La gran mentira de la publicidad: revista The Ecologist nº 47

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“La publicidad es en muy pocos casos ética. Sólo en muy poco casos (…) Y lo peor es que es absolutamente imposible escapar a ella, porque lo inunda todo, todo”

“Los publicistas se defienden y aseguran que la publicidad es un reflejo de la sociedad. Pero no es así. La publicidad lo que hace es crear tendencias (…) Crea determinados modelos sociales o, mejor dicho, contribuye a crearlos y a imponerlos, y a perpetuarlos, actuando en complicidad con los medios, los estados, las empresas y los gobiernos en la sombra. Y no son modelos inocuos, en absoluto”

“¿Y por qué toda la publicidad nos inculca que tenemos que ser felices a todas costa, que tenemos que cumplir todos nuestros deseos? (…) Porque nuestras debilidades son su negocio y su poder…”
Eco activista, The Ecologist 47

Todos sabemos en el fondo que la publicidad es como cantos de sirena y que nos incita a comprar aquello que no necesitamos, y la revista The Ecologist profundiza en este tema en su número 47 titulado “La gran mentira de la publicidad“.

A lo largo de diferentes artículos analiza numerosos ejemplos de anuncios que engañan y de famosos que ceden su imagen aunque luego ellos nunca consuman esos productos, y nos muestra un panorama realmente preocupante, especialmente en el tema de la publicidad sobre las mujeres (eternamente imperfectas, narcisistas y sexoadictas según los publicistas) y los niños, cada vez más atacados y más tempranamente por el marketing.

Cabe destacar dos entrevistas a expertos en publicidad que han abandonado ese sector y relatan cómo funciona desde dentro y cuáles son sus estrategias para dominar al consumidor.

The Ecologist se vende por 4 euros en numerosos quioscos en España y online y esta es la editorial y el índice del nº 47 que incluye 4 artículos de acceso libre:


EDITORIAL

PUBLICIDAD. LA GRAN MENTIRA

La publicidad es en muy pocos casos ética. Sólo en muy poco casos. Como, por ejemplo, los anuncios que contiene esta revista y la contenida en medios similares y afines. Y, al margen de eso, la publicidad puede ser: engañosa, delictiva, subliminal, sexista, fraudulenta, falsa, etc. Y lo peor es que es absolutamente imposible escapar a ella, porque lo inunda todo, todo.

Los publicistas se defienden y aseguran que la publicidad es un reflejo de la sociedad. Pero no es así. La publicidad lo que hace es crear tendencias. Y no sólo con respecto al consumo de determinados productos. En realidad, es mucho peor. Crea determinados modelos sociales o, mejor dicho, contribuye a crearlos y a imponerlos, y a perpetuarlos, actuando en complicidad con los medios, los estados, las empresas y los gobiernos en la sombra. Y no son modelos inocuos, en absoluto.

Y sigue ampliando su radio de acción. Ya no está sólo en los medios convencionales, la radio, la prensa, laTV o las marquesinas. En la red, amplía sus tentáculos de forma muy peligrosa pues, si ya es laxo el control de la publicidad en los medios convencionales, más laxo aún (por no decir nulo) es el control en Internet.

Y, además, la red llega cada vez con más fuerza a colectivos muy indefensos, como los niños y los adolescentes, no sólo españoles, sino en todo el planeta. Además, está en los eventos deportivos, culturales, las camisetas, los taxis, las farmacias, los geriátricos, las guarderías, las gorras de los deportistas, los pantalones de los cantantes. Pronto estará incluso en la ropa interior. Es una invasión cotidiana a la que prácticamente es imposible hacer frente. En Internet, todo lo gratuito se financia a través de publicidad. Esta “gratuidad” sale muy cara.

Y toda esta publicidad se transforma en un gigante canto de sirena cuyo fin es adormilarnos, hipnotizarnos, encandilarnos, para que seamos cada vez más obedientes. Y para que compremos los productos que le interesan al Sistema. Y lo peor es que estos productos no sólo son nocivos para el medio ambiente, sino que también nos perjudican a nosotros mismos, a nuestras familias. Y, en muchos casos, además, son radicalmente innecesarios. Todo es una locura.

Hemos leído en un medio sobre los medios: “Si el otro día conocíamos que los medios han bajado un 5% en su difusión desde 2010, ahora conocemos que la publicidad también sigue en caída libre, acumulando un 12,08% desde mayo del año pasado según el informe que publica el Observatorio de la Prensa Diaria de AEDE.

Entre los hechos a destacar, la bajada de El País y el balance positivo de Marca. No hay un sólo periódico que no haya perdido anunciantes entre las cabeceras que superan los 100.000 ejemplares diarios. Quien menos ha perdido ha sido La Razón con un 5,96% de bajada, seguido de ABC, con un 8,09%; y después el diario El Mundo con un 11,86%. Quien experimenta una caída más acusada es El País, que baja un 16,89% en sus ingresos publicitarios, aunque Público no se queda atrás, con 14% menos’: Un motivo para alegrarnos. Al fin y al cabo, menos oferta de productos basura en las páginas de esos rotativos.

No importa si la publicidad intenta colocarnos comida basura o relojes lujosos. Todo es un puro artificio. Tal vez, lo peor, al menos lo que más llama la atención en la publicidad de estos dos o tres últimos años, son las campañas de empresas que, habiendo reconocido la transformación de la mentalidad del español medio en cuestiones medioambientales, utiliza los espots y las campañas para abotargar la mentalidad de la ciudadanía con anuncios, sobre todo los de grandes compañías energéticas, que son un lavado de cara tremendo y patético de sus actividades empresariales nocivas.

La falsa publicidad verde ya lo invade todo también. Nosotros podemos boicotear con nuestras tendencias de consumo la actividad fraudulenta de esas empresas que no sólo hacen las cosas mal, sino que pretenden convencernos de que las hacen muy bien.

¿Y por qué toda la publicidad nos inculca que tenemos que ser felices a todas costa, que tenemos que cumplir todos nuestros deseos, que no podemos dejar ningún capricho insatisfecho, que tenemos que disfrutar a tope en esta vida, que no debemos dejar ningún resquicio de los ámbitos cotidianos sin placer…? Porque nuestras debilidades son su negocio y su poder…
EcoActivistas

ÍNDICE

  • Naturaleza intangible. Publicidad. La nocividad consentida
  • Feminidad. La publicidad rebaja a la mujer
  • Feminidad. La publicidad que engaña al instinto
  • Nos toman el pelo. Mentiras una tras otra
  • RESIDUOS. Papel. Un gran despilfarro en anuncios inútiles
  • ÍDOLOS DE MASAS. “Dibling”a la verdad. Las mentiras de Messi
  • MEDIOS DE MASAS. Fraudulenta, engañosa, subliminal, delictiva… Diferentes publicidades perniciosas
  • Contrapublicidad. El monólogo del consumo
  • TELEVISIÓN. Por una infancia en libertad
  • MEDIOS DE INFORMACIÓN. Publicidad y Proxenetocracia
  • SOPORTES. Publicidad en “humanos’ El hombre anuncio
  • Tomás Camarero: “La publicidad convencional no desaparecerá, pero mutará”
  • Alberto Fernández: “Aquí la publicidad está en manos de multinacionales”
  • PUBLICIDAD FRAUDULENTA. Niños. Marcas que les engañan
  • ALCOHOL. Adicciones. La publicidad y los “enganchados”
  • PREMIOS. Ecologistas en Acción. A la sombra del sol
  • CAMPAÑAS. México. Campaña contra la comida “chatarra”
  • PROPAGANDA. Por la publicidad al poder

Sitio oficial: The Ecologist

En El Blog Alternativo: Números anteriores de The Ecologist

 
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2 Comentarios

  1. 1 - Luis Lizana K.

    25 octubre 2011 04:41

    Para acabar con la publicidad viciada y que sólo sabe exhortar el consumo, hay que exterminar la raíz del problema porque la publicidad es sólo un síntoma de esta tara. Prácticamente la mayoría de los empleo en el mundo están generados por estas empresas que se dedican a vender y revender la satisfacción de una ansiedad innecesaria y artificialmente creada.

    Al acabar el consumo, acabarían estas empresas y también sus empleos, es prioritario entender que esto nos llevaría a una encrucijada y un cambio de paradigma, un mundo desconocido y esta humanidad aún primitiva le teme a esto. Este nuevo mundo es aquel en que la absurdo dogma de la búsqueda del beneficio como el fin supremo de la humanidad y la acumulación de riqueza como la realización de la vida humana, dejará de ser el ancla de la mente humana que la mantiene estancada. Un mundo donde la humanidad evolucionará a la par de su conciencia y donde por fin nos reconoceremos como seres inteligentes.

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