La receta de la pareja feliz

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Foto ©AxelCipollini

“Nuestra pareja es un ser humano vivo y real, no una idea o un ideal de ser humano, así como cocinar y comer no es la misma cosa que leer una receta en un libro de cocina.

No tengo “mi idea” del otro si no que lo miro de verdad, lo escucho, lo siento y lo vivo así como es, sin historia, sin futuro, sin proyectos o proyecciones. Y sobre todo, sin querer que el otro sea algo distinto de lo que es. Porque esta es la fuente de mucho sufrimiento en las parejas”
Laura Orsina

(Consejos de Laura Orsina, de quien ya hemos publicado varios artículos sobre el mundo de la pereja, para tener una relación realista y feliz)

¿Existe el secreto para una feliz relación de pareja?

Bueno, por cierto no existe UNA formula mágica, por lo menos yo no la he encontrado hasta ahora y cada “pareja feliz” por supuesto tendrá opiniones y equilibrios distintos.

Así que solo puedo hablar desde mi propia experiencia, nada más.

Esta es mi receta personal, hasta hoy.

Siempre me gusta comparar las relaciones de pareja a la comida, en los dos casos hay varios ingredientes, tiempos de cocción, de espera, de enfriamiento y sobre todo se necesita tiempo y buena disposición para degustar el plato gozando de texturas, olores, sabores, y las dos, cuando son de buena calidad, son muy nutritivas y saludables.

Si en la cocina como en las relaciones, el amor y el querer crear algo (un plato, un hijo, un proyecto..) son los ingredientes fundamentales, me parece todavía útil añadir a la receta unos otros elementos, para darle sabor a esta comida con unas especias que puede que no sean tan comunes en los libros de cocina…

El primer ingrediente: CURIOSIDAD. Es decir intentar no dar por sentado nada del otro y no tener la idea y la ilusión de “saber como es”.

No lo conocemos, de hecho.

Así que esto nos permite descubrirlo y vivir la experiencia de su presencia con frescura y alegría (o lo que surja en el momento) como si fuera siempre la primera vez. Aquí y ahora.

No tengo “mi idea” del otro si no que lo miro de verdad, lo escucho, lo siento y lo vivo así como es, sin historia, sin futuro, sin proyectos o proyecciones.

Y sobre todo, sin querer que el otro sea algo distinto de lo que es. Porque esta es la fuente de mucho sufrimiento en las parejas. Es la ilusión de tener un ideal al cual nuestra pareja debería corresponder…para hacernos sentir feliz.

Es una actitud infantil, inútil y dolorosa.

Nuestra pareja es un ser humano vivo y real, no una idea o un ideal de ser humano, así como cocinar y comer no es la misma cosa que leer una receta en un libro de cocina.

La segunda, fundamental, especia se llama ESPACIO. Es decir mantener áreas de espacios personales y privados para que cada uno pueda vivir sus pasiones en soledad o en compañía de otras personas y  compartir el espacio cuando existe mutuo interés, cuando lo que se comparte realmente nos gusta a los dos y lo haríamos aun sin la participación de nuestra pareja.

Compartir no es adaptarse, el compartir real y enriquecedor aparece donde hay real interés personal en los dos componentes de la pareja. Nos enseñan que el compromiso, la adaptación y el sacrificio son indispensables en una relación. Lo que nadie nos explica es que si nuestra “adaptación” al otro no surge de un sentir claro, coherente y sincero, acabaremos sintiéndonos mal por haber sido infieles a nosotros mismos, volveremos nuestro resentimiento al exterior echando la culpa al otro y nos enfadaremos, mas o menos explícitamente, con el a causa de nuestras decisiones.

Cuando sentimos que la respuesta es “no” y decimos “sí” (y viceversa) la comida suele tomar un gusto amargo y desagradable.

El tercer aroma parece algo tan evidente y banal como añadir una pizca de sal y pimienta a un guiso, pero en las recetas de muchas parejas este sabor es olvidado o substituido con condimentos mas insípidos: hablamos del CUERPO.

En una relación de pareja la expresión de la sexualidad es exactamente como la sal y la pimienta: no puede faltar. No quiere decir que es indispensable una exploración sistemática y diaria de todas las posiciones del Kamasutra, por supuesto. Pero un intercambio físico y sexual (de cualquier tipo y con el sentido mas amplio de la palabra) que sea satisfactorio y gozoso para los dos es imprescindible. La apreciación por nuestras partes “animales” e instintivas, sin limites para la expresión creativa de los cuerpos, y el placer de compartirlas es lo que distingue una buena amistad de una relación amorosa. No es que una valga mas que la otra, pero son dos platos totalmente distintos, aun si pueden encontrarse en el mismo menú.

La receta ya no necesita de muchos otros ingredientes, se pueden añadir a placer una o dos especias más según el gusto. Lo único que falta es poner esta deliciosa comida a cocer a fuego lento….y ¡buen provecho!

Laura Orsina y Axel Cipollini
Hacer el Amor

En El Blog Alternativo: Otros artículos de Laura Orsina y Axel Cipollimi

SOBRE LA PAREJA

 
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2 Comentarios

  1. 1 - Alejandra

    23 febrero 2012 18:43

    Hola! creo que estáis en lo cierto, con lo que más me quedo es en el que idealizamos a la pareja y esperamos que el otro sea como nuestro ideal y no le damos la oportunidad de ser tal cual es que quizás sea mejor que nuestro ideal como poco será real. Me aplico estos consejos sin duda, muy buen aporte gracias!!

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