“Porque esto es rústico”. Parodia al turismo rural

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“Está de moda en las ciudades
venir al campo, veranear en casas rurales.
Ellos nos dicen que nos envidian,
que ese silencio y ese sosiego es una delicia.

Y a mí me sale el pronto.  No se pue ser más tonto.
Que se vengan al campo, que les damos trabajo.
A gozar, a gozar sin tregua porque esto es rústico”
José Mota

(El turismo rural ocasional y los ex-urbanitas reconvertidos en neorrurales están creciendo, pero no todo es tan plácido como en “La Casa de la pradera” y el lector articulista Juanjo nos manda una reflexión desmitificadora del retorno al campo y una parodia del humorista José Mota al respecto)

Durante los siglos XIX y XX se consagró la migración masiva a las ciudades, a la que nos arrastró la Era de la Industrialización, para encontrar trabajo y un futuro mejor, como en este siglo XXI está pasando en China e India. ¡Qué engaño más gordo!

Nos íbamos a las ciudades, a vivir hacinados en pocos metros, con medidas higiénicas que ya supondréis, a buscar un trabajo incierto a la puerta de una fábrica, junto con otros miles de personas que estaban en esa misma puerta. Y sin dinero, no se podía hacer nada … nada de nada. Bueno sí: morirse de asco.

Sin embargo, en ese campo, aunque te explotaran igual, las casas solían tener más espacio, pasaba un río cerca de las poblaciones, tus necesidades intestinales las podías hacer bajo un árbol y taparlo con tierra, y a las malas de no tener trabajo, sabías qué yerbajos de los que crecían por la montaña eran comestibles.

También es cierto, que en el campo no había posibilidad de salir de la miseria, y en la ciudad había más oportunidades.

Ahora que usamos polígonos industriales, las ciudades han cambiado los humos de las fábricas por la de los coches, y sus actividades principales son los servicios a los ciudadanos (ocio, restauración, cultura, …) y el movimiento de capitales. Muchos niños urbanos piensan que la leche sale del brick y el dinero del cajero automático, y nunca han visto un árbol frutal.

Los urbanitas estamos tan hartos de la artificialidad de la ciudad, que incluso pagamos por ir al campo y que nos dejen usar una azada, un rastrillo u ordeñar una vaca. Y la gente del campo nos mira con asombro, porque muchos de ellos nos cambiarían sin pensar su trabajo encima del tractor por el nuestro delante del ordenador.

Igual que la gente que vive en zonas costeras no valora tanto la playa, algunos habitantes de los pueblos también se cansan de la incertidumbre de los cultivos (que si llueve poco, o graniza, o hiela, o no sé qué mosquito se come la fruta), de que alimentar el ganado no te permite ni días libres ni vacaciones (lo animales también comen los festivos y en agosto), y en ocasiones la monotonía de los pueblos pequeños, sobre todo cuando se quedan sin jóvenes.

Como en todo, tiene sus partes buenas y sus partes malas. Elegir entre A ó B siempre supone sacrificar algo para ganar otras vivencias que te recompensan más.

La otra cara de los pueblos son los muchos neorrurales que se lanzan a cambiar la ciudad por el campo para todo el año porque sí les gusta esa forma de vida más tranquila (que no de menos trabajo), y les recompensa el comer los tomates que ellos mismos plantaron, más que comprarlos en el supermercado.

Y como os prometí una parodia, aquí os dejo con la que hace el humorista español José Mota con su personaje La Blasa, donde adapta la famosa canción del waka waka de Shakira y ridiculiza la imagen idealizada del campo como un lugar de descanso y tranquilidad.

Está de moda / en las ciudades
venir al campo, / veranear en casas rurales.
Ellos nos dicen / que nos envidian,
que ese silencio y ese sosiego / es una delicia.

Y a mí me sale el pronto. / No se pue ser más tonto.
Que se vengan al campo, / que les damos trabajo.
A gozar, a gozar sin tregua / Porque esto es rústico.

Gallina-llina pallá, / Vacas vacas pal corral.
A limpiar y a ordeñar sin tregua / Porque esto es rústico.

Sube a la fuente, / baja al molino,
hierra a la burra, / esquila a la oveja
capa al gorrino.

Mueve la paja, / carga melones,
siembra patatas, / pela garbanzos,
quita chupones

Y si te van las viñas / dos meses de vendimia.
Y aquí te damos todo / para que no te quejes.
A currar, a currar sin tregua / Porque esto es rústico.

Gallina-llina pallá, / Vacas vacas pal corral.
A limpiar y a ordeñar sin tregua / Porque esto es rústico.

Juanjo

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11 Comentarios

  1. 1 - Angel de la Guarda

    3 enero 2012 23:24

    Yo soy de los que ha vivido toda la vida en la ciudad y desde algo más de un año resido en un pequeño pueblo. No me he arrepentido de este cambio y siempre puedo tener mis pequeñas dosis de ciudad que consumo de vez en cuando. A mí siempre me ha llamado la atención las personas que vienen a veranear y que dicen que se vendrían a vivir todo el año al pueblo, pero que no lo hacen porque tienen la vida montada en la ciudad. No sé, pero te puedes “montar” la vida en donde quieras. El tema de pueblo-ciudad es muy interesante para mí.
    Responder
  2. 2 - Ana Blanco

    4 enero 2012 08:01

    Estoy totalmente de acuerdo con Juanjo, siempre que se toma un camino se deja otro, lo que debemos valorar en conjunto es lo que más nos satisface. Hoy en día con internet y las comunicaciones no tienes porqué sentirte aislado. Ahora bien, la ciudad tiene también sus ventajas. Saludos
    Responder
  3. 3 - Nora

    4 enero 2012 10:09

    Muchos de los urbanitas que piensan que los agricultores y ganaderos viven muy bien no aguantarían ni una semana cuando el trabajo en el campo aprieta. El trabajo en el campo tiene sus propios ritmos y mormalmente los marca el tiempo, si llueve o no, si nieva o no, la estación del año en que nos encontremos. Y haga el tiempo que haga como muy bien dice el post los animales comen todos los días y todos los días significa incluso el día de Navidad. Los animales no entienden de festivos. Y si hay mosquitos, pulgas,…
    Aunque se vive muy bien teniendo una fuente de ingresos que no dependa del campo en sí y disfrutando del aire, el sol, la tranquilidad, el sosiego, … cuidando unas gallinitas y una pequeña huerta para el consumo familiar.
    Aunque con esta “pasión por los pueblos” lo que ocurre es que se han llenado de coches dando vueltas por aquí y por allá.
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  4. 4 - sergi

    4 enero 2012 15:12

    Yo he tenido la oportunidad de estar en el campo en varias ocasiones pero la vida algo me dice… Justo ayer hablaba de un proyecto que estábamos haciendo 3 familias y cómo el propietario, ansioso de más dinero del pactado inicialmente y después de que invirtiéramos dinero y tiempo nuestro, nos ha terminado cerrando la puerta… Tengo la sensación que, como todo en la vida, el que tiene una casa que se cae no la quiere para nada, y el que no tiene nada, ansia recuperar la casa caída … :(

    Para mí, la solución sería poner un impuesto altísimo por dejar que las viviendas se degraden. Así por lo menos los propietarios estarían obligados a no dejar caer las casas antiguas…

    Responder
  5. 5 - rgb

    4 enero 2012 16:46

    Hola, creo que aquí se confunde vivir en el campo con trabajar en el campo. Una cosa es tener un huertecito y un par de gallinas y otra muy distinta tratar de vivir de una plantación y un corral con quinientas aves. Yo decidí dejar la ciudad para disfrutar de la calidad de vida del campo. Afortunadamente, la tecnología hoy día nos permite poder poblar muchas areas rurales semi abandonadas y seguir desempeñando una profesión que no esté ligada a las inclemencias del tiempo. Quien deja la ciudad, generalmente no es para trabajar en el campo, que es bastante duro, poco reconocido socialmente y hoy día con más incertidumbres que certezas. Me molestan bastante estas críticas generales a todo aquello que tiene viso de convertirse en moda, que si neorural, que si eco, etc.: las ciudades son hostiles a la vida familiar y la salud, lo ecológico te brinda alimentos más saludables y sostenibles, ¿por qué no se critica con el mismo ahínco la polución, el exceso de tráfico, los alimentos contaminados con pesticidas y un largo etcétera?.
    Responder
  6. 6 - Can-Men

    4 enero 2012 18:04

    Yo tb creo q se confunde “veranear”-ir de fin de semana al campo con “vivir” EN o DEL campo.

    A mi me hacen gracia los urbanitas q se disfrazan de pijo-rurales los fines de semana (Timberland y otras marcas) con sus todoterrenos brillantes y los quads pero q no se despegan del movil y su techno-stress, es decir, cambian de habitat pero no pueden disfrutar de lo q les ofrece el campo.
    En este sentido, las parodias recalcan q vivir en el campo no es lo mismo q ir unos días a gastos pagados, ya no es todo tan color de rosa y pausado.

    Respecto a vivir en el campo, ahora es mucho más fácil q hace 30 años: internet, calefacción, coches, … pero sigue siendo una decisión importante a meditar, y como se explica en este post de consejos para ecoaldeas, la distancia a una ciudad grande puede determinar el éxito o no de la aventura.

    Saludos neorurales

    Responder
  7. 7 - Juanjo

    6 enero 2012 19:28

    Es cierto, que el que va a un pueblo en verano a casa de un familiar, sentado en la terraza, y nota esa tranquilidad, quiere perpetuar esa sensación.
    Pero eso es un espejismo vacacional.
    Seguro que los que van de visita en invierno no piensan igual.
    El año es largo, y es cambiar mucho la forma de vivir.
    —-
    Igual que ahora, con el programa “españoles por el mundo”, vemos de una manera idealizada irse a trabajar a otros países más prósperos (Alemania, Canada, Australia), pero cuando están allí están deseando volver (“ahorro un poco y me vuelvo en un par de años”).

    Como dice Can-Men, para algunos el campo es otro bien de consumo, con su ropa de Coronel Tapioca, los quads, o las acampadas de borrachera y sexo.
    En mis vacaciones, me gusta también descansar de tele e internet.
    ——-
    En el primer capítulo del libro de Ángel, hay una larga lista de pros y contras, y me ha hecho gracia que la primera contra que pone es algo así como ‘puede haber alguna persona más entrometida’, o sea, el personaje de José Mota “la viej’al visillo”.
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  8. 8 - Casas rurales

    7 enero 2012 19:21

    Como bien dicen otros comentarios no es lo mismo vivir en el campo que trabajar el campo. Hoy en día menos, pero uno de los trabajos más duros que existen, que además depende de las inclemencias del tiempo. Vivir en el campo está claro que tiene muchas ventajas pero también muchos inconvenientes que no todo el mundo está dispuesto a sufrir a diario. De cualquiera de las formas creo que habría que tratar de conciliar ambos estilos de vida, ya que son una elección personal de cada uno y donde no podemos meternos.
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