El avaro que quería poseer la felicidad y otros cuentos para despertar

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“Los cuentos son la forma más amable de transmitir algo y una efectiva forma de enseñar y aprender: son amenos y ejemplifican, sin coacciones ni castigos, una enseñanza. Conocedores de ello, nuestros mayores nos educaron paciente y amorosamente con historias que hoy relacionamos con momentos de paz, sosiego y seguridad”
María y Sara Ferrero Bravo

Seguramente, si no dejásemos de leer cuentos e incorporar sus sabios mensajes y arquetipos, el mundo sería un lugar más amable y feliz.

“Reflejo en el espejo del alma y otros cuentos para despertar” es un librito de 63 páginas de las autoras María y Sara Ferrero Bravo que reune 10 cuentos para adultos escritos con la delicadeza y el bagaje que desprenden los cuentos infantiles y que también consiguen que algo resuene dentro de nosotros.

Como ellas mismas expresan, “esta colección de cuentos se dirige a esa parte de nosotros que a veces olvidamos. Busca ese mundo interior que acallamos (y asfixiamos) con la rutina, los dogmas y los prejuicios: y dialoga con la sabiduría y felicidad que mana de cada uno de nosotros. Personajes como una semilla, un tren o una linterna nos guiarán en esa búsqueda interior”.

El libro “Reflejo en el espejo del alma y otros cuentos para despertar”se vende al precio de 10,10 euros en Innovalibros o a 4 euros como e-book aquí, y a continuación publicamos el índice de los textos y el relato “El avaro que quería poseer la felicidad”.

INDICE

  • Mochilón, la ciudad sin presente
  • El país de las gafas verdes
  • El avaro que quería poseer la felicidad
  • Oi es nabidaz
  • El cuento de la verdad
  • La pintora del mundo
  • El pasajero del tren
  • La semilla que quería ser amapola
  • Buscando la luz
  • Reflejo en el espejo del alma

EL AVARO QUE QUERÍA POSEER LA FELICIDAD

Parece ser que ya desde que estaba en la tripita de su madre, Mío tenía esas ansias de poseer todo: nunca se encontraba satisfecho con el alimento que tan afectuosamente se le ofrecía. Quizá por eso contrastaba el abultado vientre de su progenitora con sus esqueléticas extremidades.

Cuando nació, Mío ni siquiera lloró, porque eso era malgastar un líquido precioso. Como cualquier niño, Mío fue creciendo y creciendo… y a medida que esto sucedía también lo hacía su avaricia. Se podría decir que era el niño con más juguetes del mundo, pero nunca estaba satisfecho. Siempre había otro juguete que le entraba por los ojos, otro juguete para su colección interminable.

Seguramente el lector esté pensando que con tanto juguete Mío tendría siempre una sonrisa en la boca… pero no, nuestro protagonista consideraba el sonreír un desperdicio; por eso su cara era robótica, sin rastro de emoción.

Mío siguió creciendo junto con su tacañería, pero pronto se dio cuenta de que no quería tener a ésta como única compañera. Amigos, ese fue su siguiente objetivo. Al principio, los demás niños gustosamente le ofrecían su amistad, sus sonrisas, sus juguetes… pero no tardaron mucho en darse cuenta de que Mío era corno el hielo, ¡no!, peor, porque el hielo se derrite al contacto con los cálidos rayos del Sol, pero Mío no podía permitirse ese lujo: era despilfarrarse.

Claro, Mío no podía consentirse no tener amigos. Esa sensación de no estar completo era insoportable. Por ello, Mío logró comprar amistades. Se dio cuenta de que si dejaba un ratito sus juguetes cada día a los demás niños podía hacer que fueran sus «amigos».

Pero el niño siguió creciendo hasta que llegó a la edad adulta. Ahora los juguetes se habían transformado en dinero, mansiones, coches, criados… Mío era la persona más rica del mundo; de éste y de todos los mundos jamás pensados y soñados… Mas esa sensación de no estar completo no desaparecía.

Fue entonces cuando dirigió sus pasos hacia otro objetivo: no tenía pareja, necesitaba a alguien a su lado. La verdad es que no encontró demasiados obstáculos en esta empresa: el perfume del dinero embriagaba a las damas de manera hipnótica. Mío tuvo… no me acuerdo ahora cuántas esposas, pero muchas. Sin embargo seguía sintiendo que algo faltaba, seguía sin sentirse completo.

Seguro que estás pensando que qué más podía desear un hombre así, que lo tenía todo. Como no gozo de muy buena memoria no sé exactamente qué anheló a continuación nuestro amigo… quizá la belleza, o quizá se puso morado a comer y comer, o no, puede que quisiera entonces tener una salud de hierro… A veces me pregunto si guardaría sus excrementos en algún cofre de oro para no derrocharlos.

Pero Mío seguía sin encontrarse completo. No lo tenía todo. Por ejemplo: no tenía la vida eterna. Fue entonces cuando dirigió sus pasos hacia el oscuro pozo de la Alquimia. Contrató a los mejores alquimistas para que le alargaran la vida… y sí, lo consiguieron. Mío vio pasar a muchas y muchas generaciones mientras vivía o intentaba vivir su vida, su vida eterna.

Pero a Mío le seguía faltando algo más; ¿qué era? No lo sabía, y eso le desesperaba. Una noche particularmente negra, Mío logró por fin ser un poco generoso: varias lágrimas se escurrieron por su cara, y no pudo evitar reflejar cierta lucidez por un momento. ¡Claro que le faltaba algo: la Felicidad! Todo lo que había acumulado era porque quería Felicidad, porque había pensado que ésta se acostaría en su regazo si lograba tener muchas cosas. Mío estaba de nuevo contento, aunque su cara volviera a ser como la de un maniquí. Lo único que tenía que hacer era poseer la Felicidad. No podía ser una empresa tan difícil. ¡Si incluso había logrado adueñarse de la vida eterna!

¡Qué equivocado estaba nuestro compañero de viaje! Pero eso lo tendría que aprender a fuerza de golpes y más golpes. Buscó a los payasos más payasos del mundo, de éste y de todos los conocidos y desconocidos… Fue Caricatura el único que se atrevió a intentar tamaña tarea. Cogió varias sonrisas de niños, un poco de polvo de estrellas, el trino de un pájaro, el corazón de una enamorada, agua del desierto y lo mezcló todo muy bien. Ahora Mío sólo tendría que echarse ese mejunje por el cuerpo todos los días y asunto zanjado.

Pero lo que Mío no sabía es que las sonrisas no se pueden encarcelar, que el agua del desierto necesita correr libremente, que los cantos de los pájaros sólo se escuchan cuando la libertad anida en sus picos, que el polvo de las estrellas únicamente brilla allí en lo alto, en el inmenso cielo, y que el corazón de una enamorada sólo late cuando ella está presente. A los pocos días el potingue se había ennegrecido, y cada vez que Mío se lo aplicaba sentía una inmensa pena.

Mío intentó conseguir la Felicidad de muchas otras formas y fue ayudado por personajes de lo más variopinto, pero nada, ésta parecía esconderse de él. Sí, a veces parecía rozarla por unos momentos o unos días, pero, como los espejismos en el desierto, la Felicidad desaparecía en cuanto Mío se disponía a agarrarla.

Un inmenso y oscuro torrente descendió desde los ojos de Mío. Estuvo así varias horas, días, meses, años y siglos.., hasta que un buen día ya no le quedaron más lágrimas. Fue entonces cuando se fijó en aquel niño que jugaba en la pradera con las mariposas. La verdad es que hasta la Pobreza parecía tener más atuendo que él.., y sin embargo ahí estaba, feliz, correteando, con un brillo especial en los ojos. Mío se sorprendió cuando el niño se acercó con una margarita en sus manos y se la entregó. La margarita pareció decepcionada con el cambio y se marchitó al instante.

—No se pueden cortar las flores, éstas se secan. Es mejor dejarlas crecer libremente. —La voz tierna del niño contrastaba con el tono grave y serio con el que dijo estas palabras.

—¿Por qué vas vestido con harapos? —fue lo único que se le ocurrió preguntar a nuestro protagonista, que siempre tenía que ver el lado material de todo.

Has estado tan preocupado de tener y tener que te olvidaste de mí. Si visto con harapos es porque tú no me diste más… —No existía reproche en sus palabras—, pero no te preocupes, eso no importa demasiado.

—No entiendo, ¿es que eres mi hijo? —el niño no pareció escuchar, porque había extendido los brazos para que los pájaros se posaran en ellos. ¡El canto de aquellas aves era tan hermoso!

—El trino de los pájaros no es el mismo dentro de una jaula. —El niño parecía no querer responder a la pregunta de Mío.

—¿Eres mi hijo? —el avaro insistía.

—Bueno, si lo quieres llamar así… En realidad he estado siempre contigo, aunque no has sabido mirar. Estabas tan pendiente de tener y tener que no te diste cuenta de que lo que te faltaba ya lo tenías en tu corazón. Ahí vivo yo; soy esa chispita de luz que pocos se atreven a mirar. Quizá porque soy demasiado cegadora para los ojos de las personas.

Mío empezó a llorar, pero esta vez de felicidad. No sabía por qué; quizá porque realmente sentía esa chispita en su corazón. Sentía anhelo, nostalgia. Era como si de nuevo encontrara algo que había perdido hace mucho, muchísimo tiempo.

En ese momento se fijó en todo lo que había alrededor: la naturaleza parecía entender mejor ese rayo de luz que las personas. Todo era armonía en ella. Supo que la Felicidad no se podía poseer. Supo que siempre había sido Felicidad, pero nunca había logrado verlo.

Y la verdad, no tengo ni idea de por dónde andará ahora Mío. Aunque seguramente esto no tenga demasiada importancia. Quizá se cansó de la vida eterna y decidió abandonar su cuerpo. Total, la Felicidad no tiene forma ni tiempo. Esperemos que Mío haya logrado fundirse en ella.

Dedicado a todos aquellos que, como Mío, creen que la flor de la Felicidad se puede poseer y no se dan cuenta de que esa flor tan preciosa está en ellos y sólo necesita ser regada con asiduidad por el agua de la aceptación y ser iluminada con la luz del optimismo.

María y Sara Ferrero Bravo

Sitio oficial: Innovalibros

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2 Comentarios

  1. 1 - María y Sara

    15 julio 2011 18:44

    Buenas tardes.

    Hola Can-Men
    Somos las autoras del libro. Agradecemos esta reseña.

    Nos gustaría comentar dos cosas:

    El precio del libro es de 10.40 €, aunque somos conscientes de que hay algún error en alguna página de la red y de ahí probablemente la confusión.

    También se puede adquirir en e-book a un precio bastante más asequible: 4 €.

    Por ejemplo en:

    http://www.todoebook.com/REFLEJO-EN-EL-ESPEJO-DEL-ALMA-Y-OTROS-CUENTOS-PARA-DESPERTAR-MARIA-FERRERO-BRAVO-Y-SARA-FERRERO-BRAVO-MUM-BALARA-SL—INNOVA-LIBROS-LibroEbook-9788493849146.html

    No conocíamos vuestro blog, pero lo poco que hemos leído nos ha resultado muy interesante.

    Buen día y nuevamente gracias.

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