Los padres como promotores del cambio educativo: QUERER ES PODER

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Esta es una historia de ilusión. Podría representar lo que ocurre en diversos puntos del país. Varias familias analizan las posibilidades educativas de sus hijos y no encuentran nada que esté acorde a sus expectativas. Tratan de dialogar con las opciones públicas y privadas de la zona y se encuentran con un sistema anclado en la normativa, con poca flexibilidad y con un sistema adultocentrista prácticamente inamovible.

Desde que lanzamos la campaña de crowdfunding para financiar parte de los gastos de la remodelación del espacio de la Asociación Madreselva, han sido muchos los padres que se han dirigido a nosotros para preguntarnos cómo hemos logrado llegar hasta aquí. A veces, resulta difícil iniciar el camino y tomar las riendas sobre la realidad que nos encontramos. Pero a veces, no queda otra opción que liarse la manta a la cabeza y trabajar duro en buscar una alternativa.

Esta es la historia de un grupo de padres, como cualquiera, que ha trazado su propia alternativa, que sigue luchando para que se haga realidad, porque esta historia no ha hecho más que comenzar, y que quiere demostrar que los padres tienen un papel fundamental en el cambio. No queremos vivir en la pasividad, queremos que haya cambios en el sistema educativo, y este es nuestro grano de arena.

¿Te unes al cambio?

¿Qué realidad nos encontramos?

Analizando la situación actual y con pocas (pero maravillosas) excepciones, es innegable, que en la inmensa mayoría de escuelas tradicionales (pública o privada) se prioriza el desarrollo intelectual de los niños y se olvidan facetas imprescindibles del ser humano como las facetas creativas, sociales, espirituales relacionadas no solo con los conocimientos, si no con su aplicación en la sociedad en la que viven cuando su formación haya finalizado. Se prioriza tanto el aprender conceptos que se olvida el aprendizaje global para la vida.

Además, el enfoque general de igualar conocimientos y evaluar y medir constantemente los progresos produce, por un lado, que no se explote el potencial de cada niño, de cada individuo. Se da prioridad a que todos alcancen unos mínimos iguales sea como sea cada persona. Y por otro lado, la constante evaluación produce una insana competitividad, y un constante refuerzo a que se aprende para aprobar y pasar las pruebas, perdiéndose las verdaderas motivaciones del aprendizaje.

Esto es especialmente crítico en edades tempranas, ya que se incentiva el aprendizaje al cumplimiento de unos objetivos impuestos y a los conocimientos que se ofrecen ya elegidos y condensados, y que además se olvidan pasado un tiempo ya que no se han interiorizado ni experimentado. Se olvida así el placer de aprender con el objetivo de saber más, de investigar, y se ahoga el espíritu crítico con el que tendrán que hacer prácticamente todas las elecciones de la vida. Se consigue que entren en un sistema inflexible y cerrado y cuando termina su formación, les pedimos que sean capaces de hacer lo que nunca han hecho cuando estaban dentro de este periodo formativo. Se apaga la creatividad para resolver problemas, se convierte en un aprendizaje mecánico por el que se pierde pronto el interés. Esto produce que el aprender sea pesado, cansado y desmotivador. Por lo que conforme van creciendo, lejos de tener una buena motivación para cuando los conceptos empiezan a ser difíciles y se requiere una gran voluntad para trabajarlos, el niño se siente desmotivado, aburrido y saturado de tanta información que no ha llegado nunca a entender. Se convierten en estudiantes de exámenes, para pasar los cursos, y alcanzar títulos. Se convierten en adultos con la cabeza llena de información, pero que no han desarrollado sus capacidades y que además están desconectados con la naturaleza y sociedad en la que deben trabajar y vivir el resto de sus vidas.

Con esta realidad un grupo de padres se pusieron a buscar opciones y llegaron a la conclusión que necesitaban una pedagogía alternativa que respondiese a todas esas necesidades que buscaban para sus hijos, desarrollo integral del ser humano, desarrollo de la individualidad y potencial de cada niño.

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¿Cómo llegamos a la pedagogía Waldorf?

Con esta realidad sobre la mesa, en 2013 nace la Asociación Educativa Madreselva a partir de la iniciativa de varias familias, que ya habían coincidido anteriormente de forma mayoritaria en un grupo de apoyo a la lactancia materna, por su deseo de ofrecer una educación coherente con la crianza consciente que desarrollaban. Con esa idea como guía, decidieron promover en Ciudad Real el desarrollo de una alternativa educativa para sus hijos, basada ante todo en el amor y en el respeto, que les  permitiese recibir un aprendizaje integral y que abarcase todos los ámbitos del ser humano.

De esa búsqueda surgió el encuentro con la pedagogía Waldorf, una pedagogía en la que se convierte al niño en el protagonista de su educación, que trabaja en profundidad las necesidades individuales y fomenta un sólido desarrollo de sus capacidades basándose en herramientas, tan esencialmente humanas, como son la propia naturaleza y sus ritmos, el arte, la cooperación, la alimentación, etc…Las familias, en la búsqueda del cambio, formándose y estudiando, indagando entre las opciones pedagógicas terminan por encontrarse con la pedagogía Waldorf.

La pedagogía Waldorf es la pedagogía en la que mejor se combinan los aspectos del aprendizaje y crianza que nos parecían más importantes como respetar el ritmo natural del niño. Sin ser perfecta, nos parece que es capaz de ver al niño y de aportarle espacio y tiempo para desplegar sus posibilidades, únicas, de cada individuo. Es una pedagogía en la que se preserva el respeto por la individualidad pero en la que se potencia el trabajo en equipo, en el que se produce una constante autoeducación del niño, del maestro y de las familias adaptándose a los constantes cambios de la realidad que vivimos. Es una pedagogía que parte de la necesidad de los niños de tener herramientas para explotar sus habilidades guiándoles para ser capaces de despertarlas. Es una pedagogía en la que todos evolucionamos constantemente, en la que sientes la necesidad de mejorar la coherencia entre lo que el niño aprende  y lo que vive, por lo que la Escuela y la familia están íntimamente relacionadas. Es una pedagogía en la que se prioriza el aprendizaje para la vida, no del conocimiento concreto y puntual. Por eso es una pedagogía que puede formar a nuestros hijos no para superar cada curso escolar, si no para ser mejores seres humanos, íntegros, con conocimientos, con ganas de aprender, investigar, experimentar, vivir y contribuir sin miedo al cambio social.

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¿Qué pasos dimos?

Decididos por esta pedagogía, los miembros de la asociación realizaron formaciones específicas, se estableció contacto con la Asociación de Centros Educativos Waldorf de España y Portugal, quien nos orientó, nos dio pautas en la constitución de la Asociación y sus estatutos, nos aconsejó en las formalidades legales, y es además el organismo que nos supervisa para corroborar que seguimos los principios de esta pedagogía.

La Asociación de Centros Educativos Waldorf se encarga de velar por la correcta implantación y desarrollo de la Pedagogía Waldorf en los diferentes centros. Esto aporta tranquilidad a las familias que saben que los maestros son profesionales con formación Waldorf y que en el Jardín de Infancia se respetan siempre los criterios unificados y que está avalada por una experiencia de más de 90 años. Especialmente en países centroeuropeos y nórdicos donde forma parte muy importante de la vida educativa y cultural. Siendo hoy en día una pedagogía referente en muchas partes del mundo. Eso sí, con flexibilidad y adaptación a la realidad manchega, a la diversidad de familias que conforman la asociación y a las circunstancias que nos rodean. Con este soporte institucional con gran experiencia a sus espaldas, hemos ido construyendo y creando este espacio alternativo.

Los siguientes pasos consistieron en buscar un espacio adecuado para poder desarrollar dicho proyecto educativo, a la vez que iniciar la formalización de los trámites legales necesarios para la creación de un jardín de infancia Waldorf. Espacio que, finalmente, se localizó en la calle Alisos de Ciudad Real y que, tras un gran esfuerzo, basado en el trabajo colaborativo y la autogestión por parte de las familias integrantes de la asociación, pudo abrir sus puestas en septiembre de 2013.

Durante los cursos 2013/2014 y 2014/2015 la asociación Madreselva fue ampliado su actividad para llegar a los distintos ámbitos de su entorno social mediante la realización de diversos seminarios, conferencias, talleres y jornadas de puertas abiertas, ayudando así a divulgar la información sobre el proyecto educativo que estaba desarrollándose y conectar con aquellas familias y grupos sociales desde los que se mostraba mayor interés en participar de una u otra forma en las actividades promovidas por la asociación.

¿Cómo terminan las familias construyendo una futura escuela?

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A finales del año 2014, con el objetivo de garantizar el crecimiento y el desarrollo futuro del proyecto educativo de Madreselva, se inició la búsqueda de un nuevo espacio que cumpliese los requisitos para acoger a un mayor número de alumnos y para poder albergar nuevas aulas y promover las etapas de maternal y de primaria cuando se alcancen todos los requisitos legales de cara a conseguir la homologación del plan de estudios, de igual forma que se ha hecho en otras comunidades autónomas.

Finalmente se acordó que fuese un antiguo caserón manchego situado en la Poblachuela (Casa Mojete) la nueva ubicación de la Asociación Madreselva, siendo financiado por las familias mediante un alquiler a largo plazo. Un espacio de más de quinientos metros cuadrados que cuenta con tres aulas, una cocina, baños y salas de usos múltiples, además de 1.500 metros de zonas exteriores, y localizado en plena naturaleza en sintonía con la pedagogía Waldorf.

Compaginando las exigencias de la actividad diaria con las gestiones administrativas para adaptar este nuevo espacio a los requisitos legales, en febrero de 2015 se inician las obras y labores de rehabilitación necesarias contando únicamente con el trabajo y recursos de las propias familias. Estas obras, pese a realizarse con supervisión profesional han contado principalmente con mano de obra de los propios padres quienes se han implicado al máximo en la búsqueda de un nuevo espacio educativo para sus hijos.

Esta es la realidad actual. Si tenemos que construir una alternativa, las familias están dispuestas. Este es el espíritu actual de muchas familias. Somos conscientes de lo influyente y decisivo que es la etapa escolar en nuestros hijos y queremos trabajar en ofrecer una alternativa aunque eso suponga desescombrar, lijar, pintar y construir tabiques. Hemos tratado de demostrar a nuestros hijos que si no hay alternativa, hay que trabajar en crearla.

Hemos puesto nuestras habilidades, tiempo, ahorros e ilusión en crear un sitio donde sabíamos que las necesidades de nuestros hijos se iban a respetar y potenciar. Hemos aprendido que era imprescindible un gran esfuerzo, muchas horas de dedicación restadas al descanso, a trabajar en equipo, a aunar esfuerzos para demostrar que la realidad actual no nos sirve y que queremos desarrollar un proyecto de futuro.

Los padres hemos llevado hasta las últimas consecuencias las palabras: esfuerzo, sacrificio, voluntad, autoaprendizaje. Hemos hecho nuestros los valores de la propia pedagogía, porque creemos que no hay nada mejor que podamos enseñarle a nuestros hijos. La propia construcción de la futura Escuela Waldorf de Ciudad Real ha sido un aprendizaje para nosotros y para ellos.

En septiembre de 2015 se inaugura el curso 2015/2016 en el Jardín de Infancia de la Poblachuela con una intensa oferta de actividades por parte de la Asociación de tipo extraescolar, propuestas familiares y talleres acordes a la pedagogía Waldorf (relacionados con la música, las manualidades, la artesanía, la alimentación, la formación, etc).

A día de hoy, Madreselva ha crecido hasta llegar a los cien socios y cuenta con veinticinco familias implicadas directamente en el proyecto educativo, siendo su procedencia y formación tan amplia y variada como: profesores, artesanos, asesores, ingenieros, diseñadores, administrativos, técnicos, sanitarios…

La aportación de lo mejor de cada uno y una alta implicación de familias y maestras son los motores del proyecto social de Madreselva. Un proyecto que busca generar un cambio en la sociedad a través de la educación, un cambio que constituya una mejora para nuestros hijos y para la sociedad en su conjunto, fomentando desde la infancia valores como el respeto, la voluntad, la motivación, la creatividad y la bondad que mejoren la cohesión y la sostenibilidad de nuestra sociedad.

Ahora tenemos que seguir avanzando, creciendo…no hay vuelta atrás en el cambio. Necesitamos financiarnos para terminar el proyecto y alcanzar los requisitos legales para constituirnos como centro educativo. Queremos además animar e inspirar a todas las familias que no están satisfechas con la educación de sus hijos. El camino no está siendo fácil pero sí muy satisfactorio. Si todos los padres promovemos el cambio podemos ser una de las piedras angulares que desencadene un cambio más global y accesible para todas las familias. Si quieres ayudarnos puedes encontrarnos en la campaña de goteo y en nuestra página.

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