“Si yo fuese Ministra de Educación, cambiaría todo esto”. Entrevista a la experta Mireia Long sobre la revolución educativa del siglo XXI

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Mucho se dice sobre que la educación debe cambiar y que es la base del futuro, pero las continuas reformas solo modifican la superficie del Sistema y pocos de atreven a abordar el tema desde la raíz: una escuela heredera de la sociedad del XIX que no puede ofrecer lo que necesita el mundo del XXI.

Los debates televisivos sobre la educación suelen ser de nivel muy bajo y convencional y nunca explican los nuevos modelos educativos, ni las alternativas existentes. Por eso hemos apostado por entrevistar en profundidad a una de las mayores expertas en nueva educación del mundo latino, Mireia Long.

Sus respuestas, reflexiones y propuestas son tan completas y brillantes que os recomendamos leerlo con calma y mente abierta. Por eso, se puede DESCARGAR ESTA ENTREVISTA EN PDF.

Bienvenidos a la educación del futuro:

1. Si un extraterrestre entrase en una escuela convencional del siglo XXI, ¿qué vería? ¿Qué pensaría?

Imaginemos que desde una base escondida en Ganímedes nos observara una misión de alienígenas, sin que fuéramos conscientes de ello. Imaginemos eso mejor que que aterrizaran y mandaran un visitante a la escuela, porque entonces la impresión estaría preparada.

Sus técnicos, biólogos y xenólogos nos estudiarían como un ingeniero, un biólogo o un antropólogo terrestre estudiaría otra civilización. Habría cosas que seguro destacarían: una especie con un potencial extraordinario, capacidad de innovación y creación que había conseguido vivir en todos los hábitats terrestres y estaba dando un gran salto tecnológico que lo llevaría, en breve, a las estrellas. Pero habría también impresiones negativas: un gran impacto en el ecosistema y la división de la especie en grupúsculos enfrentados por razones ideológicas y de territorialidad, con una capacidad igualmente grande en destructividad.

Y por supuesto, observarían a nuestros cachorros y la manera en las que los cuidamos y educamos. Las diferencias planetarias serían enormes y, aunque estemos dotados de una gran empatía y conexión con las indefensas crías, su valor no en todos los lugares estaría protegida.

Pero, centrándonos en tu pregunta. ¿Cómo educa esta especie tan evolucionada a sus cachorros? Lo habitual, comentarían, es separarlos de sus familias la mayor parte de su tiempo de vigilia para, agrupados por edades, introducirlos en instituciones donde, un adulto, enseña a los niños lo que se supone que van a necesitar en la vida. Habría, seguramente, dos aspectos que considerarían incomprensibles.

Primero, que para aprender encerráramos a los niños en lugares con escaso contacto con la Naturaleza y donde sus padres no acceden sin permiso expreso. Lo segundo llamativo seria que en las sociedades occidentales, fuertemente tecnológicas, el aprendizaje se realizaría sin apenas usarlas.

La ciencia se aprendería en un libro y los experimentos o el contacto con el medio sería mínimo. La red, la informática y los medios audiovisuales, casi omnipresentes fuera del colegio, en este apenas se usarían como soporte de aprendizaje.

Se rodearía las escuelas con rejas. Dentro, se fomentaría la obediencia, el silencio y se limitaría la libertad de movimientos. Todo bastante contrario a la naturaleza libre, explorativa y comunicadora del ser humano.

Y para terminar, destacarían que el modelo de enseñanza sería vertical, con un único adulto al cargo de más de una veintena de cachorros y que él y un libro serían la fuente de conocimiento más importante, pasando a evaluar a todos los alumnos de la misma manera, fundamentalmente escrita y memorística, enseñando a todos lo mismo sin importar sus intereses o vocación.

El objetivo de la educación sería, en su opinión, el domar la libertad humana, crear adultos intercambiables todos con las mismas características y conocimientos estándar, con escasa habilidad de debate y una limitada capacidad de pensamiento crítico y obedientes a la autoridad.

Lo más curioso, pensaría este xenólogo, es que tenemos medios para personalizar la enseñanza, tenemos acceso a infinitos conocimientos en los soportes tecnológicos y desde luego la sociedad humana parece ciega a sus necesidades reales, que son el educar seres capaces de resolver problemas, pensar creativamente y desarrollar un deseo y convencimiento de que la justicia y el equilibrio natural son objetivos vitales para su supervivencia como especie.

2. Si el mismo extraterrestre retrocediese al siglo XIX, ¿qué vería? ¿qué pensaría?

Si pudiera viajar al pasado nuestro extraterrestre vería que las escuelas no han cambiado apenas. La misma disposición de las mesas, el mismo sistema memorístico, contenidos casi calcados. La evolución ha sido mínima desde entonces.

3. ¿Por qué tenemos actualmente este sistema educativo y no otro? ¿Cuáles son sus consecuencias?

Los seres humanos han aprendido siempre, es algo natural en nosotros: curiosidad, superación, resolución de problemas y transmisión de conocimientos son las características más destacables de nuestra especie. Pero, ¿es que siempre hemos usado el mismo tipo de escuela?

La respuesta es que no. A lo largo de la historia el aprendizaje de los niños y jóvenes se ha realizado de muy diferentes maneras, adecuadas a las necesidades de esa sociedad y, también, sería absurdo negarlo, propuestas para que esa sociedad se perpetúe. Pero además de todo eso los modelos de enseñanza han sido un acicate que llevaba a las nuevas generaciones a superar lo anterior e innovar.

En la Prehistoria los seres humanos vivían en pequeños grupos con relaciones de parentesco y los niños eran enculturados por el grupo, aprendiendo directamente de otros individuos: sus padres, otros niños mayores y otros adultos del grupo. En algunos casos habría adultos que controlaran determinadas técnicas o conocieran historias mejor que otros y serían quienes las transmitirían. No había una persona fija elegida como maestro y no había un lugar concreto donde aprender. La enseñanza se estructuraba en torno a dos habilidades puramente humanas: la conversación y las habilidades manuales. La vida era lo que proporcionaban las enseñanzas y estaban muy vinculadas a ella.

Con el Neolítico llegó una mayor distribución del trabajo. Llegaron las ciudades, los sacerdotes especializados en el conocimiento y sobre todo, llegó la escritura. No todas las personas aprendían a escribir y esto seguramente si se hacía en algo que pudiera parecerse a nuestras escuelas, donde un maestro enseñaba una técnica o unos conocimientos a una élite.

En la Grecia Clásica conocemos otro modelo de enseñanza, el de los filósofos, que seguro que no es exclusivo del mundo clásico heleno, pero que podemos señalar como paradigmático. Los niños de las clases altas aprenderían en casa y cuando se acercaban a la edad adulta o ya en ella, elegían y eran elegidos por un maestro, un sabio, que les transmitía sus conocimientos de forma personal. En Roma si conocemos escuelas parecidas a las nuestras, en el sentido de que si se enviaba a los niños (y a las niñas a veces) con un maestro a aprender los necesarios conocimientos para el ejercicio de la ciudadanía, pero eran igualmente de libre elección y no estaban reguladas por las autoridades.

En la Edad Media los monasterios, los gremios y los mecenas fueron los que, de formas muy diferentes, proporcionaban educación, aunque esta fue siempre algo restringido a grupos pequeños. Los demás seguían aprendiendo de sus padres y otros adultos cercanos, pero solo lo que se limitaba a los rudimentos de religión y el trabajo que se realizara. La movilidad social era muy pequeña.

La llegada de la imprenta supuso una revolución que permitió que la palabra escrita fuera mucho más accesible, pero todavía limitada. El Renacimiento supuso un cambio de orientación en el sentido del saber, que recuperó la investigación y formuló las bases de conocimiento científico.

La mayoría de las personas que adquirían una alta cultura no lo hacían siguiendo un programa cerrado, único y validado por los Estados, sino buscando sus intereses y los maestros que mejor se adaptaban a ellos. Incluso en las Universidades, hasta hace aproximadamente un siglo, no se entraba con exámenes de ingreso ni estudios validados previos, ni se cumplía un temario inflexible.

Con la Ilustración y las revoluciones burguesas se tomó conciencia de lo importante que era que el pueblo dispusiera de elementos de juicio propio y eso se debía lograr con la extensión de la instrucción y la cultura. Y la escuela se presentó como una forma de lograr este ideal progresista. Un hecho de valor innegable. Pero llegó la Revolución Industrial y ese ideal se vio subsumido en otro tipo de intereses: formar obreros que se pudieran adaptar a lo que se esperaba de ellos en las fábricas. Y este objetivo influyó enormemente en el diseño de todas las escuelas estatales posteriores, y sigue estando muy presente en los colegios de hoy en día.

Fue Federico Guillermo de Prusia quien impuso un modelo educativo que todavía mantenemos basado en la homogeneidad de conocimientos, el control férreo del Estado sobre contenidos, titulaciones y permisos de enseñanza, y se buscó, ante todo, la formación de súbditos obedientes que estuvieran dispuestos a seguir un patrón fijo de conducta. El modelo de la escuela prusiana se extendió y, pese a las críticas de movimientos como el socialismo utópico, es lo que, al final, todos los países fueron asumiendo, sin ser conscientes, incluso en los momentos más progresistas, de que existía un curriculum oculto diseñado con un objetivo que no era la libertad, sino la uniformidad y la obediencia.

Como decía, la Industrialización fue lo que hizo históricamente necesaria la extensión de la formación básica, pues había que preparar a los futuros obreros para que cumplieran normas, horarios de trabajo extenuantes y las propias escuelas terminarían pareciéndose a fábricas. Un horario fijo señalado por sirenas, separación de los saberes o labores, homogeneización del alumnado y de los contenidos. Y llegó a parecer que no había otra manera posible de diseñar un colegio que ese. Y ahí seguimos, educando niños del siglo XXI con el mismo modelo que en el XIX.

Pero nuestra sociedad es completamente diferente. Cambia de manera rapidísima y los avances científicos, tecnológicos y culturales lo hacen también. Es indispensable que la escuela se adapte a los enormes cambios y asuma que las tecnologías de la información son hoy un vehículo que incluir de manera prioritaria.

Todos estos nuevos hábitos de comunicación deberían formar parte del saber y de la forma en la que se transmite el saber. Y, a la vez, no debería olvidar esas bases biológicas y evolutivas que ha tenido siempre el aprendizaje humano: la palabra y la acción directa, la experimentación, la vida. La Naturaleza, el tocar las cosas, hacerlas porque se desea aprender a hacerlas, la tierra, el cielo, las plantas, los ríos…todo eso sigue siendo básico para construir el aprendizaje significativo en los niños.

Pero nuestras escuelas no son así. Son edificios cerrados, con rejas, con aulas y pupitres, con libros de texto y exámenes escritos. Las nuevas tecnologías se asoman pero siempre como apoyo a lo que de verdad es “serio” y si hablamos ya del tocar, el sentir, el emocionarse y el estar en contacto con el entorno natural y humano, pues todavía sucede menos.

Patios de cemento. Sillas y mesas donde debe permanecer el niño sentado escuchando y sin interrumpir. Curriculum cerrado, aislamiento de la realidad vital, estructuras autoritarias y evaluación externa. Todo eso contribuye a que la escuela deje de estar conectada de verdad a las necesidades de los niños como pequeños seres humanos en formación y de la realidad de un mundo complejo y cambiante.

Las sucesivas reformas educativas vacías e inútiles y de las cuestiones de organización de contenidos y espacios que hacen que la escuela falle y siga fallando. Y que vaya a fallar mucho más si no realiza una trasformación profunda. La escuela que tenemos en España no es la única posible ni la mejor.

4. ¿Existe otra educación? ¿Cuáles y en qué se diferencian de la actual?

Por supuesto que existe otro modo de educar y de enseñar, lo que nosotras hemos unificado en el proyecto Pedagogía Blanca lo abarca y hay muchos otros maestros, escuelas y sistemas que han evolucionado.

La educación, resumiendo, es aquel proceso que permite al niño convertirse en un ser humano adulto libre, consciente de sí mismo, con autoestima, con capacidad, habilidades y conocimientos que le hagan poder desarrollar una vida plena como él desea que sea.

Para lograrlo hay que trabajar en dos líneas. La primera es la que se centra en los aspectos emocionales y psicológicos, respetando las necesidades reales del niño en cada momento de su desarrollo.  Esto implica conocer como es un ser humano en la niñez y que necesita naturalmente, transformando nuestra manera de tratarlo si fuera necesario. La palabra clave es respeto. Solo una persona que recibe lo que necesita y que es tratada con respeto, desarrollará todas sus capacidades, estará equilibrada, se sentirá feliz y fuere para cualquier reto. Dañar por omisión o por acto a un niño nunca está justificado, y además, no consigue ningún objetivo beneficioso.

Los niños necesitan contacto físico, estar acompañados de sus madres (y padres) en su primera infancia, no sufrir en la noche si tienen necesidad de estar con ellos, y necesitan afecto, comprensión y cariño. Cuando les negamos necesidades como el juego, la experimentación, la risa o el comunicarse les dañamos también. Castigar, insultar, burlarse, presionar a un niño que no está preparado para un cambio y, por supuesto, pegarles, es una forma de dañar sus emociones y su confianza en ellos mismos y el mundo.

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La otra cuestión es el aprendizaje y en esto también hay mucho que avanzar. No podemos seguir con un modelo obsoleto con pésimos resultados.

Desde el homeschooling, las escuelas alternativas y también desde colegios homologados ya se está apostando por el cambio. Un sistema que valore al niño en su individualidad, que sea flexible, que valore la creación de conocimiento, el trabajo cooperativo y la capacidad de hacerse preguntas es lo que ya es imprescindible. Trabajo por proyectos, incentivación del uso de internet, aprendizaje conversacional, grupos pequeños, valoración del proceso más que de los contenidos memorizados, es lo que proponemos. Y sobre todo, ante todo, trabajar la creatividad.

Cuando pensamos en las claves para el éxito: sea superar una crisis económica global, lograr ser realmente excelentes en aquello que decidamos emprender en la vida o sencillamente, realizar una tarea de forma que nos satisfaga a nosotros y a los demás, una palabra que viene a nuestra mente es esta: creatividad. Y hoy vamos a contaros las claves para fomentar la creatividad en vuestros hijos. Nuestro papel como educadores es dejar que la creatividad florezca.

La creatividad no es, o al menos no es solamente, cantar, bailar o dibujar con muchos colores o inventar historias fantasiosas. La creatividad es mucho más que eso. Es realmente lo que nos ha hecho humanos, pensar hasta dar con una solución que resuelva un dilema.

En ser creativo radica la capacidad para responder a los retos y problemas dando nuevas respuestas que nadie antes había dado, sea de forma absolutamente original, sea combinando aportaciones previas de manera sorprendentemente efectiva. No deberíamos matar la creatividad, pues realmente no sabemos a qué retos se enfrentarán los niños en el futuro.

Darwin era un genio creativo. Einstein. Heisenberg. Curie. Schrödinger y Bohr. Lo son las personas que descubren remedios para enfermedades, los que investigan hasta descubrir como nuestros genes nos describen, los que trazaron rutas comerciales y los que pensaron que era posible volar. También, por supuesto, artistas y conductores de hombres: es creativo Leonardo, pero también lo es Mandela.

Serán genios creativos los que descubran como podemos conseguir mantener una vida digna en un planeta que se nos queda pequeño, o como recuperar el daño ambiental, o como lanzarnos a vivir entre las estrellas, o conseguir una organización humana con más justicia y equidad. Para lograr eso necesitamos hombres y mujeres creativos.

Sin creatividad habríamos estado perdidos muchas veces en el pasado y lo estaremos en el futuro. La clave de la supervivencia como especie y del progreso personal está en la creatividad. Por esa razón es tan, tan importante ayudar a que nuestros hijos, los hombres y mujeres del futuro, no la pierdan, sino que aprendan a utilizarla y hasta a acrecentarla.

Y bien, la teoría hasta aquí. Pero, ¿qué es realmente la creatividad?, ¿cómo funciona?, ¿cómo se estimula?, y sobre todo ¿qué podemos hacer los padres y los maestros para fomentar la creatividad?

La creatividad debemos entenderla como la capacidad de dar soluciones o hacer nacer algo real que pueda ser llevado a la práctica. Por soluciones no me refiero únicamente, por supuesto, a la ciencia o la tecnología. Una nueva forma de organizar una empresa, un libro, una corriente pedagógica, una obra musical, un helado delicioso… todo eso es un acto de creación llevado a la práctica, motivado por la pasión.

5. En la España del 2015 casi todas familias optan por educar a sus hijos en guarderías tempranas (antes de los 2 años, incluso desde los 4 meses) y después en colegios, sean públicos o privados, desde los 3 años. ¿Es ese el único camino?

La infancia hoy en día se enfrenta a cambios profundos en su atención cuyas consecuencias no podemos imaginar ni prever ya que se trata de experiencias completamente nuevas en la historia de nuestra especie.

La mayoría de los bebés y niños pequeños pasan la mayor parte de su día con cuidadores que no son sus madres o familiares directos, sino que son atendidos en instituciones educativas en grupos con unas ratios que no se asemejan a las normales en la especie. La separación de la madre se produce, en muchos casos, siendo aún lactantes, algo realmente diferente a cualquier comportamiento mamífero, indicándose además como necesario para el desarrollo del niño por ciertas corrientes psicológicas. A lo largo de la infancia los niños pasarán tanto o más tiempo en centros educativos que en compañía de sus familias. La contrapartida es que existen mecanismos de protección a la infancia y sus derechos y los niños sufrirán menos abusos y explotación que jamás en la historia, disponiendo además de entornos en los que su cuidado y su aprendizaje es importante aunque sea imperfecto.

La increíble resiliencia del ser humano, su capacidad de compensar lo malo con lo bueno, su aprendizaje y complejidad, posiblemente minimice las consecuencias a largo plazo de estas pautas tan extrañas pero cada vez más extendidas en el mundo occidental. Sin embargo, también podemos pensar que esto puede dejar huellas en el equilibrio físico, emocional y cognitivo. ¿Pueden compensar las mejoras de las sociedades occidentales ricas las carencias que, por otro lado, provocan? Yo creo que sin duda tenemos vidas buenas, no sería inteligente pensar en un pasado idílico, porque la realidad es que el hambre, la enfermedad y la violencia eran casi cotidianas y basta analizar los índices de mortalidad infantil para entender que no querríamos volver atrás por mucha aldea amorosa que imaginemos. Pero ¿no sería más inteligente aún que las mejoras no tuviesen este precio y nos esforzáramos en combinar necesidades naturales con avances culturales?

No tiene ningún sentido real el pensar que a los niños pequeñitos les beneficia ser separados de sus figuras de apego y dificultar la lactancia. Es una mera necesidad social por un sistema laboral y de permisos de maternidad enemigo de los niños.

Entendido esto, posiblemente las vías son otras. Primero la ampliación de las bajas de maternidad hasta un mínimo de seis meses, y luego flexibilizarlas para que los niños puedan seguir siendo cuidados directamente por sus familias, si estas lo desean, ya que no hay mejor inversión para el futuro que darles a los bebés la mejor atención posible.

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Las guarderías no son la mejor opción de cuidado infantil, y no lo serán si no se adaptan a las necesidades de los niños, procurando un ambiente de juego y relaciones relajado y sobre todo si no bajan las ratios. Unos padres con trillizos ya se ven abrumados, pero desde luego es imposible plantearnos que un adulto pudiera hacerse cargo de ocho bebés. Cuando acuden a un centro de cuidado infantil la ratio no debería ser superior a tres niños por cuidadora y a esta necesidad real responden otras opciones como lo que se suele llamar en España madres de día, que cuidan en un ambiente hogareño a muy pocos niños, respondiendo mejor a sus necesidades reales de vínculo y atención.

 6. ¿Cuál es la actual situación del homeschooling, unschooling, escuelas libres y pedagogías alternativas hoy?

Primero creo que es pertinente aclarar que existen escuelas homologadas que ya están trabajando con pedagogías alternativas. En realidad, la normativa española permite muchas opciones dentro de la legalidad, pues los objetivos se pueden alcanzar de muchas formas diferentes que no sean las fichas, libros de texto y memorización. Sin embargo, las normas para los espacios dificultan enormemente la creación de escuelas, ya que es preciso una enorme inversión.

Además existen otro tipo de alternativas paralelas que están funcionando aunque no estén homologadas y esto provoque una gran inseguridad legal. En España, pese a que la Constitución reconoce el derecho de los padres a elegir la educación que quieren para sus hijos esta libertad es una mentira. Primero, sencillamente, porque no hay ninguna libertad. Lo máximo que puedes elegir es colegio religioso o laico y a partir de ahí, buscar cuales tienes cerca. Pero la inmensa mayoría siguen el mismo patrón. Puedes escoger colegio privado, concertado o público, dependiendo de tus ingresos, pero una vez dentro, y contando con que, si es público, te toque el que te gusta (algo que nadie te garantiza) tampoco puedes elegir ni al maestro, ni la metodología que viene impuesta. ¿Qué libertad es esa?

Pero es que además las leyes educativas indican que es obligatoria la escolarización de los seis a los dieciséis años y se interpreta, sin que la ley lo aclare específicamente, que se espera que sea unicamente en un centro homologado español si el niño reside aqui. Y la posibilidad de acceder a la escuela, en su modalidad no presencial, tampoco es libre: solo se permite acceder a ella a los que no residimos en España, a los que tenemos profesiones demostrablemente itinerantes o a los niños que ejercen una profesión de alta intensidad (como los actores de series) o los que realizan deporte de alta competición.

Una solución sencilla a la situación de las familias, viviendo con miedo o incluso emigrando para poder seguir educando en casa, sería sencillamente permitir especifiamente la escolarización en escuelas legales y homolgadas en otro país sin que eso se considere absentismo en niños residentes aqui, algo que de hecho no es incompatible con ninguna Ley pero que hay que explicar o especificar. Garantizamos el derecho a la educación, la titulación y el respeto por esta opción real y que no va a dejar de existir de miles de familias que atienden y educan a sus hijos con total responsabilidad. Repito que los países democráticos, en su inmensa mayoria, aceptan la educación en casa con diferentes modelos y estamos dando respuesta a un problema real de la ciudadanía que, aunque es minoritario, es real y causa sufrimiento.

Pese a ello miles de familias, y esto es una realidad a la que el Estado no puede seguir dando la espalda, no quieren esto y optan por otros métodos: escuelas alternativas y educación en casa. Las familias homeschoolers viven en la inseguridad jurídica de no estar cometiendo ningún delito pero si pueden ser denunciadas por absentismo escolar o verse obligadas a escolarizar en contra de sus deseos y opción pedagógica. Las personas que usan una escuela no homologada se encuentran en la misma situación.

Hay que señalar que educar en casa en la inmensa mayoría de los países de nuestro entorno occidental es una opción válida, reconocida y protegida, con diferencias sobre el modelo de regulación o control.  La experiencia nos dice que los niños educados en estos sistemas adquieren una formación tan buena o mejor que los escolarizados, e incluso, en las mejores universidades del planeta, se abren plazas especiales para ellos, pues se reconoce que suelen ser excelentes estudiantes con una especial capacidad para la autonomía y el pensamiento divergente.

En el caso español las familias que educan en casa, o mejor dicho, los niños, son discriminados en un punto adicional, pues, de no ser que ingresen en el instituto antes de los dieciséis, solo pueden optar a la titulación ESO con una penalización de dos años.

El profesor Carlos Cabo realizó una interesante tesis doctoral sobre el homeschooling español y sus conclusiones dejaron claro que no se puede considerar que educar en casa impida a los niños tener una buena formación y una socialización excelente y que, además, el perfil de los padres indica que sus razones son fundamentalmente pedagógicas y que no se encuadran en grupos extremistas de ningún tipo.

7.  ¿Y qué pasa con los problemas de permisividad, niños sin límites y tiranos? ¿Son esas las consecuencias de salirse de educación estándar?

5 ideas

Escoger un modelo educativo moderno, basado en el neuroaprendizaje y tratar a los niños como personas que merecen respeto como cualquier otra, nunca tendrá como consecuencia lógica el niño tirano al que tanto se teme.

Primero, pensemos en que el desarrollo psicológico y emocional en los primeros años de vida influye en la sana socialización y en la salud mental. Aplicar pedagogía negra, hacer daño, abandonar emocionalmente para conseguir un objetivo, daña a los niños. Si vamos a las cárceles seguro que encontraremos una inmensa mayoría de personas que han sufrido malos tratos en su infancia, no que fueron educadas con amor y límites correctos.

Otra cosa es que, en crianza, abandonemos el papel de los padres y educadores natural, que es formar al niño, enseñarle que las normas pueden ser necesarias si son justas y beneficiosas, que la voluntad o los deseos no pueden imponerse perjudicando a otros. Eso no tiene nada que ver con la educación respetuosa o la formación.

El problema de los niños tiranos o de los adolescentes violentos hay que entenderlo como lo que es, consecuencia de una crianza violenta o de la dejación de funciones. De todos modos, yo me pregunto si es que en vez de niños queremos robots, sumisos, que no molesten, que no tengan derecho a opinar, y que no reciban atención de los padres porque la sociedad, o ellos mismos, no quiere que los niños estén suficiente tiempo con sus familias. Tener un hijo, criar a un niño, es un regalo de la vida y una enorme responsabilidad, y necesitan tiempo, atención, acompañamiento y sentir que son realmente importantísimos para nosotros, no porque lo digamos, sino porque deseemos escucharlos y estar con ellos.

El lamentable que España no tome esta situación de una vez por todas como algo importante, y la resuelva de manera satisfactoria para todos, desarrollando un marco legal que permita la educación en casa con total seguridad. Es más, los modelos del homeschooling y de las escuelas alternativas tienen mucho que enseñar a la escuela tradicional, pues han sido los primeros en introducir y explorar las metodologías que hoy no yo, sino también expertos en Educación de nivel mundial, recomiendan. La libertad ejercida desde el respeto a los derechos de los niños nunca puede verse penalizada en un Estado realmente democrático, que debe respetar las opciones minoritarias responsables, y la educación con modelos no oficiales ha demostrado, aquí y en los países occidentales, sobradamente que lo es.

8. ¿Los niños educados “alternativamente” pueden vivir y “funcionar” normalmente en sociedad?

Por supuesto. La educación alternativa en realidad es un concepto muy vago. Si hablamos de nuevas pedagogías, la respuesta es rotunda, los niños educados con respeto y con métodos flexibles van a ser personas más libres, conscientes, preparadas y autónomas. Otra cosa es que no encajen en una vida gris, que no quieran ser peones de un tablero que no escogen o que sientan que tienen derecho a decir no cuando las normas o leyes son injustas.

En cuanto a su formación, basta mirar un poco a las revoluciones pedagógicas en marcha. Los propios Jesuitas, recientemente, se han atrevido a introducir en alguno de sus colegios modelos en los que ni deberes, ni asignaturas, ni memorización son el sistema, sino que trabajarán por proyectos, con más flexibilidad y con evaluaciones diferentes.

Y bueno, Finlandia, que ya está en las miradas de todos, con su escolarización tardía, ratios más bajas, trabajo cooperativo y autonomía del profesorado, se lanza ahora a desestimar las asignaturas y curriculum cerrado.

No sé qué estamos esperando, la verdad, para ponernos en marcha, de verdad, por una educación de calidad. Parece que en vez de querer invertir en el mayor activo de un país, sus niños, nuestros gobernantes nos quieren idiotas, acríticos y sumisos. Perdemos el tiempo de los niños haciéndoles copiar enunciados y memorizando datos, en vez de enseñarles a pensar y a discernir.

9. ¿Cómo educa y ha educado Mireia Long a su propio hijo?

En los temas de crianza me he basado siempre en la antropología como guía, y en la neurociencia, y por supuesto, en el amor con el continuum como referente. Lactancia a demanda hasta el destete natural, colecho, nada de castigos, conversaciones, tiempo, mucho tiempo. Hoy tengo la certeza de que criar con respeto no solo es lo que un niño merece, sino que da un magnífico resultado. Yo no temo a la adolescencia, ya la tengo en casa, y convivo con la persona más extraordinaria que conozco: un joven consciente, empático, cooperador, con objetivos personales claros, muy centrado en sus intereses, comprometido con sus ideas, capaz de poner límites a los demás y respetarlos en sus diferencias, con excelentes relaciones personales y autónomo.

En lo que se refiere a la educación formal, educo en casa desde hace muchos años, y mi hijo termina ahora el equivalente a cuarto de la ESO, estando matriculado en una escuela americana que le proveerá del título de High School al terminar (nuestro Bachillerato).

Los métodos que he usado han sido, y creo que en ello radica el éxito de cualquier formación, flexibles, muy flexibles, sin ideas preconcebidas. Observar al niño y descubrir sus pasiones, lo que le interesa, la manera en la que aprende mejor, es fundamental. Cuando era pequeño bastaba casi con seguir sus preguntas y dejarle ser partícipe de mi vida y de la vida social, leer mucho, ver películas interesantes, documentales, cocinar, visitar museos, acudir a eventos culturales.  Todo lo que un niño de los primeros años de primaria necesita saber lo aprende por propia curiosidad.

Más adelante introducimos algunos aspectos más formales, sobre todo con el método de proyectos que desde la Pedagogía Blanca recomendamos, pero con un curriculum muy personalizado, que, por ejemplo, nos permitía que fuera muy adelantado en algunas áreas y en otras se adaptara al nivel de su supuesto curso escolar.

A partir de los doce años comenzó a realizar cursos abiertos en inglés en plataformas como Coursera de Universidades inglesas y americanas, lo que le hacía mejorar su inglés de forma natural, aprendiendo a fondo temas que le apasionan: paleontología, biología, geología, mitología… combinándolos con una formación más académica en otros campos. Si un tema apasiona a un niño nada lo detiene, desea profundizar en él, lee y busca información.

Ahora mismo termina lo que equivale a Cuarto ESO y seguirá haciendo High School aunque se orienta a preparar los exámenes de acceso a la Universidad, por lo que ya trabajamos de forma más concreta los temas en los que ha decidido especializarse. En estas edades la educación de calidad puede lograrse sin una metodología obsoleta también, con muchos recursos de todo tipo.

10. Si pudieses retroceder 15 años, ¿cambiarías algo?

Estoy aquí y estoy satisfecha, muy orgullosa de mi camino. No creo que cambiase nada, quizá, si, el haberle evitado los primeros años de escolarización a mi hijo, que supusieron una mala experiencia. Ten en cuenta, que es un niño de altas capacidades, enormemente curioso y empático, que salió de la escuela feliz de que le ofreciera otro sistema, pues allí sentía que no era respetado como en casa y que se le consideraba lento y torpe. Pero fue nuestro proceso y los dos nos hemos reconciliado con él. Nos ha hecho ser más fuertes, no tener miedo de decir y hacer lo que creemos adecuado, más sabios y más libres.

11. ¿Quién es Mireia Long y por qué le apasiona el mundo de la educación?

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Licenciada en Historia y madre de un niño nacido en el año 2000. Desde que terminé mis estudios y di mis primeras clases me di cuenta de que este mundo debía cambiar desde la educación, para que las personas recuperásemos la confianza en nosotros mismos, disfrutáramos aprendiendo y pudiéramos relacionarnos sin violencia. Hoy soy conferenciante, escritora y divulgadora, además de co-creadora del método Pedagogía Blanca, que está revolucionando el panorama educativo en España y América.

Mis actividades profesionales en diferentes campos de la comunicación fueron aumentando mi bagaje práctico y de experiencia, y, por supuesto, nunca dejé de estudiar y aprender, profundizando en campos que fueron ampliando mi visión y dotándola de la profundidad, practicidad y refrendo científico.  Llegó un momento en el que mis ideas y mi vida logré que fueran coherentes y por eso, hoy, trabajo con familias, mujeres y educadores, en la expansión de modelos de aprendizaje y empoderamiento personal.

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He dado clases como profesora, he escrito libros y cientos de artículos de divulgación sobre educación y crianza que han ayudado a muchas familias, he trabajado como actriz, publicista, articulista y organizadora de eventos. He leído mucho y estudiado mucho sobre Historia, que es en lo que estoy Licenciada, sobre Antropología, Filosofía, Pedagogía, Ciencia del aprendizaje, Coaching y Psicología y sobre todo, he experimentado mucho y te puedo asegurar que he cambiado mi vida para que sea la vida que yo deseo y dedicarme a lo que más amo y los que más amo.

Soy mujer de palabras, por eso soy escritora. La palabra es mi modo de llegar a vosotros y podréis leerme en mis blogs y en otras páginas, pues procuro que siempre podáis estar a mi lado aprendiendo y creciendo juntos. También soy conferenciante y, tanto online como presencialmente, vais a poder hablar conmigo y escucharme contando mis secretos para una vida empoderada y una educación feliz.

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Educo en casa a un adolescente, mi hijo, que está terminando lo que habría sido una escolarización habitual y hoy puedo decir que sí, que respetar a los niños, sus emociones, sus intereses, sus pasiones y sus ritmos personales funciona y es una manera maravillosa de ayudar a que un ser humano llegue a poder ser quien quiera, realmente, ser y también él, cumplir sus objetivos vitales y sus sueños.

Todo esto lo reflejo en mi trabajo y mis proyectos, convencida de que mi misión en esta vida es la misión que yo he escogido y diseñado para mí. Y que tú  puedes hacerlo también.

12. Si fueses Ministra de Educación con libertad total, ¿qué medidas tomarías?

Mira, cuando hablo con maestros que se sienten abrumados por las dificultades en las que les pone el sistema, les pido que se centren en su pequeña parcela de realidad. Cada cambio en local es un paso en el cambio global y suelo añadir que si yo fuera ministra de Educación sus limitaciones y problemas se reducirían, pero que ahora, a pesar de las limitaciones, ya pueden hacer muchas cosas.

Sin embargo, como ministra de Educación, tengo claro lo que haría. Cualquier gobierno que realmente tenga como prioridad mejorar la vida de los niños y aumentar la calidad educativa lo primero y prioritario que haría sería considerar la Educación un punto que, más que programa e intenciones, reformas y palabrería, se demostraría con lo más importante: el presupuesto.

Y no es gastar por gastar. Cualquier innovación o mejora necesita personas comprometidas y llenas de amor por su trabajo, pero necesita también inversión. ¿Es que hay algo más importante para mejorar la competencia y el avance de un estado que la Educación? Yo creo que no.

Y es que es preciso invertir porque la primera medida indispensable es reducir radicalmente las ratios en las aulas. Y no me quedo en que sean 22 en vez de 25 alumnos, digo radicalmente. Como os contaba al principio los seres humanos no somos borregos (aunque algunos gobiernos lo intenten con tesón) sino seres con una larga infancia, capaces de cooperar, conectados al aprendizaje por la emoción y que necesitan personalización y vínculos reales para sentirse seguros y sacar provecho de todas esas horas que se dedican a su instrucción. No podemos dilapidar el tiempo de los niños y para que sus clases sean realmente efectivas sus maestros tienen que poder estar individualmente con cada uno de ellos.

Una de mis mejores amigas es profesora de secundaria en un Instituto. Cuando explico que las evaluaciones, más que por un examen memorístico, deberían ser realmente continuas, hablando con los estudiantes, sabiendo ya lo que saben, con un contacto personal directo, me cuenta que ella llega a tener 180 alumnos diferentes cada año.  ¿Qué personalización es posible en esas circunstancias si tiene problemas hasta para recordar sus nombres?

Así que lo primero, mejorar las ratios. En Infantil, en Primaria, en Secundaria, en Bachillerato. Cada niño merece tener la atención plena del educador, que lo conozca, que pueda adecuar a su estilo de aprendizaje y a sus intereses los contenidos. Nunca más de quince alumnos por clase y con eso empezaríamos a trabajar. Ya solo con ese cambio la experiencia de los niños, la competencia de los maestros y el nivel de satisfacción y efectividad aumentarían.

Por supuesto hay mucho más que hacer.

  • Olvidarnos de las estúpidas fichas.
  • Olvidarnos de los libros de texto como conductores del curso, usándolos, si acaso, como una fuente más de conocimiento disponible.
  • Olvidarnos de los deberes que abruman a los niños de tareas repetitivas porque en clase no han conseguido aprender lo que debían.
  • Olvidarnos de los exámenes memorísticos escritos que se olvidan a la mañana siguiente y no fijan el conocimiento.
  • Olvidarnos de las oposiciones infantiles o evaluaciones externas que solo añaden presiones a maestros, alumnos y padres, alejándolos del verdadero significado de la educación y su proceso.
  • Olvidarnos de las fichas, las notas, los castigos absurdos, la despersonalización, la competitividad y el estrés. Aprender es y debe ser un placer, si se hace bien lo es.

Con ratios mucho más bajas, inversión en espacios creativos, en formación del profesorado, con medios que hagan realmente accesibles las nuevas tecnologías, con internet y bibliotecas de aula realmente completas, con materiales, con laboratorios abiertos, el cambio sería real y total. Basta voluntad para que haya muchos menos niños por aula, las escuelas sean lugares amables y abiertos en vez de aulas muertas que parecen sacadas de una cárcel a veces, y sin usar libros de texto. Solo con dejar de comprar cada año miles y miles de libros de texto, imagina como podríamos incluir en cada aula, año tras año, nuevos recursos y materiales, ordenadores, sistemas para que puedan ver documentales y películas, mobiliario agradable que provoque ganas de aprender y de cooperar.

Sin deberes, por norma, pues en el tiempo escolar los niños ya tiene que poder aprender lo que necesitan y ser responsables sin cargarles de tareas repetitivas que solo sirven para acabar con sus infancias, aumentar las desigualdades y provocar tensiones en ellos y sus padres. Con tiempo libre los niños van a querer y poder hacer muchas cosas, ser dueños de su tiempo e investigar y hacerse expertos de verdad en lo que les interese. Hay que confiar en ellos. Hay que ayudarlos y guiarlos, pero no tratarlos como robots.

deberes
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Hay que permitir a los niños, especialmente a los más pequeños, jugar, mucho, mucho más. Pero no solo a los pequeños, en todas las edades el juego es la herramienta evolutiva más adecuada para aprender. Los niños aprenden jugando.

Necesitan mayor contacto con la realidad y con la Naturaleza. Necesitan poder moverse libremente y, por supuesto, elegir no hacer algo que no les interesa.  Necesitan hablar en clase, libremente, no tener miedo al error, ni a la autoridad que no se basa en el respeto mutuo. Trabajar por proyectos, en equipo de verdad, sin contenidos cerrados. Necesitan que se valore su individualidad, sus intereses, sus pasiones. Necesitan poder sentirse dueños de su proceso educativo, investigar a fondo, usar mucho más la experiencia, los laboratorios. Y necesitan mucho más tiempo libre para descubrir quiénes son.

 El Sistema educativo actual, con sus procesos, sus normas, sus evaluaciones, sus contenidos cerrados, no ha evolucionado a la vez que la sociedad y mucho menos se prepara para el futuro. No podemos seguir poniendo parches. Piensa que el fracaso escolar, la desmotivación, el acoso en las aulas, y la pérdida de confianza son resultados reales que alcanzan a un porcentaje altísimo del alumnado. Si hablásemos de cualquier empresa u organización humana tal índice de fracaso seria intolerable. Pero nadie escucha a los usuarios, cuando ellos tienen tanto que decir.

Y hay que ayudar a que los maestros sean los líderes de esos cambios. Ser maestro no es simplemente enseñar. Quizá sea la confusión más frecuente con la que nos topamos, pensar que un maestro es exclusivamente la persona que enseña conocimientos y los explica y evalúa. Y es que el aprendizaje no es una acumulación de conocimientos curriculares de manera acumulativa que sea evaluada de manera cuantitativa. El maestro trasciende esta definición tan parcial: el maestro es la persona que mantiene y aumenta el deseo de aprender del niño.

Si nos dejamos llevar por la idea de que vamos a conseguir que asimilen unos datos nos encontramos con que, el alumno que no lo logra, pierde la motivación y pierde la confianza en sus capacidades, creando indefensión aprendida, sensación de insuficiencia, y, a la larga, mayor desmotivación y fracaso.

Los espacios creativos educativos  tienen ese objetivo, ayudar al maestro a realizar con éxito esa función y por tanto deben provocar la acción, ser estimulantes, variados y emocionantes. Debe escucharse al niño, permitirle plantearse sus preguntas y buscar las respuestas, provocando su pasión. No basta con transmitir información para actuar como un maestro completo, hay que dejar al niño y estimularlo para que investigue, construya y actúe.

Al plantear al alumno una pregunta o un proyecto el maestro no debe proporcionar, de primeras, todas las respuestas  y esperar que el niño las asimile y reproduzca, sino que es necesario que impulse el deseo de investigación, de búsqueda de respuestas y aliente que se realicen nuevas preguntas. De ese modo no solo se garantiza que se aprendan aquellos conocimientos curriculares, sino que se construya el propio proceso de aprendizaje y el deseo de saber.  Nada mata más el deseo de saber que entregar un tema con contenido cerrado y considerar que el objetivo de aprendizaje es poder hacer un examen que controle lo que no se sabe y menos si el tema está planteado según marca y se escribe en el libro.

El verdadero trabajo de un maestro sería, sobre todo, el de hacer que el deseo de aprender brote en el niño y aumente. Para lograrlo no basta con explicar contenidos de forma que el niño pueda entenderlos y recordarlos, mucho menos si solo contamos con que la manera de considerar que el aprendizaje de ha producido es que sea capaz de plasmarlos en ejercicios, deberes o exámenes fundamentalmente escritos. Para que el deseo de aprender exista y se mantenga creciente hay que ser capaz de crear espacios y situaciones en las que se favorezca y se desarrolle ese deseo. Lo primero es creer que el niño tiene deseos naturales de aprender y no cortarlos ni controlarlos, sino dejarlos brotar y brillar.

Para conseguir eso los proyectos abiertos son mucho muy útiles y deben abrirse a un aula creativa donde la búsqueda de respuestas y la generación de conocimiento sea lo más plural e intelectualmente posible, recordando que el hacer, el compartir, el debatir y el enseñar a otros favorece un aprendizaje realmente significativo y duradero. Y ante todo, debe poner su centro en que es más importante el deseo de aprender que el deseo de acumular conocimiento de datos.

Además, el maestro debe conocer bien a sus alumnos para que los proyectos y propuestas que haga sepa que les interesan de verdad y los conozca, también, a nivel comunicativo y emocional, para poder darse cuenta si sus preguntas y planteamientos los han enganchado. De otro modo caeremos en el gran problema que se tiene cuando se plantea trabajar en proyectos, que realmente los niños los realizan mecánicamente, por lo que el deseo sigue muerto, cosa que, si nos enfrentamos a una clase marcada por la metodología tradicional, puede encontrar resistencias al principio.

Otra cuestión importante es que hay que enlentecer el proceso educativo. Ya bastante sobresaturados están los niños con información de fácil acceso como para poner plazos muy exigentes. El deseo de saber necesita maduración y reflexión, no prisas. La idea de la producción rápida debe abandonarse para que el niño pueda conocerse, investigar y analizar antes de cerrar una cuestión.

El maestro debe renunciar a su papel de controlador y transmisor de datos medibles y acompañar al niño, a cada niño, conociéndolo, poniéndose a su lado. No basta con enseñar para que los niños aprendan, sino olvidar la inmediatez de los resultados para tener claro que el objetivo es a largo plazo, que ellos sepan aprender y deseen aprender lo que les apasiona, guiándolos, ayudándoles a acceder al conocimiento.

El niño y adolescente realmente motivado se siente feliz de haber descubierto cosas por él mismo o con ayuda de su maestro, se vincula con él y se siente orgulloso de sus logros, lo que, a la larga, aumenta su motivación, compromiso, esfuerzo y confianza, que especialmente crecerá si detectamos y alentamos aquellos temas que le apasionan o conseguimos despertar su pasión por aquellos temas que, en principio, no le resultan especialmente atractivos. Si penalizamos sus errores y les damos malas puntuaciones, especialmente si se hacen públicas, lo que sucede ya desde Infantil, convertiremos a un niño lleno de pasión por aprender en un robot de superar exámenes si hay suerte, o en un adolescente que ha perdido la confianza en él mismo

Tenemos un problema serio en dos aspectos: el fomento del talento y la capacidad del alumnado para responder a problemas complejos o de índole práctica. Y eso, que es precisamente en lo que trabaja la Pedagogía Blanca, es posible revertirlo, con, primero, un descenso de las ratios, inversión, trabajo por proyectos e individual personalizado, libertad en la creación de centros alternativos más accesibles y aceptación del homeschooling.

A nivel más concreto algunas propuestas serian parte de este programa.

20 propuestas

1.- No usar libros de texto ni de fichas.

2.- Invitar al niño a“tirar del hilo”, desde temas que le apasionen irá descubriendo todo el conocimiento.

3.- Trabajar prioritariamente con la experiencia de la realidad.

4.- No hacer exámenes memorísticos, ni centrados en datos y escritos.

5.- Enseñar y evaluar teniendo en cuenta las Inteligencias Múltiples.

6.- No mandar deberes ni invadir el tiempo de ocio de vacaciones con tareas.

7.- Trabajar por proyectos y áreas de interés, no por programa cerrado.

8.- Fomentar el pensamiento crítico

9.- Educar emprendedores.

1o.- Alentar en el uso consciente de las nuevas tecnologías.

11.- Valorar el error como método de aprendizaje.

12.- No educar con castigos.

13.- Utilizar recursos audiovisuales pues aumentan la calidad del aprendizaje.

14.- Dejar que cada niño decida que libros desea leer.

15.- Respetar, de verdad, el ritmo de cada alumno y su manera de aprender.

16.- Trabajar la creatividad como base de todo proceso de aprendizaje.

17.- Permitir el juego adaptado a cada etapa.

18.- Transmitir amor a la ciencia y al método científico.

19.- Acompañar al niño a descubrir su pasión.

20.- No juzgar y aceptar que realmente lo que va a necesitar saber un alumno en el mundo del mañana no es algo que podamos saber seguro.

13. ¿Cómo es tu co-proyecto La Pedagogía Blanca y a quién se dirige?

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La Pedagogía Blanca es la culminación de un proceso de muchos años, vital y profesional. Nace hace tres años cuando mi socia y yo decidimos ofrecer a otros educadores y padres todos los conocimientos que nosotras mismas hubiéramos deseado poder obtener hacía años, cuando comenzamos nuestro camino.

La manera de hacerlo son cursos de formación especializada para colegios de forma presencial y para maestros, profesores y padres, habitualmente online, lo que les permite acceder a ellos desde cualquier lugar del mundo y en horarios totalmente flexibles.

El curso central es el la Formación en Pedagogía Blanca, nuestro sistema, que, más que una educación alternativa, tiene el objetivo de que todos los niños, de cualquier escuela, tengan acompañantes preparados, conscientes y empáticos en todo su desarrollo, y que les permitan ese gran regalo vital que es aprender con pasión y placer. Recuperar el que el conocimiento sea algo que se ama, de lo que se disfruta, y en lo que el esfuerzo y la responsabilidad nacen de una motivación intrínseca.

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Ofrecemos algo que creemos que otras pedagogías alternativas, ancladas en el pasado, han dejado de un lado: el que estamos en el siglo XXI y los niños quieren y necesitan una formación de este tiempo con los medios de este tiempo y que se base, más que en elucubraciones, en ciencia demostrada y real. Y lo hacemos aportando herramientas concretas y prácticas en un diseño estructurado para acompañar nosotras también a nuestros alumnos en su empoderamiento como educadores.

Abordamos una visión holística del niño, en los etológico, lo antropológico, lo biológico y lo psicológico, y todo unido en la pedagogía práctica. Para nosotras la comprensión del niño, en sus ritmos madurativos, sus características como individuo único y en sus necesidades biológicas y evolutivas es indispensable para construir cualquier proceso formativo.

Somos partidarias de usar abundantemente medios audiovisuales e internet, pues son los soportes más cercanos a la experiencia del niño y con los que su conocimiento tiene la oportunidad de hacerse más profundo. Y a la vez, apostamos por lo vivencial y experimental como elementos indispensables. Apoyamos la transformación física y emocional de los espacios educativos y el trabajo por proyectos, así como la personalización de los contenidos e itinerarios.

En este curso de Formación en Pedagogía Blanca colaboran con nosotras cuarenta profesionales que hemos seleccionado por su calidad, por su trayectoria y, por supuesto, por conocer a fondo sus planteamientos concordantes con los nuestros: psicólogos, pedagogos, profesores de diferentes áreas, ingenieros, filósofos, maestros, músicos, emprendedores, artistas y artesanos, todos incluyen clases en el curso.

Pero no es nuestra única propuesta. Este año hemos comenzado tres formaciones adicionales: un Máster en Diseño de Espacios Educativos Creativos y Comunicación respetuosa, un curso específico para Madres de Día y un taller sobre Homeschooling, además de seguir trabajando en colegios con cursos de formación para el profesorado.

14. ¿Qué deseas para los niños y padres del futuro?

Libertad. Libertad para elegir sus destinos, sabiendo que solo el conocimiento nos permite tomar elecciones realmente libres y conscientes.

Infancias felices, sin imposiciones que dañen la naturaleza del niño, sin deformaciones ni daños causados por adultos dañados.

Todo eso, estamos seguras, es un camino para que los niños del futuro puedan convertirse en adultos más fuertes, más libres, más comprometidos y más empáticos, pues lo que recibimos en la infancia es lo que podremos dar en el futuro.

MIREIA LONG
Mayo 2015

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