Naturayarte: reflexiones sobre el precio del arte y nuestro miedo a decidir

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“Creo que dentro del mundo del arte hay que dar pasos para CREAR CON CONCIENCIA SOCIAL y utilizar la creatividad para sensibilizar e incluso para hacer pensar a los demás de vez en cuando, pero no para tomarnos el pelo como algunos están haciendo (…)”

“¿Quién entonces marca el valor? Lo habitual es que los críticos y académicos marquen los cánones, y luego aparezcan en escena más personajes que en conjunto formen el llamado “mercado del arte”, y donde paradójicamente el verdadero adquiridor no cuente demasiado. En mi proyecto pretendo recorrer un camino diferente, haciendo pensar a la gente, siempre que pueda”
Lorenzo  Durán

Ya hablamos hace tiempo de Naturayarte, la obra de Lorenzo Durán compuesta por óleos y el calado de hojas, un arte milenario que proviene de Oriente que nos explicó en esta entrevista, y ahora el autor nos presenta sus nuevas creaciones y reflexiones sobre la experiencia de venta de su trabajo al precio que fije la persona interesada.

¿Tenemos miedo de valorar el trabajo ajeno? ¿Es justo el precio que marca el mercado del arte? ¿Quién establece el valor de las cosas?

Un sorprendido Lorenzo nos lo explica así:

Esta vez estoy aquí para contaros mi nueva iniciativa con Naturayarte. Teniendo en cuenta la deformación que ha sufrido a lo largo de la historia el valor del arte (entre otros), he decidido ofrecer mi trabajo cobrando la voluntad, aspirando así a que sea el propio adquiridor quien valore lo que quiere adquirir.

La verdadera intención que hay detrás de todo esto es la de averiguar cómo valora la gente mi trabajo y aunque esta nueva fase de mi proyecto artístico ha comenzado hace poco tiempo, ya voy observando resultados como poco sorprendentes.

He pensado que la mejor manera de ponerle un precio a mi obra es estableciendo un tú a tú con quien lo va a adquirir, y teniendo en cuenta la diversidad en materia de gustos y capacidad adquisitiva del ser humano, pues me he encontrado con el lógico resultado de que algunos paguen más y otros menos. Lo que me ha resultado sorprendente ha sido ver la timidez de la gente a la hora de establecer el precio, y que me hayan llegado a decir (por distintas vías) frases como “me da cosa poner yo el precio”, “me intimidaría tener que fijar un precio”, “prefiero que lo pongas tú”, etc.

Esto suele ser la regla, y de hecho el proyecto me ha puesto a pensar mucho más de lo que esperaba en la conducta humana, ya que en la limitada experiencia, del principio en que estoy, he notado que muchos tienen reparos a la hora de valorar lo que quieren adquirir, es como si nos resultara más fácil pagar lo que nos cobren, o rechazar lo que no estemos dispuestos a pagar, pero parece como si no estuviésemos preparados para lidiar con la libertad de poner uno mismo el precio a las cosas.

Y eso cuando el punto de partida es cero, no limito el precio en ninguna dirección y es por eso que me ha sorprendido tanto la tímida acogida de mi iniciativa en términos generales. En realidad no esperaba este resultado, pensaba que al ponerlo a la voluntad se lo estaba facilitando a la gente y entre todos estableceríamos una relación ideal entre la oferta y la demanda. También ha habido gente directa que ha fijado el precio sin problemas y otros que han tenido más bien una conducta intermedia, ni tan tímidos ni tan lanzados. En cualquier caso es una experiencia muy enriquecedora y que todavía tiene mucho camino por recorrer.

He leído que el arte se convirtió en un elemento de consumo cuando el poderoso podía pagar al artista una manutención por lo que hacía, y de esta manera el artista se dedicaba a lo que le gustaba, siendo el mecenas el que valoraba la obra dentro de una comunidad cerrada. Actualmente, creo que en esta materia estamos acostumbrados a dar valor a las cosas cuando están dentro de un determinado contexto, pero fuera de él muchas obras podrían no valer nada, y eso es contradictorio desde mi punto de vista

¿Quién entonces marca el valor? Lo habitual es que los críticos y académicos marquen los cánones, y luego aparezcan en escena más personajes que en conjunto formen el llamado “mercado del arte”, y donde paradójicamente el verdadero adquiridor no cuente demasiado. En mi proyecto pretendo recorrer un camino diferente, haciendo pensar a la gente, siempre que pueda.

Sé que mi propuesta es arriesgada pero también sé que es necesaria, porque si queremos romper los moldes con los que no estamos de acuerdo (yo personalmente no apoyo la sobrevaloración constante que veo de tantísimas “piezas de arte”) tarde o temprano tendremos que empezar a buscar otros caminos, y para mí este ha sido el momento de dar mi paso hacia ese objetivo.

Cobro la voluntad, y matizo que no regalo mi obra porque para mí regalar tiene que ver con una relación personal que así lo inspire, y esto es un trabajo como otro cualquiera si lo miramos como la ocupación en “cualquier actividad física o intelectual”, y encima es algo que me gusta mucho hacer, así que percibo además esta compensación adicional.

Creo que dentro del mundo del arte hay que dar pasos para crear con conciencia social y utilizar la creatividad para sensibilizar e incluso para hacer pensar a los demás de vez en cuando, pero no para tomarnos el pelo como algunos están haciendo.

Lorenzo Durán

Sitio oficial: Naturayarte

En El Blog Alternativo: Entrevista a Lorenzo Durán sobre el calado de hojas

 
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7 Comentarios

  1. 1 - etiKeta

    1 junio 2011 18:09

    sus obras me parecen muy bonitas. Pero parece muy dificil de valorar porque no conocemos nada igual. Si nos hacen la misma propuesta para un cafe o la barra de pan , tendremos referencia de lo que suele valer. Una obra de arte es mucho mas subjetiva.
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  2. 2 - Lorenzo

    1 junio 2011 20:28

    Hola Etiketa.
    Gracias por sus comentarios, es bueno saber su opinión y la de los demás porque enriquecen la experiencia, así que todas son bienvenidas.

    Un saludo.

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  3. 3 - Natania San Juan

    1 junio 2011 21:12

    Yo me dedico al diseño de páginas web y si bien no es un arte, se trata de un trabajo netamente creativo. Y tengo exactamente el mismo inconveniente que plantea Etiketa: al ser algo creado por mí y sin igual, me es muy difícil ponerle precio, más que a la “mano de obra”. Pero con ese pensamiento nunca se valora lo creativo o artesanal del diseño.
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