La sociedad que no deja que los niños sean niños

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Quiero dar voz a esos niños y niñas muy sensibles al ruido, a la gente, a las etiquetas de la ropa, a las costuras, a esos niños tan motrices y con una gran necesidad de movimiento, a esas niñas tímidas, a los que necesitan su tiempo para adaptarse a los cambios, a las que no les gusta el olor o la textura de algunos alimentos, a los que cambian de actividad con frecuencia, a los que empiezan 10 cosas a la vez, a los más creativos y menos intelectuales… A todos y cada uno de estos niños y niñas maravillosos y únicos seres van dedicadas las siguientes líneas, más bien se las dedico a los adultos responsables de dichos niños y niñas (padres, madres, maestros, abuelos, tíos, vecinos y profesionales…).

Es difícil entender, comprender y aceptar que un niño no quiera ponerse los calcetines que hemos escogido, que no quiera terminarse el plato, que no le apetezca dar un beso a la abuela, que no nos dé las gracias, que le moleste la luz intensa o el ruido, que no pare quieto… Hay niños muy sensibles a las costuras y les molesta mucho el roce que producen los calcetines en el zapato. Hay calcetines sin costuras que seguro les gustaría llevar. O también se los podemos poner al revés. Conozco un niño que siempre quería ponerse los calcetines del revés hasta que su madre le trajo un día unos sin costuras.

Es tremendamente inquietante para algunos adultos ver a un niño moverse de un lugar a otro corriendo, saltando, brincando… Solemos decirles: “anda bien, siéntate bien, come bien…” Cuando para ellos ya lo están haciendo “bien”. Ellos están cómodos haciendo las cosas a su modo y a su ritmo. Somos los adultos los que no podemos ni sabemos cómo gestionar la actividad y espontaneidad de nuestros hijos o alumnos. Y yo me pregunto: “¿Por qué será?” Será porque de niños a nosotros tampoco nos dejaron mover ni nos respetaron… Hacer que un niño tenga que reprimirse motrizmente es algo que en un futuro le saldrá de una forma desplazada: tienen reacciones desproporcionadas ante sucesos, actúan desde la reacción emocional automática gritando o pegando. También pueden llegar a ser personas psicológicamente inseguras y con una autoestima muy baja. Académicamente no pueden rendir bien ni concentrarse si su necesidad motriz no es satisfecha.

Las emociones reprimidas en la infancia no desaparecen como por arte de magia al no ser satisfechas o negadas. Se intensifican al ser actualizadas. Las emociones son para ser expresadas. La naturaleza así lo diseño. No sentimos para luego reprimir, sentimos para poder expresar y sacar… Una emoción “guardada” sale en forma de “explosión emocional” cada vez que un adolescente o un adulto conecta con algo que le recuerda “eso” que ya vivió en su infancia. Le es familiar.

Yo solía encenderme por dentro hace 15 o 20 años cada vez que alguien me criticaba, juzgaba o me cuestionaba. Conectaba con la niña que había sido y con el desamparo, falta de atención y mirada. Cuando no podía sostener una situación explotaba y no me podía responsabilizar de aquello que estaba sintiendo ya que no lo comprendía ni sabía por qué me sentía así. Luego con los años, después de mucha indagación personal, estudio y observación me di cuenta de que todo me venía de mi infancia y de cómo había sido hablada y tratada. Las emociones que entonces debía reprimir se actualizaban en el presente. Con 5 o 7 años lloramos, de adultos explotamos… La vivencia interna es la misma pero la reacción es distinta.

Cuando oigo decir que hay bebes o niños de “alta demanda” me pregunto si no habrá madres de pocos recursos emocionales o a quienes les cuesta fusionar y conectar con sus hijos. Cuando hay una desconexión o falta de fusión emocional por parte de la madre hacia el hijo, (algo muy común, hoy en día, si ellas tampoco estaban fusionadas ni conectadas con sus propias mamas) este lo nota ya que el bebé o niño sí está fusionado emocionalmente a la madre. Al sentir dicha falta o carencia de conexión y fusión por parte de la madre hacia el hijo, él o ella empieza a pedir aquello que legítimamente la naturaleza programó: contacto, pecho, mirada, atención, presencia… Y como no lo recibe sigue pidiendo cada vez más y más… No se trata de culpar a la madre, ella no tiene recursos emocionales suficientes. Pero tampoco se trata de etiquetar al niño de demandante. Hay un desequilibrio entre lo que el niño necesita y lo que la madre es capaz de dar. Nos es más fácil decir que el niño pide demasiado. Nadie pide lo que no necesita, nadie. Quizás necesite más de lo que nosotras emocionalmente podemos darle.

Solemos interpretar lo que el niño necesita y quiere desde lo mental y racional. También les comparamos y emitimos juicios. Interpretar no es sentir ni mucho menos estar fusionadas ni conectadas emocionalmente… Interpretar es dar lo que nosotras pensamos que el niño quiere, no lo que realmente está necesitando. Interpretar no es satisfacer sino suponer. Interpretar es desde la cabeza. Fusionar y conectar es desde lo instintivo, desde el corazón.

Podemos seguir etiquetando a los niños de hiperactivos, hipersensibles, de alta demanda, superdotados, de altas capacidades, agresivos, mal comedores, antipáticos, tímidos, extrovertidos, habladores… No dejan de ser niños y cada niño es diferente y tiene diferentes necesidades, intereses y ritmos.

Esas palabras, a mi entender, no son más que opiniones o juicios aunque sean diagnosticados por profesionales llamados expertos. Cuando un niño es llamado hiperactivo es porque un adulto cree que se está moviendo más de lo “normal” o más de lo que ese adulto puede soportar, tolerar  o gestionar… ¿Cómo  podemos saber eso? Comparándolo con otros niños, ¿verdad? Y ¿Que niños son esos? Yo me pregunto, son niños libres, respetados y aceptados y amados incondicionalmente o son niños adaptados a una sociedad hecha por y para los adultos… Muchos niños dejan de moverse por que no se les permite y han aprendido a reprimir esa actividad corporal desplazándola  en otras actitudes: violencia, morderse las uñas, necesitar ver mucha pantalla para no escuchar su cuerpo, comer… Incluso pueden llegar a somatizar se en su propio cuerpo. La enfermedad se manifiesta por síntomas.

A muchos adultos nos cuesta ponernos en el lugar de estos niños. Queremos y creemos que deben comportarse de un modo en particular y se nos olvida que ser niño es precisamente ser auténticamente espontaneo.

Por qué en vez de querer cambiarlos a ellos no intentamos cambiar nuestra forma de verlos y de relacionarnos con ellos. Cuando cambiamos nuestra forma de mirar, las cosas y personas que miramos cambian de forma. En vez de pedir ayuda para corregirlos y diagnosticarlos podríamos pedir ayuda para entenderlos y acompañarlos.

Etiquetar a un niño es dejar de responsabilizarnos y pensar que el problema lo tiene el niño. Ya podemos decir: “es que es esto o tiene esto o lo otro” como si nosotros no tuviéramos nada que ver con ese “diagnostico”.

Aceptar a un niño tal y como es nos cuesta mucho y pensar que le pasa algo es más fácil que intentar ver qué es lo que necesita y como satisfacer dicha necesidad sea de movimiento, silencio, contacto, escucha, mirada, descanso…

La sociedad en la que vivimos no mira a los niños sino que exige a los niños que miren a los adultos. No damos a los niños primero para que luego ellos estén llenos y puedan dar a su vez. Les pedimos, les exigimos, les ordenamos, les amenazamos, les castigamos, les gritamos, no les dejamos ser niños en un mundo de adultos. Necesitamos que se comporten como adultos aun siendo niños. Nos cuesta acompañarles y satisfacerles, no tenemos tiempo para ellos… Ellos son el futuro y sobreviven como pueden… Acaso se nos olvidó que nosotros también tuvimos que pasar por eso y precisamente ese olvido hace que la historia se repita.

Abramos los ojos de par en par y empecemos a recuperar el vínculo perdido. Si no lo hacemos en esta generación casa vez será más difícil.

Corre ves y mira a los niños con otros ojos.

Yvonne Laborda
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Madre de dos niñas y un niño. Terapeuta Gestáltica. Actualmente lleva más de 15 años estudiando e investigando sobre el comportamiento humano: La influencia de nuestra infancia y el por qué somos como somos y actuamos como actuamos… Escribe e imparte talleres y charlas sobre aprendizaje autónomo, crianza con conciencia y crecimiento personal.

Educa a sus 3 hijos sin escuela y defiende el aprendizaje autónomo (UNSCHOOLING). Tiene un blog: “Aprendiendo todos de todo” que sirve de referente a las familias interesadas en estos temas. También tiene una web profesional: “yvonnelaborda.com” en donde ofrece sus servicios como terapeuta familiar, personal, de pareja, infantil… Ejerció de profesora durante 15 años antes de ser madre.

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37 Comentarios

  1. 1 - una madre

    14 junio 2015 21:06

    Me encantaría que conocieses a un niño de alta demanda y luego opinases. Como madre de uno me siento sumamente ofendida por tus comentarios y tu falta de sensibilidad al tratar el tema. Presuponer es muy arriesgado y demuestra bastante poca profesionalidad. Decir que estoy a falta de recursos, yo también puedo presuponer la falta de los tuyos. No seas tan categórica hablando, no haces bien ,ni a ti , ni a quien te lee.
    Responder
    • Yvonne Laborda

      16 junio 2015 13:55

      Una madre, siento que lo vivas a sí… de veras y te entiendo!!!!!!!!!!!! Soy madre de tres sueños hechos realidad y te puedo a segurar que sé perfectamente de lo que hablo. Yo no pude conectar y fusionar cómo la naturaleza diseño con mis primeros dos hijos y eso no lo sabía entonces, pensaba que eran de alta demanda. No lo supe hasta tener a mi tercera hija y después de un gran trabajo personal. Soy terapeuta y he acompañado a muchas mamas… Estamos conectadas desde lo intelectual y la razón, hay voluntad e muy buenas intenciones pero eso es interpretación de las necesidades de los niños… Eso no es sentir en nuestras entrañas lo que ellos sienten… Los niños también vienen para ayudarnos a sanar lo nuestro y muestran toda nuestra sombra. Es más fácil pensar que son demandantes que ver realmente que hay detrás de tanta demanda… Un abrazo bonita!
      Responder
      • Susie

        16 junio 2015 15:17

        Muy de acuerdo contigo, me quedo con la frase de “es más fácil pensar que son demandantes que ver realmente que hay detrás de tanta demanda”. un abrazo enorme para ti Yvonne, eres muy valiente.
        Responder
    • Neli

      24 junio 2015 06:16

      Una madre, al leerte me he emocionado, pues es una respuesta propia de lo que describe Ivonne en este artículo, y que nos explica, a mi manera de verlo, muy muy clasificador.
      Al leerte, se percibe tu dolor, cómo te ha ofendido, y precisamente se muestra la falta de autogestión de nuestras emociones. Es mas fácil echarle la culpa a un bebé q no se puede defender, q asumir nuestra propia responsabilidad.
      T entiendo hasta el punto de haber vivido en mis carnes el término “bebé de alta demanda”. Ahora, con 5 años, vivo el término “altas capacidades”, y sinceramente, me rechina.
      Creo que por nuestra angustia, por nuestra necesidad de saber, de diagnosticar, de ponerle un nombre a ésto que nos pasa…sea lo que sea, son lxs niñxs quienes salen perjudicados. Y opino también que repetimos y perpetuamos el patrón que vivimos.
      Ojalá vuelvas a leer este peazo de artículo otra vez, con otra percepción, y te replantees si existe un bebé de alta demanda o el “problema” radica en otro lugar.
      Ivonne, muchísimas gracias por ayudarme a reconducir mi historia personal.
      Responder
      • Yvonne Laborda

        25 junio 2015 02:17

        Neli… me ha gustado mucho lo que le comentas a esta mamá… la verdad es que cuando nos enfadamos, nos ponemos a la defensiva, juzgamos o criticamos a los demás no suele ser por lo que el otro ha hecho o dicho sino por nuestros propios juicios y por el sistema de pensamiento que tenemos. Todas esas creencias limitantes no nos dejan ver más allá y como muy bien dices tu, responsabilizarnos de lo nuestro es difícil, muy difícil… Y mucho más fácil ponerle el problema al otro…
        Responder
  2. 2 - Susie

    14 junio 2015 23:40

    Hola Yvonne, lo que dices me llega, conecto con ello. Sin duda es duro leerlo, y reconocerlo en una misma. Comparto tu opinión, y te quería agradecer que compartas con nosotras tu experiencia y saber. El observar a l@s niñ@s, escucharlos es maravilloso. No juzgarles, acompañarles y quererles sin condiciones.
    Responder
  3. 4 - Ricardo

    15 junio 2015 01:17

    Hola Yvonne tengo dos hijos, uno de 8 y otro de 7 años. Por desgracia al pequeño le han marcado como hiperactivo , ciertamente es muy movido, no para quieto y le encanta enfrentarse a sus tutores. Tristemente hemos llegado a la conclusión de que nadie quiere a los “niños malos”. Ya nos han dejado claro que aunque no sea de “necesidades especiales” y no tenga dificultades en su aprendizaje, ya las tendrá.
    Sus tutoras hasta la fecha han sido una ruina, pero sus padres tampoco andamos a la zaga, nos desesperamos, le gritamos y a ratos no podemos más. No está siendo fácil, vivimos muy felices con nustros hijos, pero hay demasiados momentos de tensión. ¿Me recomendarías unas lecturitas?, gracias.
    Responder
    • Yvonne Laborda

      16 junio 2015 15:22

      Ricardo, no debe de ser fácil para tu hijo el satisfacer las expectativas de los adultos… Los niños son activos y movidos por naturaleza y necesitan poder satisfacer esa necesidad… La necesidad motriz no satisfecha puede luego provocar y generar otros síntomas en el aprendizaje. El no sentirse aceptado y querido por ser como es le puede dañar mucho su auto-estima y seguridad psicológica. Si lo necesitas puedes contactarme y lo hablamos… A veces tienen reacciones que llamamos anti-naturales y la verdad es que ellos se comportan de un modo muy natural a un entorno y sociedad anti-natural para ellos.

      Te puedo recomendar varios libros:

      Crianza Incondicional de Alfie Kohn
      El mundo Emocional del niño y La Inteligencia del corazón de Isabelle Filliozat
      Tu hijo, Tu espejo de Marta Alicia Chavez
      El niño feliz de Dorothy Corkille
      Educar sin gritos, amenazas ni castigos de Naomi Aldort

      Este es mi preferido sobre este tema (pero es en inglés):

      http://welivelearning.blogspot.com.es/2013/04/libro-maravilloso.html

      Y aquí te dejo esta lista de mi blog:
      http://welivelearning.blogspot.com.es/2012/02/bibliografia.html

      Un saludo.

      Responder
  4. 5 - Isidro García Getino

    15 junio 2015 13:36

    Para Ricardo que muestra tanta sensibilidad y comprensión, y también para “una madre” que se encuentra desbordada. A la vez coincido y quizás complemento a Yvonne .
    Lamentable que se diagnostique a TANTOS niños (y cada vez más), pero es bueno que los padres preocupados consulten y pidan ayuda, lo que no requiere generalmente un diagnóstico sino una ayuda que a menudo es lo opuesto a un diagnóstico. Mirar al niño de otra forma, tratar al niño con otra emoción, ayudar al niño con su cuerpo que no controla, son necesidades frecuentes que los padres pueden satisfacer si son ayudados por expertos que saben de niños, su desarrollo y sus dificultades, (no por especialistas en diagnóstico).
    Ricardo, más que lecturitas: “Juega Aprende Descubre” de Melodie de Jager (2014). Edit. Juventud. Te dará qué leer y qué hacer con tus niños.
    Responder
    • Yvonne Laborda

      16 junio 2015 15:32

      Isidro, muchas gracias por tus palabras. Brindar ayuda para poder acompañar a nuestros hijos desde otro lugar es lo que llevo haciendo durante años y la verdad es que los diagnósticos en ocasiones alejan a los padres de los hijos pensando: “Ah, mi hijo tiene esto o lo otro… “. Como sino hubiese nada que ellos puedan hacer al respecto y dejando de responsabilizarse… Miramos mucho el comportamiento del niño y se quiere cambiar… Se nos olvida que siempre hay una causa, motivo, experiencia detrás del comportamiento de un niño. Querer solamente cambiar su actitud no ayuda en la relación entre padres e hijos. Cuando miramos más gobal y holisticamente al mundo emocional del niño podemos empezar a entenderle mejor y a conectar con él…
      Responder
  5. 6 - Juanjo

    15 junio 2015 15:47

    Con los niños de “alta demanda”, hay que tener en cuenta que su energía suele ser proporcionalmente más alta a la “media”, y por supuesto que a sus padres.
    Un padre/madre adulto, ya sea de 30 y pico, o ahora más normal, 40 y pico, no tiene tanta energía (incluso los que se alimentan adecuadamente), y normalmente llegan con ella gastada del trabajo de eternas horas, y cuando llegan a su hijo todavía le queda energía para correr una maratón.
    ¿Que si estoy emocionalmente preparado? SI. Pero también agotado.
    Lo ideal es los padres:
    - Trabajen sólo 8 horas.
    - Uno de los padres se pida excedencia hasta los 6 años.
    - Vivamos en el campo para que corra.
    - ……
    Pero mi hijo no nació ahí. Ese no es su mundo.
    Sí, es duro. Sí, es injusto.
    Pero es el sitio donde han nacido, y donde crecerán. Es su mundo.
    Y el ser humano es experto adaptándose.
    ¿Es frustrante? Pues eduquémoslo para que construya su propia vida ideal.
    Responder
    • Yvonne Laborda

      16 junio 2015 15:41

      Juanjo, comparto parte de lo que comentas y precisamente por esos argumentos pienso que no es justo que se les etiquete simplemente por que papá o mamá no pueden satisfacer las necesidades reales de los niños de hoy en día. No son ellos quienes tienen el problema sino nuestra exigencia en que se adapten a una sociedad en donde no tiene en cuenta sus necesidades más básicas, emocional, motrices…

      Escribí sobre este tema en la revista TU BEBÉ:
      http://yvonnelaborda.com/la-importancia-de-satisfacer-las-necesidades-de-los-ninos-y-adolescentes/

      Sino las podemos satisfacer, lo que sí podemos hacer es validar eso que les está pasando e intentar compensar el fin de semana o por la tarde… Nombrar lo que realmente pasa y no hacerles sentir mal por ser como son y necesitar lo que necesitan… Ellos son autenticamente naturales, especiales y perfectos según el diseño de la naturaleza y es nuestra forma de vivir que no atiende a eso y ellos deberían saber que eso es así y entonces les será más fácil el tener que adaptarse sabiendo que papá y mamá están de su lado…

      Un abrazo.

      Responder
  6. 7 - Mis chic@s y yo

    15 junio 2015 16:38

    Te equivocas bastante con los niños de altas capacidades o superdotados. Sí los padres acuden a realizar un diagnóstico para demostrar que poseen unas necesidades educativas especiales, por otra parte reconocidas ante la ley, es precisamente porque tienen unas necesidades, ritmos e intereses diferentes. Esto los convierte en niños susceptibles de sufrir muchos problemas escolares (no todos practicamos homeschooling ). La mayoría de los padres de niños con altas capacidades somos muy conscientes de que ante todo son niños y como tales los tratamos.

    No son los padres los que les obligan, incitan, ni adelantan es el caso contrario son los propios niños los que llevan a los padres a ofrecer recursos para cubrir sus necesidades. Y precisamente la compenetración emocional es la que les empuja a buscar soluciones ante los posibles problemas. Te contradices, porqué desde el momento que obligas a un niño (por ejemplo en una clase) a seguir un ritmo que no le corresponde lo estas reprimiendo emocionalmente. Las consecuencias en la vida adulta son reales y si lo dudas pregunta a aquellas personas superdotadas que han sido diagnosticadas en la edad adulta.

    Particularmente puedo decir que nunca he menospreciado las necesidades de mis hijos y precisamente tengo uno que siempre va con los calcetines al revés o sin costuras por seguir el ejemplo que tu misma has puesto. Estas mezclando temas que no tienen nada que ver entre sí.

    Estas menospreciando la labor de profesionales, con titulación y experiencia, que han visto muchos niños con problemáticas graves porque no se les ha reconocido su propia individualidad y diferencia. Profesionales que han profundizado e investigado en este tema.

    En cuanto a la crianza estás diciendo que interpretamos a los niños desde nuestra propia racionalidad y a este respecto tampoco aciertas: la crianza, especialmente de los bebés , tiene mucho de instintivo y emocional. ¿No será que estas extrapolando tu propia experiencia personal hacia los demás? La conexión emocional no se ha de estudiar ni investigar, nace del propio instinto e introspección hacia tu interior.

    Responder
    • Yvonne Laborda

      16 junio 2015 15:57

      Hola mis chic@s y yo. Cuando dices que me contradigo no sé a qué te refieres… Dónde he dicho que hay que obligar a ningún niño en clase… Yo defiendo precisamente lo contrario. Soy mamá Unschooler desde hace 10 años y fui profesora durante 15 antes de ser madre de 3 hij@s… He visto y acompañado a muchos niños y niñas “especiales” y sigo asesorando a muchos padres sobre estos y demás temas… Además soy terapeuta Humanista, Holistica Gestaltica.

      En tu último parafo, parece que no me has entendido. Eso es lo que precisamente digo en el artículo… Qué conectar y fusionar con un bebé no se puede hacer desde la intención y la voluntad sino desde lo instintivo y natural… Muchas mamas hemos perdido esa capacidad ya que nuestras mamas ya no pudieron conectar y fusionar con nosotras y la cadena se rompio y muchas devenimos mamas sin esa memoria emocional y precisamente lo que yo comento es que interpretamos lo que necesitan nuestros bebés por que estamos desconectadas fusionalmente de ellos… nos faltan recursos emocionales debido a nuestras propias infancias. Se necesita de mucha conciencia y de una gran indagación personal el poder reconectar con esa parte instintiva de la que hablas tu… Yo no pude hacerlo con mis primeros dos hijos, No fue hasta la tercera que lo logré… Por eso sé perfectamente de lo que hablo…
      Un abrazo, bonita.

      Responder
  7. 8 - Isidro García Getino

    15 junio 2015 22:20

    De acuerdo Juanjo, “el ser humano es experto adaptándose” muchos padres lo son (lo sois) cuando un niño entra en su vida y es una prioridad. Todo, todo lo demás, incluidos nosotros como padres nos adaptamos a la prioridad. Ese es mi comentario anterior.
    Responder
    • Yvonne Laborda

      16 junio 2015 18:46

      Isidro, el ser humano no siempre tiene la capacidad de adaptarse y por eso en ocasiones hay “síntomas”, reacciones emocionales o desordenes de algún tipo…

      Un abrazo.

      Responder
  8. 9 - Saioa

    16 junio 2015 12:03

    Como madre de una niña de alta demanda y para colmo altas capacidades siento decirte que estás muy equivocada. Cómo pretendes que se atienda bien a un niño/a de altas capacidades si no tiene esa etiqueta? si no se le pone nombre a eso que le pasa? es imposible atender sin entender.

    Si tienes un niño con sindrome de down por mucho que no quieras tendrá esa etiqueta, y servirá para que le atiendan según sus características, pues con el TDAH, las altas capacidades…es lo mismo.

    Creo que has metido la pata metiendo en el mismo saco etiquetas como el TDAH, altas capacidades, alta demanda con antipáticos, malos comedores… Unas son necesarias mientras que otras son dañinas.

    Responder
    • Yvonne Laborda

      16 junio 2015 19:04

      Saioa, respondiendo a tu pregunta: Cómo pretendes que se atienda bien a un niño/a de altas capacidades si no tiene esa etiqueta? En mi opinión no hace falta tener esa etiqueta para verle, mirarle, escucharle, responder a sus necesidades… Creo que simplemente estando presente y satisfaciendo su curiosidad, necesidad, motivación, interés… ya está… Conozco a muchos… Un niño etiquetado de AACC que sigue yendo al cole no le va a ayudar mucho… Un niño sin etiquetar que tiene la libertad de ser el mismo y con su familia presente y atenta a sus necesidades estará perfectamente… La etiqueta no le ayuda al niño para nada. Lo encasilla y crea expectativas a muchos padres y docentes.

      Etiquetar es emitir un juicio, ponerle un “problema” donde no lo hay. Ser diferente no es un problema, aprender a otro ritmo no es un problema. El problema es no aceptar eso… Etiquetar no es nombrar. Y no creo que haya metido la pata en poner en el mismo saco un TDAH o un tímido o AACC o mal comedor (yo no he usado antipático). Lo he hecho con toda la intención para mover emocionalmente…) Repito, hay necesidades distintas y ritmos distintos y motivaciones distintas e intereses distintos… Un niño con sindroma de down necesita exactamente lo mismo que uno con TDAH, AACC, alta demanda…: Amor incondicional, mirada, escucha, presencia, aceptación, amparo y que se le respeten sus necesidades, sean las que sean.

      Aun siendo etiquetados, no todos los niños de AACC necesitan lo mismo ni tienen las mismas reacciones emocionales… Etiquetar sí es poner en un mismo saco y eso no es verdad en absoluto… Cada ser es único y especial etiquetado o no…

      Responder
      • Neli

        24 junio 2015 06:33

        Opino lo mismo Ivonne, y añado, que etiquetarlxs es una necesidad cubierta para nosotrxs, lxs adultxs, que descansamos y nos aliviamos al ponerle nombre al “problema” que nos surge a nosotrxs.
        Que lxs peques tienen los problemas que nosotrxs les generamos.
        Y lo de somatizar…en mi caso, yo genero ansiedad, me descontrolo, y mi hija pasa episodios de terrores nocturnos que misteriosamente se le pasan en cuanto yo consigo gestionarme emocionalmente, hecho que puede durar semanas… Casualidad? No, no lo creo…
        Responder
  9. 10 - Marvan

    16 junio 2015 12:37

    Comparto muchas cosas con Yvonne, pero en otras estoy en desacuerdo. Justamente ayer escribí un artículo en mi blog más o menos sobre el mismo tema, pero justamente reivindicando el derecho a tener este “problema” y darle el nombre “la etiqueta”. Todo depende de cómo se trabaja después con esta etiqueta y cómo se interpreta esta etiqueta.
    Por si alguien le interesa el artículo está en mi blog Orca: http://orca-alce.blogspot.com.es/2015/06/reivindicando-el-derecho-tener-un.html
    Responder
    • Yvonne Laborda

      16 junio 2015 19:07

      Marvan, sigo pensando que el único problema real es ver que hay problemas de comportamiento, de aprendizaje, de… no sé qué. Ser diferente, aprender a diferente ritmo o de diferente manera no es ningún problema… Nos lo hacen creer y nos lo creemos pero el único problema a mi entender es que no podemos aceptar esas diferencias simplemente cómo tales. Diferencias, no problemas.
      Responder
  10. 11 - alicia lila

    17 junio 2015 00:35

    Soy madre de una niña que se mueve muchísimo, que le cuesta concentrarse en lo que sea, que confunde las letras. Trato de no etiquetarla, trato de que no me moleste que esté siempre moviéndose, trato de que no me importe que a veces no aprenda.
    Pero
    1) yo también tengo una vida, y por momento me exaspera que no se pueda quedar quieta un segundo.
    2) en el país donde yo vivo, Uruguay, no existen maestras que entiendan eso, entonces desde el momento que los califican, es un problema. Porque por más que uno les explique que no es nada malo si repiten, la sociedad los juzga y a uno no le gusta.
    Y otra cosa, molesta muchísimo que los etiqueten, pero más molesta decir que no tienen nada, cuando es uno el que tiene que convivir con esa persona.
    Responder
    • Yvonne Laborda

      19 junio 2015 01:28

      Alicia querida… yo no me puedo poner de parte de los papas en este caso. Ya sé que muchos buscan aliados pero yo SIEMPRE doy voz a los niños. Y sé que en ocasiones puede molestar pero deberíamos preguntarnos: “¿Qué me pasa a mi cuando mi hijo hace o no hace…?” Es a nosotros que nos pasan cosas y sentimos cosas… Cuando dices que le cuesta concentrarse quizás es que hay falta de interés, ¿no crees?. A nosotros los adultos tampoco nos gustaría tener que concentrarnos haciendo algo de no nos gusta o interesa, ¿verdad?. Cuando estamos viendo un documental o charla que no nos interesa también nos desconectamos… ¿no?
      ¿Qué edad tiene tu hija? Cuando dices que tu también tienes una vida… Y ella? y la suya? La infancia es el periodo de nuestra vida más corto y el que más rápido queremos que pase…
      Cuando dices que no se queda quieta ni un segundo… Supongo que estas exagerando, no? Estoy segura que tu hija viendo una película que le guste se pone cómoda o después de jugar a sus anchas y salir al campo horas estará tranquila y satisfecha… Cuando necesitan moverse tanto quizás es por que su NECESIDAD motriz no está siendo satisfecha. Pasan muchas horas en el cole, en los coches, en pisos o con suerte en casas pero mucho tiempo “encerrados”. ¿Has visto lo que les pasa a los animales privados de movimiento? Se mueven compulsivamente de un lada para otro… En cambio los animales en esta salvage, natural pasan largas horas tumbados descansando…
      Un abrazo y te invito a ver tu hija desde otro lugar.
      Responder
  11. 12 - Juanjo

    19 junio 2015 11:05

    si una cosa está quedando clara es que después de escribir este artículo no te van a dejar presentarte a concejala de ningún ayuntamiento.
    Responder
  12. 13 - Isaias Gasparotti

    22 junio 2015 13:22

    Yvonne: sos una genia! ojo… yo no estoy a favor de las madres que se liberan o depositan el niño en otras manos en lugar de darle CALIDAD al poco tiempo que disponen para ellos. Es más facil darles dinero… que decirles un NO… y mantenerlo!!!!!!!
    Responder
    • Yvonne Laborda

      22 junio 2015 22:17

      Isaias, garcias por tus palabras… la verdad es que en esta sociedad se usa mucho el dinero y todo lo material para sustituir nuestra presencia, mirada y amor…
      Un abrazo.
      Responder
  13. 14 - Isidro García Getino

    22 junio 2015 13:43

    En el libro que más arriba he recomendado, termina con una recomendación de Esther Selsdon, que dice: “Si quieres que tus hijos salgan bien adelante, dedícales el doble de tiempo y la mitad del dinero que piensas que deberías dedicarles”.
    Y, de acuerdo con Isaias, que sea tiempo de CALIDAD.
    Responder
    • Yvonne Laborda

      22 junio 2015 22:19

      Isidro muy buena recomendación… El tiempo de presencia y conexión con nuestros hijos no tiene precio… Ellos nos quieren y nos necesitan a nosotros…

      Un saludo

      Responder
  14. 17 - Fernando Aragón

    12 octubre 2015 07:05

    En algunas ocasiones no queremos ver la realidad de las cosas y nos duele no tener la razón, lo que he leído en los comentarios (por que del artículo solo tengo que decir que estoy de acuerdo, es muy claro y objetivo) es el alto grado de rencor y frustración que algunas personas tienen en sus respuestas, si por un solo instante reflexionaran ¿si en realidad es mí culpa? o ¿cual es mi falla? creo que lograríamos resultados increíbles, sin tener que etiquetar a nadie; yo mismo lo viví con mí hijo, cuando tenia poco mas de un año, el niño comenzó a tener algunas conductas destructivas y no se quedaba quieto, yo lo regañaba he intentaba disciplinarlo, pero por fortuna pude ver que era yo mismo quien producía estas reacciones, fui yo quien le prestaba menos atención y el solamente buscaba mi atención, siempre mis ojos se humedecen al recordar que era mi falla y no la de él, yo solo abrí mí corazón y mi raciocinio, perdone en mí tantas cosas que tenia guardadas, mi hijo sanó en mí tantas cosas, que hoy a sus 10 años es un niño tan feliz, un ejemplo en la sociedad, un ser con una luz fascinante, que me enseña todos los días, el hizo un mejor hombre de mí y todo esto solo por ver a sus ojos, ver los míos reflejados, perdonarme, amar, corregir y educar.
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    • Yvonne Laborda

      12 octubre 2015 08:09

      Fernando, gracias de todo corazón por tu honesto comentario… La verdad es dura de ver y reconocer… No obstante, la verdad no es mala ni buena sino, más bien, la verdad simplemente ES la que es… Y cada uno tenemos la nuestra… Ya no tenemos registro de cuando fuimos niños y de todo lo que no tuvimos, emocionalmente hablando… Esa falta de registro es precisamente lo que hace que perpetuemos alunas actitudes…

      Como muy bien dices, cada vez que veo una actitud en mis hijos que no es armoniosa me pregunto: ¿Cómo estoy yo? ¿Cuanta presencia están recibiendo? y muchas más… Cuando un niño recibe lo que necesita su actitud cambia como por efecto secundario…

      Un abrazo Fernando, papá consciente!

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