El consumo no nos sacará de la crisis. DÍA SIN COMPRAS 2013

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DIA SIN COMPRAS 2013

(fuente imagen)

El Black Friday, también conocido como viernes negro porque las cuentas de los comercios pasan del rojo al negro por el superávit, marca el pistoletazo de salida a la campaña navideña en Estados Unidos y desata la fiebre consumista.

Cómo contrapunto a esta fecha y una economía basada en el tener y tener, colectivos de todo el mundo convocan un Día Sin Compras  como jornada de reflexión sobre nuestra actitud frente al consumo y para que el resto del año seamos capaces de consumir de una manera más responsable y ética, en la que se tengan en cuenta la justicia social, los derechos de las personas y el cuidado de nuestro planeta.

Lo hemos anunciado en el 2008, 2009, 2010, 2011 y 2012 y este año volvemos a recordar este evento reivindicativo que, aunque anecdótico en su seguimiento y divulgación, actúa de Pepito Grillo en la conciencia colectiva y, que además de “protestar a nivel mundial contra al modelo consumista y sus repercusiones ambientales y sociales, quiere promover ALTERNATIVAS AL SISTEMA, fuera de la lógica del crecimiento y la competencia, que contribuyan a un modelo económico y social que respete los límites físicos del plantea y favorezca el bienestar de todas las personas”.

Este año se celebra el viernes 29 de noviembre y se llevan a cabo actos en distintas ciudades. En concreto en Pamplona, y bajo el lema “El consumo no nos sacará de la crisis“, se han organizado espacio de alternativas de consumo (punto de trueque, banca ética, energía…), chocolatada de comercio justo, taller de reciclaje y charla sobre huertos urbanos.

Podéis leer más sobre el Día Sin Compras en la web de Ecologistas en Acción y con estas palabras nos explican que “comprar es parte del problema y no la solución

“Más allá de lo cuantitativo, el consumismo toma cada vez más protagonismo en la vida de las personas y las sociedades enriquecidas, hasta convertirse en una ideología. No es solo la actual crisis económica la que está poniendo en jaque este modelo. Otras dos crisis, la social y la ambiental, están dando la voz de alarma y pidiendo un cambio de rumbo.

Frente a este escenario marcado por un modelo de consumo social y ambientalmente insostenible, cada día son más numerosas las iniciativas colectivas que promueven la reflexión crítica, denuncian los impactos y construyen alternativas para un consumo consciente, crítico y responsable.

Reivindican, entre otras cosas, que es necesario otro modelo que priorice el pequeño comercio frente a las grandes superficies, la agricultura ecológica frente a la industria de la alimentación intensiva, la cultura de la reutilización frente a la cultura del “usar y tirar”. Su margen de negocio no es muy grande, pero el comercio justo, la banca ética o las tiendas de productos ecológicos han conseguido hacerse un hueco y, a la vez, poner en entredicho el comercio convencional (no justo), la banca convencional (no ética) y la industria de la alimentación intensiva (no sostenible)”

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10 Comentarios

  1. 1 - Ricardo Marín Araluce

    27 noviembre 2013 14:36

    Me parece contradictorio tu post con toda la publicidad que tienes en tu blog incitando a consumir sobre todo de mega empresas muy grandes que se anuncian por Internet en detrimentop de las pequeñas empresas locales del mismo tipo (por ejemplo de artes gráficas).
    Es primordial la coherencia y aquí la coherencia brilla por su ausencia.
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    • Angel de la Guarda

      27 noviembre 2013 17:26

      Hola Ricardo:

      Nos guste o no la publicidad es la que hace posible que exista este blog: que se pueda pagar el servidor, el diseño, internet y el trabajo que le dedicamos dos personas practicamnte a tiempo completo.
      El post de hoy está dedicado a un día simbólico y para que el resto del año apostemos por un consumo responsable. Todos los anunciantes con los que negociamos nosotros están en sintonía con nuestro blog. Lo que ocurre es que desgraciadamente estas empresas no siempre apuestan por su difusión. Esto hace que tengamos banners no vendidos y que los tenemos que rellenar con empresas intermediarias, como por ejemplo Google Adwords, que muestran los banners de sus clientes.
      En un mundo ideal me gustaría que todos los banners fuesen de empresas de nuestra misma filosofía. Pero hoy por hoy esto es imposible y trabajamos sin descanso para que esto cambie.

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    • nico

      28 noviembre 2013 14:34

      Ricardo, espero que tambien envies tus comentarios a medios de comunicación y agencias de publicidad que nos muestran hermosos valores como el amor , solidaridad, etc. cuando en realidad nos manipulan solamente para que compremos sus productos sin importar nada mas. Si pedimos coherencia entonces seamos coherentes y nos quejemos de verdad con quienes llegan a más personas con más poder.

      Siempre criticamos a los pocos que con gran esfuerzo buscan mejorar la sociedad pero sin embargo nos callamos la boca y dejamos que todo siga como está con quienes realmente debemos quejarnos.

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  2. 2 - Séfora

    27 noviembre 2013 22:09

    Yo antes era, como tantas, una persona que pensaba que las compras aportaban felicidad. Un día me di cuenta que cada vez me compraba un bolso más caro que el anterior, hasta que, un día, valoré la posibilidad de gastarme mi paga extra en un bolso de firma. Ahí me di cuenta que nunca tendría suficiente, que siempre querría algo más caro y exclusivo. Dejé de comprar todo lo superfluo y me aportó una paz y una calma que aún me dura! Este fue un pilar más para realizar un cambio personal que me aportó equilibrio y salud.

    Es una pena que todo esté enfocado a generar insatisfacción e infelicidad con un solo objetivo, que compres más y ellos ganen más aún.

    Saludos.

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  3. 4 - Victor Chertkov

    30 noviembre 2013 13:32

    Ciertamente es un tema muy contradictorio: la civilización que hemos construido se basa en el consumo – no conocemos otro modelo. Iniciativas sueltas y muy locales de otros modelos no cuentan puesto que no cambian nada en el panorama global y aún tienen que demostrar su vitalidad.

    Los que de momento pueden, por las circunstancias locales, vivir en una economía más o menos natural, se ven atraídos poderosamente por las “ventajas” del Occidente.

    Pasar a una economía de trueque, en la que se vive de lo justo que necesitas y tienes un pelín de más tal vez, sigue siendo algo inviable.

    Estamos perdiendo algo muy importante de la vista,- no vemos el bosque detrás de los árboles,- lo que tenemos nos importa mucho por muy descontentos que estemos con ello en algún momento. Puesto que nos importa (y podemos discutir arduamente argumentando en contra del sistema) el modelo existente no muestra ni un sólo síntoma de debilidad.

    En otras palabras con cada día que pasa, con cada gesto que hacemos, reforzamos lo existente; incluso cuando protestamos en contra, también lo hacemos. No queremos ver que la protesta forma parte del sistema y para nada lo debilita. Pretendemos introducir unos cambios muy simbólicos, pretendemos defender algo que nos parece justo, pero en realidad lo único que nos preocupa es no abandonar nuestra vida cómoda.

    Esa vida cómoda asegura las posibilidades de hacer algo que nos importa (cerramos el círculo) y a veces nos importan auténticas chorradas, no queremos reconocerlo, nos resistimos al cambio. El mismo curso de los acontecimientos (como consecuencia de nuestras acciones y actitudes) nos conduce a la situación en la que se nos abre la posibilidad de crear algo distinto.

    No servirá para nada, pretendemos a toda costa volver a los años de la bonanza en la que todo el mundo vivía adormecido, por no decir agilipollado (nadie protestaba en contra del consumo, de las hipotecas baratas, de créditos al consumo a un interés ridículo, firmando y pactando con el banco el tema de desahucio entre otras cosas! ¿porqué nadie les dijo – no seas idiota, vive de alquiler, no te llevarás a la tumba los ladrillos de tu casa? y ahora están llorando y se suicidan – ¿eso es de adultos, de personas maduras?) y eso, entre otras cosas, permitía mantener la sanidad y la enseñanza pública.

    Ahora llegó el momento de ser adultos, responsables de nuestra vida y de nuestras acciones y nos comportamos como unos niños, con nuestras pataletas porque nos están quitando nuestro juguete favorito – la vida fácil. Creyendo ingenuamente que el político de turno nos resolverá la papeleta y volveremos a vivir el sueño idiota.

    Se acabó lo que se daba y descubrimos que lo único que somos capaces de hacer es llorar y jugar a protestar, pero no somos capaces de empezar a construir nada por nuestra propia cuenta. Porque construir algo distinto significa apostar, ariesgarse y, probablemente, pasar muchos años de vida incómoda construyendo algo que igual no veremos funcionar, sin ser seguros de si esto prospera o no.

    Estamos en “crisis”, no hay trabajo, los jóvenes lloran diciendo que les echan del país (algo propio de viejos antes que de jóvenes), se apuntan a sentarse en las plazas, rodear parlamentos, discutir en interminables asambleas de barrios y finalmente hartarse de esas idioteces para volver a los bares a llorar y a quejarse de todo. Ya está, la protesta nació muerta, el sistema ni se cantea.

    ¿Dónde están los protestones? ¿Porqué nadie se sienta en las plazas diciendo que otro mundo es posible? Porque eso da mucho trabajo y toda protesta duradera se sostiene con grandes cantidades de dinero. Muchísima pasta. Alguien tiene que estar dispuesto a soltar esa pasta a cambio de ciertos beneficios futuros. De momento a nadie (de los que tienen la pasta) les interesa mover ninguna protesta.

    Un ejemplo fresco de los protestotes con pasta de Greenpeace en el caso de la plataforma petrolífera rusa Prirazlomnaya. Una protesta muy selectiva, muy elaborada, a bordo de un rompehielos propio, un barquito que cuesta toda una fortuna (pocos países tienen sus propios rompehielos). Tienen pasta, no porque se la están ganando en las fábricas currando a turnos. Alguien muy interesado en ciertos follones suelta la pasta necesaria. Y eso se nos vende como una acción noble. Una tomadura de pelo perfectamente orquestada, impecablemente organizada. Para eso hace falta mucha mucha pasta.

    En España nadie hace la maleta, se endeuda hasta las cejas para ir, por ejemplo, a China (como hacen los chinos, en silencio, sin gritos ni protestas van colonizando el comercio minoritario, la restauración en España y no se detendrán en su expansión ¿alguien vió una manifestación china en contra de la “crisis”, la banca, los deshaucios?) o a cualquier otro lugar para empezar la vida de cero con la intención de mejorarla si de verdad tanto nos disgusta lo que tenemos.

    Vuelvo al ejemplo de antes: si durante la bonanza estábamos callados, eso quiere decir que no comprendemos algo fundamental. Vivimos y formamos parte de una civilización profundamente infantil y perezosa, en clara decadencia.

    La muerte de esa civilización se aplaza, pero si no muere no surgirá nada nuevo. Su muerte será muy trágica y tremendamente dolorosa. Lo olemos, fingimos que esto no es así y montamos unos espectáculos para engañarnos de que estamos haciendo algo distinto tan sólo reforzando lo existente. Una tragicomedia.

    Como decía abuelo Yung “aquello que no se comprende por discernimiento, se comprende por sufrimiento”. Se ve que el grado de sufrimiento todavía no alcanzó la intensidad necesaria para comprender. Todo llegará.

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  4. 5 - Juanjo

    2 diciembre 2013 21:24

    El voto que realmente vale, no se pone en una urna, sino en una caja registradora.
    Cuanto más votemos (compremos) productos made in país con trabajo precario, más votamos por ello, hasta que algún día (ya está sucediendo) seamos nosotros los del trabajo precario.
    Cuanto más compremos en centros comerciales y menos en pequeño comerciante, más tiendas cerrarán, y más centros comerciales abrirán, donde poder vender más barato, pagarán el salario mínimo a sus empleados.
    Y tú, ¿qué votas?
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