¿Por qué, en el fondo, seguimos necesitando que los niños nos obedezcan?

, , 20 Comments

????????????????????????

Muchos/as de nosotros queremos relacionarnos más amorosa, pacífica y respetuosamente con nuestros hijos y niños en general. Muchas/os hemos dejado de amenazar, gritar, castigar y premiar o tenemos la intención de dejar de hacerlo. No obstante, en el fondo seguimos queriendo cambiar o modificar el comportamiento de los niños. Queremos ser respetuosos con ellos pero hay algo dentro de nosotros que no nos deja aceptarles tal y como realmente son. Siguen habiendo partes y comportamientos de ellos que queremos cambiar.

Me explico, en nombre de la Crianza Consciente, Con Apego, Natural o Respetuosa, les hablamos más dulcemente, intentamos validar sus emociones y sentimientos, intentamos mejorar la conexión emocional con ellos e incluso llegamos a ser capaces de nombrar nuestras necesidades y nuestro mal estar… Sin embargo, seguimos diciendo y pensando: “Pero es que no me funciona, yo ya no le grito ni le amenazo y le doy tiempo y le hablo amorosamente y también le valido pero sigue sin querer ducharse o seguimos teniendo problemas a la hora de vestirse y salir o no quiere recoger…”. Ese “no me funcióna” es la clave.

La verdad es que simplemente hemos cambiado un comportamiento por otro (una crianza más convencional por una de más consciente) pero nuestra intencionalidad parece ser la misma: que obedezca, que sea complaciente, que haga caso… En definitiva, que acabe haciendo o dejando de hacer lo que nosotros queremos.

Ese es el paradigma que necesitamos cambiar, en mi opinión… No se trata de utilizar “estrategias” más respetuosas para seguir queriendo obediencia. No se trata de cambiar los gritos por validar o los castigos por nombrar. No se trata de que sean como nosotros queremos que sean. Ni de que de una manera más respetuosa nos sigan haciendo caso. Si esa es nuestra intención, seguimos queriendo manipularles y moldearles pero de una manera menos agresiva y más sutil… Mientras tengamos esa intención en mente, nuestra energía también lo manifestará y como resultado el mensaje que enviaremos encubierto será el de: “hay algo en ti que no marcha bien y como yo no lo puedo aceptar ni lo sé gestionar necesito y quiero modificártelo…”

¿Por qué pensamos que el problema está en ellos y no en la forma en que los tratamos? Cuando no pueden hacer lo que les pedimos el problema quizás no esté en ellos sino en QUÉ les estamos pidiendo realmente o el CÓMO se lo estamos pidiendo: desde el enfado y la crítica en vez de desde nuestra necesidad. Ya hablé anteriormente de la importancia de la conexión emocional con nuestros hijos y niños en general y la necesidad de poder nombrar nuestras propias necesidades y emociones.

Vamos a dar un paso más allá, a ampliar aún más nuestra mirada. Validar, conectar, nombrar, revisar nuestras propias infancias… nos van a ayudar a ACEPTAR mejor a cada uno de nuestros hijos y les va a ayudar a ellos a ver que NO hay nada de MALO en su comportamiento sino simplemente un mal estar o una desconexión. Sin mal estar y sin desconexión habría armonía.

Nuestro objetivo debería estar en mantener PAZ y ARMONIA en el entorno, en nosotros y en ellos.  Y si aceptamos este hecho tal y como es, es más llevadero para ambos: adultos y niños. Lo mágico de la cuestión es que en muchas ocasiones,  hay niños que al verse y sentirse aceptados de verdad, aun sin poder controlar sus emociones o reacciones, ser tenidos en cuenta, amados por quienes ya son y no por quienes nos gustaría que fuesen… empiezan a conectar más con nosotros y nuestras necesidades e incluso cooperan más y empiezan a poder gestionar mejor sus emociones fuertes de frustración y enfado como efecto secundario del trato amoroso y respetuoso que reciben.

Para poder tratarles así tenemos que estar muy conectados con nosotros mismos primero. Cuanta más conexión hay entre padres e hijos más cooperación. Pero no es nuestro objetivo principal sino simplemente el efecto secundario. Cuando nos relacionamos desde el amor todo empieza a cambiar mágicamente. No hay nada en este mundo que me produzca mayor satisfacción que ver que estoy pudiendo ser la madre que cada uno de mis 3 hijos necesita que sea. Y cuando no es así, me paro, me observo, me disculpo, me acepto y volvo a conectarme.

Lo que aquí quiero y necesito rescatar y recalcar es que no por ser más conscientes como adultos y más respetuosos con nuestros hijos van a ser cómo nosotros queremos y necesitamos que sean. Ellos ya son perfectos siendo como son y lo que muchos adultos necesitamos son herramientas para poder aceptarles tal y como ya son.

Muchas veces nos cuesta respetar a otro ser ya que nosotros no fuimos respetados siendo niños. Y dichas herramientas también ayudan a nuestros hijos a poder seguir siendo como son sin la necesidad de ser juzgados ni criticados.

Validar, conectar, nombrar y revisar nuestra infancia no va a cambiar a ninguno de nuestros hijos, pero sí podemos cambiar la forma en que los vemos y la forma en que reaccionamos a sus comportamientos. Ellos se sentirán libres para poder seguir siendo como son y nosotros podremos y sabremos entenderlos y aceptarlos tal como son. Querer cambiar a alguien o su comportamiento no es relacionarnos desde el amor. Hacer sentir mejor a alguien puede provocar paz interior y bien estar (tanto a quien lo da como a quien lo recibe) y dicho bien estar, puede provocar un cambio de actitud, como efecto secundario, pero no debería ser nuestro objetivo.

Gracias por estar aquí de nuevo y os invito a que nuestra próxima interacción con un niño sea desde este otro lugar y cambiando la mirada. No olvidemos que ellos nos necesitan poder llevar a ser quienes han venido a ser.

Yvonne Laborda
yvonne logo

Madre de dos niñas y un niño. Terapeuta Gestáltica. Actualmente lleva más de 15 años estudiando e investigando sobre el comportamiento humano: La influencia de nuestra infancia y el por qué somos como somos y actuamos como actuamos… Escribe e imparte talleres y charlas sobre aprendizaje autónomo, crianza con conciencia y crecimiento personal.

Educa a sus 3 hijos sin escuela y defiende el aprendizaje autónomo (UNSCHOOLING). Tiene un blog: “Aprendiendo todos de todo” que sirve de referente a las familias interesadas en estos temas. También tiene una web profesional: “yvonnelaborda.com” en donde ofrece sus servicios como terapeuta familiar, personal, de pareja, infantil… Ejerció de profesora durante 15 años antes de ser madre.

OTROS ARTÍCULOS de Yvonne Laborda en El Blog Alternativo

ENTREVISTA A YVONNE

Imagen de previsualización de YouTube

 

 

 
Publicidad
 

20 Comentarios

  1. 1 - Laura

    14 abril 2015 00:27

    Es algo en lo que no había reparado, y estoy de acuerdo. Agradezco este artículo, aunque me resultaría muy útil recibir ciertas pautas sobre cómo llevarlo a cabo, como en el caso del ejemplo de la ducha que has dado. Hay una realidad, y es que si mi hijo necesita dormir x cantidad de horas, lo normal es que se duche con tiempo suficiente para después cenar e irse a la cama. Qué forma hay de que acabe haciéndolo por decisión propia?
    Por otro lado, no sé dónde está el límite entre aceptarlos tal cual son, y esa “guía” que necesitan cuando son pequeños para sentirse también protegidos.
    Espero puedas responderme, muchas gracias!
    Responder
    • Yvonne Laborda

      19 abril 2015 10:05

      Laura, para que alguien quiera ducharse necesita ver lo positivo en ello: me siento mejor y limpio, estoy sucio y me molesta, mamá necesita que me duche y me da la libertad de hacerlo cuando yo pueda y esté listo…

      Forzar, no nos va a ayudar a crear un habito más bien crea resistencia a dicho habito. ¿Cada cuando necesitas TU que tu hijo se duche? ¿Realmente hace falta que se duche cada día? ¿No puede él escoger cuando prefiere ducharse: por la mañana, tarde, noche, el fin de semana? Si le das libertad un par de semanas o un mes y le propones que sea él quien escoja el día y el momento quizás con esa libertad te pueda sorprender y se duche cuando menos te lo esperes. Dile algo así: “Esta semana no quiero forzarte a ducharte y quiero que nuestra relación mejore, es más importe para mi cómo te sientes que si te duchas o no, no obstante creo que sería bueno lavarte de vez en cuando. Te permito que elijas tu cuando quieres ducharte estos próximos días”… Cómo resuenas con esto? Podrías? No pienses que si haces eso no va a ducharse… eso es un juicio y TU nunca, creo, le has hablado así ni le has dado esa libertad de elección por tanto no podemos saber su reacción…

      Un abrazo.

      Responder
      • Laura

        4 junio 2015 06:52

        Ivonne! No había visto la respuesta, me encanta la idea! Lo pondré en práctica hoy mismo. Su papá y yo estamos separados, y aunque nos respetamos mucho, mi forma -y mi dedicación a mejorarla- de educar le parece “exagerada”, por lo que desde luego tengo claro que no compartirá este tipo de cosas. Sin preguntártelo directamente, podría afirmar que si el nene vive conmigo, y de quien más influencia tiene, es de mí, lo que haga el padre, no supondrá un problema…

        Muchísimas gracias, quería intentarlo pero no sabía cómo.

        Besos!

        Responder
          • Laura

            7 junio 2015 20:36

            Ya empezamos! El nene al principio se asombró, y luego se entusiasmó muchísimo, se siente mayor y feliz de que deposite en él la confianza de verlo capaz de tomar sus propias decisiones. Llevamos muy pocos días y me ha sorprendido, incluso en otros aspectos, no sólo con la ducha.
            De verdad que agradezco tanto tanto haberme cruzado con este post, contigo, y con tus consejos. Mil gracias!!!
  2. 2 - Isabel

    14 abril 2015 03:02

    Hola yvonne. Gracias por compartir tu experiencia y deducciones. Yo intentó seguir tu manera de hacer y ser respetuosa con mi hija… Estoy aprendiendo. Pero hoy justamente he tenido un dilema. Mi hija ha invitado a casa a una smiguita a casa a jugar. Su mama ha dicho que sí podía venir. Pero jugando a la salida del cole ha habido una pelea entre un niño (“normalmente” un niño problemático y peleón..) y mi hija y su amiga. Cuando la mama de nuestra invitada ha entrado en el problema de ellos, justo estaban intentando pegar al niño las dos niñas… Así, la mama de la niña invitada a casa le ha dicho que ya no la dejaba ir. Las dos niñas se han puesto a llorar y a intentar enmendar lo que habían hecho, es decir, pedirle perdón El Niño con tal de que la madre se desdijera y les dejará estar juntas esa tarde. A mi no me ha gustado nada la reacción de la madre. Para mi ha sido muy agresiva y poco considerada pero ella decía a ver en que modo le enseñaba a su hija que eso no era una solución… Me gustaría saber tu opinión… Muchas gracias
    Responder
  3. 3 - Sara

    24 abril 2015 16:05

    Hola Yvonne, soy una chica de 25 años, no tengo hijos y por ahora no tengo pensamiento de tenerlos (estoy estudiando), pero me ha encantado esta entrada, incluso me ha emocionado, llevo toda mi vida apoyando ese tipo de trato entre padres e hijos, se que no son muchos años y por mi edad siempre he escuchado los “tú no entiendes, eres demasiado joven”. Me ilusiona ver que haya madres como tú, tus hijos deben ser muy afortunados, gracias por el escrito :).
    Responder
    • yvonne

      24 abril 2015 23:19

      Sara, me alegra mucho que hayas leído mi articulo y que comentes. Es un placer poder ver como una joven mujer se interesa por estos temas… Algún día quizás seas mamá o seguro que hay niños en tu vida de un modo u otro… todos nos relacionamos con algún niño…
      Te mando un abrazo y te invito a que leas mis otros artículos… Un beso, bonita.
      Responder
  4. 4 - juanka| medicina y ciencia

    4 junio 2015 02:26

    Necesitamos que los niños nos obedezcan porque nosotros somos los que formamos a nuestros hijos, es algo muy innato en todos los padres y me atreveria a decir que es una costumbre en general del reino animall. Así como los humanos, esto lo podemos ver con los leones o cualquier otro ser mamifero.
    Responder
    • Yvonne Laborda

      7 junio 2015 01:09

      Juanka, en mi opinión no se trata de que nos obedezcan sino de que nosotros hagamos de modelo para que los niños puedan ir aprendiendo las normas y los principios de esta sociedad. Los niños no hacen lo que les decimos sino lo que nos ven hacer. En el reino animal, como tu bien comentas, no es que los cachorros obedezcan a sus madres o padres… les siguen, observan, miran, copian… y van aprendiendo. Nadie les dice qué tienen que hacer ni cómo, simplemente lo ven y se transmite de generación en generación… En el reino animal no hay amenazas, castigos, premios ni gritos para que sus cachorros obedezcan. Si queremos educar o formar, como has utilizado tu la palabra, tenemos que ser el mejor ejemplo posible… Querer que alguien nos obedezca es ejercer poder sobre esa persona y eso se aprende de generación en generación también y así estamos y vamos… Supongo que tu tuviste que obedecer a tus padres y por esto crees que los niños deben obedecer…
      Un saludo.
      Responder
  5. 6 - Lesdy

    10 septiembre 2015 17:00

    Yo lo q quiero pedirte es un consejo como hago para contarme ante mi hijo me reniego muy rápido y pierdo el control y le grito mucho a mi hijo y cuando me pasa mi cólera me duele en el alma yo no quiero hacer eso pero me descontrolo rápido q hago
    Responder
    • Yvonne Laborda

      11 septiembre 2015 21:11

      Lesdy, lo que yo te puedo recomendar es hacer un proceso de indagación personal, tipo terapia, tu propia Biografía Emocional Humana… Tienes que comprender de dónde te vienen esas reacciones emocionales automáticas y trabajarlas… Yo soy terapeuta y estoy trabajando online con varias mamas en situaciones parecidas a la tuya… Puedes visitar mi página web… Un abrazo.
      Responder
  6. 7 - Ariadna

    26 noviembre 2015 00:55

    Hola Yvonne,
    Me ha encantado leer tus artículos sobre crianza. Con mi hijo mayor de 7 años tengo bastantes problemas de comportamiento, hace tiempo que tengo esa sensación de que no estamos conectados y empecé a reflexionar sobre ello, sobre mi comportamiento y sobre lo que ha pasado entre los dos, y también hace tiempo que intento tener más en cuenta sus demandas, intento estar con él verdaderamente, y realmente ha mejorado nuestra conexión y su comportamiento pero hay aún dos caballos de batalla que no hay manera.
    El primero es el de las mañanas, no quiere vestirse porque prefiere jugar, no hace caso, no quiero pero al final termino enfadándome porque con 20 minutos no tiene suficiente para vestirse. Luego no desayuna porque también se distrae (ahora le pongo una mini rebanadita para que le de más tiempo a comérsela), no hace caso para peinarse, etc. Cada día intento tomármelo con calma pero casi todas las mañanas termino enfadándome porque 40 minutos en total para él no son suficientes para vestirse, desayunar y peinarse, y tenemos que salir a las 8h de casa, con lo que tampoco quiero hacerle madrugar mucho más.

    El segundo caballo de batalla es la comida. No quiere comer verdura: aunque en el colegio la come, en casa, no hay forma. Se muestra desafiante, prefiere irse a la cama antes que comer si tiene verdura, se enfada mucho. Yo intento suavizar la situación y le digo que coma sólo un poco, le explico para qué son importantes las verduras, que tiene que ir probándolas (p.ej. un plato de pasta con algunos minitrocitos de verdura, que no es plato de verdura, vaya). Pero cada vez que entra algún trocito de verdura en su plato, hay batalla. Yo creo que es importante que el niño y todos comamos verdura, por salud. Yo como mucha verdura, él ve que yo siempre tomo mucha más cantidad, igual que su hermano.

    Responder
  7. 8 - Yvonne Laborda

    27 noviembre 2015 09:58

    Hola Ariadna,

    Encantada de conocerte. Primero que todo quería comentarte que respetar el ritmo de los niños sería vital y de gran importancia para que ellos poco a poco pudieran ir conectando con sus verdaderas necesidades y ritmos y pulsos vitales para llegar a ser quienes han venido a ser. En la sociedad en la que vivimos es muy difícil que los niños duerman y se despiertan cuando su cuerpo se lo pide o que coman con hambre o que no tuvieran que esperar cuando sí tiene hambre…

    Dicho esto comentarte que 20 minutos para un niño no son lo mismo que para un adulto. Los niños tienen ritmos muy distintos a los nuestros y ellos son los que SIEMPRE deben adaptarse a nosotros. Ellos no escogen ir al cole ni el horario del cole. El quizás necesite jugar un poco en pijama antes de poder desayunar. Hay muchos niños que no pueden comer hasta que su cuerpo no se ha “movido” un poco. ¿Y si come de camino al cole en el coche, el bus o incluso andando?. Cuando me comentas que “no hace caso” para peinarse o comer” yo me pregunto: ¿Quien no hace caso a quien?… je je je. El parece que te está diciendo que no tiene hambre pero tu insistes, verdad? El también siente que “no le haces caso”. Para él peinarse no es importante, lo es para ti, verdad? ¿Te preocupa lo que pensará la gente si no se peina? ¿Qué es más importante la relación con nuestros hijos y que se sientan respetados o las opiniones de los demás? Si 40 minutos no son suficientes para él, entonces dale más tiempo. Quizás a él no le importe madrugar más si sus ritmos son respetados y le da tiempo para jugar. ¿A quién le cuesta más madrugar a ti o a él? Sobre la verdura… quizás está utilizando la verdura para ser visto y poder reafirmarse en “algo”. Me explico, sabe que la verdura es importante para ti, verdad? Los minerales y las vitaminas que hay en la verdura también se encuentran en las frutas. E incluso son mejores ya que no han sido cocinadas. Si realmente te preocupa que coma minerales y vitaminas le puedes ofrecer todo tipo de frutas y verduras cada día en un plato o taper y que él escoja lo que más le guste y si un día no come, no pasa absolutamente nada. Necesita poder elegir y sentir que tiene voz y poder de decisión…
    Un abrazo, bonita.

    Responder

Responder

(*) Obligario, Tu correo electrónico no será publicado