Sebastián el cangrejo, Vigalondo, Jackie: seguir el corazón desde la creatividad

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Algunos hombres observan el mundo y se preguntan “¿por qué?”.
Otros observan el mundo y se preguntan “¿POR QUÉ NO?”
George Bernard Shaw

¿Cuántas veces tenemos que oir que el mundo está muy mal, amigos y amigas? Realmente, el pesimismo muchas veces nos puede, nos busca, nos encuentra, y nos hace ver el mundo de esa forma tan desafortunada… y aburrida.

¿Y si intentamos ser un poco más originales…?

Para empezar, os presento la teoría “no te muevas, que es peor”. Hay magníficos representantes de esta sesuda forma de ver las cosas, pero os voy a presentar uno de los más carismáticos…

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Bien, creo que es fácil captar la idea: para Sebastián el cangrejo, lo mejor es quedarse uno como está. Para qué vamos a cambiar, si realmente todo es perfecto tal y como siempre ha sido. Como suele suceder, hay que saber ver las dos vertientes de la que, desde ahora, vamos a llamar la “teoría cangrejo”.

Por un lado, no suele ser fácil ver las cosas buenas que tenemos alrededor. Y eso nos hace más infelices de lo que seríamos si valoráramos lo que tenemos cerca. Muchas veces hay una parte de nosotros que no quiere salir de la nube de pesimismo porque eso implicaría “salir del agua”, en nuestro ejemplo de la sirenita: quedarnos sin aire, o cambiar la comodidad de la queja continua.

Tampoco creo que el tema sea disfrutar de la vida sin más, pensando que nuestro entorno inmediato es todo lo que importa. Ser consciente de que hay mucha más vida en el planeta, y que todos estamos interconectados, puede ayudarnos y mucho a cambiar nuestra forma de ver la vida.

Es decir, hay que buscar nuevas formas de hacer las cosas: valorando lo que tenemos y nos nutre, y desechando lo que nos perjudica. En cada situación de la vida tenemos esa opción.

Claro que esto puede que no nos lleve a la solución correcta. Veamos qué es lo que puede pasar si las múltiples perspectivas que podemos adoptar ante cualquier problema de la vida parten del mismo sitio: Si elegimos utilizando los mismos esquemas mentales que pretendemos cambiar…

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Mmmmmm, sí, creo que estaréis pensando lo mismo que yo. Por muchas veces que nos multipliquemos, si seguimos siendo los mismos, poco vamos a conseguir. Lo que acabáis de ver es un magnífico corto de Nacho Vigalondo realizado para la campaña medioambiental Nature Movies, de Nokia y la revista Fotogramas.

Hay que lograr cambiar los esquemas mentales, romper con lo que no funciona y probar cosas nuevas, sorprendernos, salir de nuestro pequeño mundo e ingresar el el Mundo con mayúsculas… aprovechando lo mejor que está a nuestro alcance.

Esta poesía de uno de los seres más sensibles que conozco, mi amiga Raquel León, ilustra muy bien esta idea de romper con las viejas formas:

Formas

Formas cuadradas, formas triangulares

palabras punzantes que con firmeza

y erosión van cambiando su dolor

Gran recorrido, grandes espesores,

de diferentes colores

luz penetrante que la luna da

y las montañas mi fondo,

mi fondo y mi principio..

mi principio y mi fín..

dónde está la muralla que, a veces,

no me deja ver el sol

dónde está el caballero

parezco ver un sendero,

un sendero muy aventurero

estará en las altas montañas?

ah sí… la luna le ilumina

y dibuja así su silueta

allá en la lejanía más cercana

ven ya mi caballero

yo ya no soy una reina

y no quiero más estar en este castillo

sácame y llévame contigo

suavemente cabálgame

en busca de aventuras

ya no soy una reina

aquí pues se quedan todas sus formas

formas cuadradas, formas triangulares

palabras que hacen daño

que no miran su destino,

palabras hirientes

las dejo aquí en el castillo

flotante…..que se erosionen por sí solas

que pierdan su fuerza y su desazón

que yo sólo quiero sentir

y seguir mi corazón

Jackie, diciembre del 2010

Hay que salir del castillo. Conocer nuevos horizontes. Atreverse a salir de la propia cáscara puede ser dificultoso, difícil, puede implicar incluso un cambio de identidad, pero no hay otra forma de conocer por completo nuestro destino. Y todo ello, eligiendo también lo bueno que tenemos cerca.

A un nivel cercano, ejemplos como el de Islandia son paradigmáticos de que podemos cambiar las cosas desde abajo, desde la base. No repitiendo viejos esquemas que se han demostrado inútiles, sino con creatividad y sin miedo de ser diferentes.

En fin. Sé que todos somos capaces de poder seguir nuestro corazón. Y hay tantas cosas que se están moviendo, a tanta velocidad, que dentro de poco deberemos aprender sobre la marcha cómo VIVIR.

Apasionante, ¿verdad?…


 
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