Crónica de mi viaje a Perú: una nativa indígena más (3/6)

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Foto: Tarapoto, región de San Martin, Peru.

“La humanidad se ha separado del corazón del mundo para ir a parar a la lógica de la mente, y sus creencias están depositadas en el químico, el físico y el matemático. La ciencia les ha probado que toda esta antigua creencia en la ceremonia no es otra cosa que ignorancia.

Y, sin embargo, el hombre moderno con su gran ciencia, de la que está convencido que es la «verdad» suprema, ha creado un mundo al borde de la destrucción total en menos de dos mil años, un mundo al que quizá sólo le queden unos pocos de existencia si no se toman medidas drásticas.

El hombre antiguo, por su parte, con sus tontas ceremonias, ha conseguido mantenerse en él durante millones de años. Puede que si queremos sobrevivir, debamos tener en cuenta esta ancestral sabiduría, o al menos entender, incluso con nuestra mente lógica, que la ceremonia es realmente capaz de crear un mundo en equilibrio.

El amor es la respuesta a todas las preguntas…, incluso a las preguntas de la mente”

El 14 de Enero volé de Cusco a Lima y de Lima a Tarapoto, al norte de Perú, en la región de San Martin. Lo que llaman la Selva Alta. La Selva del Amazonas no es exclusiva de Brasil, de hecho, la parte con mayor biodiversidad está en Perú. Y allí la dividen en tres partes: selva baja, a la orilla de los ríos, donde hay mayoría de población indígena Chawi; la selva central, en el centro del País, donde viven los nativos andinos y la selva alta, la que se encuentra al norte del país, entre los 400 y 1500 metros de altitud, aproximadamente.

Para ese día ya había tenido lugar mi iniciación a la nueva dimensión o nueva era en la que estamos entrando. Mi mente ya no estaba y mi vibración ya era otra. Todo lo que pasara a partir de ese instante sería fruto del momento. Yo estaba en el camino y veía las señales, ¡vaya si las veía! Ellas me dirían qué tendría que hacer.

Henry, de urku estudios amazónicos, me fue a buscar al aeropuerto y me dió un caluroso recibimiento. Con él pasé los dos primeros días conociendo todos los proyectos de la ONG y haciéndome al nuevo clima. 

¿Sabías que Perú tiene 28 de los 32 climas posibles del mundo? Una locura… Con Henry visité el centro de rescate de animales, un orfanato, y empecé a conocer nombres de plantas y animales que no había visto nunca. Enseguida tuve que crear una base de datos en mi cerebro para almacenar las imágenes y nombres de todo lo que aprendería a partir de ese momento.

¿Sabías que Perú es el país con mayor variedad de insectos y de mariposas del mundo?

Y tras un par de días de aclimatación, Gonzalo, de urku, me llevó a Chirik Sacha, la comunidad nativa Ketchwa donde me convertiría en una indígena más. Había sobrevivido ya a varios días de viaje sola por el mundo pero no sabía que a partir de ese momento viajaría en moto, sin casco, sin retrovisores, con mochila incluida, por unas carreteras de montaña vertiginosas y por unos caminos de tierra y fango, cruzando riachuelos por doquier…pero ¿qué es la selva sino aventura?

Foto: Gonzalo a la izquierda y Norman, a la derecha.

¿Cómo podría resumir mi estancia con los Ketchwa? ¿Cómo puedo escribir de sensaciones y vibraciónes con tan sólo la ayuda de la letra y la palabra?

Desde que llegué allí, la comunidad me recibió con los brazos abiertos y me integraron como una nativa más. Eso sí, a partir de entonces me convertí en la “ingeniera itzi” que enseñaría a veinte niños a usar la única computadora que tenía la comunidad, sin Internet, pero con luz, la que tenían desde hacía ocho meses. Y día a día aprendí cómo viven los indígenas, pero antes un poco de historia reciente…

Tras años de colonización española los indígenas pierden el derecho a su territorio, aprenden el castellano sin alfabetización, con lo cual, lo aprenden como pueden y finalmente se terminan avergonzando de su propia lengua, la cual se va perdiendo junto a sus costumbres y tradiciones. Y terminan adorando a un Dios que no es suyo, olvidando su cosmovisión espiritual y religiosa. Todo tipo de iglesias, Iglesia Evangelista, Hermanos de Dios, Iglesia Nazarena, pululan por las comunidades anestesiando conciencias y perpetuando el colonialismo.

Y así se llega al momento en que se decide asentar a los indígenas y reconocer sus derechos sobre un territorio que históricamente les pertenece. Con ello los gobiernos pueden dedicarse a vender, alquilar e hipotecar el territorio de selva que queda libre tras el asentamiento.

¿Qué os parece? ¿Pensabais que era por su bien? No amigos, en el amazonas hay madera y agua y debajo petroleo, uranio, oro y demás lindezas. Y si deforestamos podemos hacer megaplantaciones de coca y de soja. ¡El asentamiento facilita su control!

Pero hay miles de comunidades indígenas dispersas por la amazonía así que urgía unirse y crearon las Federaciones. A través de ellas los nativos agrupan sus acciones y sustentan su alzamiento de voz. Ni tan mal, aunque aún quede mucho trabajo por hacer para desterrar las divisiones internas, el nepotismo e impulsar las infraestructuras que agilicen la burocracia administrativa.

En la actualidad, dentro de la comunidad, todos eligen a un “apu” o jefe y a una junta directiva con tesorero, vicepresidente, etc. El sistema es asambleario. El apu convoca las asambleas a las que pueden asistir y participar todos. Allí se toman decisiones y se comunican acontecimientos políticos importantes.

Yo tuve el honor de ser invitada, no sólo a esas asambleas, sino también a las reuniones más formales de todos los apus de todas las comunidades de la Federación, incluso a las de carácter político. En todas querían que hablara sobre mi y sobre mi visión de mi mundo y del suyo.

Asamblea del 13 de Febrero de 2011 con las auridades locales.

Pero mi visión del mundo se fue ajustando. Un día les pedi que no se autollamaran más “tercer mundo” conmigo. Ya no sólo porque yo no creía en esa etiqueta interesada del sistema antes de llegar allí, sino por hechos probados. El único día libre de mi semana, porque me explotaron un poco como profesora, todo hay que decirlo, 6 horas díarias de clase ufff!, jejeje, ¡qué horas más felices!.

Como decía, un día me paseaba por la comunidad, conversaba con las abuelitas, y cuando pensaba que la gente se escondía de mí, me topé con toda la comunidad construyendo una casa. Las mujeres preparaban la comida y la bebida, ese terrorífico massato, mientras los hombres construían la “wasi” -casa en ketchwa.

- “Estamos construyendo una casa para una señora que tiene cáncer y no tiene plata”, me dijeron.

- “Esta señora se hubiera muerto de hambre y frío en muchos lugares del mundo desarrollado, contesté. ”¿Quien es entonces el subdesarrollado, vosotros o yo?”, les comenté.

Foto: construcción de una “wasi” indígena con la ayuda de toda la comunidad de Chirik Sacha.

Toda la comunidad se organizó para que mi estancia en Chirik Sacha fuera perfecta. Me pusieron una cama -sin colchón ni almohada pero ¡con mosquitera!- en una casa de una de las familias de la comunidad. Cada día a las siete de la mañana me esperaba alguien en la puerta de esa casa para llevarme a desayunar a su casa, donde luego comería y cenaría. Cada día en una casa.

Foto superior izquierda: mi cama y la mosquitera para los elefantes, perdón mosquitos, ah! y mis cosas
Foto superior derecha: el tendal de ropa
Foto inferior izquierda: la ducha de cas, mi ducha
Foto inferior derecha: el baño

Mientras daba mis clases de “computadora” me llevaban cocos, mangos, wabas, granadillas, ciruelas, guayabas, pomarosa -desde entonces mi fruta faborita- y un interminable etcétera de productos recién cogidos del árbol, absolutamente frescos y deliciosos.

Y cuando comía en sus casas siempre mataban la mejor gallina y ¡me daban el trozo más grande! sin aceptar, en ningún momento, mi argumento de que yo era la que menos comía de todos. Eso sin contar con que yo no me levantaba a las 5 de la mañana para caminar durante horas para llegar a “la chakra” -terreno de cultivo- para trabajar durante toda la mañana en las labores del campo bajo un calor tropical sofocante.

Todas las atenciones eran pocas. Sus regalos diarios. Sus gestos de amor y cariño a docenas. Me llevaron al río Sisa a pescar. Me abrieron las verjas de sus casas, me contaron sus historias de vida, compartieron conmigo todo lo que tenían. Y me preguntaban, querían saber de donde venía, cómo era mi vida. Si ellos no podían salir al mundo que el mundo fuera hasta ellos a través de mi.

Así, mientras vivía en Chirik Sacha visité otras 5 comunidades para llevar al mundo conmigo. Estuve en Kawana Sisa, en Kopal Sacha, en Santa Cruz, en Barranquita y en Ishichiwi:

- “No tenemos nada y no sabemos nada, necesitamos ayuda”, me decían.

- “Sí sabeis, muchas cosas y lo teneis todo”, respondía yo.

- Y les compartía mi visión…”si mañana hubiera un desastre cualquiera, en miles de ciudades del mundo “desarrollado” se morirían todos de hambre y frío. Aquí no pasaría nada. Todo seguiría igual. Teneis agua, fruta, animales, cultivos como la yuca, el maíz, el frejol, plantas medicinales, pesca, caza. Nos os equivoqueis. Muchos de nosotros sólo tenemos cosas. Cuidad lo que teneis, es vuestra riqueza, es vuestro futuro.

Pero los indígenas empiezan a tener luz y con ello llega la televisión. Y visitan las ciudades que ocupan ya el lugar que antes ocupaba la selva. Y desean nuestro modelo de sociedad. ¿Os imaginais? Quieren ser como nosotros y para ello quieren tener lo que tenemos nosotros. Y os contaré lo que ello implica. En la cuarta parte de mi relato…

CRÓNICA DE MI VIAJE A PERÚ

  1. Un viaje diferente
  2. Despertando a otra dimensión
  3. Una nativa indígena más
  4. El Amazonas, el pulmón del planeta
  5. El Amazonas, la botica del planeta
  6. El viaje continúa…
 
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13 Comentarios

  1. 1 - Yo

    8 marzo 2011 04:21

    Me ha gustado todo menos esta parte:

    “cuando comía en sus casas siempre mataban la mejor gallina y ¡me daban el trozo más grande!”

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  2. 4 - Itzi

    8 marzo 2011 14:04

    Querido Yo, cuando escribi este artículo y escribí la frase que apuntas sabía que habría gente a la que no le gustaría. Pero no la quité porque sería ocultar la realidad. Durante un mes he comido tan solo arroz, huevos, algún pez de río, yuca, gallina o pollo y fruta. Eso ha sido todo. Los indígenas crían gallinas y pollos para comerlos. Tal y como se hacía en España hace 30, 40 o 50 años en los pueblos. Tienen una economía casi casi autosuficiente. Espero que el relato de la realidad no te haya incomodado demasiado. Un abrazo y mil gracias por tu comentario. Siempre aprendiendo y mejorando. Siempre!!
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  3. 5 - Alejandro

    11 marzo 2011 19:00

    Bien… me emocionó la construcción de la vivienda para quien no puede hacerlo: la vida es para compartirla con quienes la sabiduría te pone en la camino.
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  4. 6 - Cristina

    11 abril 2011 07:27

    En Costa Rica también hablamos de subdesarrollo pero no porque no tengamos alimentos o una economía de subsistencia, sino por cuestiones de salud, educación y comunicación; cómo es esto en la selva???? es subdesarrollo!!!!
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  5. 7 - Steven

    5 octubre 2011 09:43

    llevo muchísimo anos en la selva de Perù, me permito empujarte para que viaje mas a esta tierra para profundizar las cosas sin pre concepto importado de otro lugar, me permito decirte esto porque no es fácil librar la mente para ver las cosas como son,gracias de todo modo para hacer conocer la selva de San Martin si bien e entendido, unos de los lugares mas lindo de esta tierra.
    Responder
  6. 8 - itzibitzi

    5 octubre 2011 10:10

    Querido Steven, gracias por tu comentario. Cada uno ve las cosas desde sus ojos, yo he contado lo que sentí con los míos. Te animo a que cuentes tu experiencia y aprendizaje y así entre todos sigamos creando conciencia de lo que allí pasa…que es mucho más de lo que yo haya podido transmitir, tan sólo un granito de arena. Allima punchao!!
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