Calderas de biomasa: ¿qué son y cómo funcionan? – Los viernes de Ecología Cotidiana

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En un post anterior de nuestra serie Los viernes de Ecología Cotidiana hablamos de las estufas de pellets. Las estufas son apropiadas para calentar una estancia. En cambio si lo que deseas es calefactar toda la casa la opción adecuada sería instalar una caldera de biomasa.

Para hablar de calderas de biomasa, lo primero que debemos aclarar es qué es exactamente la biomasa como combustible. Se trata de la parte biodegradable de residuos biológicos, ya sean procedentes de la agricultura (huesos de aceituna, cáscaras de almendras, pistachos, sarmientos, orujos,..), de restos industriales o municipales y forestales. Como fuente de energía, puede producir tanto calor como electricidad, aunque es mucho más eficiente para producir calor.

Existen diferentes tipos de biomasa, desde troncos, a astillas de madera o pellets, siendo estos últimos los más recomendables. Aparte de por su precio muy competitivo, por su alto grado de eficiencia y rendimiento, así como por emitir muy poca cantidad de humos y ser CO2 neutral. Se trata de pequeños cilindros de madera hechos de virutas y serrines comprimidos y secados. Es recomendable comprar pellets siempre un poco más caros y con sello de calidad, ya que también se venden en packs más económicos, pero acostumbran a ir mezclados con resinas u otros materiales que producen más humos y pueden ser nocivos para el medio ambiente.

De todas formas, en todos los casos la madera acostumbra a provenir de fuentes renovables donde los árboles son replantados para reponerlos. Los restos de madera son mucho más eficientes cuando son utilizados en calderas de biomasa que en fuegos abiertos. Esto se debe a que el flujo de aire es restringido, hecho que supone un aislamiento significativo para conservar el calor.

Hay diferentes asociaciones y grupos con alto grado de concienciación que han apostado por la biomasa. Por ejemplo, existen datos que confirman que se trata de una de las principales fuentes renovables en Andalucía y con mayores posibilidades de desarrollo, también en localidades como Ciudad Real. En todo caso,  la instalación de los sistemas de biomasa y biocombustibles está ganando protagonismo en los últimos años protagonismo entre las energías renovables a nivel doméstico, agrícola e industrial.

Como ventajas, destacar que el hecho de utilizar residuos de otras actividades supone reciclaje y disminución de residuos. Es además un combustible que no se encuentra sujeto a fluctuaciones del mercado tan exageradas como las de los combustibles fósiles derivados del petróleo o el gas.

La distribución del pellet cada vez se hace de manera más cómoda, aunque en otros países de Europa están más extendidos. En ciertos puntos de España se cuenta con camiones cisterna que sirven los productos de biomasa a puerta de calle.

Ahora sí, pasemos a las calderas de biomasa, ideales para sustituir calderas de gasoil o propano en empresas y zonas rurales, ya que se puede aprovechar la biomasa del entorno.

Empezando por la instalación, las calderas de biomasa pueden conectarse a cualquier sistema previamente existente, por lo que son muy fáciles de instalar. Se pueden, además, combinar con otras tecnologías renovables como la solar térmica para agua caliente sanitaria o los paneles fotovoltaicos para la producción de electricidad. Todo depende de si utilizamos la caldera de biomasa para producir calor o electricidad.

Cuando nuestro objetivo es la producción eléctrica, el proceso después de la quema de combustible es un poco más complejo. La biomasa produce vapor, el cual se usa para hacer girar turbinas. La rotación de las turbinas activa un generador que produce electricidad. Muchas plantas generadoras de carbón también añaden biomasa a sus procesos de quema de carbón (es decir, cocombustión) para reducir las emisiones producidas en el proceso.

La biomasa también se puede gasificar antes de la combustión. Los gases, generalmente, se queman de forma más limpia y más eficiente que los sólidos, los cuales permiten la eliminación de los materiales tóxicos. La gasificación también hace posible el uso de la biomasa en las turbinas de gas de ciclo combinado, tales como las que se usan en las últimas plantas de generación de gas natural. Con el uso de la gasificación, las plantas pueden lograr eficiencias mucho más altas. Los pequeños sistemas de gasificación de biomasas modulares son muy apropiados para abastecer a las comunidades apartadas de electricidad.

Además, la descomposición de la biomasa en los basureros produce gas (fundamentalmente, metano) de forma natural, el cual puede ser aprovechado y quemado en una caldera para producir vapor para la generación de electricidad.
Sobre la inversión en estos equipos, que puede ser el doble a la de gasóleo, se amortiza en unos tres años con el ahorro en combustible.

El mantenimiento de una caldera de biomasa es bastante sencillo. Muchas tienen auto-ignición, con extracción de cenizas y son auto limpiantes, con temporizador. La mayoría de las versiones domésticas sólo necesitan llenarse una vez a la semana y vaciarse una vez cada dos meses con la ayuda de un aspirador. Eso sí, después de la temporada de frío es conveniente una limpieza general a fondo, incluyendo los conductos.

En El Blog Alternativo: Preguntas frecuentes sobre estufas de pellets
Todos los viernes de Ecología Cotidiana

 
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10 Comentarios

  1. 1 - GreenEnergía

    13 enero 2014 13:43

    El ahorro económico entre un sistema de calefacción basado en pellet, frente a combustibles tradicionales puede rondar un 50%.

    Además, la bioenergía garantiza 15 veces más empleo que los combustibles fósiles, empleando fuentes de energía más ecológicas y respetuosas con el medio ambiente.

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  2. 6 - Calderas de pellets

    10 mayo 2015 01:35

    Como bien dices, entre todos los combustibles considerados biomasa, el pellet es el más recomendable en la mayoría de los casos.
    La calefacción con leña, que ha sido tradicionalmente el sistema de biomasa más empleado, conlleva una serie de incomodidades, no sólo para conseguir la leña, sino para mantener una temperatura estable. Una de las grandes ventajas del pellet es la gran automatización que permite en la calefacción del hogar. Teniendo un silo suficientemente grande podemos llegar a cargarlo una vez al año, de manera que no tenemos que preocuparnos de ir echando pellets si queremos más calor. En un termostato marcamos la temperatura deseada y el alimentador (sinfín, neumático…) se encarga de introducir en la caldera la cantidad de pellets necesarios para mantener esa temperatura. Muchas calderas, estufas y termoestufas incorporan también sistemas de encendido y apagado automáticos, así como programaciones semanales o diarias.
    De esta manera, el pellet ha permitido que la calefacción con biomasa sea comparable a la comodidad de la calefacción con gasoil o con gas natural.
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