Mensaje de Bilbao al Cielo: Dios yo sé que estás triste pero dejar de llover…

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Querido Dios,

Te escribo desde Bilbao. Te escribo para contarte que estamos bajo el invierno más lluvioso de los últimos cuarenta años y ante el febrero más lluvioso en Bilbao desde 1926.

Yo sé que estás triste porque el papa ha dimitido, y porque todo lo que ocurre aquí en la tierra sobrepasa todas las expectativas posibles. Corrupción institucional, periodistas politizados, fraudes e indecencias alimenticias, desahucios criminales, redes de espionaje por doquier, una clase política sin conciencia y paraísos fiscales de los que Adan y Eva huirían de motu propio aterrados ante tanta manzana podrida. Da igual que sea España, Reino Unido o Filipindu.

Es como si hubiésemos levantado la alfombra y toda la porquería que hemos pretendido esconder durante decenios se hubiera puesto de acuerdo para salir de golpe, te hubiera ensuciado los ojos y no pudieras parar de llorar. Si toda la lluvia que nos mandas es un intento de limpiar tanta basura yo te dejo llover. Pero si tanto agua son tus lágrimas amargas me pregunto…¿no sería mejor que nos mandaras una cuadrilla de deshollinadores y alguien que tirara de “la bomba del water”? Así, al menos, nos desharíamos de tanta caca.

Ahora mismo tenemos atasco en las tuberías. Ciudadanos atónitos sobrevivimos a tanta podredumbre, es como vivir encima de un vertedero ilegal. Y mientras unos se pocean y otros también, nos ahogamos entre tanta lluvia y tanto desbordamiento emocional. Yo sé que estás triste pero necesitamos un poco de consuelo terrenal.

Dios, un día dijiste: “pedid y se os dará”. Pues bien, necesitamos recomponer la ética mundial, voces que se alcen ante tanta falsedad, manos que creen una nueva realidad. Necesitamos que despejes las nubes, las tormentas y los chaparrones y nos muestres un poco más de sol. Necesitamos pies descalzos que dibujen el camino del despertar, necesitamos mentes que sostengan una nueva forma de pensar, necesitamos ojos que abracen la integridad.

Yo sé que confías en nosotros para trascender lo que parece que es pero que en realidad no es, pero, entre tanta nube y tanta humedad, no sentimos con claridad, tenemos empañado el cristal, nuestro parabrisas de la necesidad ya no da para más y estamos roncos de tanto gritar en silencio: “basta ya”.

Yo estoy segura de que hay miles de seres con conciencia que ya no quieren más y que, tras el empacho de tanta necedad, estarían dispuestos a ponerse a trabajar. Trabajar por trascender a memos que dicen que los animales no tienen derechos ni libertad, majaderos que creen que no dimitir les honra de castidad, idiotas que nunca dicen la verdad, zopencos que sacan de la cárcel a asesinos de la velocidad, cretinos que no indultan a los que por si solos encontraron el camino de la superación personal, necios que ejercen una justicia al margen del derecho, estúpidos que se tragan el dinero de los demás, filibusteros que se apoderan del agua, el alimento, la salud y la educación de la humanidad.

Querido Dios, hasta ahora lloras y lloras y lo único que hemos visto por aquí son cuadrillas de aficionados de brocha gorda, de esos que pintan capa sobre capa, que cambian de color la pared, pero sin cambiar la estructura, sin sanear lo podrido, sin pulir hasta la esencia. Necesitamos profesores de conciencia, médicos de la coherencia, mensajeros de la paz interior, estudiantes del amor incondicional, madres del abrazo, padres de la caricia, hermanos de la honestidad, toda la familia universal!!!

Te pido ayuda para terminar de entender que esto que ocurre, si bien parece insoportable, es absolutamente necesario. Se me ocurría ayer pensar que sin la crisis nada de todo esto se hubiera destapado. ¡¡Tan temido es el Apocalipsis!!… Hasta que llega y desvela mentiras ocultas y verdades a medias. Mostrar para ver. Descorrer para re-colocar. Desenmascarar para despertar. Destruir para crear. Descorchar para brindar. Desnudar para admirar. Re-leer para re-escribir.

Pero no llores tanto que nos ahogues y déjanos respirar esperanza, porque todo esto está abriendo una brecha entre periodistas mediocres y valientes, entre políticos acomodados y  juventudes ardientes, entre poderosos iluminados y ciudadanos indignados, entre financieros vampiros y economistas para la felicidad, entre ciegos adultos y jóvenes videntes, entre viejos sabuesos y sabios benditos.

Porque algo tiene que salir de empezar a discriminar entre ladrones y poetas, entre chapuceros y escultores, entre oradores borregos y callados comprometidos, entre políticos decentes y genios de la tangente  políticos culpables que, por no moverse de la silla, se lo hacen en los pantalones. Dios mío dame rigor para diferenciar entre países ricos podridos de dinero negro y pueblos pobres creativos, entre tu y yo, entre yo y nosotros, entre nosotros y todos.

Entre disgusto y disgusto se está librando la batalla final. Como si la lucha interna que ahora mismo se vive dentro de la Iglesia Católica entre Masones y el Opus Dei fuera una lucha a vida o muerte. Tan alto standing ocupan y tan ignorantes nos creen. Piensan que no sabemos que las dos no son cosa distinta, que la una es la resultante de la otra y que nada es la otra sin la una. Que de nada servirá tanta sangre si el final no triunfa la unidad espiritual, por encima de espíritus y religiones de los demás.

Hasta el Olimpo está en crisis y Zeus ni se apaña. Necesita una macro-desbrozadora para tanta maleza. ¡¡Pero no hay tiempo!! Te exijo Zeus que pidas ayuda a todas las Diosas. ¡¡Hombres y mujeres todos a una!! Ya no es tiempo de creer que somos poca cosa. La suerte está echada, los dados ruedan en escapada, dando volteretas hacia un nuevo sueño. Un sueño donde todos tenemos cabida, negros y rojos, grandes y pequeños, católicos o musulmanes. Por eso es momento de decidir: y ahora ¿donde vamos?

Querido Dios, que llueva y que llueva, así nos caigan encima la virgen y la cueva, pero que no sea porque estás triste sino porque estás conmovido por todas las almas que tanto deseamos llegar a la tierra de la libertad. Y en esta noche dejes de llorar y nos mandes barrenderos y desatascadores para que yo pueda ver, oír y sentir, qué parte de mi desempolvar, qué pedazo de alfombra es mía, no vaya a ser que llegue el nuevo día y yo no sepa ni por donde empezar.

 
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3 Comentarios

  1. 2 - itzi

    18 febrero 2013 19:27

    Gracias Ana por compartir.
    A ver si entre todos cantamos, escribimos o pintamos un mundo mejor.
    Un fuerte abrazo!!
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  2. 3 - Juan G Villegas Posada

    19 febrero 2013 00:38

    Que bonito que te acuerdes de Dios, El nunca nos olvida y aunque nuestros miopes gobernantes quieran esconderlo, no podrán tapar el sol con sus narices.
    Desde Colombia les enviamos unos rayitos de sol……de esperanza y confianza, de fe y certeza, que tras la tormenta llega la calma y tras los nubarrones esta la claridad.
    También es de gran ayuda, agradecer los contratiempos y las dificultades, porque así apreciamos mas los regalos de cada dia.
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