“El pecho no es lo mejor”: LACTIVISTA de Ibone Olza

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Tras décadas en las que la lactancia materna casi se extinguió en Occidente, los últimos años están siendo testigos de la vuelta de la cultura del amamantamiento, pero también de debates y malestares entre las madres y en la sociedad.

LACTIVISTA” es un libro pequeño pero intenso que, desde un gran conocimiento científico y también con cariño y respeto, analiza el amplio mundo de la lactancia en el siglo XXI. La autora es la psiquiatra Ibone Olza*, gran defensora de los derechos de los bebés y las madres, quien con este trabajo hace una gran contribución para que comprendamos más y avancemos más lejos…

El pecho no es lo mejor” es el primer capítulo** del libro:

Hay madres que han intentado amamantar y lo han dejado a la semana del parto, con grietas en los pezones y dolor en el alma. Madres seropositivas que han optado por la lactancia artificial para excluir por completo la posibilidad de transmitir el VIH a sus bebés por la leche. Madres que sufrieron abusos sexuales en a las que la sola idea de que el bebé succione su pecho les produce un profundo malestar. Madres anoréxicas o bulímicas a las que alimentar a sus bebés les supondrá un esfuerzo gigantesco y tal vez una recaída. Madres que son maltratadas en sus partos y que salen del paritorio anuladas y sin ninguna energía para poder sostener a sus bebés. Madres que adoptan y madres consiguen serlo tras haber superado un cáncer.

Son infinitas las razones por las que una madre puede decidir no amamantar, y cada una de ellas merece el máximo respeto. Lo que verdaderamente necesitan todos los recién nacidos sin excepción es sentirse queridos, no solo por sus madres sino por toda una familia o comunidad. Las madres siempre necesitan respeto, apoyo y reconocimiento.

Si amamantar se convierte en una obligación o en un mandato, apaga y vámonos. Si hay madres que se sienten criticadas, juzgadas o rechazadas por decidir no amamantar, lo estamos haciendo mal las y los que defendemos las bondades de la lactancia materna. Cada madre sabe qué es lo mejor para ella y para su bebé. Las circunstancias pueden ser tremendamente complejas. Ha llegado el momento de que hagamos una reflexión profunda. El mensaje que estamos dando los que promovemos la lactancia debe ser cambiado, o al menos matizado.

Como lactivista me preocupa mucho que la defensa de la lactancia materna pueda hacer que las madres que no han dado el pecho se sientan mal, culpabilizadas o angustiadas por la salud de sus hijos e hijas. Decir que el pecho es lo mejor es señalar o culpabilizar de alguna forma a las madres que no optan por el amamantamiento. Cuando ponemos el superlativo «lo mejor», damos en cierto modo a entender por la disyuntiva que no darlo es lo peor. ¿Qué madre no quiere lo mejor para su bebé? En ocasiones, lo mejor es enemigo de lo bueno.

Entre los años 2004 y 2006, la Agencia Pública de Salud de la Mujer del Departamento de Salud estadounidense lanzó una agresiva campaña para promover la lactancia materna. Se centraba en alertar de los riesgos de la lactancia artificial. La campaña se difundió en todos los medios y llegó a incluir imágenes de mujeres embarazadas subidas a un toro mecánico con el titular «Nunca correrías esos riesgos embarazada, ¿por qué hacerlo una vez que el bebé ha nacido?». Joan B. Wolf, profesora de estudios de género en la Universidad de Texas, realizó un análisis muy crítico de la campaña. Para ella, esta se incluía en algo más amplio: la presión para la «maternidad total». Una especie de código moral que presiona a las madres para que sean expertas en todo, en cada una de las dimensiones de la vida de sus bebés, comenzando desde el útero, renunciando a su individualidad o quedando reducidas a meras sirvientas cuya tarea principal consiste en proteger a sus criaturas de todos los riesgos. Wolf se preguntaba, además, si era ético provocar miedo y ansiedad a las madres para intentar que amamanten y cuestionaba las, según ella, presuntas ventajas de la lactancia materna, criticando la metodología de los estudios que le parecían poco rigurosos (Wolf, 2007).

Desde luego que angustiar o amenazar a las madres que optan por no dar el pecho no es la manera de promover la lactancia materna, sino más bien de enfrentar y dividir una vez más al colectivo de mujeres madres y probablemente a la sociedad. Dar el pecho no es lo mejor, pero sí lo normal (como bien dice en su blog la lactivista Patricia López Izquierdo). La leche materna es el mejor alimento para los más pequeños, pero dar el pecho no es siempre lo mejor: a veces, por desgracia, es lo más difícil.

Hay un grupo de apoyo en internet para las madres que optan por la lactancia artificial: Fearless Formula Feeder es un grupo de apoyo en la alimentación del lactante fundado por Suzanne Barston. Merece la pena escuchar a las madres que dan el biberón contar cómo se han sentido juzgadas por algunos profesionales sanitarios o avergonzadas al dar el biberón en según qué lugares.

El problema es que hay muchos intereses ocultos que pueden condicionar la libre elección de las madres. El negocio que supone para la industria farmacéutica y alimentaria el mercado de la lactancia artificial es incalculable. Y esa industria tiene unos tentáculos alargados que llegan mucho más lejos de lo que se podría imaginar, de maneras invisibles o sutiles.

Para empezar, el negocio de la leche de fórmula campó a sus anchas durante la segunda mitad del siglo pasado erradicando casi por completó la cultura tradicional del amamantamiento.

«Formula feeding is the longest lasting uncontrolled experiment lacking informed consent in the history of medicine» [«La lactancia artificial es el experimento más duradero sin grupo control ni consentimiento informado en la historia de la medicina»]. La frase es de Frank Oski (1932-1996), que fue catedrático de pediatría de la John Hospkins y editor de la prestigiosa revista Pediatrics. Todavía a día de hoy es difícil conocer las consecuencias a largo plazo de la introducción masiva de la lactancia artificial como manera de alimentar a los bebés a partir de los años cincuenta y sesenta en el mundo occidental.

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Eso generó que actualmente sean una minoría las mujeres adultas que han sido amamantadas en su infancia o que han visto lactancias gozosas en su entorno. Amamantar es mucho más fácil si has crecido viendo a muchos bebés y niños o niñas tomando el pecho en cualquier lugar, a todas horas y de cualquier manera. Intentarlo sin haber conocido de cerca otras lactancias puede ser muy difícil.

Por otra parte, aunque a menudo se ha mencionado la introducción de la lactancia artificial como uno de los avances que permitió a muchas mujeres la incorporación al mercado laboral, en realidad este supuesto avance tiene poco de liberación, y mucho de sumisión a una lógica capitalista que actúa en contra de los deseos de madres y criaturas.

Paradójicamente, conforme avanzó la liberación de la mujer se incrementó la presión sobre el cuerpo de las mujeres. Lo que seguramente no tenga tanto de paradoja y sí mucho de lógica. Se trata más bien de un desplazamiento de la presión que la hace más sutil e invisible: ahora somos nosotras mismas las que interiorizamos y ejercemos la presión dañando «libremente» nuestros cuerpos. Como dice la feminista Naomi Wolf: «la dieta es el sedante más potente de la historia de las mujeres». Y así en este mundo prácticamente todas las mujeres estamos expuestas diariamente a imágenes y mensajes que nos recuerdan que más delgadas, más altas, más rubias, más blancas, con menos pelos y menos arrugas estaríamos mejor… ¿Quién puede pensar que en semejante contexto una elección como no dar el pecho sea siempre un acto de libertad? ¿Es realmente libre la mujer que elige ponerse implantes de silicona en el pecho para sentirse mejor, más aceptada o más deseada? ¿O está por el contrario totalmente sometida a una cultura alienante que la anula diariamente de diversas formas sutiles y perversas? Hablando de perversión, merecería la pena mencionar a los médicos que en vez de respetar el principio de la medicina de no hacer daño —Primum non noccere— operan a mujeres totalmente sanas recortando, amputando, mutilando o plastificando las carnes de sus órganos sexuales, ya sean los pechos o incluso los genitales externos.

Sueño con un mundo en el que ninguna mujer odie su cuerpo. La presión actual sobre los cuerpos de las mujeres se ensaña especialmente con las madres: debemos borrar las huellas del embarazo cuanto antes de nuestros cuerpos.

Ser madre hoy en día, en esta sociedad patriarcal y capitalista, no es nada fácil. La presión, como decía, es brutal, y al mismo tiempo invisible. Las portadas habituales de las revistas del corazón nos recuerdan los estereotipos más actuales: «Fulanita recupera el tipazo a las cuatro semanas de dar a luz». Borrar las huellas del embarazo en el cuerpo, junto con una idealización ñoña de la maternidad, que infantiliza y simplifica al máximo la complejidad de un momento vital de intensidad absoluta. «Tengo un bebé muy bueno que duerme toda la noche». «La experiencia más maravillosa de mi vida». No caben las ambivalencias, ninguna mujer reconocerá públicamente las dificultades, las soledades, los miedos o los agobios normales en el puerperio.

Escuchando cotidianamente a las madres, compruebo lo difícil que puede ser la lactancia. Entiendo que muchas no quieran dar el pecho más allá de las primeras semanas o primeros meses. Me desespero al comprobar el escaso apoyo que encuentran las madres cuando tienen dificultades severas con el amamantamiento: las grietas, el dolor o la depresión raramente son tratadas eficazmente. Sí, te dicen que des el pecho, pero casi nadie sabe cómo ayudarte con los problemas que con frecuencia surgen al inicio. Dar el pecho con dolor es terrible y síntoma de que hay un problema que diagnosticar y tratar.

Igual que conozco de primera mano lo incompatible que resulta mantener la lactancia en la mayoría de los trabajos, lo ridícula que puede resultar incluso la hora de permiso por lactancia cuando no se pueden flexibilizar horarios o trabajar desde casa. Al capitalismo sin duda le beneficia que haya tantas lactancias que terminen abruptamente por un mal asesoramiento: más negocio de leche artificial, más demanda de antibióticos, más mercado de medicamentos para muchas enfermedades cuyo riesgo aumenta con la lactancia artificial.

Soy feminista y para mí eso significa, entre otras muchas cosas, defender y apoyar la lactancia materna: ser lactivista. Pero no como sacrificio ni como martirio, sino como fuente de placer y bienestar… Por gusto, por salud, por disfrute.

La leche materna es el mejor alimento para los bebés, pero dar el pecho no es siempre lo mejor.

IBONE OLZA

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**”Lactivista” está editado por Editorial ObStare y estos son sus capítulos:

  • El pecho no es lo mejor
  • Por qué soy lactivista
  • El placer de la lactancia prolongada
  • Padres de lactantes
  • Palabra de lactante: ¡deliciosa! la leche de madre
  • Dar el biberón como si fuera el pecho
  • Lactancia prohibida
  • Falta mucha teta
  • Lactancia compartida
  • ¿Buena leche de mala madre?
  • Lactancia prolongada fuera del armario
  • Oxitocina intraparto y lactancia
  • La mujer y la madre
  • Lactancia contra pronóstico
  • En apoyo a Paricio. E-lactancia
  • Buena leche de madres insumisas
  • Amamantar después de un parto traumático
  • Los prejuicios acerca de la lactancia prolongada
  • Lactancias de médicas
  • Cerebros lactantes
  • Promover la lactancia prolongada
  • Vía Láctea
  • Lactancia adoptiva
  • Peligroso sacaleches
  • Desmontando a Estivill
  • Destetando
  • Bibliografía
  • Anexo: Lactancia para psiquiatras
  • Referencias
  • Agradecimientos

*IBONE OLZA es médica, especialista en psiquiatría infanto-juvenil y perinatal, profesora en la Universidad Autónoma de Madrid, invetsigadora y escritora. Ha sido cofundadora del foro Apoyocesáreas y de la Asociación El Parto es Nuestro. Es co-autora del libro “¿Nacer por cesárea? Evitar cesáreas innecesarias. Vivir cesáreas respetuosas” (ENTREVISTA) y autora del cuento “Hermanos de leche”. Su blog

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19 Comentarios

  1. 1 - Isis Alvarez

    2 diciembre 2013 11:44

    Hola, mi nombre es Isis Alvarez, tengo 30 años y estoy esperando a mi segundo bebe, vivo en Venezuela y acá la cultura lactante es profunda… Esta en cada hogar.. Pensando en nuestros orígenes: todos los niños eran paridos y todos amamantados… Es la sociedad la que nos ha empujado a lo que muchas llaman práctico, que no es mas que una cesarea para evitar el dolor y leche artificial para evitar que tu cuerpo cambie…
    Si las circunstancias son mayores, esta decision es totalmente comprensible… Pero si la decision es tomada pensando solo en mis derechos como mujer: Es Injusto! Porque ahora no solo somos mujeres sino que tambien somos madres, la base de la sociedad! Y el bienestar de nuestros hijos recae sobre nuestros hombros…

    Mi 1er hijo, fue parto natural y lo amante hasta casi los 2 años, en realidad nunca ha bebido ningún otro tipo de leche que no haya sido la mía, incluso después de tomar consciencia de los sabores ha tomado la decisión de rechazarla, su preferencia es el yogourt y el ajonjoli… Sustitutos perfectos para la adquisición del calcio.

    La maternidad debería ser respetada hasta su última etapa, las madres lactantes deberían tener la tranquilidad requerida para ese momento tan importante en la vida de nuestros hijos. Si lo hacemos estresadas, de mal humor, preocupadas por nuestra apariencia.. no podremos lograrlo.. Por eso las mujeres que se incorporar pronto al trabajo pierden la producción de leche… Ésta necesita plena serenidad

    Responder
  2. 2 - Rocío

    2 diciembre 2013 13:10

    Hola.

    Yo tengo dos pequeñajos, y con la primera tomé la decisión de dejar de darle el pecho a mi hija cuando comenzó a perder peso. Soy muy delgada y supongo que mi cuerpo no daba para una niña tan grande y con tanta necesidad de alimento.

    Cuando le dejé de dar el pecho, más o menos con un mes, me sentí falta, porque todo el mundo me decía que combinase pecho y biberón, pero eso me creaba más inseguridad todavía porque no sabía qué cantidad de alimento tomaba la niña. El caso es que me hicieron sentir fatal, como una mala madre que ni siquiera es capaz de suministrar el alimento básico que su bebé necesita… Menos mal que me sobrepuse y los mandé a todos a tomar viento fresco, porque estaba al borde de la depresión.

    Con mi segundo hijo fue al revés. Tenía suficiente leche, pero el niño no se la tomaba y me dolían los pechos un horror porque no se esforzaba en sacarla; resultado: biberón.

    Soy consciente de que la leche materna es la más completa, pero como dice el artículo y las madres que ya no somos primerizas sabemos, “Cada madre sabe qué es lo mejor para ella y para su bebé”, y toda crítica no constructiva, sobre todo a las primerizas asustadas que hemos sido todas, puede tener consecuencias muy negativas en la madre, y por ende, en el bebé.

    Un saludo.

    Responder
  3. 3 - Saioa

    2 diciembre 2013 13:55

    Absolutamente de acuerdo porque lo he sufrido en mis propias carnes.1 mes alimentando con jeringa y dedo e intentando dar el pecho a mi bebe ,4 meses sintiendome culpable y 8 meses explicando que la leche del bibe es materna…Soy consciente de que probableme he sido yo misma la que mas me he presionado, despues de leer tantas bondades del amamantamiento y sobretodo lo facil que lo ponen en los libros ( C. Gonzalez por ejemplo, uno de mis favoritos aun y todo )es dificil no sentirse asi.Soy defensora de la leche materna, sin embargo el amamantamiento no pudo ser una opcion en mi caso.Y no sera porque no lo intente.
    La mejor frase que he leido;
    La leche materna es el mejor alimento para los bebés, pero dar el pecho no es siempre lo mejor.

    EN MI OPINION HABRIA QUE DEFENDER Y PROMOCIONAR LA LECHE MATERNA EN VEZ DE DAR EL PECHO. LA MAMA QUE PUEDA Y QUIERA SE LA DARA DIRECTAMENTE Y LA QUE NO TENDRA LA OPCION DE SACARSELA.

    Es un esfuerzo sacarse la leche para cada toma pero se puede hacer, incluso se puede almacenar ya que cuanto mas estimulas mas se produce.Este es mi caso al menos y he podido alimentar 6 meses con leche materna exclusiva y dos meses mas junto con la alimentacion complementaria. Ha este metodo le llaman lactancia en diferido.

    Desgraciadamente habra mamas que no puedan dar leche materna pero seran menos que las que no pueden dar el pecho.

    *Un dato realista y a tener en cuenta es que el 7-10% de las mujeres tenemos los pezones planos o invertidos, cosa que dificulta ( algunas afortunadas lo consiguen ) mucho el amamantamiento.

    Un saludo.

    Responder
  4. 4 - Barbara

    2 diciembre 2013 15:35

    Me ha encantado esta entrada del Blog. Yo soy madre de un niño 23 meses al que amamanto todavía. Yo me crié con leche artificial y nunca se me ha ocurrido recriminarle a mi madre porqué. Al dar a luz, mi entorno era hostil porque mi posparto fué muy duro y mi familia no quería verme sufrir, pero con buenos consejos de algunos libros aprendí a dar el pecho y me siento feliz. Y es cierto, porqué buena parte de la sociedad en españa castiga a las mujeres que deciden (por la cuestión que sea que a nadie le importa) no dar el pecho y porqué también castiga a las mujeres que dan el pecho de forma prolongada? Qué hipócritas somos, no?
    Responder
  5. 5 - Noé G

    2 diciembre 2013 16:39

    Estoy de acuerdo en que cada uno debe tomar sus decisiones pero hay una cosa que no contemplo; esa afirmación de hay muchas razones para no dar el pecho. Hay motivos físicos o psicológicos, muchos de ellos influidos por la cultura o la imagen social. Las madres que deseen dar pechó deberían tener derecho al libre acceso a grupos de apoyo, y las que se planteen no hacerlo deberían al menos asistir a una de estas reuniones para informarse. Como bien dicen un poco más arriba se critican tanto a las que dan, como a las que no así que… Yo respeto una decisión informada o bajo tentativas infructuosas, sin embargo me parece una de respeto que haya madres que ni quieren saber, que deciden no dar el pecho por comodidad y que después se dedican a señalar a las que si lo hacen… mientras su bebe pide más leche y se la niega con pretextos tales como “que lo engorde” por favor!!! No se puede generalizar ni en una posición ni en la otra: ni todas las que dan juzgan, ni todas las que no lo dan son víctimas de algo. Información eso es lo que se necesita, y una mente más abierta que ofrezca apoyo, ideas y sostén …y una mano amiga para capear la presión; lo único que tiene que hacernos sentir implicados es hacerlo lo mejor posible siempre dentro de nuestros límites (los reales, los otros deberían poder vencerse, esa creo que es la única responsabilidad veraz). No muchas madres reconoceran lo duro de la lactancia…asi mismo tampoco demasiadas admitiran que ni dan el pecho por que les es mas comodo… Así que sacamos de esto?, falta de apoyo y excedente de conceptos. Me inclino por creerse iguales e intentar aprender juntos, seria mucho mejor que intentar demostrar siempre que “lo mio es mejor” Y por descontado mejores deseos a todos los bebés, y ánimos a las mamás que lo intentan, o que se informan, independientemente del resultado…vuestros pequeños son afortunados!
    Responder
  6. 6 - olga

    2 diciembre 2013 20:42

    Hola, me llamo Olga.
    Soy mama de una pequeñaja de 15 meses y solo le di pecho 15 dias.
    Supongo que se me corto la leche porque nadie me dejaba ni a sol ni a sombra sola, siempre tenia a alguien detras de mi para ver al bebe hasta amamantadola, sentia vergüenza, y el estres del trabajo, (por entonces era autonoma y tenia un bar) me supero todo y deje de producir leche incluso estimulando con el sacaleches y mamando de mis pechos mi marido.
    A los tres meses mi pequeña padecio de otitis y le dio fiebre, y la llevamos a urgencias, alli la enfremera me pregunto si la niña tomaba pecho y le conteste que no, que a los 15 dias se me corto la leche sola, y para mi sorpresa me lleve la bronca del año, me senti la peor madre del mundo en ese momento, pero yo no pude hacer mas, mis pechos quedaron vacios y tuve que depender del biberon y leche de formula.
    Hoy dia, despues de mas de un año de ese incidente, creo que no deberiamos sentirnos mal por no darde el pecho a nuestros hijos, sea por el motivo que sea o por decision de la mama, aunque le demos el biberon siguen alimentados y crecen igual de felices.
    Mi hija, Valeria es la alegria de la casa y a pesar de no mamar de mi, tenemos un vinculo especial, adoro a mi pequeña, un saludo para tooodas las mamas que me lean, besos
    Responder
  7. 7 - Cristina

    2 diciembre 2013 22:43

    Totalmente de acuerdo con el artículo. Sólo le veo un “pero”: no me gusta la palabra lactivista. Ni feminista, ni marxista, mi machista…, ni ninguna que termine en -ista, porque todas ellas me parecen extremistas. Prefiero ser prolactancia materna, pro derechos de las mujeres… Serán expresiones más largas, pero para mi tienen connotaciones más positivas y no tan extremistas.

    Gracias por el artículo

    Responder
  8. 9 - Ana

    5 diciembre 2013 13:36

    Buenas tardes
    el tema de la lactancia es simbolicamente “dificil” para las mujeres y para el feminismo.
    Entre los argumentos expuestos falta a mi juicio el que más me preocupa. Cómo el patriarcado (tambien llamado capitalismo) esta utilizando la lactancia para que peligren importantes logros obtenidos para las mujeres, por la via de “volver a poner la maternidad” como valor central en la vida de las mujeres, y valiendose de instrumentos mas que sutiles, las propias organizaciones de mujeres.
    Mi opinion es que cada madre haga lo que estime oportuno, libremente.
    Pero en mi entorno veo a numerosas madres jovenes que lactan años y que presionean a sus iguales porque “abandonan” la lactancia al año de edad de su bebe, tachandolas de malas madres.
    Por no extenderme más os recomiendo el libro “la mujer y la madre” de Elisabeth Badinter. para incorporar tambien la critica al discurso que promueve la lactancia, no vayamos a perdernos en los argumentos a favor.
    Un saludo a todas
    Responder
  9. 10 - Sefora

    6 diciembre 2013 15:59

    8 meses de lactancia diferida, de sacarme leche y dársela en un sacaleches tras un parto con fórceps, hemorragias…que me dejó 4 meses tumbada en el sofá y sin fuerzas para abrir una botella de agua.

    Todo el mundo opina pero nadie sabe lo que pasa una madre de verdad. Las revistas de maternidad me hacían llorar, todas esas madres tan perfectas….

    Un día una frase me hizo cambiar el chip después de estar meses llorando y buscando una salida a mi incapacidad de dar de mamar directamente por no tener fuerzas: “ser una buena madre no es solo dar de mamar”. Por desgracia habrá madres que darán el pecho y no trataran bien a su hijo. Ser madre es jugar, bañar, querer, acariciar….y si has de dar algún biberón, ¡pues no pasa nada!

    Otra dura manera que tiene la sociedad de alejarnos de nuestra naturaleza, manipular el parto y la alimentación….

    saludos.

    Responder
  10. 11 - Manuel

    15 diciembre 2013 16:52

    Hola Olga, soy Manuel, un médico de familia de 29 años y satisfecho lector de vuestro libro “¿nacer por cesárea? Evitar césareas innecesarias, vivir cesáreas respetuosas”. Sobra decir que me encanta el trabajo que realizáis y alabo vuestra “lucha” constante contra los diferentes formatos de violencia contra la mujer que hoy existen en nuestra sociedad. Pero hoy quiero agradecerte, como hombre (alejándome de mi condición de médico), la tremenda exposición de sentido común que aportas a temas (desde un enfoque completamente científico además) tan privados del mismo en nuestra medicina. Aún no soy padre, y evidentemente nunca aceptaré o rechazaré en primera persona la lactancia materna, pero gracias por adelantado en el primer caso y gracias por las mujeres en el segundo. Tus ideas aclaran en gran parte sensaciones que tengo y que no se concretar con tanta claridad. Un excelente trabajo, enhorabuena.
    Responder
  11. 12 - Carlos

    22 diciembre 2013 13:03

    A mi mujer le costó mucho que nuestro bebe tomara el pecho y al final tuvimos que descartarlo porque lloraba de hambre, empezamos con los biberones y a día de hoy nuestro bebe está como un toro ;)
    Responder
  12. 13 - PRO LACTANCIA ARTIFICIAL

    10 febrero 2014 18:11

    Yo decidí desde el principio darle a mi niña leche artificial porque no quería darle el pecho, y tres meses después no me arrepiento de nada. La niña hasta ahora se ha alimentado muy bien, sé que ha tomado en cada toma, se ha autorregulado, cada tres horas se despierta sola para la toma, no me llora cada dos por tres para las tomas, es tranquila, yo me organizo y puedo seguir haciendo las cosas que hacía hasta ahora, desde el nacimiento, y no he pasado por ningún momento de estres, ansiedad, inseguridad ni nada parecido. La niña con dos meses medía 57 cm y pesaba 5,250 kilos, esta sanísima, no ha tenido cólicos, reflujos, gases, estreñimiento, nada! Yo soy muy pudorosa y detestaba la idea de tener que enseñar mis pechos en el hospital delante de desconocidos, de cualquier visita, etc Ni mucho menos después en la calle!! Los detractores de la LA dirán que es algo natural, pero por esa misma regla de tres iría en “pelotas” a la playa todos los veranos, y no lo hago, a pesar de ser algo natural, o haría mis necesidades en cualquier lado y delante de cualquiera, y no lo hago a pesar de ser “natural” y “universal”, porque me parece algo íntimo y personal. Así que como no pensaba estar recluida toda mi vida lactante en mi casa, fue otra razón de peso para darle LA. Eso de que es más cómo la LM no lo entiendo del todo porque yo meto mi termo, el bibe y los polvos en el bolso, y los saco en cualquier lado; sin embargo, tener que pensar dónde sacarme las “tetas” para que no me vea nadie y qué ponerme (adios vestidos) cada vez que salgo para sacarme las tetas me crea más estres e incomodidad que otra cosa! Luego me tengo que incorporar a trabajar el quinto mes, y pasar los calvarios de sacrificios por los que pasa casi todo el mundo para destetarla el cuarto mes me parecía absurdo, una pérdida de tiempo, porque una vez trabajando, que no la iba a ver de 8 a 20.00horas, iba a tomar LA sí o si, porque a las 20.00 que llego a casa lo último que me apetecería sería darla el pecho o sacarme leche con un sacaleches para tener reservas en la depensa!! tengo muchas más cosas que hacer en las pocas horas que tengo de descanso, como es disfrutar de mi familia y atender otras necesidades personales. El vinculo? pues yo tengo el mismo vínculo que todo el mundo, la niña me adora, sabe quien soy y no para de cogerme, tocarme y sonreirme, así que lo del vinculo me parece una tontería si las pro LM se creen que solo lo tienen ellas. Y luego esta el negocio de la leche artificial… En cuanto me pregunto mi pediatra qué leche tomaba y la comente que Hero Baby Lactantes le cambio la cara (a pesar de reconocerla y decirme que esta hermosa, sanísima y super bonita) y me dijo que la dejara y comprara Almiron, Orbest u otra de venta en farmacias…. la pregunte que por que y no supo qué contestarme… Yo sé que Hero Baby en relación calidad-precio es la más recomendada incluso por la OCU, está en el ranking de calidad por delante de Almiron y Orbest, pero claro, el del maletín de las 8 de la mañana no representa a esta marca, que se vende sólo en supermercado…. Paso de ellas, y sigo con Hero BAby, además no usa transgénicos…. Sólo mencionar que en el hospital me respetaron la decisión nada más ingresar, me preguntaba todo el mundo que por qué le daba bibe (no di a nadie ningún tipo de explicación, les pregunto yo porque amamantan con el pecho?) y me miraban mal, pero era la única que disfrutaba desde el parto de la niña, sin agobios, dolores, penurias, sacrificios ni lloriqueos!
    Responder
  13. 14 - Paula

    18 febrero 2014 10:18

    Hola!
    Yo di el pecho durante 4 meses y fue una experiencia bastante traumática. Mi hija tuvo cólicos día y noche y se tiraba todo el día llorando. Probé de todo: colikin, colimil, blemil digest… incluso hice dieta sin lácteos dos veces y nada. A parte de eso, tuve 3 mastitis!!!! (uno de los peores dolores que he tenido en mi vida) y pasé esos 4 meses totalmente agotada de no poder dormir más de 4 horas seguidas día y noche.
    Un día, al sacarme leche y dejarla una noche en la nevera vi que el porcentaje de agua era mucho más superior que el de grasa que quedaba en el poso y empecé a sospechar que posiblemente mi leche era aguada y que la niña no sólo lloraba por cólicos sino por hambre ya que puede que se saciara de agua y tuviera hambre a la hora de la toma y yo no le diera hasta las 2h y ella llorara por hambre.
    Nunca lo sabré pero os digo una cosa: Un día tuve que ausentarme todo el día y su padre le dio leche artificial. La niña pasó el mejor día desde que nació y no lloró en todo el día. A partir de aquí, y debido a que me incorporaba al trabajo, decidí pasarme a la lactancia artificial y mi vida cambió completamente. La niña pasó a ser un bebé que dormía y descansaba plácidamente y yo pasé a tener más calidad de vida radicalmente.
    Os aseguro que, si tengo otro bebé, no seré tan tonta de seguir los consejos de todo el mundo y “sacrificarme” por la lactancia materna sea cuales sean sus consecuencias. Posiblemente volviera a darle el pecho, no digo que no, pero a la mínima, cambiaría a bibe sin ningún tipo de los remordimientos que tenía.
    Como resumen os diría que estoy de acuerdo que la leche materna es ideal para los bebés pero que hay casos y casos y que, antes de llamarnos “malas madres” deberían entender la situación de cada persona. Para mí, hay cosas más importantes que la lactancia materna que es la tranquilidad de mi bebé y nuestra calidad de vida y os aseguro que, desde el momento en que dejamos el pecho, todo cambió 180 grados a mejor.
    Agradezco este tipo de artículos ya que no hay que generalizar ni jugar con expresiones como “buena/mala madre” porque cada familia es un mundo y yo no soy peor que otra madre que haya amamantado hasta los 24 meses, ojalá lo hubiera podido hacer yo!

    Si tenéis un caso parecido al mio, no os sintáis mal. No pasa absolutamente nada. Vuestro bebé se criará igualmente bien y le transmitiréis paz (que es lo que yo no encontré durante la lactancia)
    Un beso a todas!

    Responder
  14. 16 - Rosa

    16 abril 2014 14:58

    Para mí dar el pecho es libro mejor porque es lo mejor para el bebé . Después de 20 meses de lactancia a demanda puedo decir que ha sido duro , que te cuestiones sí merece la pena pero seguimos adelante porque es lo que mí bebé pide naturalmente, su consuelo, y aunque ya ni es su alimento principal es su alimento medicina cuando tiene algún malestar físico o emocional. RESPETO a quienes no han podido verdaderamente dar el pecho pero no a quien no ha querido porque no hace lo mejor por su bebé sino lo que cree mejor para ella influida en menor o mayor grado por el entorno. Las mujeres no somos niñas pequeñas sin responsabilidad.
    Responder

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