OBSOLESCENCIA PROGRAMADA y comprar-tirar-comprar frente al verdadero valor de las cosas

, , 10 Comments

Imagen de previsualización de YouTube

“Y todo se volvió de usar y tirar.

Desechamos cosas casi nuevas porque alguien determinó que era el momento de tirarlas y de volver a consumir otras más novedosas, y los residuos los enviamos lejos donde no pudiéramos verlos, al igual que hicimos con nuestras cosas, hicimos con nuestro planeta e incluso con nosotros mismos”
Ana Sabater

(Artículo de la periodista Ana Sabater sobre la cultura del usar poco tiempo y tirar, sus consecuencias y soluciones)

Comprar, tirar para después volver a comprar. Este es el ciclo de vida de cualquier producto. Para ello se creó el concepto de obsolescencia programada, o lo que es lo mismo la determinación, planificación o programación del fin de la vida útil de un producto o servicio de modo que este se torne obsoleto, no funcional, inútil o inservible tras un periodo de tiempo calculado de antemano, por el fabricante o empresa de servicios, durante la fase de diseño de dicho producto o servicio.

Cuando compramos una lavadora elegimos la mejor marca y un modelo que cumpla nuestras expectativas, e ilusos creemos que compramos algo novedoso y con una larga vida útil. Pero realmente ¿Hay tanta diferencia entre ese modelo y el primero que apareció en el mercado?

Básicamente los dos hacen exactamente lo mismo, un cilindro metálico que da vueltas y que zarandea la ropa para que quede más o menos limpia. Nos han creado la necesidad de tener cada cierto periodo de tiempo, siempre determinado por los fabricantes, un aparato nuevo, más sofisticado, con una función más innovadora; y este aparato siempre termina rompiéndose, una determinada pieza que es fundamental para su funcionamiento, aunque sería también fácilmente cambiable o reparable; el ser remplazada acaba siendo más caro y no provechoso, hay que volver a comprar una nueva máquina. Así funciona el mercado.

El mercado crea continuamente consumidores insatisfechos, siempre hay algo más bonito, algo más nuevo, algo que haga algo más, y nos surge la necesidad de adquirirlo. También existe la OBSOLESCENCIA POR MODAS, se crea un nuevo modelo que todo el que lo adquiera estará a la última y no habrá quedado anclado en el pasado. Esto sucede a menudo con la ropa o los zapatos.

Comenzaron a crearse bombillas que duraban más y más horas, hasta que los fabricantes llegaron a la conclusión de que no tenía sentido enzarzarse en la lucha por la durabilidad del producto, que ello les perjudicaría a todos; y así nació el concepto de obsolescencia programada, había que limitar la durabilidad del producto, para que se rompiera tras un tiempo limitado, y obligar al consumidor a volver a comprar otro nuevo más innovador. De este modo la economía comenzó a crecer en base a un consumismo ilimitado.

Se nos inculcó la idea de que somos lo que somos por la cantidad de cosas que poseemos. Hemos creado una dependencia de objetos que nos dan una falsa identidad. Y así nos basamos en este vacío insatisfecho de compras incesantes, movidos por un sistema que nos lleva a que todo sea de usar y tirar, sin darnos cuenta de que los recursos no son ilimitados, de que somos en este planeta casi 6.500 millones de habitantes, y el número sigue creciendo, hay un aumento poblacional de unas 210.000 personas por día.

i cada uno de nosotros generamos 1 kg. de basura diaria ¿Cuántas toneladas de basura habrán acumuladas? Y somos nosotros, los del llamado “primer mundo” los que consumimos incesantemente. Los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos contienen materiales muy contaminantes: plástico, polipropileno, baterías de plomo, etc. Residuos que pueden ser recuperados, evitando la explotación de nuevos recursos naturales. Y esos residuos son un flujo constante de desechos que acaba la mayoría de las veces en países del mal llamado “tercer mundo”. Evitando la prohibición de mandarlos, bajo el engaño de envío de productos de segunda mano. Es irónico que encima que ellos no tiene acceso a estos bienes de consumo sí tengan sus toneladas de basura tóxica.

Barremos y escondemos la suciedad bajo la alfombra.

¿Cómo podemos luchar contra la obsolescencia programada? ¿Contra este estilo de vida despilfarrador? Sus creadores creyeron que era la única manera de sostener el sistema, pero no se dieron cuenta de que el sistema era insostenible.

Hay que reinventar un ciclo productivo en el que las fábricas trabajen como la naturaleza, un proceso de producción en el que se recree un ciclo natural en el que el producto no surja de la sobreexplotación sino de la sostenibilidad, y al morir no deje huella medioambiental, sino que se recicle en otra cosa, vuelva a ser útil. En el ciclo natural no hay residuos que no vuelvan a formar parte del todo, que siempre sean útiles.

Replantear la economía y nuestros valores, reduciendo la huella ecológica mediante las sustancias y materiales biodegradables. Y estando a favor de la REPARACIÓN ¿Quién no ha tirado un aparato porque una pequeña pieza se rompió y no hubo quien la reparara por un precio razonable? Pagamos por las cosas no el coste real, sino el que el mercado determina, porque si calculamos el coste medioambiental de cada cosa que consumimos el precio sería mucho más elevado, y la reparación sería totalmente necesaria.

Negocio y sostenibilidad han de ir de la mano. Hay que aprender a pagar por las cosas lo que realmente valen, por el coste real que le cuesta al planeta proporcionárnoslos. Y entonces, y solo entonces sabríamos lo que realmente valen las cosas.

En las tribus antiguas se veneraba a los ancianos, en nuestra moderna sociedad se les recluye en centros especiales para ellos cuando ha pasado su vida útil, la llamada vida productiva. Nos convertimos nosotros mismos en seres de usar y tirar, y dejamos de admirar la experiencia y la sabiduría del pasado. Tenemos la obsolescencia programada a los sesenta y pico años, cuando la sociedad determina: ya ha llegado el momento de ser sustituido por alguien más joven, más guapo y más fuerte; y sobre todo más potencialmente consumista.

Impresoras que fallan cuando el fabricante determina que ha llegado el momento de cambiarlas, ordenadores que desechamos únicamente porque surgió un modelo más rápido, lavavajillas que tiramos porque se ha roto una pequeñita pieza de plástico en el centro de la máquina donde más difícil es su extracción, móviles que nos duran año y medio porque únicamente la batería cada vez dura menos en el mejor de los casos, en el peor porque han pasado de moda, máquinas que precisamente se rompen cuando transcurren los dos años de garantía… Contra la obsolescencia programada, contra la obsolescencia por modas, que no nos engañen y nos digan que somos lo que poseemos, porque somos mucho más.

Ana Sabater

En El Blog Alternativo: Otros artículos de Ana Sabater

INFO SOBRE OBSOLESCENCIA PROGRAMADA

OTROS VÍDEOS SOBRE ESTE TEMA

Historia de las cosas e Historia de los dispositivos electrónicos

Imagen de previsualización de YouTube Imagen de previsualización de YouTube
 
Publicidad
 

10 Comentarios

  1. 2 - Juan

    15 junio 2011 18:57

    Me gustaría saber si hay alguna asociación o página en donde uno se pueda informar sobre los productos de consumo que no se rigen por la obsolescencia programada, es decir, que no tengan un tiempo de vida determinado por la industria, si no que estén hechos para durar y duren hasta que realmente se acaben.
    Responder
  2. 4 - Adriano

    19 marzo 2012 23:32

    Muy Buen Articulo, creo que tenemos que empezar a poner manos a la obra porque si seguimos asi no nos va alcanzar ni todo el espacio para nuestra basura.
    Saludos!!!
    Responder
  3. 7 - Can-Men

    13 julio 2013 10:39

    Obsolescencia programada. Entrevista a Benito Muros

    Benito Muros es el inventor de una bombilla que tiene garantizado su uso durante más de 25 años, pero su proyecto vital es la creación de el Movimiento S.O.P. (Sin Obsolescencia

    Responder

Responder

(*) Obligario, Tu correo electrónico no será publicado