COSMÉTICA BIOENERGÉTICA: Entrevistamos al experto aromatólogo y artesano perfumista Enrique Sanz Bascuñana

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“No podemos considerar la cosmética sólo como algo exterior, la auténtica belleza va desde dentro hacia fuera. No se puede separar la belleza de la salud y del EQUILIBRIO EMOCIONAL Y ESPIRITUAL”

“El libro “El Perfume. Historia de un asesino” de Patrick Süskind cambió mi vida. A partir de su lectura fue como si un nuevo sentido se hubiese incorporado a mi vida, como si descubriese o me hiciese consciente de que el olfato existía”

“La cosmética bioenergética actúa tanto desde la vertiente material (propiedades de los aceites esenciales y extractos vegetales) como DESDE LO SUTIL (esencias florales y aceites esenciales) (…) la idea es trabajar no sólo a nivel físico sino también cambiar patrones energéticos, desbloquear nudos energéticos, ayudar a que la energía de la persona que lo usa fluya mejor…; si conseguimos eso, todo el organismo se beneficia y las manifestaciones a nivel de piel pueden llegar a ser desde espectaculares a muy discretas, depende muchísimo de la persona”

“El marketing en cosmética se ha inventado para convencernos de que los milagros existen, pero la realidad y el tiempo ponen todo en su sitio siempre. Ahora bien, una cosmética bioenergética o natural, que busca el equilibrio y el bienestar de la persona que la usa, que sobre todo, pretende no hacer daño –así que hay muchos ingredientes que ni se nos ocurrirá emplear-, ante todo tiene que ser bastante individualizada”

“Yo he trabajado básicamente con Aromaterapia, Terapia Floral (Flores de Bach y otros sistemas), Homeopatía y Cromoterapia, también con agua estructurada (ver los trabajos de Masaru Emoto y otros en este sentido). En estos momentos estoy trabajando con música y oraciones a nivel experimental. Yo creo que lo que aporta este tipo frecuencias vibratorias a los preparados, es básicamente, CONCIENCIA”

“Mi próximo reto es escribir el primer libro en castellano sobre PSICOAROMATERAPIA así como de aceites esenciales y espiritualidad (…) También me interesa mucho profundizar en las aplicaciones sanadoras de los aceites sagrados desde una perspectiva holística, como se ha hecho tradicionalmente a través de las unciones, rituales y sacramentos, teniendo en cuenta el cuerpo, el alma y el espíritu de la persona. Creo que en Occidente poseemos una Tradición Espiritual desprestigiada pero muy válida que merece ser retomada y asumida con orgullosa humildad”
Enrique Sanz Bascuñana

El marketing de la industria cosmética y la brutal presión publicitaria nos venden milagros a cualquier precio, bajo palabras y componentes rarísimos y se enfocan solo en “la fachada”, en lo exterior.

Todo lo contrario del verdadero significado de la palabra “cosmética” que deriva, junto con “cosmos”, del griego “kosmein” y hace referencia a la belleza como virtud interna.

La cosmética bioenergética hace honor a su origen y, además de ser natural y basada en la fitoaromaterapia, se ocupa del interior de la persona y trabaja a niveles sutiles mediante las terapias florales, homeopatía, la memoria del agua y otros recursos.

Enrique Sanz Bascuñana es pionero en cosmética bioenergética en España. Aromatólogo y Cosmétologo, Artesano Perfumista desde 1991, fundador y director del laboratorio Apsara Vital y autor de libros y DVDs de referencia en estos temas, Enrique descubrió su vocación causalmente a través del libro “El Perfume” y está totalmente entregado al mundo de los aromas, las energías y su divulgación.

En esta entrevista nos explica los fundamentos de la cosmética bioenergética y sus diferencias con la convencional y la natural, denuncia los excesos y mentiras del marketing de la belleza y las trabas burocráticas para crear productos cosméticos artesanos, recuerda sus inicios y su camino con los aromas a través de sincronicidades y mensajes en los sueños, aconseja cómo tener una piel sana y bella, y comparte que su contribución al mundo es trabajar y divulgar la tradición de los aromas y la espiritualidad.

Os recomiendo leer la entrevista, también disponible en PDF, y reflexionar sobre nuestra piel, las falsas promesas y la salud holística porque, como dice una famosa marca de cremas, “nosotras lo valemos”, pero valemos mucho más de lo que nos cuentan y a muchos más niveles…

1. Hasta ahora teníamos la cosmética convencional, estamos conociendo la cosmética natural y ecológica y ahora descubrimos un nuevo concepto: la cosmética bioenergética. ¿Quién es quién?

¿Qué te parece si comenzamos por la etimología de “Cosmética”? Creo que es muy interesante conocerla para situarnos en su profundo calado espiritual.

Los antiguos griegos miraban al cielo (cosmos) y encontraban que el universo era bello y ordenado. En la mentalidad griega “clásica” la belleza era considerada uno de los atributos intrínsecos del ser (los otros eran bondad, unicidad y veracidad).

La metafísica de Aristóteles dice que todo ser, en tanto que es, es bueno, único, verdadero y bello. Tanto es así que los griegos nombraban al universo y a las cosas bellas con la misma raíz “kosmein” de la cual derivan “cosmos” y “cosmética”. Es decir, el espíritu de la palabra “cosmética” es belleza en el profundo sentido de la palabra. No puede haber belleza en la mentira, el engaño y la manipulación, no puede haber cosmética auténtica con estos parámetros.

Según nuestra legislación (Real Decreto 1599/1997, de 17 de octubre), la definición de cosmético es: “Toda sustancia o preparado destinado a ser puesto en contacto con las diversas partes superficiales del cuerpo humano (epidermis, sistema capilar y piloso, uñas, labios y órganos genitales externos) o con los dientes y las mucosas bucales, con el fin exclusivo o principal de limpiarlos, perfumarlos, modificar su aspecto, y/o corregir los olores corporales, y/o protegerlos o mantenerlos en buen estado”.

No podemos considerar la cosmética sólo como algo exterior, la auténtica belleza va desde dentro hacia fuera. No se puede separar la belleza de la salud y del equilibrio emocional y espiritual. Ya vemos que es un concepto que actualmente se encuentra muy degradado y fuera de su enfoque original.

Sobre las distintas formas de calificar la cosmética, si, en efecto, son conceptos que se van concatenando en el tiempo. Yo comencé descubriendo la cosmética natural y posteriormente la ecológica, en sus comienzos a finales de los ochenta (¡del siglo pasado!).

Apliqué el término “cosmética bioenergética” a mis formulaciones en 1994 (Apsara Vital®, Adabel®, Kióm-derm®), desconozco si fui el primero o no en el mundo, creo que en España si. Para mí, el mejor referente internacional en cosmética ecológica en el mundo, cuando comencé era Weleda. Actualmente, gracias a Dios, hay bastantes firmas que trabajan muy bien este concepto.

En España, tengo especial predilección por la firma “Yipsophilia”, tanto por su calidad, como por el trabajo pionero de su creadora, Marie Carrasquedo Lebourgeois, de quien además tuve el honor de ser alumno en mis comienzos en este mundillo y por quien siento una gran admiración como profesional y como persona.

Muchas veces, en los medios, se hace publicidad de grandes multinacionales de la cosmética natural o ecológica (extranjeras), y se pasa de largo a las personas que han contribuido y han estado “picando piedra” desde el principio en este sector, como en el caso de Marie y su marca nacional, así que creo que es de justicia reconocer a cada uno sus méritos.

Por mi parte, profesionalmente, me he desmarcado un poco del concepto “cosmética ecológica”, no porque no crea en ella, sino porque considero que conseguir un aval ecológico para la cosmética debería ser sencillo y barato, con el fin de promoverla, si el Estado tuviese algo más de visión en la promoción de actividades económicas, sería muy sencillo crear este tipo de avales oficiales, económicos –o subvencionados- y fáciles de conseguir siguiendo los mínimos requisitos exigibles, claro.

En la actualidad, tienes que ir a buscar un aval privado fuera del país, y puedes llegar a pagar, como he sabido hace poco, por un solo producto, 9.000 euros por que te den un aval determinado. Es un despropósito, especialmente para las pequeñas y medianas empresas, y me niego a entrar en esa rueda abusiva.

Otra cosa que siempre me ha llamado mucho la atención de la cosmética “certificada”, es que se valora más una materia prima “con papeles” que un producto 100% natural de recolección silvestre. ¿es que hay algo más natural y cercano a la naturaleza que un producto silvestre? Esta sociedad está burocratizándose demasiado para mi gusto.

2. ¿Dónde nace el término de cosmética bioenergética y cuál es su historia?

Al trabajar con cosmética natural e ingredientes ecológicos (si podía encontrarlos, claro, entonces no era tan fácil como ahora), las ventajas y efectos positivos con respecto a la convencional se me hacían evidentes.

Por otro lado, comencé mi formación en la línea de las esencias florales (de varios sistemas, incluyendo el de Bach), aunque después, por afinidad personal, me decanté por los aceites esenciales (Aromaterapia). Esto me llevó, a principios de los 90, a desarrollar una serie de cosméticos que aprovechaban las ventajas tanto de la fitoaromaterapia (plantas medicinales+ aceites esenciales) como de la terapia floral (esencias florales).

Comencé elaborando una crema tipo “Rescue” para Andreas Korte y Nestinar, que funcionaba muy bien (la fórmula original del Dr. Bach es un remedio para emergencias en general) por vía externa, así que, por lógica me dije: “si funciona en esta crema ¿por qué no ha de hacerlo en otros preparados de uso externo?”, y me puse a formular una gama infantil llamada “Adabel®” (en honor a una de mis hijas) y otra de preparados en forma de “spray” llamada “Kióm®” (que me vino revelada en un sueño).

Estas fórmulas actúan tanto desde la vertiente material (propiedades de los aceites esenciales y extractos vegetales) como desde la sutil (esencias florales y aceites esenciales), por ello las definí con el adjetivo de “bioenergéticas”. Creo que mi empresa en aquel entonces (Laboratorio Apsara Vital®), fue la primera en España en crear y poner en el mercado este tipo de productos.

Posteriormente, casi todas las casas que trabajan con esencias florales han desarrollado preparados de uso externo (cremas, lociones, sprays, etc.), del mismo modo que muchos terapeutas florales también elaboran sus propios remedios de aplicación tópica o ambiental.

No quiero decir con ello que yo lo inventara, simplemente aquí di esos pasos antes que otros y me alegra mucho que en la medida de lo posible, eso haya contribuido a que las esencias florales no sólo se apliquen vía ingesta porque así se permite una mayor difusión de estos hermosos remedios naturales.

3. ¿Cuáles son las características y beneficios para la piel y la persona de la cosmética bioenergética en comparación con la convencional o natural?

Ante todo, tengo que ser respetuoso con las opciones de cada cual. He conocido muchas personas a las que la cosmética natural no les gusta, porque esperan el mismo tipo de sensaciones sensoriales que ofrece la cosmética convencional, o porque les han funcionado mejor ese tipo de productos que los naturales para lo que buscaban.

El típico ejemplo es el del champú capilar. Por lo general, los realmente naturales, al no incorporar sustancias suavizantes del pelo que forman una película deslizante sobre el mismo (como siliconas y similares, no aceptadas en la cosmética ecológica), no dejan el mismo tacto suave. Entonces, muchas mujeres de pelo largo, ven que este tipo de champús no les dejan el cabello como esperan, y a pesar de sus principios son claros y coherentes en otro tipo de actividades (alimentación, etc.), en este tema les cuesta mucho más por ese motivo.

El que un producto sea natural no necesariamente tiene que suponer que te guste más que otro artificial. Hay personas que prefieren beber un refresco de cola a beber agua. Está claro que el agua es más sana, pero hay que respetar que los demás no piensen como nosotros.

En el caso de la cosmética natural bioenergética, la idea es trabajar a nivel sutil también, no sólo a nivel físico, cambiar patrones energéticos, desbloquear nudos energéticos, ayudar a que la energía de la persona que lo usa fluya mejor…; si conseguimos eso, todo el organismo se beneficia y las manifestaciones a nivel de piel pueden llegar a ser desde espectaculares a muy discretas, depende muchísimo de la persona.

Esto para mí es muy importante. Tal vez por eso nunca he “encajado” en los parámetros comerciales de la cosmética (sea natural o convencional). La piel es un órgano que permite manifestar y eliminar energías y residuos que de otra manera, podrían –y lo hacen- manifestarse orgánicamente de forma mucho más agresiva o destructiva. El cómo lo hace y cómo lo manifiesta depende de muchos factores personales, tanto físicos como emocionales.

Pretender que un producto aplicado por vía externa funcione siempre igual para todo tipo de personas es imposible. La evidencia está ahí para quien quiera verla. Podemos aproximarnos al éxito, podemos tener resultados inesperadamente buenos, y también podemos no conseguir nada de lo que esperábamos, pero si trabajamos las cosméticas naturales con el espíritu original que las creó, siempre estaremos obrando frente a las fuerzas constructivas y beneficiosas para el ser humano.

Esto no encaja con el paradigma comercial predominante hoy en día, tampoco con lo que muchas personas esperan, ya que se busca un efecto alopático, rápido y si es posible, “milagroso”. Si lo que se busca es un efecto milagroso e inmediato, generalmente la cosmética convencional de alta calidad lo ofrece, aunque sea provisional. Por ejemplo, si buscas un efecto “lifting” inmediato, es decir, borrar unas arrugas o marcas de expresión, y te aplicas un producto que coloca en tu epidermis unas moléculas que hacen el efecto físico temporalmente de estirar la piel, podrás ver un efecto inmediato, pero desde luego, no eliminan las arrugas.

Es como el maquillaje, la aplicación de ciertos materiales tapa, cubre, uniforma la superficie cutánea, pero no elimina ni las manchas ni las irregularidades en realidad.

En general, el concepto de cosmética natural en su origen no es ese, sino más bien, el de usar productos para la higiene y belleza personal respetuosos para la salud y que cubran correctamente la necesidad para la que se emplean dejando de lado los excesos de la industria química y volviendo a fuentes vegetales primordialmente.

El marketing en cosmética se ha inventado para convencernos de que los milagros existen, pero la realidad y el tiempo ponen todo en su sitio siempre. Ahora bien, una cosmética bioenergética o natural, que busca el equilibrio y el bienestar de la persona que la usa, que sobre todo, pretende no hacer daño –así que hay muchos ingredientes que ni se nos ocurrirá emplear-, ante todo tiene que ser BASTANTE INDIVIDUALIZADA.

Eso quiere decir, que posiblemente podremos elaborar toda una serie de preparados que funcionarán más o menos bien, pero en un determinado tipo de persona, no en todas. Tanto la Aromaterapia como la Terapia Floral, funcionan de este modo, INDIVIDUALIZANDO los tratamientos.

El “problema” está cuando queremos llevar eso al mercado: el mercado es una “máquina engullidora ciega” que no entiende de individualismos ni diferencias (en este sector); las mismas normativas que rigen la cosmética actualmente, hacen imposible que puedan comercializarse preparados individualizados de forma legal, o sea, si no tienes un laboratorio autorizado, tú no puedes elaborar una cremita y venderla a nadie, es ilegal. Y si lo tienes, fabricar una
sola unidad es totalmente prohibitivo para el comprador. Es decir, si yo elaboro cosméticos personalizados, no puedo venderlos, pero nadie me impide regalarlos.

4. ¿Qué terapias vibracionales integra la cosmética bioenergética? ¿Qué aportan las Flores de Bach, la homeopatía y los otros ingredientes a los productos cosméticos?

Yo he trabajado básicamente con Aromaterapia, Terapia Floral (Flores de Bach y otros sistemas), Homeopatía y Cromoterapia, también con agua estructurada (ver los trabajos de Masaru Emoto y otros en este sentido). En estos momentos estoy trabajando con música y oraciones a nivel experimental. Yo creo que lo que aporta este tipo frecuencias vibratorias a los preparados, es básicamente, CONCIENCIA.

¿Por qué pongo uno de esos preparados vibracionales en una crema o en un champú? Porque mi conciencia me dice que eso que es beneficioso por vía interna, también lo es por vía externa, y porque creo que la mejor contribución que puedo hacer en este mundo es realizar mi trabajo desde la máxima conciencia y amor que me resulte posible en cada momento.

Valoramos mucho actualmente las propiedades físico-químicas de los ingredientes, eso nos da una “seguridad” ilusoria de que el producto nos va a funcionar mejor o no y forma parte del paradigma cartesiano en el que aún nos movemos. Y eso es ya algo tan importante, que puede hacer que ese producto a esa persona le funcione, mientras que a otra que cree lo contrario, no le funcionará…

Es decir, si sé explicarme, claro que hay una serie de propiedades y características físico-químicas y farmacológicas intrínsecas a las materias primas que producen efectos sobre nuestra salud y bienestar, pero hay una serie de propiedades sutiles que no valoramos, y que hacen la diferencia entre un producto industrial y un producto “con conciencia”. Y esa conciencia se la pone el ser humano. Así que quién hace el producto, cómo lo hace y con qué conciencia lo hace, creo que marcan y mucho el resultado final del mismo.

Por experiencia, y ya que no soy ningún santo, puedo decir que en muchas ocasiones en que no me he encontrado en condiciones (mal humor, preocupación, estrés, etc.), he preferido no fabricar, porque los lotes no salen igual que cuando estás en buen estado emocional y personal.

Esto es especialmente importante cuando se elaboran estos preparados conscientes, no pueden hacerse de cualquier manera, si se hacen, el resultado no será todo lo excelente que puede serlo, volvemos a la cuestión de la conciencia. Por otra parte, es muy importante considerar siempre como factor clave las creencias. Si yo creo que un algo no me va a funcionar o que es una tontería, tengo todos los números para que me caiga el primer premio del sorteo, y no me funcionará.

5. ¿Qué experiencia existe con la cosmética bioenergética en el mundo? ¿En qué países se usa más?

Como decía antes, este es un concepto personal, pero hasta donde yo sé, preparados de este estilo pueden encontrarse en muchas casas que elaboran esencias florales o elixires florales, como se les prefiera llamar, hay varias en Europa, USA, Australia y Nueva Zelanda que trabajan con gamas que incorporan esencias florales.

Algunas tienen composiciones conforme a las exigencias de la cosmética ecológica y sus avales, otras pueden llegar a ser cosméticos convencionales con la adición de elixires florales, hay de todo…

De cualquier modo, creo que se podría considerar así también a muchos preparados de uso externo Ayurvédicos (mis respetos por esta forma de Medicina) y en general, tradicionales (las fórmulas antiguas no incluían ingredientes artificiales como actualmente, ya que en aquel entonces no existían): los sistemas de sanación tradicionales suelen tener una visión holística del ser humano, de forma que sus preparados también trabajan a esos niveles.

6. ¿Qué productos-gamas existen ahora en el mercado de cosmética bioenergética en España?

Nosotros tenemos las gamas Adabel ® (niños) y Kióm-derm® (sprays), que en estos momentos fabricamos sólo por encargo en determinadas cantidades. El sistema Living Essences de Australia también tiene varios preparados de ese tipo. También Milagra Essences tiene 2 cremas y un gel preparados con este concepto.

7. ¿Dónde se pueden adquirir estos productos?

A través de nuestra web: www.apsaravital.com y por correo electrónico: info@apsaravital.com

Para Living Essences, Milagra y otros sistemas florales: www.milagra.org y www.arkebcn.com.

8. ¿Cuál es el perfil de usuarios de cosmética bioenergética?

Suelen ser personas entre 20 y 40 años, mayoritariamente mujeres, de nivel económico bajo-medio-alto y de nivel cultural medio-alto, interesadas en formas de vida alternativa en general, con cierta sensibilidad especial hacia los aromas y las energías sutiles (música, aroma, color, etc.), supongo que encaja bastante con el perfil de este blog (por suerte y en los últimos años, cada vez más hombres se van incorporando).

9. ¿Crees que tiene futuro la cosmética bionergética en un país como España en que la sociedad y gran parte del “establishment” aun se burla de la homeopatía y todo lo vibracional?

Creo que el futuro lo hacemos nosotros ahora. Tengo muchas esperanzas en los jóvenes. Son mucho más inteligentes y sensibles, y como todas las monedas, también tienen su cruz. Pero veo que la gente comprometida con los cambios suele estar muy preparada y ser muy coherente también, además de tener una visión mucho más clara que las anteriores generaciones, donde estábamos bastante más engañados que ahora.

Como en todas las cosas importantes de la vida, lo necesario es AUTOGESTIONARSE (alimentación, educación, etc.) y con la cosmética pienso en lo mismo. Yo no sé si el concepto bioenergético tiene o no futuro, sinceramente, tampoco tengo ningún interés especial en ello, salvo que sea un escalón más en la toma de conciencia individual. Por eso, no me preocupa la opinión del establishment ni creo que haya que darle más importancia de la que tiene. Ellos tienen sus criterios y nosotros los nuestros. Cada uno a lo suyo. “Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.

En última instancia, lo importante es el pragmatismo: me funciona o no me funciona, me gusta o no me gusta. No tendríamos que esforzarnos tanto por pretender “justificar” desde el paradigma mecanicista todas nuestras actividades, sino trabajar en ser más consecuentes y conscientes cada día, lo demás vendrá por añadidura.

10. ¿Un artesano perfumista nace o se hace? ¿Quién es Enrique Sanz Bascuñana y cuál es su historia y trayectoria hasta crear la cosmética bionergética?

En mi caso se hace. Uno nace con ciertas disposiciones o afinidades, eso es cierto, pero en estos años dedicados también a la enseñanza, he visto que muchos alumn@s también tienen una predisposición o una sensibilidad especial al mundo de los aromas.

Me siento muy orgulloso de ser una persona autodidacta en gran parte de mi carrera profesional, ya que así me hago responsable de todo lo bueno y de todas mis carencias en este sentido, no tengo que cargarlo a espaldas de nadie. También de haber tenido la satisfacción, durante tantos años, de trabajar en lo que realmente me gusta, de que la Vida me haya obsequiado con tantos regalos permitiéndome dar rienda suelta a mi creatividad, aprendiendo de los errores y los aciertos, conociendo a tantas personas magníficas que de otro modo me hubiese resultado imposible conocer, tantas experiencias únicas, viajando a otros países, poniéndome frente a mis limitaciones para superarlas, etc.

Lo poco o mucho que sé, lo he aprendido atreviéndome a equivocarme, probando, y en un gran porcentaje, los resultados han sido positivos o han superado mis expectativas, así que no puedo por más que estar agradecido a Dios por todo ello.

¿Quién es Enrique Sanz Bascuñana? Es un ser humano que busca, que se busca a sí mismo y que a veces ha tenido destellos de quién es, aunque suele olvidarse de ello, y un gran gruñón, con mucha suerte en la vida, una esposa excepcional, Eva, y seis hijos que me llevan por el camino de la amargura…(en el buen sentido de la expresión).

El concepto de cosmética bioenergética me vino en 1993-94. Hasta entonces, había comenzado mi andadura con la perfumería natural en 1987. Yo era ferroviario en una pequeña estación, casado hacía poco tiempo, con un hijo de 1 año, y un día, una viajera se olvidó en el asiento del andén un libro.

El tren partió y yo me di cuenta tarde, así que recogí el libro con la intención de buscar datos para enviarlo a la dueña, a veces lo había hecho con carteras y cosas por el estilo. Pero este libro se ve que me estaba esperando y era para mí, porque no había ningún dato.

El libro se titulaba “El Perfume. Historia de un asesino”, de Patrick Süskind. Ese libro cambió mi vida. A partir de su lectura (es un muy buen libro, como novela y como libro técnico sobre la elaboración de perfumes naturales en la antigüedad), fue como si un nuevo sentido se hubiese incorporado a mi vida, como si descubriese o me hiciese consciente de que el olfato existía.

Posteriormente me di cuenta de que los olores siempre me habían afectado y atraído especialmente, pero al no tener referencias culturales ni familiares sobre ese tema, había pasado desapercibido, pero no indiferente. Bien, desde entonces, la cosa fue buscar toda la información posible (no existía internet) sobre perfumería, esencias, etc.

En aquel entonces, no era tan sencillo como ahora, de algún modo, y especialmente en España, la información sobre perfumería estaba muy acotada a los profesionales del sector, que son una élite bastante cerrada. No obstante, yo fui haciendo mis “pinitos” de forma completamente autodidacta y como “hobbie”, recolectando plantas aromáticas muy abundantes en la zona con mi hijito Arturo y comenzando con preparados de perfumería muy sencillos a base de aceites esenciales y plantas.

La realización de un curso muy bonito y del que guardo muy gratos recuerdos, de “Perfumería y Alquimia”, con Idilio Lizcano, fue mi toma de contacto tanto con los aceites esenciales, como con los reconstituidos que se hacen pasar por ellos. De los 4 días que duró, me tiré tres y medio estornudando como un loco, y recuerdo que me decía: “Enrique, esto no es para ti”.

Vaya, que como vidente no valgo mucho, teniendo en cuenta que hice de ello mi forma de vida hace más de 20 años. Mi anterior esposa, Trini, había comenzado a estudiar cosmética natural con Marie Carrasquedo –a quien hice referencia antes- y entre ella con su cosmética y yo con mis perfumes, comenzamos a desarrollar una afición bastante costosa para un simple ferroviario como yo.

Así que un día, sin comerlo ni beberlo, unos amigos nos invitaron a dar una charla sobre el tema en el centro cultural del pueblo. Fuimos ambos, dimos la charla, y al salir, la gente quería comprarnos los productos que llevamos como muestra de nuestro trabajo (los hacíamos para regalar a la familia y amigos, básicamente).

Entonces se encendió la lucecita: forma de recuperar dinero, ganar algo y poder invertir en el “hobbie”, y ahí comenzó una andadura que nos llevó de regreso a Barcelona, a conocer a un grupo de personas encantadoras que también tenían la ilusión de elaborar productos naturales, de cambiar el mundo, etc.; después de pasar un proceso largo, al final quedamos dos socios, Fernando Sánchez, perfumista artesano y yo.

Por desavenencias en la forma de ver el negocio, nos separamos al poco tiempo de iniciarse la singladura, y quedamos al frente del “flamante” Laboratorio Apsara Vital® (pequeño, básico, muy artesanal), mi anterior esposa y yo. No teníamos ni idea ni de negocios, ni de cosmética, ni de perfumería, pero sí una gran ilusión y cero visión de la realidad, sólo de esa manera, con un alto nivel de inconsciencia, se pueden llevar a cabo ciertas empresas ruinosas y mantener la fe de que las cosas van a ir mejor mañana.

Todo es un aprendizaje en la vida, como dice mi esposa; el caso es que comenzamos con 12 productos de cosmética facial, corporal y de higiene en el año 1992 y entre el 93 y 94, ampliamos la gama con los productos bioenergéticos que comenté anteriormente.

En ese entonces ya teníamos 4 hijos, todos pequeños, y surgió la idea de crear una gama de productos naturales específicos para bebés, niños pequeños y embarazadas, que englobamos bajo la marca “Adabel ®”. Todos ellos contenían tanto aceites esenciales y extractos vegetales como elixires florales que buscaban armonizar energéticamente a las mamás y a los bebés, aprovechando el cuidado de la piel.

Era una gama muy bonita y en esos momentos no había nada por el estilo en el mercado español de productos naturales, pero tuvo poco éxito, lo cierto es que nunca tuvimos muchos recursos económicos para posicionar los productos según los criterios comerciales cosméticos y nuestro público siempre fue pequeño y selectivo.

Más adelante, yo estaba bastante enfrascado buscando como enfocar los sprays que había elaborado con elixires florarles y aceites esenciales. En un sueño, me apareció un loto de color naranja, que se abría, en su interior un símbolo yin-yang giraba velozmente y a la vez, de dicho interior surgían unas letras. Me desperté enseguida y apunté en un papel esas letras, no sabía qué significado tenían, eran, por este orden: K-I-O-M.

Al escribirlas, pude interpretar por un lado KI (chi) energía universal en la tradición china y japonesa y OM, la sílaba primordial. Eso me dio un gran impulso para lanzar la gama y terminar de desarrollar los 12 tipos que la componían.

Además, el registro de marca fue “milagrosamente” rápido y sin problemas, sólo tuvimos que añadir a KIOM ® la partícula “derm” para no tener problemas de parecidos con alguna otra marca similar, así que de algún modo, las cosas se facilitaban y lo interpretamos como un buen augurio.

Pero en aquel entonces, resultaba bastante complicado venderlos, creo que era demasiado anticipado a su tiempo, ahora se ve como muy normal en ciertos círculos especializados en terapia floral, entonces no, a pesar de todo, conseguimos vender algunos miles y tuvimos también mucha retroalimentación positiva de algunas personas que habían tenido experiencias increíbles con ellos.

11. ¿Qué hay de Jean-Baptiste Grenouille de la novela El Perfume en Enrique Sanz Bascuñana? ¿Todos los perfumistas buscáis la piedra filosofal de los aromas? ¿Alquimistas o perfumistas?

Tiene que haber algo, porque como expliqué antes, esa novela fue el pistoletazo de salida de mi profesión. Pero espero que muy poco, no cambiaría mi vida por la suya en ningún aspecto. Tal vez, en algunos momentos, podamos tener en común algún rasgo obsesivo por conseguir lo que buscamos, y la pasión por los olores, pero yo no llego a esos extremos, ni tampoco tengo el don olfativo con el que Dios le obsequia en la novela. Pero debe de haber algún nexo especial entre esa novela y yo.

Cuando se rodó la película (gran parte en Barcelona y Girona), mis dos hijas participaron como “extras”. A mí no me eligieron, aunque me hacía mucha ilusión participar de forma simbólica. El día del rodaje, al llevarlas, faltaban hombres como extras. Así que, de rebote, pude participar en ella. Casualidades de la vida, claro.

Sobre la segunda pregunta, yo no puedo hablar por nadie más que por mí, considero que no hay una piedra filosofal para los aromas, que el olfato y la mente humana son demasiado complejos y que la diversidad es un regalo divino que hace que ante los mismos estímulos, tengamos percepciones y sensaciones muy diferentes unas personas u otras; estoy más por buscar “mi piedra filosofal”, esa sí sé que la puedo encontrar en cuanto a aromas.

En cuanto a la tercera pregunta, perfumistas, por favor, yo al menos no soy alquimista, eso son palabras mayores. Alquimista es una palabra y una figura por la que siento un grandísimo respeto.

Un perfumista puede ser desde un técnico a un artista, pasando por un chapucero, pero un auténtico alquimista es un trabajador del espíritu que pretende transmutar su “plomo” en “oro”, es decir, un auténtico guerrero espiritual que quiere trascender y transmutar su parte más densa en algo más sutil y de otro mundo…

A veces resulta muy halagador que te califiquen así, y que por ello se confunda uno con otro, pero es muy fácil diferenciar el alquimista de verdad del de pacotilla. Un alquimista es tan discreto que difícilmente lo vas a encontrar. Un alquimista de verdad, seguramente no te dirá que es alquimista, no se hará publicidad.

Un alquimista de verdad tiene tal nivel de compromiso con su obra y ha de tener tal integridad, que difícilmente puede estar comprometido o involucrado con productos comerciales, ya que por sus características, los preparados alquímicos auténticos deberían venderse a precios astronómicos y pueden producirse en pequeñas cantidades… ¿sigo?

Es decir, no confundamos productos de calidad, productos elaborados con aceites esenciales (el uso del alambique para destilar plantas y obtener aceites esenciales no es una forma de alquimia), productos elaborados con mayor o menor proceso, con preparados alquímicos auténticos.

12. ¿Cuáles son tus próximos retos?

a) El principal, ser un buen padre. Creo que eso es la tarea más difícil, costosa e importante que uno puede realizar en la vida.

b) Todavía no he conseguido superar el reto de vivir sin trabajar, ¡¡¡eso estaría muy bien!!!. Bromas aparte, trabajar menos en la parte productiva y más en la parte educativa, que es lo que más me gusta en estos momentos de mi faceta profesional y divulgar la Aromaterapia por España y los países de habla hispana.

Actualmente soy un profesional autónomo que trabaja en proyectos afines a mi filosofía de vida (asesoramiento técnico, formulación y desarrollo de productos, publicaciones, consultorio).

c) Hace pocos días que acabo de entregar a la editorial mi tercer libro, sobre tratamientos de aromaterapia; mi próximo reto es escribir el primer libro en castellano sobre psicoaromaterapia así como de aceites esenciales y espiritualidad, que son los temas que más me atraen en este momento vital.

13. ¿Qué viene después de la cosmética bioenergética? ¿la cosmética cuántica o pránica?

Hace unos años propuse el concepto de “Aromacosmetología®”, un enfoque de cosmética natural, ecológica en lo posible, con énfasis en el uso de aceites esenciales. Creo que es un concepto que todavía se puede desarrollar bastante, tal vez en su momento era demasiado precipitado o yo no supe divulgarlo convenientemente (para más información, puede verse la ponencia que presenté en el 3er Congreso Internacional de Aromaterapia en México sobre este tema en mi blog: www.enrisanzbasc.obolog.com).

Sobre lo que viene después, seguro que a alguien se le ocurre la genial idea de aplicar algo que esté de moda a la cosmética, en mi caso no estoy por el tema, como decía antes, tengo ganas de retomar un proyecto inacabado que tiene que ver con la cosmética, pero regresando hacia los orígenes para reconectar con sus verdades esenciales.

También me interesa mucho profundizar en las aplicaciones sanadoras de los aceites sagrados desde una perspectiva holística, como se ha hecho tradicionalmente a través de las unciones, rituales y sacramentos, teniendo en cuenta el cuerpo, el alma y el espíritu de la persona. Creo que en Occidente poseemos una Tradición Espiritual desprestigiada pero muy válida que merece ser retomada y asumida con orgullosa humildad.

Hago otras propuestas: cosmética psicodélica –estos preparados pueden ser realmente alucinantes-, cosmética taoísta –la cosmética del vacío, esta puede ser muy rentable-, cosmética cuántica –compre una crema y a su hermana de Cuenca se le aparecerá otra igual instantáneamente, dos al precio de una-, cosmética pránica – recién llegada de la India, donde el prana es de calidad superior-, cosmética angelical o arcangelical –nos ha costao un poco enganchar al angelillo, pero al final le hemos sacao un aceite que es la re ostia (consagrada, claro)-… LA IMAGINACIÓN AL PODER.

14. Si Enrique Sanz Bascuñana fuese Ministro de Sanidad y Consumo con poder y libertad total para regular el mercado de la cosmética en España a todos los niveles ¿Qué medidas tomaría?

Mira, yo creo que de lo que andamos muy faltos es de formación, pero de una formación de calado humanista y fuera de intereses comerciales. Las personas tenemos el derecho de saber y experimentar. No estoy a favor del  adoctrinamiento, porque eso hace que el ser humano no experimente por sí mismo, más bien adopta las ideas de otro, que pueden serle válidas o no. Desde esta premisa:

1) Realizaría una buena campaña formativa e informativa sobre los temas siguientes:

Salud y autoimagen en el ser humano. Teóricamente la cosmética es un arte que ayuda a que las personas se sientan mejor consigo mismas al modificar, camuflar o higienizar partes del cuerpo. Yo invertiría todos los recursos posibles, materiales e inmateriales, en trasmitir a las personas, especialmente a las mujeres, la importancia y la realidad de que es más importante estar a gusto con lo que uno es y con los dones que la Vida nos ha dado (o Dios para las personas creyentes), que pretender la felicidad en base a la búsqueda de unos criterios estéticos totalmente enfermizos, que son los que están bombardeando segundo a segundo a la humanidad en estos momentos.

Que la cosmética natural sirva para potenciar la belleza natural, ese es su verdadero objetivo, no para cambiar nada ni modificar nada, porque, aunque nos resulte difícil entenderlo debido al adoctrinamiento a que estamos sometidos desde que nacemos, todos nosotros somos un reflejo de la Perfección Divina, eso deberíamos agradecerlo día a día y momento a momento, seamos como seamos físicamente.

La búsqueda de la salud, de la felicidad, de la bondad, es un camino en el que la cosmética también tiene su papel. Entonces, en mi opinión, trabajaría y potenciaría que en todos los frentes, especialmente en el ámbito escolar-educativo Y EN EL DE LOS MEDIOS, se mirasen con lupa y se fuese taxativamente crítico y demoledor con todas aquellas actitudes y actividades que actualmente se dedican a drenar la energía femenina (y masculina) imponiendo unos criterios estéticos totalmente alejados de la naturaleza humana.

Y me estoy refiriendo, clarísimamente, tanto al mundo de la moda y el diseño, como al de la cosmética y la cirugía más crudos e inhumanos. Esta locura debe terminar. No es sano que una sociedad avanzada como la nuestra, un “Estado del bienestar” real, tenga personas con graves problemas de anorexia y mentales por no aceptar su imagen corporal, que prácticamente todas las mujeres estén descontentas con su cuerpo o con alguna parte del mismo, y que inviertan tanta energía en buscar una quimera que sólo sirve para llenar los bolsillos de desaprensivos, inconscientes y gente que suele odiar a las mujeres y lo que representan.

Que sean ellos los que deciden los cánones estéticos femeninos de la época es bastante paradójico, y que las mujeres les cedan todo su poder, muy triste y desastroso para toda la sociedad en general, porque sin las mujeres, las sociedades no son nada. De igual modo, que los hombres sean aquellos modelos “perfectos” físicamente por delante de cualquier otra necesidad humana, lo único que crea es una sociedad de “Peter Panes” inmaduros e incapaces de asumir el rol masculino en su totalidad de forma sana.

2) Aumentaría (y mucho) los impuestos sobre todos los artículos anteriores (ropa y complementos de diseño, tratamientos estéticos y tratamientos cosméticos, salvo aquellos que fuesen una necesidad médica o un beneficio real para la persona), así como sobre cualquier campaña publicitaria de este tipo.

Esos impuestos se invertirían en las campañas educativas y de desenmascaramiento de las tácticas de marketing para crear necesidades e implantar criterios estéticos enfermizos. Por ejemplo, demostrando que muchos anuncios son falsos, que las personas que los protagonizan realmente tienen otro físico, cabello, peso, etc., y que se sirven de su carisma popular para vender cualquier cosa aunque no funcione, pero también nosotros tenemos que hacernos cargo de nuestras vidas y no dejarnos engañar tanto, es decir, hacernos responsables de nosotros mismos y no buscar que siempre en “papá Estado” nos proteja de todo.

3) Potenciaría la industria local, la producción local, en lugar de destruirla como se está haciendo ahora a favor de las multinacionales (está pasando en todos los sectores), reelaborando las normativas y leyes que asfixian la creatividad de la gente y haciéndolas mucho más flexibles y DISTINTAS para los pequeños productores.

Facilitaría las cosas al pequeño comerciante, pero de forma real, no para quedar bien ante el electorado.

No sabes con cuántas personas he hablado en estos últimos años que me han llamado para consultarme cómo montar su propio negocio de cosmética, y han quedado defraudadas al ver que no pueden hacerlo porque las exigencias son tales que se necesita un nivel de inversión muy elevado. Matan mosquitos con balas de elefante.

Esas personas no quieren montar una empresa farmacéutica de elaboración de productos de alta tecnología, sólo quieren hacer sus potingues caseros, disfrutar con ello y si es posible, ganarse la vida HONRADAMENTE. Pero la honradez no es uno de los valores imperantes hoy en día claro, por encima está la NORMATIVA, aunque sea hecha a medida de unos cuantos y por ellos mismos.

Creo que en la UE, con este afán de normalizar, pautar y regular absolutamente todo, está pasando algo similar a lo que ocurría en el pueblo judío a la llegada de Jesús, estaban tan oprimidos y aplastados con todo tipo de normas religiosas y sociales, que la lejanía con la vida real y con lo más hermoso del ser humano y de la naturaleza se encontraba a años-luz de sus mentes y su día a día.

4) Prohibición ABSOLUTA en los medios que dependan del Gobierno, de cualquier tipo de publicidad, directa o indirecta, de actitudes, posiciones, productos, etc. que potencien este tipo de discriminación hacia las personas.

Pero como no soy amigo de prohibiciones, sé que la mejor medida es la EDUCACION y la CONCIENCIACION de las personas, esto sería simplemente un tratamiento de choque temporal para contrarrestar el pernicioso efecto que llevamos sufriendo de décadas de lavado de cerebro con respecto a la “imagen ideal” para mujeres y hombres.

5) Patrocinaría (en la medida de lo posible dentro de las limitaciones de este Ministerio) el cultivo e investigación de las fuentes vegetales nacionales para crear nuevos y mejores productos, recuperar zonas rurales abandonadas y crear puestos de trabajo sostenibles. No es lógico que con la biodiversidad botánica de la península ibérica tengamos tan poco peso en el mercado interno y tan poca innovación en el mercado internacional.

6) Divulgaría los BENEFICIOS REALES de los productos naturales frente a los convencionales, así como sus limitaciones frente a los mismos (conservación, texturas, colores, aromas, etc.) para que el consumidor tenga una mayor capacidad de elección y auto-responsabilidad.

15. Y para acabar, como experto ¿qué 10 consejos darías a los lectores del blog para tener una piel sana, bella y bioenergética?

Aviso: los consejos se dan, pero no se toman. “Haz lo que digo pero no hagas lo que hago”. Estos son los mejores que conozco para tener una buena piel, y a mí a veces me cuestan mucho, lo confieso, pero funcionan muy bien cuando se realizan:

  1. Respirar consciente, relajadamente ese es el mejor cosmético y la mejor medicina
  2. Beber el agua lo más pura posible y ser amables con ella
  3. Conectarnos con nuestro interior, con nuestra energía interior, con nuestro centro
  4. Conectar con el amor y llevarlo a todos los minutos de la vida
  5. Vigilar lo que sentimos y lo que decimos a los demás. Trasmutar las emociones destructivas en energía positiva a través de la conciencia
  6. Alimentarnos con comida sana, vital, cada uno tiene sus necesidades y afinidades. Recolectar o cultivar, si se puede, tus propias plantas
  7. Aprovechar lo que sabemos del sol para recargarnos de energía, realmente, en el Universo, todo es energía (y todavía no nos cobran impuestos por ella!!!)
  8. Emplea los cosméticos que notes que te hacen bien. Pasa de publicidades, de aromas (por ahí nos enganchan) y texturas (están muy bien estudiadas para que al aplicarte el cosmético tengas la sensación de que te va bien, pero es algo sensorial, no real), no te creas nada, ni artificial ni natural, prueba y en función de cómo te vaya a ti, consume o no; respeta que a diferentes personas nos funcionan cosas diferentes también.
  9. Busca tus propias afinidades (olores, materias primas, etc.) y aprende a hacerte tus propias composiciones (fórmate); si te gusta, además de pasarlo bien, ahorrarás dinero y te harás productos de una calidad insuperable.
  10. La relajación es fundamental para conseguir un buen estado de salud, y por ende, de piel. Hay bastantes aceites esenciales que pueden ayudarte a entrar en este estado, pero recuerda, no hay nada más milagroso que tu mente y tu intención pura. Tú creas tu realidad
  11. Ya sé que eran 10 puntos, pero este es importante. Busca los aceites vegetales más afines a tu piel. Prueba varios hasta encontrar el que mejor te encaje. En general, son bastante más sanos y protectores que las cremas y las lociones, mezclados con aceites esenciales, pueden darte una gama muy amplia de tratamientos caseros 100% naturales y muy sanos.

ENRIQUE SANZ BASCUÑANA
Apsara Vital
www.enrisanzbasc.obolog.com
aromaterapiaesb@gmail.com

ENTREVISTA EN PDF

Venta online de libros y DVD de Enrique Sanz

En El Blog Alternativo: Toda la cosmética verde ¿realmente lo es?
En El Blog Alternativo: Artículos de cosmética natural

 
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17 Comentarios

  1. 1 - reformas barcelona

    28 marzo 2011 17:54

    Totalmente de acuerdo con la mayoría de las cosas, recientemente leí un artículo que el brócoli era super bueno para la salud y para la belleza puesto que era un antioxidante natural muy potente.

    Somos lo que comemos y de ahí que la dieta mediterránea tan variada y sana sea tan admirada, lástima que se esté perdiendo por falta de tiempo (y también ganas) para cocinar ante la facilidad de los alimentos ya precocinados… debemos recuperar nuestra antigua y buena costumbre de comer sano y en familia

    Responder
  2. 2 - Pauli

    31 marzo 2011 09:03

    Muy buenos consejos sobre la piel sana, es verdad que el estado de ánimo y la mente influye mucho en nuestro bienestar
    Responder
  3. 3 - MATRICA

    19 abril 2011 15:17

    yo tb creo en las esencias florales y en las prop. aceites esenciales .lo creo muy importante para el bienestar y armonia fisica y mental de la persona. me gustaria recibir informacion acerca de cursos relacionados sobre el tema. en especial aromaterapia .he sacado bibliografia del tema . y las esencias florales de bach y nueva generacion ya las conozco y utilizo habitualmente .
    gracias y un saludo
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