Nuevas tecnologías y nuestros hijos: las pantallas como “tapa emociones” y más

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Happy child holding tablet PC outdoors in spring park

Cuantas veces nos sentimos incomodas/os cuando vemos que nuestros hijos pasan largos ratos jugando con su Tablet o viendo películas o simplemente haciendo zapping…

Pensamos que el problema está con la televisión o la Tablet y no nos damos cuenta de que quizás haya algo más que pueda estar pasando. Los niños, adolescentes y adultos en ocasiones utilizamos las pantallas como “tapa emociones”. Me explico, cuando nos sentimos mal, desconectados, aburridos o tenemos un vacío emocional interno nos podemos refugiar en las nuevas tecnologías para dejar de sentir. Dicho de otro modo, la pantalla nos salva.

Si nuestro hijo está aburrido, desconectado o se siente mal y se refugia ante la pantalla y nosotras se la limitamos o le prohibimos su uso, en realidad no le estamos ayudando a identificar cual es el verdadero problema ya que aún se sentirá peor al no sentirse aceptado ni comprendido sino más bien le estaremos juzgando y criticando. Limitar la tele o los video-juegos no es la solución sino que son el síntoma de que quizás necesita más atención y presencia materna o más opciones para poder escoger qué hacer con su tiempo libre.

Decirle a un niño: “Ya vale, apago eso, llevas más de 2 horas” sin hacer nada más a su favor no le ayudará a conectar con su aburrimiento, su tristeza, su apatía o ver su desconexión con mamá. No son limites lo que necesitan sino nuestra comprensión y nuestra voluntad de ayudar para que puedan reconectar con su ser esencial. Si realmente queremos o necesitamos que pasen menos horas delante de una pantalla quizás deberíamos primero averiguar si les gusta por algún motivo, si están aprendiendo algo, si se sienten desconectados y la utilizan como refugio, si les divierte… Muy pocos padres se paran a ver qué es lo que sus hijos están haciendo o viendo en realidad. Simplemente limitan el tiempo sin más.

Si un niño/a se pasa muchas horas delante de un ordenador quizás sea porque no tiene otras cosas suficientemente interesantes que hacer. Quienes debemos ofrecer actividades y recursos a los niños somos los adultos. Hay niños muy sociales y sin embargo no pueden estar mucho con otros niños y calman esa necesidad social no satisfecha con lo virtual. En este caso hacer algo a favor del niño no sería limitarle el uso sino llevarle al parque o invitar a un amigo a merendar. Propiciando encuentros con amigos, ya sean niños o adolescentes,  u organizar salidas al aire libre sería lo más sensato en vez de simplemente limitarle el tiempo. Cuando tienen otras opciones interesantes y placenteras el uso de las nuevas tecnologías disminuye como efecto secundario.

Cuando hay necesidades motrices, sociales, intelectuales y emocionales no satisfechas es lógico y sano que nos refugiemos en algo para dejar de sentir esa carencia y poder seguir sobreviviendo a pesar de ese mal estar. Es un mecanismo de defensa que tenemos los humanos. Reprimimos las emociones negativas y hostiles comiendo, fumando, bebiendo, jugando…

Entonces, ¿todos los niños que son muy electrónicos es porque se sienten mal y se refugian o tapan sus emociones negativas?

No todos los niños están desconectados o emocionalmente mal. Lo importante es ver qué uso hacen de las tecnologías. ¿Están un rato y luego pasan a hacer otra actividad? ¿Pueden dejar la pantalla y hacer algo que les proponemos o se enfadan? ¿Prefieren estar en casa todo el día delante del ordenador antes que salir a jugar al aire libre? Es necesario ver más allá.

Si simplemente les limitamos arbitrariamente su uso no estamos haciendo nada en su favor. Lo que limito invito. Cuando ponemos límites sin informar no estamos conectando con sus verdaderas necesidades ni sus motivos validos ni sus intereses o pasiones. Hay niños que llegan del colegio cansados, asqueados, desconectados de sí mismos y ponerse delante de un ordenador les desconecta de todo eso que están viviendo y les ayuda a retomar la vida e incluso les puede ayudar a reconectarse. Hay muchos adultos que pasan entre 2 y 5 horas cada noche delante de la tele. ¿Quién puede estar eligiendo pasar tantas horas a la semana delante de un televisor habiendo tantas cosas interesantes por hacer? Esas horas no son productivas sino más bien son “tapa emociones”.

Hay niños educados en casa que por falta de vida social o de presencia materna o paterna se refugian en la Tablet o los ordenadores. Es vital ver más allá de lo que está pasando ya que la actitud de nuestros hijos (ya sean pequeños, adolescentes, estén en casa o en el cole) siempre es un reflejo de cómo se sienten y de la vida que están viviendo y de cómo nos relacionamos con ellos.

Hoy en día la tele y las tablets hacen de niñeras cuando mamá y papá no están suficientemente presentes o disponibles.

Si nuestros hijos tiene un entorno lo suficientemente atractivo y sus padres están por y para ellos, el ordenador simplemente será una elección más de entre muchas otras actividades. Hay niños que no tienen mucho en donde escoger por tanto lo más fácil es sentarse pasivamente y esperar que algo o alguien les entretengan.

Como ya sabéis nosotros no tenemos televisión en casa. Cada vez estoy conociendo a más familias que tampoco tienen. Tenemos un disco duro con películas, documentales, música, fotos… Y nuestros 3 hijos tienen acceso a los ordenadores. Las familias que no escolarizamos a nuestros hijos pasamos muchas horas juntos y en varios momentos del día les gusta estar tranquilos leyendo o viendo unos capítulos de su serie preferida o jugar unas partidas a su vídeo juego favorito. No obstante, es vital estar pendientes de sus necesidades e intentar, en la medida de lo posible, satisfacerlas.

Si estamos presentes y pasamos tiempo de calidad con ellos muchas veces preferirán estar con nosotros que con la pantalla. Muchas veces se les suele limitar el uso o se les apaga la tele dejándolos solos. Los niños necesitan de nuestra mirada, atención y sobre todo de nuestra presencia y permanencia. Como nos cuesta simplemente estar, ¿verdad? Nos cuesta mucho parar de hacer y sentarnos con ellos simplemente para jugar, hablar y crear. Compartir tiempo con nuestros hijos es el mejor antídoto contra las nuevas tecnologías.

Hay quienes dicen que los video-juegos pueden crear adicciones o que la tele es adictiva. En realidad todas las adicciones son “tapa-emociones” y mecanismos de defensa para refugiarnos y dejar de sentir el vacío, la carencia, el malestar, la desconexión… La represión conlleva a la adicción. Las adicciones son el síntoma de que algo en nuestra vida no marcha bien. Las sustancias no son el problema sino el refugio. En mi opinión, la tecnología no puede crear adicción si estamos felices y conectados con nuestro ser esencial.

Solemos pensar que cuando un niño está delante de una pantalla está de una forma pasiva y no siempre es así. He visto a muchos niños leer en inglés las instrucciones de un juego, hacer cálculos matemáticos, estrategias, construir ciudades, casas, restaurantes, hay juegos de los que se aprenden muchas cosas: capitales de países, costumbres, datos históricos, lugares del mundo… Estamos en la era informática y nuestros hijos ven y tiene acceso a ello a diario. Nacen viéndonos usar un móvil con el dedo y en cada casa hay un ordenador hoy en día.

Me pregunto: ¿Si estuvieran leyendo 3 horas nos preocuparíamos igual? En mi época nos refugiábamos delante de los libros y casi nadie se daba cuenta.

Una Tablet es una gran herramienta de investigación y una maravillosa fuente de aprendizaje si le damos un buen uso. Podemos ponerles aplicaciones interesantes sobre los temas que más les interesen. Es imprescindible interesarnos por eso que les interesa. También podemos ponerles películas sobre temas en concreto en un disco duro. Hoy en día hay películas sobre valores, animales, lugares del mundo, deportes, países… Hay mucho por donde escoger. No obstante, requiere que un adulto esté presente viendo en qué está interesado el niño y favorecer dichos intereses y necesidades. En YouTube hay tutoriales sobre todo lo inimaginable: Clases de idiomas, instrumentos, gimnasia, danza, cocina, manualidades, bricolaje, pintura, barro, madera, gomitas, coser, ganchillo, media, patchwork, tejer, ajedrez… Si nos interesa un tema en concreto (educación, crianza, psicología, historia, astronomía, planetas, cocina, medicina natural…) podemos indagar y aprender y estudiar de una forma autónoma durante meses e incluso años sin salir de nuestra habitación. Hay documentales y vídeo juegos sobre casi todos los temas.

Algo que preocupa a muchos adultos son los contenidos en sí. Al tener libre acceso a internet o YouTube los niños y adolescentes pueden llegar a ver cosas no apropiadas. A parte del control parental que YouTube ofrece, en mi opinión, lo más sensato sería estar cerca de nuestros hijos y compartir espacios juntos e incluso ver cosas con ellos. Podemos explicarles el por qué hay contenidos no apropiados en donde hay mucha violencia o sexo explícito. He visto a niños que ellos mismos han dejado de ver algo si les da miedo o el contenido no es respetuoso. Para que puedan llegar a tomar esas decisiones primero necesitarán de nuestra presencia y compañía.

En conclusión, las nuevas tecnologías no son ningún problema a mi entender. El problema radica en el uso que hacemos de ellas. Si sólo queremos ver el tiempo que nuestros hijos pasan delante de una pantalla nos estaremos perdiendo por el camino. Hay que mirar el motivo real: hay un verdadero interés o pasión, lo utilizan como herramienta de investigación y aprendizaje, están desconectados, aburridos, tristes, se sienten solos, necesitan tapar emociones negativas, sus necesidades motrices o sociales están satisfechas. Y por último, ¿papá y mamá están disponibles, presentes y con ganas de compartir con sus hijos? Si nuestros hijos no reciben nuestra mirada y no estamos conectados emocionalmente con ellos, es lógico que busquen sustitutos. Culparles o limitarles por nuestra falta de presencia no es muy justo, ¿verdad?

Yvonne Laborda
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Soy madre de dos hijas y un hijo (los cuales no están escolarizados). Para los que no habéis oído hablar nunca sobre este tema os recomiendo la lectura de mis artículos sobre Unschooling y/o visualizar mis vídeos que encontrareis en mi web http://yvonnelaborda.com. Soy esposa, escritora y terapeuta Humanística-Holística Gestáltica y asesora en temas de Crianza con Consciencia. Actualmente estoy haciendo la formación de la Construcción de la Biografía Humana con Laura Gutman.

Doy charlas, cursos, talleres y asesoro sobre Crianza con Conciencia, Crecimiento Personal, Comunicación no Violenta, Educación y Aprendizaje Autónomo (homeschooling-unschooling). Fui profesora durante 15 años. Somos una familia Unschooler. Una de mis especialidades es el acompañamiento a padres y madres de niños no escolarizados y profesores conscientes que quieren acompañar a los niños de un modo distinto. Respetando sus ritmos, intereses y permitiéndoles ser quienes han venido a ser.

Soy una apasionada de la psicología humanista y del comportamiento humano en general. Llevo más de veinte años estudiando e investigando sobre estos temas. Todo lo relacionado con el comportamiento de la mente y el mundo emocional tanto de los adultos como de los niños es mi pasión. Entender por qué somos como somos y el por qué hacemos o dejamos de hacer lo que hacemos tiene mucho que ver con cómo nos criaron a nosotros de niños. Hay patrones, automáticos, creencias, introyectos que vamos arrastrando de generación en generación. En nuestras manos está el querer cambiar eso o seguir igual. Mi elección fue cortar la cadena y cambiar.

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Una Respuesta

  1. 1 - LaCestitadelBebe

    21 abril 2016 14:20

    La verdada es que tienes mucha razón, muchas veces les dejamos la tecnología para hacer algo nosotros, el problema es que esto crea adicción y luego la demandan más. La nuestra con 30 meses ya maneja perfectamente la tablet, y es algo que nos aterra, pero que en otras ocasiones nos ayuda, como cuando hay que entretenerla, muchas veces le cuesta desconectar, hay que plantearle alternativas más saludables, pero como siempre el tiempo es el que manda… Muy buen artículo
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