“Cuando las barbas de tu vecino veas pelar…”: Cuento del ratón y la ratonera

, , 2 Comments

(Ilustración)

Un sabio refrán del siglo XV sentencia que: “cuando las barbas de tu vecino veas pelar -afeitar-, pon las tuyas a remojar” para referirse a que cuando algo sucede a nuestro alrededor, cercano o lejano, hay muchas posibilidades de que eso nos afecte también a nosotros.

El cuento del ratón y la ratonera explica, de forma un tanto extrema, hasta qué punto estamos interconectados unos con otros y que la indiferencia y el desdén total hacia los problemas ajenos y del mundo pueden pasar factura.

Esta profecía se cumple más claramente en periodos de guerras y crisis, pero en la vida diaria también se deja notar.

“Primero fueron a por los judíos,
y yo no hablé porque no era judío.
Después fueron a por los comunistas,
y yo no hablé porque no era comunista.
Después fueron a por los católicos,
y yo no hablé porque era protestante.
Después fueron a por mí,
y para entonces ya no quedaba nadie que hablara por mí”
Martin Niemöller, 1945

¿Pero cuánto implicarnos en las vidas ajenas?

No se trata de inmiscuirse, ni hacerse el heróe salvando a los otros cuando ni siquiera te lo piden, e interfiriendo en su propia evolución personal (error nº 2 del camino de la espiritualidad), sino de empatía cuando recurren a ti y SOLIDARIDAD.

Cada uno que reflexione qué habría hecho él-ella de ser la gallina, el cordero o la vaca de este cuento.

Y aviso que la Vida nos suele poner pruebas de este tipo…

Un ratón, mirando por un agujero en la pared ve a un granjero y su esposa abriendo un paquete.  Pensó qué tipo de comida podía haber allí… pero quedó aterrorizado cuando descubrió que era una ratonera (Trampa para ratones).

Fue corriendo al patio de la Granja a advertir a todos: “¡Hay una ratonera en la casa, una ratonera en la casa!”

La gallina, que estaba cacareando y escarbando, levanto la cabeza y dijo: “Discúlpeme Sr. Ratón, yo entiendo que es un gran problema para usted, mas no me perjudica en nada, no me incomoda.”

El ratón fue hasta el cordero y le dice: “¡Hay una ratonera en la casa, una ratonera!”. Pero éste le contesta: “Discúlpeme Sr. Ratón, mas no hay nada que yo pueda hacer, solamente pedir por usted. Quédese tranquilo que será recordado en mis oraciones”.

El ratón se dirigió a la vaca, y ésta le dijo: “¿Pero acaso, estoy en peligro? Pienso que no”.

Entonces el ratón volvió a la casa, preocupado y abatido, para encarar a la ratonera del granjero.

Aquella noche se oyó un gran barullo, como el de una ratonera atrapando su víctima.  La mujer del granjero corrió para ver lo que había atrapado. En la oscuridad, ella no vio que la ratonera atrapo la cola de una cobra venenosa y ésta le mordió a la mujer. El granjero la llevo inmediatamente al hospital.

Al cabo de unas horas, volvieron a la casa pero la mujer seguía con fiebre.  Todo el mundo sabe que para alimentar a alguien con fiebre, nada mejor que una sopa. El granjero agarro su cuchillo y fue a buscar el ingrediente principal: la gallina.

Como la enfermedad de la mujer continuaba, los amigos y vecinos fueron a visitarla. Para alimentarlos, el granjero mato el cordero.

La mujer no mejoró y acabó muriendo.  El granjero entonces vendió la vaca al matadero para cubrir los gastos del funeral.

La próxima vez que escuches que alguien tiene un problema y creas que como no es tuyo no le prestas atención, piénsalo dos veces. El que no vive para servir, no sirve para vivir.

Vía cuento: Libro “El silencio de la Tierra”, en la web Historias de Luz y Sabiduría a cuyo autor Pedro Alonso entrevistamos aquí

Ilustración: Elena Fernández

En El Blog Alternativo: Relatos inspiradores

En El Blog Alternativo: “Mi bienestar está relacionado con tu bienestar, es pura física
En El Blog Alternativo: Artículos sobre la interconexión entre todos

Y para sentir más esta idea de unidad, dejamos este precioso vídeo que comentamos en este artículo: TODOS SOMOS UNO

Imagen de previsualización de YouTube

 
Publicidad
 

2 Comentarios

Responder

(*) Obligario, Tu correo electrónico no será publicado