Re-conocerse a través de los 7 chakras: un sendero hacia el bienestar

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“Lo importante es recuperar la capacidad natural de cada uno para conectarse con su esencia, con su verdad única, personal e intransferible…y eso es algo que necesita de un proceso para lograrse, porque vivimos anestesiados, desconectados de nuestro cuerpo, distraídos con pensamientos contaminados por emociones distorsionadas, alejados de nuestras sensaciones, nuestros sentidos, nuestro sentir verdadero, a años luz de nuestra intuición natural, de nuestras emociones genuinas, de nuestro Ser y Estar originales. Pero se puede cambiar todo eso…”
Carolina Huertas León

(Artículo de Carolina Huertas León, colombiana de nacimiento y barcelonesa de adopción, sobre recuperar nuestra sabiduría interior)

Energía, aura, cuerpos sutiles, conexión interior, etc. forman parte de un lenguaje que hoy en día ya no nos suena tan extraño como antaño. Ahora prácticamente vivimos sumergidos en una atmósfera en la que los temas energéticos forman parte de la cotidianidad de unos, de la curiosidad de muchos e incluso de la aversión de otros. Pero ¿dónde está la verdad? ¿Quién tiene la razón absoluta, si es que eso es posible?

En mi humilde opinión, la verdad, lo cierto, lo verdadero, anida en el corazón de cada uno de nosotros. La verdad es aquello que nos hace avanzar, con una sonrisa y una tranquilidad internas que reposan en nuestra mirada y nuestro estar de cada día. ¿Y cómo llegar a esa verdad si con tanta información flotando en el aire lo fácil es caer en confusión y dudas? Pues guiándonos por nuestras sensaciones, por nuestros movimientos internos, por la profunda sabiduría de nuestro Ser interior.

Entonces, si es tan fácil como eso: ¿dónde está el problema? Pues el punto está en recuperar la capacidad natural de cada uno para conectarse con su esencia, con su verdad única, personal e intransferible…y eso es algo que necesita de un proceso para lograrse, porque vivimos anestesiados, desconectados de nuestro cuerpo, distraídos con pensamientos contaminados por emociones distorsionadas, alejados de nuestras sensaciones, nuestros
sentidos, nuestro sentir verdadero, a años luz de nuestra intuición natural, de nuestras emociones genuinas, de nuestro Ser y Estar originales.

La buena noticia es que existen maneras, vías, caminos, formas de cambiar todo eso. Y una de ellas es prestar atención, observar, escuchar, tocar, oler, degustar, enfocando la presencia y con ella, la energía, en aquello que se quiere ver, descubrir, transformar.

¿Fácil o difícil? Eso es algo que depende del prisma con que se mire, de la predisposición que haya para ampliar la visión de uno mismo, de las ganas que se tengan de abrir una puerta a la aventura de re-conocerse, de mirar más allá de lo que está bien o lo que está mal, de las virtudes o los defectos, de las luces o las sombras. ¿Porqué no dejarse sorprender de nuevo por todo aquello que consideramos conocido? A fin de cuentas, ¿cuántas veces nos ocupamos de nosotros mismos, en un sano egoísmo?

Y digo sano porque el ocuparme de mí es ocuparme también de lo que me rodea, porque si yo estoy equilibrada, podré ofrecer equilibrio allá donde esté; si yo estoy amorosa, seré capaz de repartir amor; si yo me siento capaz, confiaré en la capacidad del otro; y así en un largo etcétera, etcétera, etcétera.

Éstas son algunas de las pautas, objetivos y reflexiones en las que me baso para ofrecer el trabajo con los centros energéticos o chakras. Se trata de encontrar un espacio, un tiempo, una oportunidad para desconectarnos de lo cotidiano, de lo externo, para ir hacia el interior y conectar con nosotros mismos, con nuestro Ser y Estar, con nuestro cuerpo, nuestras emociones, nuestra mente, nuestra energía; para poder ampliar la visión de lo que somos a través de la experiencia compartida en grupo, en la que la presencia y la energía de todos los participantes se convierte en un potenciador de la experiencia vivida individualmente.

Y en ese compartir aparece el auto-reconocimiento, el vernos en el otro, el sentirnos en el otro, el sabernos y conocernos de una forma más completa gracias a la vivencia grupal.

Del grado de implicación y el nivel de compromiso depende el provecho que cada uno obtenga durante los 7 meses que dura el taller, ya que todo lo que se hace en los días de encuentro es aplicable a la vida cotidiana. Además de las actividades propuestas también aprenderemos a utilizar herramientas que nos ayudarán a restablecer y mantener el equilibrio energético, que repercutirá directa y positivamente en nuestro estado emocional, mental y físico.

De esta forma por un lado ampliaremos la conciencia de todo cuanto somos, y por otro, tomaremos responsabilidad sobre nuestro bienestar. Esta es mi propuesta, sin más ambición que compartir diversas técnicas que forman parte de mi verdad, de mi experiencia, de mi aprendizaje.

Carolina Huertas León
Información sobre el taller
Naturadharma

Imagen: El Vitrubio y los chakras de Jorge Armando Iriondo

En El Blog Alternativo: CLAVES para reconocer la voz interior

 
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