Sexo, Conciencia, … y nada más

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sexo, conciencia y nada más

“Mi deseo es que la energía de este libro alcance a todas aquellas personas que se encuentran receptivas a un cambio profundo en sus vidas. Que intuyen que efectivamente sus historias personales son algo más que una sucesión casual de hechos inconexos (…)  He comprendido cabalmente que la Historia al completo se mueve en una dirección, tiene un Lugar al que dirigirse, y ese Lugar se llama Dios, Totalidad, Conciencia, ponle el nombre que quieras. Y cada una de nuestras pequeñas historias personales, y sí, también la de cada mosca y cada piedra, constituye una diminuta hebra de ese tejido cósmico que evoluciona hacia el conocimiento de sí mismo. No existe el azar, sólo la necesidad de ser Dios. Todo el universo clama “¡Soy Dios en proceso de conocerme!” y nuestra misión, si es que podemos llamarlo así, consiste en actualizar al Dios que ya somos y que espera ser conocido en el fondo de nuestras almas”
Gunther Emde

Tras muchas vueltas de la vida, Gunther Emde, autor irreverente e indefinible, artista de esferas, “escuchador” y  escritor, publica su última obra “Sexo, Conciencia, … y nada más” que contiene una revisión actualizada de sus anteriores libros “El rey en la ermita“, “El futuro de la salud” y “Caminos de Conciencia“, además de una amplia autobiografía que relata todo su proceso vital.

Nutrición y medicina natural, sexo existencialista, las trampas de la New Age son varios de los temas que aparecen en el libro que nos presenta en esta auto-entrevista:

Daimon: ¿Así que sexo, Conciencia, …y nada más? ¿Qué narices significa eso?
Gunther: Déjame antes que nada, Daimon, mencionar que tú apareces en mi libro como interlocutor.

D: Un interlocutor incómodo. Como las verdades que suelto. Contesta a mi pregunta, por favor.
G: Bueno, significa que ya no puedo confiar en mis emociones ni en mis pensamientos. Sólo puedo atender a las necesidades de mi cuerpo, ahí no hay conflicto alguno. Y la otra cosa en la que estoy focalizado es la Conciencia. Todo lo que hay en medio del cuerpo y de Dios se encuentra desgastado. No puedo basar mi vida en eso.

D: ¿No aparecen emociones ni pensamientos?
G: Sí, pero ya no creo en ellos. Aparecen, están un rato y se van. Lo único que no se va es mi cuerpo y la Conciencia. Me considero un místico salvaje.

D: Eres un desgraciado salvaje. Los místicos son célibes.
G: Eso era antes, cuando se confundía la pureza interior con la ausencia de sexo. Yo tengo experiencias místicas, y además atiendo a las necesidades de mi cuerpo. ¿Qué hay de malo en eso?

D: Pues que es una excusa para tener sexo sin ataduras.
G: Lo cierto es que cuando te sucede algo así simplemente no puedes tener sexo con quien quieras. Me parece muy bien que te comportes de esa forma tan simple si tienes veinte años, y sé que algunos adeptos New age usan excusas espirituales para tener sexo fácil. En mi caso todo eso quedó atrás de forma irreversible. Mira, la pareja en su forma convencional se ha ido, punto. Sólo puedo tener una consorte espiritual.

D: Buf, cómo suena eso. Dime, desgraciado, ¿qué demonios es eso?
G: Una consorte espiritual es una mujer que haya pasado por procesos lo suficientemente devastadores como para sentir que sólo es Dios que usa un cuerpo para expresarse.

D: ¿Y se puede saber qué hacen dos consortes espirituales?
G: Básicamente meditan y viven su vida, y de vez en cuando se reúnen para compartir sus experiencias. Algo sumamente aburrido para la mente convencional.

D: Se acabó el morbo.
G: Y si hay sexo, se trata de algo que puede ser muy animal y primigenio, o bien puede constituir una sublime y prolongada experiencia mística. Todo lo demás -amor, odio, rencor, planes de futuro, expectativas, deseos de cambiar al otro, etc- se encuentra relegado a un segundo plano.

D: ¡Así que hay sexo espiritual!
G: Lo hay, pero la verdad es que el diálogo entre dos personas sensibles ya constituye una penetración de la conciencia masculina en el misterio femenino, y eso ya es una forma -sutilizada- de acto sexual, en el que el roce de los cuerpos es algo secundario.

D: No me interesa, gracias.
G: No es algo opcional. Te ocurre o no te ocurre.

D: Lo que te ocurre es una patología mental.
G: Si es así, se trata de algo que no tiene retorno. Todo en mi vida me ha ido abandonando. Para mí el viaje espiritual consiste en que los diferentes refugios a los que te acoges te van abandonando para siempre. Si los has degustado intensamente, de forma completa, no volverán. Eso no me ha sido fácil de asumir, porque a mí me encantaban esos refugios. Se fue la cultura entera, y ahora se va todo mi interior, las emociones y los pensamientos. Es como si la estructura “Gunther” fuera a colapsarse.

D: Yo de escucharte ya estoy en colapso.
G: Veo que no vas a tomarme en serio.

D: ¡Bingo! Tus conclusiones me dan grima, chaval. ¿Y a eso dedicas tu vida?
G: Fui un exitoso entrenador de fitness hasta que a los 29 años un radical cambio en mi conciencia me expulsó del mundo. Me convertí en un marginado que vagabundeaba por los parques de Barcelona, aturdido por experiencias que no podía comprender. Incapacitado para ganarme la vida, comencé a trabajar de limpiador. He pasado 15 años limpiando casas particulares.

D: ¡Menuda evolución!
G: Hace dos años tuve una visión de una esfera flotando sobre un soporte de madera.
D: Tú te drogas.
G: Nunca he tomado drogas, ni siquiera he bebido ni fumado.
D: Qué chico tan majo.
G: Esa visión me impulsó a crear obras de arte cuya forma apuntara hacia Aquello que es sin-forma.
D: Ajá.
G: Además hago sesiones personales.
D: Ya te vale. Tú no eres terapeuta, tío.
G: No, sólo un limpiador que se sienta a escuchar con una calma muy intensa. Eso parece ayudar a las personas que están delante de mí. Y mi tercera forma de expresar esa clase de energía es a través de este libro que tú y yo estamos presentando aquí.
D: Ahora viene cuando te pego.
G: Arte espiritual, un par de sillas y este libro.
D: Santísima Trinidad.

“Sexo, Conciencia, …y nada más” está ya disponible en Lulu por un precio de 19,50 euros.

La web de Gunther Emde

En El Blog Alternativo: Artículos de Gunther Emde

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