Para emprender, rompe tus barreras mentales

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“¿Quieres seguir siendo el hijo de, la pareja de, o el empleado de, siempre diciéndote lo que debes hacer? Puedes seguir siéndolo, pero ahora también puedes mandar en ti. Y no hay nada mejor que, después de dar un paso, saber que puedes dar el segundo, el tercero y los demás y que sólo de ti parten las decisiones.

Y que si te equivocas también eres tú quien puedes rectificar. Es una sensación de libertad que ya nunca querrás perder”
Concha Barbero

(¿Cómo atrevernos a dar ese paso que tanto nos gustaría? Concha Barbero, autora de “El don de vivir como uno quiere” y otras obras, nos enseña como superar 10 autosabotajes clásicos)

Quienes han visto cumplidos sus sueños seguro que han pensado en positivo, han realizado un proceso mental de visualización creativa de su proyecto, pero, además, han continuado alimentándolo con hechos: se han fortalecido interiormente, se han preparado a conciencia, han permitido que suceda lo que han imaginado y trabajado, han planificado todo con entusiasmo, se han disciplinado y lo han logrado.

Pero otras muchas personas tienen también muy definidas sus inclinaciones, ya sea de carácter artístico, profesional, lúdico o de otro tipo, pero no consiguen plasmarlas. Su vida es un eterno propósito sin cumplir. Están a un paso de lograr lo que quieren (de vivir como quieren), pero nunca lo dan.

Así, tienen un gran caudal de energía creativa retenida que no explotan por no contar con suficiente confianza en sí mismos o por dejarse llevar por la pereza y las circunstancias. Y, precisamente por eso, viven entre el desasosiego, el decaimiento, el aburrimiento e, incluso, la ansiedad.

Muchos no saben que su estado se debe a ese caudal creativo sin dar curso, y que dejar salir su potencial les supondría no sólo un logro personal, sino también una cura de salud física y mental.

Probablemente, se entreguen sin dudarlo a lo que les demandan otras personas y, como son resolutivos y válidos, pero no están acostumbrados a trabajar en su beneficio, entran en una espiral de tareas ajenas, que hacen suyas con exceso de responsabilidad.

Tal vez desempeñen, incluso, lo que les correspondería hacer a otros, con lo cual pueden estar impidiendo también el desarrollo de esas otras personas. Es decir, son generosos con los demás, pero no para sí mismos. Están viviendo la vida de otros. Por eso, sus posibles proyectos nunca ven la luz.

En un momento determinado, llegan a sentirse víctimas de esa situación y, en lugar de tomar decisiones que cambien su estilo de vida, malgastan aún más fuerza en quejarse de lo que, sin saberlo, ellos mismos consienten.

Como no se sienten con suficiente poder para salir de ese laberinto o simplemente no saben el motivo por el que no les va como quisieran, tienden a justificar su pasividad con algunas de las frases que expongo a continuación, que denotan sus propias barreras mentales.

Añado, a cada una de ellas, posibles respuestas, que deseo despierten y motiven a quien pueda encontrarse en esta situación:

1. Tengo envidia sana de “fulanito”; a mí me gustaría hacer eso también

Pues está a tu alcance. Atrévete a dar ese primer paso: una llamada para informarte, una lista de objetivos en una simple hoja de papel, acudir a alguien experimentado en lo que te guste para que te oriente, pedir ayuda en el nivel que necesites, ya sea sobre la materia de tu plan o sobre entrenamiento y fortalecimiento personal para comenzar.

Recuerda: siempre, una cosa tras otra, pero siempre hay que empezar por una.

2. Bueno, no lo descarto…

Esa negación te delata: “No lo descarto” indica que ya lo tienes prácticamente descartado. De lo  contrario, lo acogerías con más optimismo: “Lo voy a pensar”, “Me lo voy a plantear”. “Lo voy a hacer”.

Adoptar una actitud positiva es ya una forma de responsabilizarte de ti y de preparar el camino de tu felicidad. Cuando te vengan a la mente mensajes autosaboteadores, “cárgatelos”.

“El hombre prudente sólo piensa en sus dificultades cuando ello tiene algún objeto. Cuando no, piensa en otra cosa”
Russell

Llénate de tu energía, siente la fuerza que hay en ti y recuerda que, del mismo modo que echas una mano a otra persona puedes extenderla hacia ti.

3. A ver si me centro primero…

Como si el centrarse dependiera de pensarlo. Precisamente, emplearte en algo que te gusta es una de las mejores formas de centrarte, de traerte al presente, el lugar en el que los sufrimientos se diluyen, porque sólo sucede lo que sucede, y mientras estás presente no hay miedos.

La creatividad nos equilibra, tiene poder terapéutico, nos rescata del remolino de pensamientos improductivos, nos despierta a la vida y, además, incrementa nuestra energía. ¿Algo más para centrarse?

4. Sí, dicho así, parece fácil, pero una vez me decidí y comprobé que todo fueron problemas

Puede que hubiera problemas externos, pero ahonda bien en lo que sucedió y tal vez no los gestionaste cómo debieras. Puede que te proyectaras hacia las dificultades, por no estar más concienciado de tus posibilidades, y eso sólo se logra mirando dentro y dejando de distraerte con lo de fuera.

Dejar de temer lo de fuera y comenzar a amar lo de dentro. Y el amor sólo puede traer más amor. El amor trae prosperidad, nunca escasez ni desconfianza.

5. De acuerdo. Ya he empezado. He dado un primer paso ¿y ahora qué?

¿Quieres seguir siendo el hijo de, la pareja de, o el empleado de, siempre diciéndote lo que debes hacer? Puedes seguir siéndolo, pero ahora también puedes mandar en ti. Y no hay nada mejor que, después de dar un paso, saber que puedes dar el segundo, el tercero y los demás y que sólo de ti parten las decisiones.

Y que si te equivocas también eres tú quien puedes rectificar. Es una sensación de libertad que ya nunca querrás perder.

6. Pero, a pesar de que crea en mí, y trabaje en ello, hay demasiada gente poniéndome zancadillas, mucho mediocre, muchos absorbedores de energía…

Estás mirando otra vez fuera, y eso es lo que has hecho durante tanto tiempo en el que no has conseguido nada. Y si crees que la gente te invadirá, es probable que lo termine haciendo. Hace poco leí que pensar bien de los demás les hace buenos.

Entra en ti, mira lo que vales. ¡Eres tan brillante! Te gusta lo que quieres hacer, sabes hacerlo ¿quién te impide probar? Nadie. ¡Créete, de una vez por todas, merecedor de disfrutar de todo lo que tienes dentro!

Si alguien te hizo pensar alguna vez que no podrías, que otras personas te lo impedirían, que las cosas son difíciles, olvídate de esa persona o personas y de lo que dijeron. Ellos no son tú, y seguro que sus propias frustraciones les llevaron a hablar de ese modo.

Tampoco te refugies en eso para justificar la causa de tu paralización. Continuarías mirando fuera y, además, retrocediendo al pasado. El pasado pasó.

7. ¿Y quién me dice a mí que esto le va a gustar a alguien?

¿Y por qué había de asegurarte nada nadie? ¿Te gusta? ¿Lo vives? ¿Te apasiona? ¿Disfrutas haciéndolo? No lo dudes, gustará. Para que guste lo que ofreces es indispensable que te guste.

8. Pero es que yo, hasta que no lo veo todo claro y sé que va a salir perfecto no comienzo

El perfeccionismo es más miedo, aunque servido en bandeja exquisita. Si, por evitar errores, no comienzas te estás impidiendo aprender y, por supuesto, obtener lo que sueñas.

No busques la perfección, sino la calidad, la satisfacción propia y la finalidad generosa. Así todo será perfecto.

9. Es que las cosas ahora están fatal y ¿cómo voy a ir con tanto entusiasmo y fuerza para desinflarme en cuanto salga a la calle?

Esta sociedad la haces tú y la hago yo, quien no la hace sino que la critica o desconfía del flujo de la vida la destruye. Esta sociedad está falta de tu entusiasmo y de tu fuerza y de la fuerza y el entusiasmo de todos los que la constituimos. Y ese cambio positivo individual, ese trabajo hasta conseguir alzarte con tu proyecto personal es la mayor garantía de la prosperidad global.

10. ¿No crees que, una vez que consiga mi objetivo, volveré a caer en la rutina?

No. Has despertado. Sabes quien eres, cuál es tu potencial y vas creciendo a medida que crece tu proyecto. Tu interés por aprender y mejorar irá en aumento, y lo harás con la serenidad que da haber conocido tu valor y vivir menos a expensas de lo que pase fuera de ti, pero más comprometido con ello. Sufrirás menos estrés; harás todo con mayor interés y generosidad. Y con esta perspectiva, no hay lugar para el aburrimiento.

Concha Barbero
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Foto: Corbis

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