Catherine Hakim: “La esencia del atractivo personal es preocuparse por los demás”

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“He dedicado mi vida a luchar contra la discriminación de la mujer, incluida la de las feministas puritanas que nos niegan el poder de usar NUESTRO CAPITAL ERÓTICO. Soy británica, pero admiro el feminismo carnal francés y latino. Creo en el poder de la buena peluquería.”

Siento simpatía casi automática hacia personajes como Catherine Hakim: personas que han sido lo suficientemente valientes como, a partir de un “lugar común” tan cómodo como ha podido ser el feminismo “a ultranza” en el siglo pasado y todavía en este, han sido capaces de presentar nuevas alternativas.

Y, además, alternativas que pueden remover bastante, y, por lo tanto, hacernos reflexionar…

En esta entrevista realizada por la Contra de la Vanguardia el 8-2-2012, las opiniones de la autora del libro “Capital Erótico. El poder de fascinar a los demás son como cañonazos contra la línea de flotación del feminismo clásico… Pero no creo que nadie la pudiera confundir como cercana al machismo.

En realidad, su postura parte de un realismo con el que se puede estar de acuerdo o no, pero que es a mi modo de ver estimulante y que da como para que nos replanteemos el tema del atractivo personal, por ejemplo. Su forma de verlo, alejado del egoísmo tradicional, me parece muy interesante.

Os dejo con la entrevista…

PRESENTACIÓN

Catherine Hakim ha sufrido el boicot del feminismo puritano anglosajón desde que negó que el maquillaje, la falda e incluso unas medias de rejilla arrastren al infierno sexista y demostró que, muy al contrario, son fuente de energía positiva y legítima para las mujeres de este siglo.

La propia Catherine se aplica el cuento, porque la encuentro más atractiva, asertiva y charmant hoy que cuando la entrevisté hace tres años en la London School of Economics. El feminismo malvestido dudaba entonces entre combatirla con toda su artillería como hereje o ignorarla por frívola y descarriada. Creo que lo sensato es escucharla e irse a comprar –por lo menos– una crema hidratante.

ENTREVISTA

Mi mejor amiga fue despedida de un banco de la City.

Siempre es un drama.
Le pregunté qué haría para encontrar otro empleo.

¿Se puso a estudiar un máster?
Se fue a la peluquería; se compró ropa y zapatos; se hizo una buena manicura; se aplicó un tinte estupendo (la verdad es que llevaba uno barato); y adelgazó unos kilitos…

¿Y…?
Pues que yo, doctora en Sociología en la London School of Economics, tras una vida dedicada a la emancipación de la mujer, le aconsejé aumentar su capital intelectual –y sigo aconsejándolo: siempre– y ella, además, incrementó su capital erótico. Y tuvo éxito.

¿Por qué le resultó tan chocante?
Porque toda una tradición de feminismo puritano se ha empeñado en negar lo evidente: ser atractiva te da poder.

¿Y ese poder molesta?
A ese feminismo puritano le da miedo, por influencia patriarcal, que sepamos usar ese poder. Yo decidí estudiarlo. Quise descubrir sus mecanismos: cómo nos da poder ser atractivas, glamurosas y…¡sexis!

¡Yo también me apunto!
¡Bienvenido! La cosmética masculina crece en plena crisis. Dirigí una investigación sobre el atractivo de los presidentes de grandes multinacionales suizas…

¿Y…?
… En Occidente uno de cada cuatro hombres es atractivo, pero entre los presidentes, eran cuatro los atractivos por cada mediocre. Demostré que tu atractivo personal –tu capital erótico– acaba transformándose en éxito profesional, político y social.

¿No ha sido siempre así?
No tanto. La acumulación de capital erótico decide y decidirá cada vez más. Porque, en la economía de antaño, no era tan importante ser atractivo, ya que no estaba tan terciarizada; el sector servicios no era hegemónico como ahora y que crearas valor no dependía tanto de las relaciones personales.

El atractivo no hacía al agricultor.
Y recuerde la pirámide de las necesidades: ya hemos superado el nivel de la supervivencia, así que la apariencia es cada vez más decisiva. Además, en nuestra sociedad multipantalla, la foto, la imagen: presencia y telepresencia cuentan para todos en todo momento y lugar. ¿Tenía foto cuando empezó?

Entonces nadie firmaba con foto.
Pues hoy su corte de pelo en ella también decide –para bien o para mal– si le leen o no.

No sé si alegrarme…
¡Es lo que hay! No sea como los que lo niegan por narcisismo…¿Acaso cree que usted es tan atractivo que no necesita cuidarse como todos? ¡Sea humilde y trabájeselo!

Injusto: ser guapo es lotería genética.
Hablo de atractivo y no de belleza. La belleza es mera ausencia de imperfección: es fría y sólo depende de tu herencia genética, pero el atractivo es algo personal, que consigues más allá de tu genética.

La genética es una dictadura aleatoria.
Pues el reparto de inteligencia es más aleatorio e injusto aún que el de belleza. Más de la mitad del talento es heredado: el atractivo personal depende ante todo de ti mismo.

Defina capital erótico.
Depende de seis factores: el obvio es la belleza facial –se hereda, pero también se cultiva–; y la corporal, que incluye, por ejemplo, los andares, y esos sí que son un ejercicio de pura voluntad. El tercero es el buen gusto al presentar –en el vestir, el peinado y en mil otros detalles– los atractivos físicos citados.

¿Con buen gusto naces o te lo haces?
Las dos cosas. El cuarto factor es la vitalidad: esa energía que das a los demás…

Hay quien sólo la absorbe.
Porque sólo habla de sí mismo; nada menos atractivo que empezar todo con un “yo…”.

Es hablar de quien más conoces…
¡Ser interesante es interesarse por los otros! El quinto es saber hacerlo: cortesía, modales. Desde usar servilleta hasta la sutil deferencia con que dejas lucirse en la charla incluso a quien sabes menos brillante que tú.

¡Eso es ser muuuuuy simpático!
Es la esencia del atractivo personal: estar por los demás. La persona atractiva llega a una reunión; al trabajo, a una cita y piensa: “¿Qué puedo aportarles?” Y esa otra persona a la que no van a llamar nunca más es la que calcula desde antes de llegar: “¿Qué puedo sacar de cada uno de los que hay aquí?”.

¿Ser atractivo incluye maquillarse?
Maquillarse es un acto generoso: si quieres que te cuiden, empieza por cuidarte tú para después poder cuidarlos mejor a todos.

Se ha dejado –creo– el sexto elemento.
El atractivo sexual, por supuesto. Cuenta en la intimidad, pero también como posibilidad o promesa en todas las relaciones.

¡Es usted una sexista!
Soy realista. Hay feministas que te acusan de sexista sólo por admitir la realidad del sexo: son puritanas disfrazadas de progres. Creen que por reprimir el erotismo, van a eliminarlo. ¡Aprendamos a utilizarlo como la energía positiva que es!

¡Ay, que me mete usted en un lío!
¡Ya estoy acostumbrada! Admiro a Simone de Beauvoir –y a Christine Lagarde: educación exquisita, intelectual charmant: ¡qué bien luce sus joyas!– El erotismo es una fuerza a favor de las mujeres. Y ella lo sabe usar.

La llamarán frívola, ligera, banal…
También estoy acostumbrada: el machismo y el feminismo puritanos sólo considera “serio” que seamos monjas. Progres y feministas, pero monjas.

Página web: Catherine Hakim

VENTA ONLINE del libro Capital Erótico

Más info sobre los planteamientos de esta autora:

 
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12 Comentarios

  1. 1 - MOyla Nutricion Libre

    26 febrero 2012 10:17

    HOla, me ha encantado tu blog, hacía tiempo que buscaba algo así.

    Los nuevos valores (que en realidad están ahí desde siempre y son más viejos que la barbaridad vivida por el patriarcado) son los que ahora comienzan a despuntar de nuevo siendo recuperados de la historia más ancestral de nuestro antepasados.

    Yo personalmente, me quedo con varias opiniones, matices o filosofías de unas feministas y otras, creo que en la variedad está el gusto y en ella la verdad.

    Para mi, el atractivo es importante, yo me considero atractiva y lo entiendo y lo practico tal y como lo describe la autora, en muchas ocasiones.

    Sin embargo, creo que el maquillaje, los tacones, determinados tipos de ropa, etc. no son más, al fin y al cabo, que inventos para consumir, gustar a los otros, etc. o sea, un poco más de lo mismo (es decir, algo superficial y falto de autenticidad.

    Sin embargo también, si una mujer quiere hecerse un hueco en este mundo tan raro y difícil está claro que debe disfrutar de ciertas “normas”y practicarlas.

    Yo me maquillo, me arreglo, me pongo guapa, me esfuerzo en agradar a los demás, en ser atractiva. Y haciendolo de forma consciente (por interés propio) está muy bien, porque no le hacemos daño a nadie con estos hábitos, el problema es cuando una mujer cree que si no se arregla no es atractiva y termine exclavizándose por este hecho.

    Cuidarse es quererse, pero obesionarse con la belleza y el atractivo puede que nos lleve a perder el norte de ser esencial. Un ser esencial y auténtico no necesita adornos ni maquillaje para captar la atención de los demás, pues emana una luz que atrae de forma natural y única.

    (Solo, para que lo tengamos en cuenta y no lo olvidemos ;-)

    Aquí os dejo mi blog por si quereis seguirme:
    ecológico, desmitificaciones varias,
    feminismo sano, salud, etc. (historias cortas con personajes imposibles en clave de humor).

    Un saludo y enhorabuena por vuestro sitio
    MOyla

    Responder
  2. 3 - anablanco

    27 febrero 2012 08:13

    He disfrutado la entrevista, estoy totalmente de acuerdo, aunque no hubiese sabido explicarlo. Gracías.
    Responder
  3. 4 - Juan

    27 febrero 2012 10:19

    Moyla: hola, gracias por tu comentario. Una cosa no quita la otra… me refiero a que puedes “arreglarte”, y al mismo tiempo valorar tu esencia. El truco creo que está en hacer las cosas sin “apego”: es decir, una cosa es que te maquilles al salir de casa, y otra cosa es que creas que sin maquillarte no puedes salir de casa… no sé si me explico! Gracias de nuevo, visitaremos tu blog.
    Ana, gracias por tu comentario. Lo has expresado de cine!
    Responder
  4. 6 - Joel

    4 julio 2012 23:25

    Redescubriendo el hilo negro. Que el atractivo físico es de enorme trascendencia para la mujer, jajaja.
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