Crónica de mi viaje a Perú: el viaje continúa… (6/6)

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“Intereses económicos, corrupción masiva, políticos negligentes, una política centralista imposible, totalmente contraria a una naturaleza plural y multicultural, y mucho más amenazan mi sabiduría indígena. El modelo actual de desarrollo económico avanza como una apisonadora por mi tierra, arrancando árboles, pisando plantas medicinales, matando personas. Como siempre, nosotros mismos somos nuestro peor enemigo. Pero yo estoy aquí para deciros que hay otra forma, que un modelo de vida diferente es posible, que el mundo va a cambiar. Y yo soy parte de ese cambio.”
Itzi

El viaje por Perú se terminó pero aún no he llegado a mi destino. El viaje continúa. Ya estoy de vuelta en España, en Occidente, en el mundo civilizado, en el mundo moderno, en el mundo desarrollado. Pero ya nada es lo mismo. Mi visión del mundo ha cambiado. Mi vibración ya no es la misma. Yo ya, nunca más, seré la misma. Y ¿cómo sobrevivir de vuelta en este mundo? Y ¿cómo hacer para que la mente no vuelva a hacer de las suyas y mantenerse viva en el corazón? ¿Cómo traer el cielo a la Tierra? Y no sólo para mí, sino ¿cómo traerlo también para todos?

En primer lugar, reforzando un estilo de vida saludable para mi mente, mi cuerpo y alma. Alienando los tres elementos en uno solo, en la misma dirección, en un único sentido del camino.

  • Mantengo hábitos de meditación. Si ya antes el meditar era bueno para mí, ahora, dedicar 1 hora diaria para visitar mi interior, cobra más sentido. Sólo parando el mundo se puede observar desde fuera, para ser más consciente y por tanto más libre. Activar el observador es la clave para sentir y por tanto decidir y vivir desde el corazón y no desde la mente.
  • Además, tras semanas en las comunidades indígenas, forzada a una alimentación totalmente libre de grasas y de productos industriales me hecho aún más consciente de la importancia de una limpieza del cuerpo. Ahora, al menos un día a la semana, me alimento de sólo fruta. Con una alimentación saludable diaria y una limpieza frecuente, libero los canales internos de energía, proporciono un mejor flujo de la energía vital y facilito así una mayor conexión espiritual. Cuido mi templo.
  • Y por último realizo una buena práctica de vida. Sólo viviendo el conocimiento nuevo adquirido y concretándolo en cada paso de mi día a día seré aquello que puedo llegar a ser: el cambio en mi, el cambio que creo y deseo para el mundo entero hecho acto, expresión, sentimiento, palabra, pensamiento, en definitiva, hecho energía, mi nueva energía.

En segundo lugar, hablando y escribiendo y estudiando. De nada serviría toda mi experiencia si no la comparto. Lo que he vivido no ha sido sólo para mi, ha sido un regalo de la vida que tiene que fluir a otro lugar. Si lo que se  me ha dado no lo suelto, no lo libero, no lo entrego al mundo, no podré vaciarme para llenarme de aquello nuevo que tiene que venir ahora.

  • Es por ello que las entrevistas que he realizado en la radio no son casualidad.
  • Es por ello que ha nacido esta serie de artículos, todos ellos para traer la voz del Amazonas a esta parte del planeta donde ya nadie habla de estas historias porque la vida de los famosos y la estética de las cosas ocupan todo nuestro tiempo de ocio. Ese en el que decimos que tenemos que desconectar en un acto de auto-justificación y auto-complacencia para seguir enganchados al sistema que nos esclaviza y nos nubla el corazón. Seguiré escribiendo, como estoy haciendo ahora, para contaros mi humilde experiencia y difundir un mensaje de alerta ante el daño que estamos causando al planeta y las consecuencias tan terribles de semejantes hábitos. Por un alto en el camino, para reflexionar sobre nuestro modelo de sociedad desarrollado tan desconectado de la realidad universal.
  • Y, por último,  seguiré estudiando para seguir aprendiendo y adquirir formación en temas medio- ambientales y nuevos modelos de desarrollo para la humanidad, con un halo de esperanza, con el fin de luchar contra un destino que me disgusta, contra un destino tan negro que me niego a cumplir. Yo, como Graucho Marx deseo que paren esta parte del mundo porque quiero bajarme. Yo, como Nero en Matrix quiero la pastilla roja aunque sé que no hay vuelta atrás. Pero quiero hacerlo desde el conocimiento, desde el rigor. Para poderlo compartir, enseñando a los niños de “acá” cómo viven los niños de “allá”, sucios, descalzos, a medio escolarizar, pero con las manos llenas, llenas de fruta, llenas de vida. Y abiertas para compartir contigo todo lo que tienen, risas, alegrías, juegos, ojos de plato al ver mi piel tan blanca…

Yo, como Hessel o Saramago o Ernesto Sábato estoy indignada y voy a expresarlo como sea, voy a luchar pacíficamente por la ética que le falta al mundo, por la vuelta del Humanismo frente a lo religioso, por la destrucción serena de la economía de mercado que nos está robando la democracia y por el mantenimiento de los derechos sociales logrados en la Historia y en definitiva por la difusión de una ética mucho más poderosa que la moral y tan necesaria para un futuro mejor.

Dedico esta serie a  todos mis “ñañitos”, les dedico estos relatos que corresponden a una parte de mi vida que no olvidaré nunca. Gracias a ellos por enseñarme como usar sus “cuartos de baño”, sus “duchas”, por llevarme al río a bañarme con ellos, por enseñarme cómo se comía con las manos cada una de las frutas tropicales, por sonreírme con su mirada indígena, limpia, transparente, feliz.

A todas mis mujeres y princesas amazónicas, por enseñarme a lavar a mano, a hacer cinchos y vasijas de barro, por cocinar para mí, por untar mis piernas con un preparado milagroso que me quitó las agujetas de mi proeza. Por mostrarme sus deseos de superación en un mundo tan patriarcal.

A todos mis abuelos indígenas, por enseñarme el ketchwa, por ser aún vestigio de su cultura y tradición, por seguir vistiendo a su manera, por enseñarme a hilar algodón, por contarme que sus tatarabuelos decían que “naves volarían por el aire y carros caminarían por los senderos”, por enseñarme sus pies y sus manos como muestra de las huellas de un tiempo duro y difícil, por presentarme a numerosos biznietos y tataranietos, por dejarse querer tanto por mí, mi única moneda de pago a tanto que he recibido sin pedir.

Y a todos esos hombres amazónicos, bravos y valientes que han aceptado que “una gringa” les hablara de un mundo mejor, bien diferente al que tenemos ahora en el mundo desarrollado. De entre ellos, una mención especial para Norman, que me subió al cerro para conocer la realidad de la selva mutilada por la ambición humana, que me acompaño durante 6 incansables horas de caminata, que mató la serpiente más grande que yo había visto nunca para que no me picara y que, al día siguiente, volvió a recorrer los mil metros de subida para buscar mis gafas, “esas malditas lentes” que se cayeron por el camino.

Y sí, Norman, volvió, rehízo el camino andado, palmo a palmo, y encontró mis lentes, gracias a sus ojos de hombre de la selva. Y todo ello para que yo ya no las necesitara más porque a mi vuelta a España ya no tengo miopía. Fue tanta la luz que entró por mis ojos hasta mi alma que me transformó.

Desde que he vuelto de Perú mis ojos ven más grande, más lejos y más profundo. Ven como nunca antes habían visto. Ven desde un nuevo lugar de mi interior que yo misma desconocía, que ni siquiera era consciente de que existía. Mis ojos ven con más serenidad. Ven con más certeza. Ven con más confianza. Ven desde otra dimensión.

Mis ojos ya no necesitan ver en otros ojos para ver el infinito, ahora ven desde sí mismos. Mis ojos han mejorado porque ahora ven a través de la sabiduría adquirida a través de cientos de ojos indígenas, como vestigio de una cultura que aún no se ha desconectado del todo de su corazón para engancharse a la razón. De una cultura que vive embebida en la Naturaleza más sagrada. Que vive en el amor. Que vive en Dios porque vive en la ética y la humanidad.

Y Gracias a ti que has llegado conmigo hasta aquí. Te pregunto: ¿estamos aún a tiempo? Tengo fe. Veo que si, porque si el camino no me lo muestra crearé mi propio camino. Espero encontrarte en él.

¿Estamos aún a tiempo?

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CRÓNICA DE MI VIAJE A PERÚ

  1. Un viaje diferente
  2. Despertando a otra dimensión
  3. Una nativa indígena más
  4. El Amazonas, el pulmón del planeta
  5. El Amazonas, la botica del planeta
  6. El viaje continúa…
 
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5 Comentarios

  1. 1 - Rigel Delgado

    6 abril 2011 23:34

    no se si estemos aún a tiempo, pero eso no importa ahora, solo tenemos que vivir el presente y andar paso a paso el camino que conduce a ese cambio radical del mundo y el sistema que impera en él. como tu dices,”si el camino no me lo muestra crearé mi propio camino”… y como dice el encabezado (de margaret mead) de este hermoso blog: “no dudes jamás de la capacidad de tan solo un grupo de ciudadanos conscientes y comprometidos para cambiar el mundo. de hecho siempre ha sido así.”
    maravillosos relatos! gracias por compartirlos.
    espero encontrarnos en el camino…
    Responder
  2. 2 - Marisol

    7 abril 2011 12:14

    Muchas gracias Itzi, gracias por compartir de la forma que lo haces ese mundo desconocido para muchos por mas cerca qu esten, percibo lo mismo como peruana aunque se que muchisimos peruanos -no se si la mayoría- todavía están ciegos y no perciben lo que tu has podido vivenciar y percibir, vivo entre dos continentes y me doy cuenta que adonde hemos llegado es catastrófico, hemos llegado a extremos de tener que escoger nuestra comida(http://www.youtube.com/watch?v=DIg3QJKHjYo): con veneno (pesticida) y sin veneno (bio), hemos llegado a extremos de tolerar que nos fumiguen: (http://www.youtube.com/watch?v=GR3AQiXXP3E), hemos llegado a extremos que nos asesinen en masa y no nos rebelemos (http://www.youtube.com/watch?v=IOIxesWknk0), que está pasando? nuestro mundo planetario está profundamente enfermo, cuando uno va despertando a la triste realidad de esta matriz de dominación uno acaba frustrandose, pero viendo la vida de las criaturas uno termina “siempre” levantandose, siempre soñando en que somos capaces de cambiar este mundo, que somos capaces de sanarnos. Me hubiera gustado que expliques el lado de la crianza de los lugares donde has estado, la crianza desde el nacimiento, es clave pues ahí radica el porque unos humanos en determinados lugares esten más enfermos que otros, te recomiendo leer el libro “el concepto del Continuum” de la antropologa estadounidense Jean Liedloft que en su tiempo revolucionó y ayudó a parar un poco la crianza robotizada, crianza que no respeta las emociones y sentimientos de las criaturas, imagino que has visto algo diferente en Perú en los lugares que has visitado pues felizmente todavía hay madres que respetan a sus deseos y de su criatura, clave para la vida para el tejido social, pero la influencia extranjera amenaza de cambiar esto. Gracias y un abrazo enorme.
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  3. 3 - Can-Men

    7 abril 2011 15:35

    Hola

    El mes pasado murió Jean Liedloff y el blog hará un artículo-homenaje a su trabajo tan imp.

    Dejo 3 artículos:

    http://www.holistika.net/infancia/crianza/LA_IMPORTANCIA_DE_LA__FASE_EN_BRAZOS_.asp

    http://www.holistika.com/infancia/el-concepto-del-continuum.asp


    http://abrazarte.wordpress.com/2011/03/22/entrevista-a-jean-liedloff-antropologa-y-autora-del-%E2%80%9Cconcepto-de-continuum%E2%80%9D/

    Tranquila Marisol q Itzi es amiga íntima mia y aunque vivimos en pueblos distantes, nos vemos de vez en cuando, y yo le pasará info del continuum para q conozca “la causa” :)

    Saludos

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  4. 4 - Concha

    17 abril 2011 22:51

    Maravilloso Itzi, que experiencia tan increible. Ya estás más cerca de tu objetivo, felicidades y gracias por compartirlo. Me ha llegado muy profundo tu crónica. Un abrazo.
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