¿Crees que eres demasiado gorda o poco atractiva?: pasos simples para sentirte bien

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“En lugar de darte los últimos tips de belleza, o recetas para verte más bella y atractiva te voy a animar a que seas feliz tal como eres, ahora. Sí, como lo estás leyendo… no hay nada que cambiar, no hay nada que “mejorar” en ti, no hay nada malo en ti, ERES BELLA Y PERFECTA TAL COMO ERES y son tus creencias sobre lo contrario lo que pueden hacerte la vida difícil… Y no estoy diciendo que no cambies aspectos en ti si lo deseas, lo que te digo es que revises los motivos que te llevan a querer cambiar si no te gustas tal como eres”
Sandra Iozzelli

Las encuestas sentencian que solo el 16% de las mujeres españolas se sienten satisfechas con su cuerpo. ¿De verdad existen tal índice de “defectos de fábrica” o serán nuestran creencias y modelo estético-social el defectuoso? La experta en desarrollo personal Sandra Iozzelli, de quien hemos publicado estos artículos, nos invita a reflexionar sobre la belleza, nosotras y los demás, y romper así con el auto-síndrome del patito feo…


Queremos lucir guapas, atractivas, llamar la atención, nos valoramos por nuestro aspecto físico, por la manera en que lucimos… Este puede parecer un hábito muy común y natural sobre todo entre las mujeres, pero ¿qué pasa cuando no estás contenta con tu apariencia física? ¿Qué pasa cuando crees que estás muy gorda, que no eres lo suficientemente guapa, lo suficientemente alta, lo suficientemente atractiva? ¿Cómo te hace sentir esto? Seguramente no muy bien. Si este es tu caso, sigue leyendo, tengo buenas noticias para ti.

En lugar de darte los últimos tips de belleza, o recetas para verte más bella y atractiva te voy a animar a que seas feliz tal como eres, ahora.

Sí, como lo estás leyendo… no hay nada que cambiar, no hay nada que “mejorar” en ti, no hay nada malo en ti, eres bella y perfecta tal como eres y son tus creencias sobre lo contrario lo que pueden hacerte la vida difícil… Y no estoy diciendo que no cambies aspectos en ti si lo deseas, lo que te digo es que revises los motivos que te llevan a querer cambiar si no te gustas tal como eres.

Empieza por prestar atención a los pensamientos que rondan tu mente, cuando te dices que estás gorda, deberías ser más alta, tener la nariz recta… Algunos pensamientos habituales pueden ser: “No soy lo suficientemente buena tal como soy”, “Me tengo que parecer a los demás para gustar”, “Si luciera como esa modelo sería feliz”, “Si estuviera más delgada sería feliz”, “Necesito gustarle a los demás para sentirme bien conmigo misma”, “Necesito la aprobación y admiración de los demás”…

Estos pensamientos que pueden parecer “verdades irrefutables”, pueden hacerte sentir muy mal e impedirte justamente eso que quieres, ser feliz. Una vez que has identificado las principales creencias, cuestiónalas para que puedas descubrir cuál es la verdad. Puedes usar diversas técnicas para trabajar con tus creencias, la que yo recomiendo son unas simples preguntas, inspiradas por Byron Katie, autora del Bestseller “Necesito tu amor, ¿es verdad?” (en inglés).

Por ejemplo, cuestionemos la creencia “Necesito que me consideren hermosa para sentirme bien conmigo misma

¿Puedes saber que es verdad con absoluta certeza que necesitas que los demás te consideren hermosa para sentirte bien? ¿Alguna vez te lo has cuestionado?

¿Cómo te sientes y actúas cuando crees que necesitas que los demás te consideren hermosa para sentirte bien? Nótalo. Seguramente insegura, ansiosa, presionada por lucir bella. Te lleva a compararte constantemente, a querer lucir como otras, y “mejorarte” para encajar en los estereotipos de belleza, te criticas y te haces sentir como si algo no estuviera bien contigo.

Puede que te aísles, te retraigas. No puedes disfrutar de ser quien eres ni de tu vida, porque estás demasiado pendiente de lo que los demás piensan de ti.

¿Cómo te sentirías y actuarías si NO tuvieras el pensamiento de que necesitas que te consideren hermosa? Quizás te quitarías un peso de encima, te relajarías en la presencia de otras personas, no estarías pendiente de la opinión de los demás, te sentirías más libre para pasarlo bien, para disfrutar, para ser tú.

Si has respondido a las preguntas con honestidad, quizás has podido comprobar que tu estado de ánimo varía con el pensamiento y sin él. Con el pensamiento hay ansiedad, tensión, estrés y sin el pensamiento hay más disfrute, más libertad para ser tú. ¿Puedes notar como tu bienestar no depende de la opinión de los demás, sino de las creencias que tienes en este momento? Y esto es una buena noticia, porque no puedes controlar lo que los demás opinen de ti, pero sí como te sientes al respecto y esta es una gran liberación.

Byron Katie también recomienda invertir el pensamiento original, esto nos permitirá ampliar la mente y ver opciones que no habíamos visto antes. Hay varias maneras de hacerlo.

- Empezaremos por invertir el pensamiento hacia lo contrario: “No necesito que me consideren hermosa para sentirme bien conmigo misma” ¿Puedes encontrar ejemplos reales en tu vida de que esto puede ser más verdadero? Por ejemplo, observa los niños muy pequeños que todavía no han “asimilado” las creencias de los adultos, no están pendientes de lo que sus compañeros de juegos piensen de su aspecto, ni están pensando en cómo lucen sus compañeros, son y se sienten perfectos tal como son, enfocados en jugar y disfrutar del momento.

- Otro pensamiento contrario podría sería “Necesito que me consideren hermosa para sentirme mal conmigo misma” Busca ejemplos. ¿Puedes ver cómo te haces sentir mal cuando lo que vales y tu bienestar dependen de las opiniones de otras personas que no puedes controlar? ¿Puedes ver lo agotador que puede ser vivir en función de las opiniones ajenas? ¿La presión que eso te hace sentir?

- Es bueno también invertir el pensamiento hacía nosotros mismos: “Necesito considerarme hermosa para sentirme bien conmigo misma” ¿Puedes ver cómo si tu te consideras hermosa tal como eres, con tu sobrepeso, con tu estatura, con la forma de tu cuerpo, con lo que sea que te moleste ahora, si te consideraras hermosa, te sentirías feliz? ¿Puedes ver cómo si dejaras de compararte con los demás podrías valorarte tal como eres y reconocer la belleza de tu individualidad, incluso aunque los demás no lo vean? ¿Puedes verlo?

¿Puedes ver que para sentirte bien, segura y confiada contigo no necesitas cambiar ni controlar las opiniones de los demás, si no cuestionar tus propias creencias sobre ti…?

En lugar de poner tanta energía y desgastarte en conseguir la aprobación de los demás, usa esa energía en cuestionar todas las creencias sobre tu aspecto y redescubrir y valorar lo única y bella que eres, y eso te hará sentir bien. Es posible que tengas que cuestionar muchas comparaciones, estereotipos y creencias pero vale la pena. Si tú no reconoces y valoras tu propia belleza, y te aceptas tal cual eres ¿cómo puedes esperar que otros lo hagan? Empieza por ti, te lo agradecerás.

Para información detallada sobre el proceso explicado en este artículo solicita gratis la “Guía práctica para liberar el estrés” en www.obsequio.liberatuestres.com. Sandra Iozzelli se especializa en ayudar a otros a reducir el estrés, la negatividad, el miedo y las barreras mentales de sus vidas.

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Venta online de libros de Byron Katie

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5 Comentarios

  1. 1 - Can-Men

    2 mayo 2011 12:15

    Adjunto un artículo relacionado con este tema de Laura Gutman

    EL CUERPO FEMENINO ENAJENADO

    Todo lo que suponemos que “deberíamos” ser, pensar o sentir, suele alojarse a mucha distancia de nuestro ser esencial. Y más lejos aún se instaura el supuesto ideal de cómo deberíamos ser físicamente. Somos altas o bajas, morenas o rubias, orientales o europeas, robustas o pequeñas. La verdadera reflexión apunta a comprender por qué no amamos eso que sí somos.

    Esos ojos que milagrosamente ven, esas pestañas que amablemente nos protegen, esos brazos que trabajan, esas uñas que resisten, esa piel que se expresa, ese cabello que baila el vals del viento, ese cuello que sostiene, esos pies que no se quejan, esos hombros que seducen, esa altura que vigila, esa voz que canta melodías o esas manos que acarician.

    Todas las mujeres tenemos un cuerpo hermoso, amado por alguien pero generalmente despreciado por nosotras mismas. Todas tenemos la extraordinaria oportunidad de tener una casa para el alma, pero querríamos habitar en otra. Sin embargo otro cuerpo nunca podría albergar con tanta sabiduría nuestro particular camino, ya que lo hemos ido construyendo en la intimidad de las experiencias vitales, limpiándolo, cuidándolo o maltratándolo a fuerza de engaños y dolor.

    Nuestro cuerpo es completamente nuestro, hecho a imagen y semejanza de nuestras elecciones, sentimientos, gozos e infortunios. Nuestro cuerpo merece el reconocimiento y el agradecimiento de llevarnos por la ruta adecuada, todos los días y todas las noches de nuestra vida.

    No importa cuánto envidiemos la delgadez de alguien más joven, paradójicamente esa joven envidiará nuestro color de piel o nuestro aliento o nuestra sonrisa. Es decir, estamos todas pretendiendo vivir en un cuerpo incapaz de acomodarse a nuestro ser interior y desmereciendo al mismo tiempo la belleza natural y genuina del propio. Si pretendemos esconder una arruga, la piel nos reclamará desde algún rincón queriendo existir. Si quisiéramos un cuerpo más firme, los recuerdos y los sueños y los amores del pasado pujarán para saberse vivos. Si pensamos que nuestros problemas se resolverían sólo si fuéramos más bellas, es porque no nos hemos mirado en el espejo cósmico del alma.

    Laura Gutman.

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