El futuro de la salud: el impacto de la conciencia sobre el cuerpo

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“Para todos los que con valentía practican formas
alternativas de alimentarse, de sanar y de vivir.

Para todos esos locos que son repudiados por la
sociedad convencional, acomodada en sus tradiciones.

Para todos los buscadores que se atreven a salir
de la norma y luchan por un mundo mejor”
Gunther Embe

“El futuro de la salud: el impacto de la conciencia sobre tu cuerpo” es un libro diferente de nutrición, medicina y conciencia.

Su autor, Gunther Emde, era hace años un naturalista apasionado, experto en nutrición, defensor del crudivorismo y un exitoso instructor de fitness. Tiempo después, una transformación interior radical le convirtió en outsider social, lugar desde donde cuestionó todo lo que sabía de alimentación y dietas, del papel de la medicina oficial y las terapias de la Nueva Era y expusó Las nuevas leyes de la vitalidad que rigen el funcionamiento del cuerpo.

Aunque rechazó el puesto de director de uno de los centros deportivos más lujosos de Europa para dedicarse a la escritura, en libros y su blog, y acompañamiento de las personas en su crecimiento y cambios de vida, sigue desarrollando programas de fitness, preparando dietas y aconsejando sobre el tema desde una perspectiva completamente nueva y que fomenta la propia renovación interior.

El libro se vende en Lulu por 11 euros impreso y 5 euros en pdf y aquí podemos leer sus primeras páginas (pinchar en Vista previa).

A continuación adjuntamos el índice y una auto-entrevista en la que el autor explica la obra:

INDICE

Introducción
La auténtica fisiología humana
Nutrición, medicina y evolución de la Conciencia
Reflexiones demoledoras sobre medicina, nutrición y conciencia
La demolición de la Nueva Era
Existencialismo: el final de la búsqueda exterior
El Impulso Trascendente de la Conciencia
Las leyes vitales del ser humano
El punto crucial

¿CUAL ES EL FUTURO DE LA SALUD HUMANA?: autoentrevista a Gunther Embe

Gunther, en tu libro afirmas que la salud humana está deteriorada en un grado mucho mayor del que podamos imaginar. ¿Es eso cierto?
El panorama es desalentador. Las sociedades del llamado tercer mundo mueren de hambre y enfermedad. Mientras tanto las sociedades occidentales se encuentran anestesiadas por una ingesta masiva de drogas tales como el café, el cacao, el azúcar, la carne y el alcohol, con lo que sus cerebros no pueden percibir lo infranutridos que en realidad están. Pero las enfermedades crónicas degenerativas han aumentado de forma espectacular, lo cual indica que algo va francamente mal.

¿Cómo has llegado a las conclusiones que expones en tu libro?
Experimentando. Alimenté a mi organismo exclusivamente con frutas crudas durante dos años, y eso cambió mi vida para siempre. Descubrí que el cuerpo es como el resto de la naturaleza. El organismo es un animal frugívoro, eso cualquier estudiante de anatomía lo sabe. El problema es que la conciencia ha generado una cultura gastronómica que es beneficiosa sólo para la mente, pero nefasta para el cuerpo.

Entonces sólo hace falta volver a la dieta originaria para estar sanos de nuevo…
No es tan sencillo. Los vegetarianos, veganos y crudívoros tienen razón en lo que respecta al cuerpo. Sin embargo, pretenden obviar la conciencia, y la cultura que ésta genera. Por eso comprueban cómo su infelicidad les persigue, por más sanos que estén sus cuerpos. Esta desagradable sensación suele ser enterrada con enormes esfuerzos de voluntad, con un proselitismo activo, y muchas veces con hipocresía barata. Es una cuestión que remueve tanta angustia y posee un alcance tan profundo que he escrito un libro sobre ello.

Se ha olvidado durante demasiado tiempo que toda actividad humana (alimentación, medicina, religión, arte, etc) está ligada a los diferentes niveles de conciencia que atraviesa un individuo a lo largo de su vida, y la especie humana a lo largo de la Historia. Cuando se abordan la nutrición y la medicina desde el único aspecto que es genuinamente humano, la conciencia, entonces todo queda claro en extremo. Lo cual es en extremo difícil de aceptar…

¿Por qué?
Porque una visión integral de esos asuntos termina con nuestras queridas parcialidades, con nuestros adorados refugios, esas cabañas desde las que juzgamos a los demás. Todo eso se explica en el libro de forma exhaustiva.

¿Entonces tú ya no eres vegetariano?
Oh, Dios, ya vienen las preguntas sobre “cómo ser un buen chico”… Mira, yo no soy carnívoro, mucho menos vegetariano, sólo un pobre tipo que no sabe mentirse a sí mismo.

Generalmente estoy instalado en un lugar donde mi mente no precisa de carne, pescado, etc. Pero si soy honesto conmigo mismo, en ocasiones mi nivel de conciencia baja lo suficiente como para precisar de un símbolo de fuerza, y puedo tomar carne. El resto de mi ser se rebela, y aparece una lucha, lo que ocurre es que no estoy identificado con esa lucha.

Sabes, he aprendido que no es posible evitar el conflicto. Lo único que puede hacerse, si se tiene esa suerte, es des-identificarse del asunto. Por descontado, esto es en extremo difícil, es mucho más fácil trasladar esa lucha al exterior, al tema del cómo comer, qué creer, cómo vestir, etc, etc. Y en eso está mucha gente todavía.

Esta visión desapegada te ha permitido tratar el tema de la medicina y de la nutrición desde otro ángulo ¿no es cierto?
Lo que ocurre es que cuando la energía no se gasta en las luchas del mundo, se reorganiza de forma espontánea en un nivel superior. Esto es algo extraordinario, y es imposible de comprender si no se ha vivido.

Para que suceda algo así tiene que haber muerto toda esperanza de hallar un maldito gramo de felicidad en el nivel precedente. El problema es que nunca se pierde esa esperanza, porque nos anestesiamos con ideas recurrentes, diálogos internos obsesivos, toda clase de muletas y medias verdades para no ver la única verdad: que comer de esa manera o vestir de esa otra simplemente no nos va a dar la paz que anhelamos.

¿Qué le espera a la humanidad en lo que a salud se refiere?
El cuerpo humano es el crisol donde se está ejecutando la obra más portentosa. Nuestros tejidos han sido literalmente colonizados por una nueva entidad, la Conciencia, que usa al organismo entero con la finalidad de conocerse a sí misma. Nuestro cuerpo está siendo sometido a una presión enorme, pues sufre continuamente las desviaciones que la mente le impone a través de costumbres culturales que son ajenas a su verdadera fisiología.

¿Se podrá completar esa obra?
He desarrollado una versión nueva de las leyes vitales. Si conseguimos cumplirlas, es posible que todavía estemos a tiempo de revertir el daño que hemos ocasionado a nuestros cuerpos y a nuestro entorno natural. De lo contrario, nos espera una lenta agonía, como individuos y como especie.

Pero mi mensaje es positivo. Creo que la conciencia humana tiene la increíble capacidad de evolucionar, de darse cuenta de los errores del pasado. Si esto es así, y rectificamos con la urgencia que pide el estado actual de las cosas, entonces cumpliremos el destino para el que fuimos creados. Esto es, lograr que la Conciencia sea, por fin, consciente de sí misma, usando como recipiente alquímico el cuerpo de una especie de primate llamada Homo sapiens.

Sitio oficial: Blog de Gunther Embe

Venta online del libro: Lulu

En El Blog Alternativo: Otros artículos de Gunther Embe

 
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