LA HIDRA DE LERNA: 8º trabajo de Hércules

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 ”La hidra representa a la sombra junguiana, a todos los males acumulados del pasado. Vive en los tres vehículos inferiores –el ego-, y se esconde dentro de las oscuras cavernas de la mente, prospera en su oscuridad. Para vencerla, Hércules hace tres cosas: darse cuenta de su existencia, reconocerla a partir de la “discriminación”, buscarla pacientemente desde la “paciencia” y vencerla desde la “humildad” para, reconociendo sus defectos, sacar los viscosos fragmentos del inconsciente a la superficie y exponerlos a la luz de la sabiduría”

 “Las 9 cabezas corresponden a nueve problemas que acosan al Hombre cuando pretende obtener el dominio sobre sí mismo”
Eva Monferrer

Sexo, comodidad, dinero, miedo, odio, ambición, orgullo, separatividad y crueldad mental. Nueve cabezas tiene la hidra y nueve son las grandes pruebas a las que se enfrenta el Discípulo en el camino del perfeccionamiento y cada uno de nosotros a lo largo de la existencia.

La hidra de Lerna es uno de los trabajos más famosos de Hércules y con un significado más claro y cercano a nuestro siglo porque sus enseñanzas son atemporales. En este artículo, la experta en Sabiduría Perenne Eva Monferrer* nos explica que matando a la hidra Hércules entiende la naturaleza del ego y que halla la solución al invocar a la luz del Alma, y lo relaciona con la sombra, el subconsciente del Psicoanálisis y el supraconsciente.

Este es el 8º trabajo de Hércules:

1. EL MITO

“La Luz brilla ahora en el Octavo Portal” –dijo el Maestro-. En el antiguo Argos hubo una sequía. Amimona suplicó la ayuda de Neptuno y éste le ordenó que golpeara una roca. Al hacerlo, brotaron tres corrientes cristalinas, pero prontamente una Hidra hizo allí su morada.

Al lado del Río Amimona está el infectado pantano de Lerna. Dentro de esta fétida ciénaga yace la monstruosa Hidra, una calamidad para la comarca. Esta criatura tiene Nueve Cabezas, y una de ellas es inmortal.

Prepárate a combatir con esta repugnante bestia. No pienses que pueden servirte medios ordinarios; destruyes una cabeza, y dos crecen aceleradamente en su lugar”.

Hércules esperaba con expectación.

“Yo sólo puedo darte una palabra de consejo” –dijo el Maestro-, “Ascendemos arrodillándonos, vencemos cediendo, ganamos renunciando. Ve, ¡oh Hijo de Dios e hijo del hombre!, y vence”. Entonces Hércules pasó a través del Octavo Portal.

El estancado pantano de Lerna era una mancha oscura que desalentaba a todos los que llegaban a sus confines. Su hedor contaminaba toda la atmósfera en un espacio de siete millas a la redonda. Cuando Hércules se acercó, tubo que detenerse, pues sólo el olor, casi lo venció. La cenagosa arena movediza era un peligro, y, más de una ves, Hércules retiró rápidamente su pié, temiendo que fuera succionado por la blanda tierra.

Finalmente, halló la guarida donde la monstruosa bestia moraba. Dentro de una caverna donde reinaba la noche perpetua, la Hidra estaba oculta.

De día y de noche, Hércules rondaba el traicionero pantano, esperando el momento propicio en que la bestia saliera. Él vigilaba en vano. El monstruo permaneció dentro de su fétida ciénaga.

Recurriendo a una estratagema, Hércules sumergió sus flechas en brea ardiendo y las hizo llover directamente dentro de la bostezante caverna donde moraba la horrible bestia. Una agitación y conmoción sobrevino al punto.

La Hidra emergió, con sus nueve encolerizadas cabezas, exhalando llamaradas. Su escamosa cola azotaba furiosamente el agua y el barro, salpicando a Hércules.

A tres brazas de altura se levantó el monstruo, una cosa de tal fealdad, que parecía que había sido hecha con todos los más impuros pensamientos concebidos desde que empezó el tiempo.

La Hidra se abalanzó sobre Hércules y buscó enrollarse alrededor de sus pies. Él se apartó, y le asentó un golpe tan demoledor que una de sus cabezas fue inmediatamente separada de su cuerpo, cayendo al pantano, pero, enseguida, dos nuevas cabezas crecieron en sus lugar.

Una y otra vez Hércules atacó furiosamente al monstruo, pero con cada asalto se volvía más fuerte, no más debil.

Entonces Hécules recordó las palabras de su Maestro: “Nos elevamos arrodillándonos, vencemos cediendo, ganamos renunciando”.

Arrojando a un lado su garrote, Hércules se arrodilló, agarró a la Hidra con sus manos desnudas y la elevó al aire. Suspendida en medio del aire, su fuerza disminuyó. De rodillas la sostuvo alto, por encima de Él, para que el aire y la luz purificadoras pudieran tener su esperado efecto.

El monstruo, fuerte en la oscuridad y en el pantanoso barro, pronto perdió su poder cuando los rayos del sol y el contacto del viento cayeron sobre él.

Se esforzó convulsivamente, pasando un estremecimiento a través de su repugnante figura. Más y más desfallecida se hizo su lucha hasta que fue vencida. Las nueve cabezas se inclinaron, luego con jadeosas bocas y vidriosos ojos cayeron flojamente hacia adelante.

Pero sólo cuando ellas yacían sin vida, Hércules percibió la mística cabeza que era inmortal.

Entonces Hércules cortó la cabeza inmortal de la Hidra, y la enterró, silbando todavía ferozmente, debajo de una roca.

Retornando, Hércules se detuvo delante de su Maestro. “La victoria ha sido lograda” –dijo el Maestro-. “La Luz que brilla en el Octavo Portal, está ahora mezclada con tu propia Luz”.

El Tibetano

2. SIMBOLOGÍA DEL OCTAVO TRABAJO

LA HIDRA:

Representa a la sombra junguiana, a todos los males acumulados del pasado. Vive en los tres vehículos inferiores –el ego-, y se esconde dentro de las oscuras cavernas de la mente, prospera en su oscuridad.

Para vencerla, Hércules hace tres cosas:

  1. Darse cuenta de su existencia, reconocerla a partir de la “discriminación”
  2. Buscarla pacientemente desde la “paciencia”.
  3. Vencerla desde la “humildad” para, reconociendo sus defectos, sacar los viscosos fragmentos del inconsciente a la superficie y exponerlos a la luz de la sabiduría.

Hércules “se sumerge hasta las rodillas en la humanidad”, y levanta al monstruo, llevándolo allí donde él no puede seguir con vida: al estado del Alma.

El guerrero no necesita esfuerzo alguno para esto: simplemente debe mantenerla en lo alto desde su posición de rodillas. Es la decisión de permanecer con firmeza en la posición correcta lo que da la victoria a Hércules, no sus ganas de matarla.

Hércules lleva el problema a otra dimensión para poder resolverlo, otra perspectiva, otro foco de atención más elevado.

Vemos que la Hidra se le enrosca en los pies, que son la raíz de nuestra naturaleza humana.

Destapar el pozo negro de nuestro inconsciente ha sido la tarea del Psicoanálisis, pero éste se queda aquí, en la verificación de la sombra. No resurge, carece de solución para lidiar con el monstruo.

Vemos que Hércules halla la solución al invocar a la luz del Alma, no remueve perpetuamente en el lodazal del subconsciente, sino que eleva el problema al supraconsciente.

La Hidra muere de inhalar tanta pureza…

Al cortar una de sus cabezas, APARECEN DOS EN SU LUGAR: Cada vez que un deseo o un pensamiento bajo es vencido, otros toman su lugar.

LA CABEZA INMORTAL es enterrada bajo una roca:

La fuerza de la vida permanece siempre, y debe mantenerse enfocado desde la roca de la voluntad para que no se desvíe y se convierta verdaderamente en una fuente de poder.

LAS NUEVE CABEZAS:

Corresponden a las Nueve Grandes pruebas del Discípulo, las cuales preparan la Primera, Segunda y hasta la Tercera Iniciación.

Son Nueve problemas que acosan al Hombre cuando pretende obtener el dominio sobre sí mismo:

1. EL SEXO:

Tenemos tres opciones: inhibirlo, ejercitarlo o sublimarlo. La tercera nos da la posibilidad de utilizar la energía del sexo en esfuerzo creador. Del mismo modo que la energía del movimiento se convierte en electricidad, o la energía del calor se transforma en movimiento, la energía del sexo puede convertirse en creación sublime.

¿Puede la energía impulsora del deseo y las emociones ser re-orientada a favor de la energía del pensamiento? ¿Puede la pasión agitada expresarse como aspiración a lo superior?

2. LA COMODIDAD:

La insatisfacción que nos caracteriza también nos asegura que trataremos de ir siempre más allá, con esfuerzo, con perseverancia. Más la comodidad nos frena tal aspiración.Cargados de posesiones y embotados de la seductora sensación de confort, conseguimos que nuestra Alma se debilite y se suma en la apatía. La voluntad de seguir buscando es ajena al confort ya conseguido.

3. EL DINERO:

Hacemos caso omiso de los valores éticos en el loco esfuerzo por reunir el poder que confiere el dinero. Nuestras elecciones están a favor del dinero que conseguiremos con ellas, en lugar de estarlo desde la pureza de intención y el bien común.

El impulso de acumular dinero es insaciable. ¿Porqué no convertir este deseo en ganas de adquirir conocimiento y joyas espirituales?

4. EL MIEDO:

Miedo al ridículo, al fracaso, a lo desconocido, a la vejez, a la muerte… ¿pueden vencerse?. Hércules muestra el modo, al decirnos que elevemos la conciencia a un punto más alto de integración. Hay que enfocar la atención por encima de donde se encuentre el miedo. El miedo no puede llegar a las cimas del espíritu.

5. EL ODIO:

Las raíces del odio están en la “negación”, y la negación es opuesta al estado de “unión”. En su forma superior, este odio se convierte en la negación hacia lo irreal, hacia lo falso, hacia lo ilusorio de la vida en la materia.

6. LA AMBICIÓN DE PODER:

Cuando el poder se desarrolla más rápidamente que el amor, las cosas no funcionan, el resultado es la inestabilidad, el desequilibrio.

La fraternidad, la cooperación, el servicio o el idealismo se oscurecen cuando la ambición de poder está por encima del amor. Una vez elevada, esta ambición se convierte en voluntad para realizar, para dispensar dones diversos y benéficos. Entonces el poder sirve al Amor, y el amor glorifica al Poder.

7. EL ORGULLO:

El orgullo hace que miremos a los demás con condescendencia. Por ello debilita el vínculo de la real hermandad. La exaltación del “yo” deberá ser reemplazada por el sacrificio a favorde los demás merced a la humildad.

8. LA SEPARATIVIDAD:

La mente concreta analiza, divide hasta el infinito, prefiere a la parte que al todo, no repara en el hecho sobresaliente de la “unidad”. El pensamiento fragmentado se opone al impulso hacia la síntesis. La mente se enfoca en las diferencias que tenemos con los demás, no en las similitudes; en la Tierra ve muchas naciones, no ve un mundo; en las religiones ve credos antagónicos, no la necesidad de todos los hombres de compartir un impulso espiritual…

Hércules tenía que ver a la Hidra como una unidad para vencerla, no como algo con nueve cabezas diferentes. Por ello al principio no tuvo éxito.

9. LA CRUELDAD MENTAL:

La satisfacción en herir a otros, es una tendencia humana pecaminosa e insalubre. A la luz de la razón y de la compasión, el monstruo de la crueldad pierde su fuerza y su poder sobre nosotros.

 

En dos pruebas anteriores Hércules mató en lugar de haber amado (la 6º y la 7º). Ahora ha logrado extirpar de su propia naturaleza la tendencia a matar.

Vencer estas 9 Pruebas, matar a la Hidra significa haber entendido que la naturaleza del ego –la cabeza inmortal-, es necesaria para estar en contacto con la creación material, que es también divina-, y la gran farsa a vencer es haber utilizado esta triple naturaleza para fines egoístas. El Alma está preparada para mostrarle al ego la senda de la Resurrección.

*Eva Monferrer es experta en Sabiduría Perenne, desde hace más de 20 años, difunde estas enseñanzas a través de clases y talleres presenciales en su escuela de Barcelona (Escuela de Estudios Evolutivos “Indra”), clases online y sus libros que están disponibles en bubok, impresos y en pdf. Ya ha publicado siete de su serie “La Evolución de la Consciencia. Psicología del Alma”.

Eva deja que su obra hable por ella, enseña con su propia autoridad y aúna los mensajes ancestrales, que siempre han estado al alcance de las personas interesadas en ellos, con las explicaciones más modernas de la Física Cuántica, la Psicología Transpersonal y otras disciplinas, transmitiéndolos con un lenguaje cercano y comprensible a quienes buscan respuestas y quieren vivir más conscientemente.

Sitio oficial: Escuela Indra

VENTA ONLINE de libros de la autora en papel o pdf
MAIL: info@escuelaindra.com

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