Feliz día del padre (presente)

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Un año más se celebra el día del padre en el que muchos papás afortunados reciben algún detalle de sus parejas e hijos. Es una buena ocasión para recordar la importancia de la función paterna y de evidenciar cómo una buena proporción de hombres que son padres no actúan como tales, confundiendo el proveer y sustentar a la familia con la verdadera dimensión en la que se puede convertir una paternidad bien entendida.

Efectivamente, es un día festivo que muchos vivimos como si fuese nuestro día, algo así como el-día-en-el-que-se-acuerdan-de-nosotros.

En los últimos años y décadas, está emergiendo una nueva manera de entender nuestra función como padres; existe un grupo de papás cada vez más numeroso que sin siquiera saberlo, están cambiando de manera paradigmática cómo criamos a nuestros hijos, desde la relación que se mantiene con ellos hasta la forma de vivir y sentir la paternidad: de forma mucho más consciente, y es que, el ser padre te cambia muchas cosas y supone una revolución vital sin igual a lo largo de la vida de un hombre.

Podemos decir que este tipo de padres, aún siendo minoría reúnen un conjunto de características que se contraponen a otras formas de entender y de actuar como padres que nos recuerdan otros tiempos: padres autoritarios con un rol más de proveedor del soporte económico de la familia y con implicación nula en la crianza y cuidado de los hijos. Hoy día los roles masculinos y paternales (íntimamente unidos) han cambiado radicalmente, fundamentalmente por la incorporación de la mujer al mercado de trabajo.

Aunque aún son evidentes las diferencias y el trabajo que quedar por hacer (menores sueldos y oportunidades para las mujeres), este hecho ha producido un cambio radical en las familias de manera que en muchas parejas, la convivencia consiste también en una conciliación dentro y fuera del hogar y, sobre todo, en el cuidado por parte de ambos de los hijos.

Pero, ¿qué distingue, exactamente, a este nuevo padre?.

Para mí hay una distinción fundamental entre este tipo de padres y las generaciones anteriores: los nuevos padres llevan incorporados a su adn su función de cuidadores. Si bien en décadas anteriores, no había hombres que supieran (o quisieran) cambiar un pañal, estos nuevos padres cuidan de todas las dimensiones físicas de sus hijos: baño, cenas, pañales… y con la misma preocupación maternal de sus parejas, no dudan en quedarse una noche en vela cuando el niño se encuentra enfermo con fiebre.

Estos padres no dudan en que su masculinidad incluye su capacidad para cuidar a otros y en especial a sus hijos, y es que, para actuar como actúan estos nuevos padres, la masculinidad ha tenido que redefinirse casi por completo. Del cowboy con cigarillo en la boca que ya hoy suena a rancio, una nueva masculinidad más emocional, menos competitiva y menos adicta a la testosterona futbolera está emergiendo con sus evidentes implicaciones en el modo en que estos padres cuidan de su familia.

Los nuevos padres hacen todo lo que está en sus manos por pasar más tiempo con su familia, lo que, en ocasiones, va en contra de una cultura laboral presentista con horarios maratonianos.

Nos han vendido que lo mejor para nuestros hijos es pasar tiempo de calidad con ellos, lo que es una auténtica falacia. Nuestros hijos no necesitan que les demos las migajas del tiempo libre que nos queda después de todas nuestras obligaciones. La educación y la crianza no pueden realizarse a distancia en unas pocas horas (eso sí, muy buenas y divertidas) los fines de semana.

Para criar, educar y disfrutar de la paternidad, hace falta tiempo; así de claro, así de sencillo. Estos nuevos padres buscan todo lo posible pasar más tiempo con su familia, aún a costa de perder poder adquisitivo y oportunidades profesionales. Me pregunto, ¿es el trabajo nuestro medio para disfrutar del resto de dimensiones de una persona o es un fin en sí mismo?. ¿En qué medida somos padres a distancia o padres de fin de semana…?. No nos equivoquemos, para ejercer de padres, necesitamos tiempo con nuestras familias.

El tener un hijo no te convierte en padre, ni mucho menos, sólo se es padre actuando como tal y siendo consciente de tu función paterna.

La paternidad consciente y sobre todo, presencial, nos hace disfrutar de nuestros hijos de una manera insólita para generaciones anteriores; ¡cuántos abuelos han aprendido de mayores con sus nietos todo aquello que se perdieron son sus propios hijos!.

Personalmente estoy convencido de una cosa: podemos cambiar el mundo desde la familia, educando, criando, implicándonos en la vida y educación de nuestros hijos para que de igual modo que nosotros intentamos moldear una sociedad más sostenible y justa, ellos continúen con ese trabajo cuando les toque enfrentarse al mundo que ahora estamos construyendo.

Dicho todo esto, ¡feliz día del padre (presente y consciente)!.

 
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7 Comentarios

  1. 1 - faber humberto salazar p

    19 marzo 2012 14:26

    mUY BIEN POR EL ARTICULO, PERO CREO QUE LA COMUNIDAD QUE MAS CONOCE DE LOS TEMAS SOBRE PATERNALISMNOS DEBE TENER EN CUENTA. lOS CAMBIOS COSMOLOGICOS DE 1.962 DESDE DONDE COMIENZAN Las nuevas manifestaciones de ACUARIO.
    Responder
  2. 2 - Can-Men

    19 marzo 2012 23:12

    Gracias por este artículo y tanta esperanza. Cuando hablamos de la “nueva maternidad” muchas veces nos acusan de que eso anula la participación del varón y es justo lo contrario. Se trata de que ambos padres crien a sus hijos de verdad.

    Adjunto un reciente informe que confirma varios datos de este artículo.

    Saludos

    http://www.consumer.es/web/es/bebe/parto/preparacion/2012/03/19/208216.php

    PADRES QUE REIVINDICAN SU PATERNIDAD
    El 55% de los padres estaría dispuesto a una reducción del salario con tal de tener más tiempo para sus hijos

    Responder
  3. 3 - Alejandro Busto Castelli

    20 marzo 2012 16:12

    Comparto totalmente tu artículo! Hay una relación directa entre un padre presente, consciente y comprometido con un cuestionamiento de nuestra propia masculinidad ligada a nuestro mundo emocional.

    Si nos permitimos sentir, ante la gestación, nacimiento y crecimiento de nuestros hijos e hijas, es mucho más sencillo cuestionar el rol y tener “necesidades” de padre…

    Algo empieza a cambiar, no nos quedemos en los discursos y comencemos a actuar ya!

    Un abrazo y gracias por vuestro trabajo

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