El tuning ecológico

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Yo creía que eso del tuning era poner embellecedores y alerones al coche, instalar altavoces de diseño y poco más. Pensaba en el tuning como algo que hacen algunos jóvenes para personalizar su automóvil, generalmente de forma muy llamativa. Pero recientemente he descubierto el chiptuning. Es decir, una variante del tuning que consiste en acoplar un pequeño aparato al motor del coche para optimizar sus prestaciones.

Estos pequeños dispositivos, entre los que destaca RaceChip Chiptuning, tienen como objetivo tomar datos del funcionamiento del motor y optimizar, entre otras, la regulación de la inyección, el volumen de inyección, la presión de inyección, la presión de admisión y la masa de aire. En términos prácticos esto se traduce en mayor potencia del motor y ahorro de combustible.

El aumento de potencia resulta interesante para adelantar con mayor seguridad o mantener la velocidad en largas cuestas o cuando el coche está más ocupado. Pero aún es más atractivo el hecho de que el tuning ecológico supone un ahorro de combustible, lo que equivale a gastar menos dinero en llenar el depósito y emitir menos CO2 por kilómetro recorrido.

El tuning ecológico está muy bien pero en ningún caso debe sustituir a los buenos hábitos ecológicos en la conducción, sino que debe ser adicional a los mismos. De los hábitos ecológicos al volante hemos hablado en varias ocasiones en este blog, pero no está de más recordarlos a modo de lista a tener encuenta en nuestros desplazamientos en automóvil:

  • Usar adecuadamente las marchas sin llevar demasiado o demasiado poco revolucionado el coche. Lo ideal es ir entre 2.000 y 2.500 rpm en los motores de gasolina y entre 1.500 y 2.000 rpm en los motores diésel.
  • Anticiparse y frenar con el motor, reduciendo marchas.
  • Mantener velocidades constantes al ir de viaje.
  • No ir demasiado deprisa: evitas riesgo de accidentes y multas, consumes menos combustible (a partir de unos 120km/h los consumos crecen exponencialmente)
  • Neumáticos con la presión adecuada y no desgastados más allá de lo recomendado por el fabricante.
  • Realizar los mantenimientos periódicos de cambio de aceite, filtros, etc.
  • Mantener una temperatura interior no demasiado elevada en invierno (lo justo para no pasar frío estando abrigados). En verano es conveniente refrigerar sin abrir las ventanas.
  • No cargar el coche más de lo necesario.
  • Apagar el motor si vas a estar parado más de dos minutos.
 
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