Los colores que no ven los ojos

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Field of Flowers with Blue Sky, Macro View

¿Cómo describir un color a una persona ciega?

No lo ven con los ojos aunque de alguna manera mucho más sutil los perciben, los sienten. Asociar los colores a sensaciones, a olores, a sabores, a tactos puede ser toda una aventura por descubrir.

En la novela Averno de Ana Sabater la protagonista Daniella le muestra a su amante Jade, un invidente de nacimiento, cómo son los colores que él no puede percibir por el sentido de la vista. Porque cuando ese sentido no está puede ser un mundo de sensaciones describir cada color asociado al resto de los sentidos.

Un vidente abre los ojos y puede diferenciar fácilmente cuál es el color azul, incluso matizarlo diferenciándolo de sus distintos tonos en azul celeste, marino, turquesa o un largo etcétera dependiendo de la sutileza personal. El cromatismo forma parte de tu día a día, te anima, te alimenta, te hace sentir distinto acorde a cada color.

Pero, ¿Y si no pudieras verlo con los ojos? ¿Y si tuvieras que asociar los colores a sensaciones, a percepciones con otros sentidos?

Abusamos de nuestro sentido de la vista, y en demasiadas ocasiones nos dejamos en exceso influenciar por él. No probaríamos una comida por maravilloso que fuera su sabor si su aspecto fuera del todo desagradable y la caracterizara un horrible color indefinido, incluso aunque oliera bien. Pero los invidentes sí la degustarían porque para ellos los colores son percepciones distintas, las asocian a otro sentido, las sienten energéticamente, las viven de otra forma.

Jugar a un juego en el que hay que taparse los ojos y alguien te muestra de qué color es sin verlo. Así se enseña a los niños invidentes en las escuelas. No todo lo intenso se percibe con los ojos. Hay un mundo por descubrir en forma de otros sentidos que también pueden aportarnos información detallada.

Asociar cada matiz a una cosa. Identificar lo que significan las tonalidades en forma de una vibración, aquello que se realiza con la cromoterapia curativa: el rojo pasional, el azul calmante, el rosa relajante, el naranja energizante. Describirle a esa persona lo que el color puede significar para ella y explicarle cómo le pueden hacer sentir esas tonalidades. Un amarillo intenso y un naranja brillante puede dar la fuerza necesaria para comenzar alegre un día, y un gris puede resultar triste y aburrido. Añadir en el juego que las mezclas de colores crean una nueva tonalidad. Con ello aportas datos enriquecedores a su imaginado mundo visual.

Los ciegos abusan de su sentido del tacto igual que nosotros lo hacemos de la vista, por ello no hay que dejarles únicamente que lo descubran por ese sentido sino que hay otros muchos sentidos que a ellos les van a aportar una maravillosa descripción cromática.

Morder con intensidad una maravillosa fresa roja intensa, o acariciar la hierba mojada color verde brillante, respirar el aroma dulce y embriagador de esa flor rosada y dejar que los amarillos rayos de sol inunden nuestro cuerpo una vibrante mañana de primavera no se puede describir con palabras, y cualquier persona ciega o no puede disfrutar de ello. Eso son los colores que todos podemos percibir. Una energía más allá de lo que ven nuestros ojos.

Fragmento de la novela Averno de la escritora Ana Sabater.

-Por favor cuéntame de nuevo cómo es el color del mar.

-Lo has escuchado más cerca cuando sube la marea, más lejano cuando baja; en ocasiones es azul claro, entonces es suave, apenas se oye, su ir y venir es un murmullo sonoro que nos mece cuando lo oímos desde la ventana, sus olas no tienen demasiada fuerza, no te arrastran con bravura, puedes tocar su superficie y regodearte en ella porque está calmada. Otras veces sin embargo se tiñe de un color verde oscuro, es cuando el sonido que pronuncia te da miedo, suena a choque de aguas enfadadas, puede que sea el viento el que le moleste demasiado y él se enfurezca, su ir y venir es brusco y le temes, su fuerza es inaudita, muestra todo su poder en cada colisión. Sus colores son los matices que muestra con el ímpetu de las olas que llegan a la orilla de la playa, con los sonidos que oyes que silba, puede amarte, acariciarte como una amante tierna en un balanceo tierno y cariñoso, o puede zarandearte y tragarte hacia sus mismísimas entrañas con la fuerza de sus furiosas corrientes. Su esencia penetra por las fosas nasales y te embriaga, no te permite olvidarlo nunca, se mete dentro de ti, y aunque estés a miles de kilómetros de distancia, si lo has sentido aunque fuera una única vez en tu vida, puedes cerrar los ojos y volver a recordarlo. Tocar su superficie es como posar la mano en lo eternamente cambiante, en lo siempre inmutable, en el movimiento ondulante puro, que viene, que va, que llega, que se marcha, nos trae, nos devuelve, nos azota, nos acaricia, nos quiere, desea hacernos suyos. (…)

Porque todos lo hemos sentido y nadie puede verlo más allá de sus efectos ¿De qué color es el viento?

Ana Sabater

Ana Sabater es madre y escritora. Ha trabajado en distintos medios de comunicación y ha publicado TRES NOVELAS. Ada, Averno y Kronos.

libros

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Una Respuesta

  1. 1 - juanka

    26 mayo 2015 23:05

    Existen algunos tratamientos efctivos para las enfermedades de los ojos, así tenemos a la cromoterapia que es un método de tratamiento que utiliza un espectro visible (colores) de radiación electromagnética. Ante el mal de la vista, es bueno tener en cuenta los consejos de salud
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