desde Copacabana hacia la Isla del Sol
Foto superior derecha:
Roca Sagrada o Roca de los Orígenes, en la Isla del Sol. En la roca se puede ver la cara de Wiraccocha.
Foto inferior izquierda: el lago Titikaka en Bolivia, desde, Koati, la Isla de la Luna
Foto inferior derecha: ventana en Iñak Uyu de la Isla de la Luna, un “Ajlla Wasi” o “Casa de las escogidas vírgenes del Sol”

Así, el príncipe heredero del Gran Impero del Sol Naciente llegó hasta el lago Titikaka, para recibir estos símbolos que, tras una dura iniciación en  los claustros subterráneos de Sillustani, recibiera de manos del Consejo Mayor de Ancianos para llevar hasta Cusco (Ccosco, “ombligo del mundo”) donde fundó el templo del Sol, el Ccorik’ánchaj, allí donde un rayo de luz le apuntara y le dijera:

“He aquí, en este mismo lugar, quedará ubicado el ombligo de este mundo en los últimos tiempos, aquí se reunirán en aquellos días los elegidos de una nueva generación, es preciso que aquí mismo construyas un templo en el homenaje a la luz.”

Pero ese no era un lugar cualquiera. Ese era un lugar donde quedaban los restos de los templos de Lemuria, por eso era un lugar sagrado. Y por ello, las construcciones de estas nuevas gentes se hizo sobre los restos de otros edificios.

Y mientras se construía Cusco y se levantaba el Ccorik’ánchaj, Manco Ccápaj construía su vivienda en Sacsayhuma (“donde se colma la cabeza”) como lugar estratégico, desde donde ver todo el valle. Y como lugar desde donde podría recibir:

“un baño directo de las mismas fuentes del Universo y nutrir su cabeza de la suficiente sabiduría que su ser requería, para conducir los destinos de una nueva raza en el continente de los apus”.

Sin embargo  no le harían entrega física de los símbolos hasta que no terminara de construir el templo que se demoró generación tras generación. De su hijo Manco Ccápaj II pasó a su nieto Sinchi Roca, a su biznieto Lloqu’e Yupanqui que olvidó por completo la misión e instauró el gobierno autoritario de ahí el significado de su nombre “con la mano izquierda administrarás”. Fue tanto su engreimiento que él mismo se creía hijo del Sol y se hizo llamar “incaj” (“El hijo”, el hijo Divino, el hijo del Sol).

Foto superior izquierda: El Ccorik’ánchaj o Templo del Sol, en Cusco
Foto superior derecha: Las vistas de Cusco desde Sacsayhuma
Foto inferior izquierda: El camino Inka hacia Machupichu, “el monte viejo”
Foto inferior derecha: El río Urubamba en Aguas Calientes subiendo a Machupichu.

No fue hasta el reinado del nieto de éste mandatario, Yáwar Wéccaj, que no se retomó y finalizó la construcción del templo del Sol en Cusco y que, por fin, se pudiera retornar a Sillustani para la recuperación de los símbolos sagrados de Lemuria y su traslado al ombligo del mundo donde los sacerdotes los custodiaron.

Es en esa época que se retoma el carácter espiritual de los dirigentes Incas sobre la base de sus tres mandamientos: Ama Sua,  Ama Lulla, Ama Kella. No robar, no matar y no ser ocioso.

Pero van pasando los años y sucediéndose el linaje hasta su nieto, Wayna Ccápaj. Padre de Wasca que le hecha del Cusco y le destierra y padre después de Atawallpa al que a su muerte le dijo:

“Ciñe tu cabeza con este símbolo hijo mío. Desde este momento, eres tu el nuevo íncaj, legítimo y verdadero, dueño, amo y señor de todo el Tawantinsuyu; el cual te corresponde por legítimo derecho, pues es mi voluntad que así sea. Ve ahora al Ccosquo y recupera tu heredad. Ocupa mi lugar y toma en tus manos el poder que Wasca me arrebató. Cumple con la misión de rescatar lo que fue usurpado, por el mal espíritu que se apoderó de quien un día fue tu hermano y ahora es nuestro enemigo”

Y así se inicia la reconquista del poder mientras llegan los españoles a tierra peruana y el sumo sacerdote del templo del Sol organiza la huida hacia el norte con el Disco de oro y la llama de Maxn. Entrando en el interior de la selva y en el interior de otro mundo, de otra dimensión:

“Los apus son ahora responsables de la custodia de estos elementos, que otrora pertenecieran al reino de Lemuria en el continente de Mu; guardándolos celosamente en los interiores montaña-tempo-morada, donde aún viven a la espera de los últimos tiempos del mundo.”

Quien ha estado en Bolivia, en lugares como la Isla del Sol o la Isla de la Luna y en Perú, en lugares como Juli, la Puerta de Aramu Muru, Taquile, Uros, Sillustani, Cusco, Sacsayhuma, Machupichu, Waynapichu, Pusharo, o cualquier lugar de la selva por encima de los 1.500m de altura ha estado en un lugar sagrado.

Yo entiendo por lugar sagrado aquel en el que yo he sentido que las vibraciones cósmicas son de una frecuencia tan alta que se perciben de manera increíble, hasta el punto de entrar en el trance óptimo de meditación en segundos.

¿Pero porqué en Bolivia, Perú, Argentina, Chile, están vibrando a esta frecuencia tan superior? ¿Por qué ahora? ¿Porqué algunos lo sentimos así? No te pierdas la segunda parte de mi viaje…

BIBLIOGRAFÍA
Extractos de la perspectiva histórica andina sacados del libro: “El mensaje de los apus” de Rubén Iwaki Ordoñez.

CRÓNICA DE MI VIAJE A PERÚ

  • Despertando a otra dimensión
  • Una nativa indígena más
  • El Amazonas, el pulmón del planeta
  • El Amazonas, la botica del planeta
  • El viaje continúa…
 
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8 Comentarios

  1. 1 - Itzi

    2 marzo 2011 11:00

    Queridos lectores, quería hacer una puntualización. Todos los nombres de personas y lugares que aparecen en este artículo están escritos tal y como aparecen en el libro: “el mensaje de los apus” del peruano Ruben Iwaki Ordoñez. Entiendo que así me mantengo más cerca de su ortografía original y su verdadero significado. Pero quien sabe… Feliz Dia.
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