Voluntariado social: voluntariado por el cambio

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“Las personas cambian cuando se dan cuenta del potencial que tienen para cambiar las cosas”
Paulo Coelho

(Artículo de Adama, asociación catalana a quienes entrevistamos aquí, sobre el papel de cada persona para mejorar el mundo y sobre su trabajo diario que une solidaridad con terapias naturales en personas excluidas)

Voluntariado y cambio social son palabras, a día de hoy, muy unidas. Muchas veces partimos del sentimiento y la voluntad de querer cambiar lo que nos rodea. Ahora bien, hay conceptos previos que hay que revisar: ¿somos conscientes de la necesidad del cambio social? Injusticia social, competitividad, violencia, contaminación, abusos, insostenibilidad, sobre consumo, crisis… Parece que sí.

Pero ¿realmente estamos dispuestos a cambiar? Si la respuesta también es afirmativa, deberíamos ser conscientes de que el cambio social solo llegará cuando empecemos por cambiarnos a nosotros mismos y trabajemos en equipo, por y para el grupo y el resto de la sociedad.

Para conseguirlo, a día de hoy, existen grupos de personas que se han organizado y trabajan por el cambio social en ámbitos como la ecología, la educación, la espiritualidad, las eco-redes o incluso la banca ética. Pero siguen existiendo ámbitos como el tercer sector, la acción social y la ayuda al cuarto mundo donde queda mucho trabajo por hacer.

Nuestro deber como seres humanos debería ser la participación proactiva, ya sea como seguidores en todos estos ámbitos, responsabilizándonos de nuestros residuos, de vivir una espiritualidad sana, de la educación que transmitimos y que reciben nuestros hijos/as, de evitar el consumo desenfrenado y de empatizar con nuestros semejantes que viven situaciones difíciles.

El camino a todo este cambio empieza por nuestro propio cambio. Desempolvemos viejos valores: el altruismo, la empatía, la humildad, el compañerismo, el esfuerzo, la decencia… Integrémoslos en nuestra vida, en nuestro día a día. Pasemos ya a la acción, participando, ofreciendo, compartiendo, intercambiando.

Te proponemos recuperar tu sonrisa mientras hables con alguien, que todas tus palabras sean firmes pero dulces, que los “buenos días” en la panadería sean, realmente, tu deseo de ese día para todas aquellas personas que te escuchan.

Te proponemos compartir lo que tienes, lo que quieres y amas (no lo que te sobra) y sobre todo, hacerte consciente de que todo aquello que te aparta de esta forma de vivir, no es más que excusas que te alejan de tu verdadero estado natural y del ser humano.

Bien, ya tenemos esa actitud, esas ganas. Ahora qué tal si dedicas parte de tu tiempo a ser activo y emprendedor en alguno de los ámbitos donde otros ya están trabajando.

Todo suma, y tú, más que nadie, sumas. Es magnífico participar y colaborar en talleres, charlas, cursos y actividades propuestas por otras personas. Nos hacen más conscientes y nos ayudan a aprender. Pero además, estamos poniendo el granito de arena para que un proyecto se haga realidad, una idea crezca y se expandan esos valores en los que creemos. Es momento de participar y ser parte del grupo que mueve la máquina del tren, para conseguir mayor difusión, mejor coordinación, más equipo. El peso y la responsabilidad de cambiar las cosas no pueden caer sobre unos pocos. PASA A LA ACCIÓN.

Bien, ¿te montas en el tren? Puedes preguntarte ¿cuál?, ¿por dónde empiezo? ¿qué hago? Te proponemos cambiar todas esas preguntas por la siguiente: ¿Dónde, cuándo y como me siento bien?

Algunos ejemplos: ¿Ayudando a que el planeta no sea destruido y trabajando para el medio ambiente?, ¿comunicando prácticas o conocimientos filosóficos o espirituales?, ¿colaborando con personas del cuarto mundo, en exclusión social y sin recursos, como parte de un voluntariado social?…

A estas preguntas sólo puedes responderlas tú. Una vez que la encuentres, ya has pasado a la acción, sigue caminando.

“No te contentes con alabar a las gentes de bien: imítalas”.
Sócrates

Si tu respuesta es el voluntariado social, ADAMA es tu lugar.

ADAMA es una entidad basada en un voluntariado que cree en las personas y con la convicción de poder conseguir un cambio social. Creemos en la capacidad de autosuperación y trabajamos con personas en exclusión social y sin recursos económicos ofreciéndoles acompañamiento, escucha activa y herramientas de crecimiento mediante el uso de las terapias alternativas y naturales.

En ADAMA tenemos proyectos dirigidos a personas sin hogar, mujeres víctimas de violencia de género, personas con dependencias, madres sin recursos y personas mayores en exclusión social.

Nuestras herramientas son terapias no invasoras naturales como alternativas y complementos que suman en los usuarios. Técnicas que trabajan sobre puntos básicos como la motivación, autoestima y voluntad de mejora; a la vez que construyen sobre valores como la discreción, la ausencia de prejuicios, la empatía, la compresión y la escucha activa.

Su “naturalidad” hace que las personas en exclusión no se sientan invadidas o juzgadas, manteniendo su compatibilidad con otras actividades, tratamientos y variedad de situaciones personales. En resumen, las terapias naturales se asocian a soluciones y no a problemas, a salud y no a enfermedad.

La experiencia diaria en ADAMA nos demuestras que estas técnicas naturales aumentan la conciencia, comprensión y la aceptación de uno mismo. Proporcionan paz, energía, tranquilidad, equilibrio y relajación y propician un cambio de estilo de vida creando hábitos.

“Si quieres cambiar al mundo, cámbiate a timismo”
Mahatma Gandhi

Así pues las terapias naturales en ADAMA no son la finalidad, sino una poderosa herramienta. La utilización de una técnica-terapia y otra se decide en la elaboración de cada proyecto, dependiendo de las necesidades de los centros de acogida y albergues y sus usuarios. Para cada uno, se planifican y preparan proyectos terapéuticos, donde se decide qué terapia natural y con qué dinámica se aplicará, adaptándolas a menudo a la situación de los usuarios, haciéndolas más eclécticas, compresivas, útiles y cercanas.

Los proyectos terapéuticos se ejecutan por terapeutas voluntarios, en los que el compromiso y la responsabilidad hacia las personas usuarias va más allá de una relación profesional-terapéutico, donde afloran los conceptos como ‘compartir’ o ‘dar sin esperar nada a cambio’, desde la humildad y la conciencia social.

A través del voluntariado social estamos integrando valores importantes y necesarios.

Mediante esa integración estamos tomando conciencia, cambiamos nosotros y cambiamos nuestro entorno. Ya estamos actuando. Mediante ese hábito de actuación y compromiso estamos contagiando esas ganas de crecer en los que nos rodean: usuarios, trabajadores y voluntarios de los albergues y centros de acogida, funcionarios de acción social… todos ellos se contagian de ese comportamiento y se impregnan del cambio y así lo transmiten a terceros. Y así estamos consiguiendo un verdadero cambio social, en el que todo(s) cambia(n) empezando por ellos mismos, empezando por ti.

Si deseas más información sobre ADAMA puedes contactar con nosotros en www.adama.org.es , en voluntarios@adama.org.es o llamar al 93 462 73 95. Serás bienvenido tanto si eres terapeuta, si eres emprendedor social, si eres una empresa que cree en el potencial humano. Simplemente si quieres formar parte de este proyecto, creemos en tu potencial y tu capacidad de “sumar” en ADAMA.

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Sitio oficial: ADAMA

En El Blog Alternativo: Entrevista sobre el trabajo de Adama

Imagen: Corbis

 
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2 Comentarios

  1. 1 - Ricardo Marín

    14 abril 2011 00:49

    Tambien la gente cambia cuando se dan cuenta de las consecuencias de no hacerlo.

    Esa reflexión no es mia es del dr. Mario Alonso Puig.

    Dar amor es ser coherente con nuestro ser…

    Saludos

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