Visión del Tantra original en torno a la sexualidad

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“El gran maestro Abhinavagupta, ya en su tiempo, decía que si el sexo fuera una vía de liberación, su asno sería su maestro”

“El tantra occidental que llamo neo-tantra funciona al revés del Tantra, es decir, que está principalmente, o solamente, enfocado en la sexualidad, olvidándose de la meditación por completo o dejándola en un papel muy secundario mientras en el Tantra las prácticas sexuales existen, pero son solo una pequeña parte de la totalidad del yoga”

“La sexualidad tántrica tampoco se concibe como algo que solo puede satisfacerse en el encuentro con una pareja. Al contrario, las yoginis y los yogis aconsejan procurar hacer fluir la energía sexual con prácticas yoguicas y desarrollar desde dentro el sentimiento de ser completo”
Surya Baudet

(Artículo de Surya Baudet, divulgadora del Shivaísmo Tántrico de Cachemira a través de yoga, danza y masajes, aclarando conceptos sobre el Tantra y desmintiendo la imagen distorsionada que de él se está transmitiendo)

Para empezar, es bueno recordar que el Tantra, al origen, es una vía mística. El Shivaísmo tántrico de Cachemira es una de sus ramas. La raíz sánscrita “tan” significa: totalidad, continuidad y sugiere la trama como la de un tejido por ejemplo. La totalidad lo incluye todo y está vía se llama Tantra porque no excluye nada, así que es la única vía mística que incluye la sexualidad y todas las formas de gozo como siendo parte de la vía, del yoga.

Insisto en marcar la diferencia entre las enseñanzas yogicas del Tantra original y lo que se imparte bajo la apelación de tantra en occidente para disipar cualquier confusión.

El tantra occidental que llamo neo-tantra funciona al revés del Tantra, es decir, que está principalmente, o solamente, enfocado en la sexualidad, olvidándose de la meditación por completo o dejándola en un papel muy secundario mientras en el Tantra las prácticas sexuales existen, pero son solo una pequeña parte de la totalidad del yoga.

Por ejemplo, en los ciento sesenta sutras del Vijñana Bahirava Tantra solo dos sutras están dedicados a la sexualidad. Además, las prácticas yogicas con la sexualidad se introducen en la sadhana después de años de meditación cuando el discípulo ya se ha liberado de gran parte de sus miedos, angustias, rigidez, creencias y demás limitaciones egoicas.

Los neo-tántricos inventaron le sexualidad sagrada cómo una puerta al éxtasis místico. Y me pregunto: ¿Siendo tan enfermiza la sexualidad, cómo es posible que lleve al éxtasis místico? El gran maestro Abhinavagupta, ya en su tiempo, decía que si el sexo fuera una vía de liberación su asno sería su maestro. Nada es sagrado o todo es sagrado dicen los Tantras.

Cuando se eleva la meditación, cuando hay una total presencia, libertad y espontaneidad, todo es sagrado.

En el idioma cachemiriano hay una sola palabra para significar tanto la unión sexual de una pareja como para el contacto con el mundo a través de los cinco sentidos. Es decir que la noción de sexualidad es mucho más global y amplia de la que conocemos.

La sexualidad puede expresarse a través del contacto de la piel con la brisa o el agua de la ducha, tanto como por vía del gozo de los alimentos, el placer producido por los perfumes, la belleza de las formas y los colores o la vibración de los sonidos. Es un hacer el amor con la totalidad de la manifestación.

Está visión se ha desarrollado gracias a la influencia de las yoguinis, dakinis y maestras tántricas. Siendo la única vía mística que no ve a la mujer como inferior, muchas mujeres sabias han acudido al Tantra dónde estaban respetadas, escuchadas y sus realizaciones espirituales reconocidas al igual de los hombres.

La sexualidad femenina siendo global, repartida en todo el cuerpo, las yoginis desarrollaron una visión que correspondía a lo que experimentaban con su sensibilidad y apertura a la totalidad de los movimientos sensoriales, emocionales y espirituales. No era la sexualidad que provocaba su éxtasis, sino, al contrario, el éxtasis que permitía a la energía sexual fluir en un cuerpo en expansión.

Ellas enseñaron a los hombres a despertar la parte femenina de su sexualidad para experimentar igual que ellas una riqueza de sensaciones variadas, una sexualidad más delicada e íntima en la cual todas las dimensiones del Ser pueden comunicarse.

Es evidente que mientras la sexualidad queda concentrada en los genitales esto no es posible.

El primer requisito es llegar a una profunda relajación, una mayor fluidez a todos los niveles y relajar músculos específicos por medio de respiraciones yogicas.

El segundo requisito es aumentar el nivel de consciencia que permite nuevas experiencias fuera de los patrones automáticos.

El tercer requisito es el silencio mental sin el cual el estado meditativo no se manifiesta ni se pueden percibir la vibraciones las más sutiles. Esto se consigue con la asidua practica diaria del yoga shivaíta.

Es solamente una vez la meditación bien asentada, el yoga lo suficientemente integrado y la mayor parte de los patrones soltados, que se introducen los ejercicios más específicamente sexuales como el control de la eyaculación por ejemplo.

En cuerpos rígidos con tensiones mentales, emocionales y físicas, este control aumenta la tensión porque en estos casos la eyaculación es muy a menudo el único modo para soltar las tensiones. He notado además que se refuerza el ego, el hombre siendo muy orgulloso de llegar a controlar la eyaculación. Este orgullo le impide escuchar a la mujer y va a contracorriente de lo que se busca en el Tantra, es decir una perdida del ego, una total entrega en el acto de amor y una profunda comunicación en la sexualidad.

La lentitud, tomar el tiempo de acordar los ritmos y las energías es otro aspecto muy importante en la visión tántrica. Nuestra costumbre a correr hacia el orgasmo es absurda para los tántricos, porque uno está adelante, en su mente que quiere alcanzar lo deseado ya en lugar de disfrutar todo el viaje; esto solo procura una satisfacción muy corta y efímera.

En la filosofías tántrica una presencia total, gozando plenamente de lo que se vive en cada momento, es más importante que el orgasmo mismo. La satisfacción está nutrida a lo largo de los juegos eróticos en una danza sumamente armónica en la cual la mujer y el hombre llegan a un estado de gozosa y duradera plenitud.

El estar presente supone dejar de lado los comentarios y la fantasías mentales para escuchar los cuerpos y comunicarse íntimamente con la pareja. Supone olvidarse de las expectativas y adoptar una actitud de adorador que juega a descubrir en la pareja un paisaje cada vez nuevo.

Mientras seguimos liados por nuestros patrones y condicionamientos, queda complicado alcanzar este estado de prístina presencia, y aún más cuando se desencadenan las potentes fuerzas sexuales. Sin embargo, para las personas que meditan regularmente, aunque no sean libres de todos sus condicionamientos, en los momentos de intensa presencia estos condicionamientos se encuentran desactivados.

La sexualidad tántrica tampoco se concibe como algo que solo puede satisfacerse en el encuentro con una pareja. Al contrario, las yoginis y los yogis aconsejan procurar hacer fluir la energía sexual con prácticas yoguicas y desarrollar desde dentro el sentimiento de ser completo. Entonces hacer el amor se convierte en un juego divino entre dos seres completos y no un encuentro en búsqueda de recibir del otro lo que nos hace falta o de rellenar un sentimiento de vacío, separación y soledad o solo descargar las tensiones.

Cuando llegué a India por segunda vez, estaba en búsqueda de completud y pensaba que iba a encontrarla, entre otras cosas, en el amor de una pareja tanto al nivel sexual que al nivel afectivo, emocional, e intelectual. Encontrando ascetas tántricos, me di cuenta que podían vivir años de celibato sin que surja la menor frustración al nivel sexual. En cada momento, con las cosas la más ordinarias, gozaban de las sensaciones que les llegaba a través de los cinco sentidos dejando vibrar todas las capas del ser en un hacer el amor con el espacio lleno de olores, sonidos, colores, texturas, formas y sabores.

Otra cosa que me sorprendió fue sentir que estos hombres, muy masculinos, también expresaban una suavidad femenina. Dejando expresarse libremente su lado femenino se sienten andróginos. No necesitan que la mujer les haga sentirse completos, sino que disfruten de la comunicación con ella como dos excelentes bailarines disfrutan bailar juntos.

¿Cuantas veces nos hemos sentido vacíos, frustrados e insatisfechos después de una, más o menos, breve descarga? No es necesario abrazar una vida de asceta para llegar al estado de presencia del hacer el amor con el espacio. Mediante las prácticas del Shivaísmo tántrico de Cachemira está al alcance de todos relajarse lo bastante y dejar circular la energía sexual como para convertir el hacer el amor con la pareja en un momento de libre gozo, alegría y plenitud.

En conclusión de este artículo me apetece aclarar algo sobre Maithuna, la Gran Unión. La Gran Unión es un ritual de poder en el cual el hombre y la mujer se identifican a Shiva y Shakti y alcanzan el éxtasis místico en profundos estados de éxtasis y unión con lo divino. Este ritual es sobre todo energético y puede darse en la unión física de una yogini con un yogi cuyo placer no está limitado por el ego o, en caso de celebrarlo un maestro con un discípulo del mismo sexo, a través de la mirada o de un simple contacto de las manos.

“A través del aliento consentimos en abandonarnos totalmente el uno al otro, por encima de toda pulsión sentimental vulgar, en un encuentro sagrado en el cual dominamos las tres joyas, la respiración, la mente y la ambrosía del goce. Sólo así existe verdadera unión divina”
Tantra La iniciación de un occidental al amor absoluto“, Daniel Odier, ed. Neo Person

Imitar las formas exteriores del ritual y llamarse el uno y el otro Shiva y Shakti dos personas limitadas por sus egos y sin la capacidad de entrar en Samadhi puede ser un juego bonito, pero no tiene nada que ver con lo que realmente es Maithuna.

La proposición del Shivaísmo tántrico de Cachemira es explorar nuestra sexualidad en su realidad del momento sin caer en fantasías “espirituales”, al igual de todos los aspectos de las vivencias humanas inyectando más y más conciencia, soltando los miedos que nos impiden abrir el corazón de verdad y dejar brillar la joya de nuestra esencia divina.

Surya Baudet
www.suryadance.com y blog

En El Blog Alternativo: Artículos de Surya Baudet

Venta online del libro de Tantra de Daniel Odier

 
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6 Comentarios

  1. 1 - Jose Crespo

    30 abril 2011 21:19

    Me encanta este articulo. Que enfoque tan sensato, realista y maduro sobre el Shivaismo Tantrico. Gracias.
    Responder

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