Adopción en China (hace 4 años de mi parto)

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Noelia
Ella ya estaba en mis brazos, y a partir de entonces ya iba a tener unos papás que la cuidaran y mimaran. Todos los niños deberían tenerlos, y a ella, que con tan sólo 1 día de vida se le negó esa posibilidad, quiso el destino devolverle lo que merecía.

Si a un adulto le pesa la soledad, cuando eres tan pequeño es una losa difícil de aguantar. Por eso yo también les pregunto a las instituciones: ¿por qué tardan tanto tiempo?

Y que no vengan preguntando a mi corazón chorradas de si a un hijo biológico se quiere diferente que a uno adoptado, o que si sus hermanos hacen distinción. Para mí, para mi mujer, para sus hermanos, para sus abuelos, ES IGUAL.

Esa niña que con 10 meses tenía hipotonía muscular (había salido muy poco de su cuna), con 15 meses ya estaba andando […]. No me podía explicar como esas piernas tan flacuchas podían sostener a esa niña, pero lo hacían”

Continuación de este post.

Hoy, 9 de julio de 2016, hace 4 años de mi parto. Sí, soy un tío. No sufrí contracciones, ni pasé 9 meses con cambios físicos y hormonales. Pero fue mi parto.

Para vuestra extrañeza os diré que sí, que viajé yo solo porque no nos podíamos permitir pagar el viaje de más personas. Así que fui con los poderes notariales y esos días fueron de papi total.

Ese día mi niña, mi hija, entró por la puerta y la luz le daba en la cara. La pusieron en mis brazos y mi vida cambió para siempre. Después de 7 años en lista de espera, allí estaba. Sí, es mucho tiempo. Pero entonces supe que fue tanto tiempo, porque tenía que ser ella.

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Aunque tenía 10 meses, era pequeñísima. En serio. Sus ojitos reflejaban el talento de sus 10 meses de vida, pero su peso y tamaño eran de un bebé de 4. ¡Y sólo pesaba 6 kilos! Hasta este momento sólo la conocía por la foto de asignación de arriba. En ese momento, un mes antes, en nuestro mundo ya teníamos una hija, pero todavía no estaba con nosotros.

Pero cuando la cogí en mis brazos ya no había preocupación. Ella ya estaba conmigo, y a partir de entonces ya iba a tener unos papás que la cuidaran y mimaran. Todos los niños deberían tenerlos, y a ella, que con tan sólo 1 día de vida se le negó esa posibilidad, quiso el destino devolverle lo que merecía.

El día después de nacer en una zona rural de la china profunda, aquella mujer, a la que siempre estaré agradecido por llevar y dar a luz a nuestra hija, una hija a la que ella no pudo cuidar porque … no sé … pudieron ser tantas causas. Lo normal en China es que al nacer en zona de campos de cultivo, con esa hija única (niña) tendrían difícil su vejez. No sé ni podré saber el motivo. Lo que sí sé es que aquella calurosa noche de agosto (en Hunan los veranos son muy calurosos y húmedos), quiso que tuviera una segunda oportunidad, y la dejaron en la puerta de un edificio público, para que al primer llanto fuera fácilmente vista y el gobierno chino pudiera hacerse cargo de ella.

En el informe médico de su recogida dice que todavía llevaba el cordón umbilical colgando, y que después del reconocimiento, la llevaron a un orfanato cercano.

Los orfanatos chinos han mejorado una barbaridad desde aquél reportaje de los años 90 que a todo el mundo estremeció. Gracias a los donativos que dejamos los adoptantes, son lugares limpios y acogedores. Cierto que no son como los de aquí, y tienen menos personal, pero sí un lugar digno donde estar los niños, siempre a la espera (o desesperación) de unos padres.

Lo primero que te dicen en los Servicios Sociales españoles, es que tú no tienes derecho a tener un hijo, sino que es el niño el que tiene derecho a tener unos padres. Y cuando te dan ese guantazo de realidad, te paras a pensar, y ves que es así.

Un niño necesita personas que le digan “eres mi hijo”. Es posible que sus cuidadoras sean cariñosas. Que los traten muy bien. Pero no es su mamá. No son esos brazos amorosos a los que anclarse y sobre los que construyen su mundo.

Otra pareja que también viajó conmigo a China para adoptar, me contó como su hijo, este de 3 años, nada más entrar por la puerta fue corriendo hacia ella y gritando “¡mama, mama!” (en chino se dice igual). Ese niño nunca antes la había visto. No sabía si era cariñosa. No sabía si le gustaba dar abrazos o contarle cuentos. Lo único que sabía es que era su mamá. SU MAMÁ. Y la abrazó. La abrazó con todas las fuerzas que tenía. Ya estaba con su mamá y nada ni nadie lo separaría jamás de esos brazos que tanto necesitaba y ansiaba. Mamá.

Supe de otra pareja adoptó en Colombia también a un niño de 3 años, y como hablaban el mismo idioma, este niño les preguntó nada más ver a sus nuevos papás: “¿por qué tardaron tanto tiempo?”.

Si a un adulto le pesa la soledad, cuando eres tan pequeño es una losa difícil de aguantar. Por eso yo también les pregunto a las instituciones: ¿por qué tardan tanto tiempo?

En España, la ley es muy genetista, y da a los padres muchísimas oportunidades de rehacerse como personas para poder volver a recoger a sus hijos de los orfanatos. Pero mientras en unos casos esperan a que se rehabiliten de drogodependencias, o en otros casos se eterniza que los padres acaben de renunciar a los hijos que nunca quisieron cuidar, estos crecen. Y se produce el círculo “mortal”.

  • En los primeros años, los que más se necesita unos padres, no los tienen.
  • Cuanto más crecen, más difícil se hace su adopción.
  • Cuando tienen de 7 años en adelante, están tan institucionalizados, que cuando algunos tienen la fortuna de ser adoptados, cuesta mucho más adaptarse a una familia.

Por eso, tanto que se pregona “el bien superior de los menores”, si ni sus padres ni ningún familiar cercano se pueden hacer cargo de ellos, aquí la burocracia tendría que ser menos elefantiásica y permitir que esos niños y niñas tengan los padres que necesitan y merecen, CON RAPIDEZ. Por desgracia, el mundo está lleno de niños con esta necesidad. Pero por suerte, también está lleno de brazos abiertos y dispuestos a acogerlos. Si esto es así, garantizando sólo 2 premisas (que los niños efectivamente no tengan ningún familiar que pueda cuidarlo, y que los posibles nuevos padres son personas adecuadas para cuidar de un niño), debería ser suficiente. Así eliminaríamos esas largas esperas, incluso de años, que los adultos pueden asumir, pero los niños no, porque crecen, solos.

Me cuenta mi amiga MªCarmen, que adoptó en Kazajistán a un niño de 5 años, como ya en España, cuando al poco aprendió nuestro idioma, primero le pidió si le compraba una chupeta, lo acunaba y dormía cantándole una canción. Luego que si le ponía un pañal y se lo cambiaba. Incluso cuando veía fotos de sus primos cuando tenían 2 años decía que era una foto de él. Su vida tenía muchos huecos que necesitaba cubrir. Su madre, gran madre, le dijo que podrían hacer unos pocos días a ese “juego”, pero que él tenía ya 6 años y que después de esos días tendría que volver a portarse como un niño de esa edad. El niño aceptó, durante esos días llenó los huecos vacíos de su pequeñez, volviendo después a sus 6 añitos, habiendo rellenado sus carencias, y a seguir creciendo (ahora tiene 13) con una cabecica mucho más asentada.

Es cierto que hay que ayudar a esos niños a sanar las heridas de su soledad. Pero como niños que son, están llenos de fantasía, y corresponde a los papás y mamás explicarle su verdadera historia, porque luego, cuando son adolescentes, las fantasías ya no se sostienen, y lo que cuando de pequeños es fácilmente asumible, si llega con 13 años es un guantazo muy duro de realidad, en una edad especialmente difícil.

También les viene bien juntarse con otros adoptados para saber que no son “raros”, sino que hay mucha más gente con la que comparten una misma realidad. Para nosotros son “especiales” porque son nuestros hijos, pero a nivel social son “normales”.

Y que no vengan preguntando a mi corazón chorradas de si a un hijo biológico se quiere diferente que a uno adoptado, o que si sus hermanos hacen distinción. Para mí, para mi mujer, para sus hermanos, para sus abuelos, ES IGUAL.

Antes de tener a mi hija, había gente que me decía que ellos no podrían querer igual, a lo que yo respondía que entonces NO adoptaran, porque si pones la genética como condición, el amor que le das ya no es incondicional. Y ellos merecen que sea incondicional.

Curiosamente también hay gente que nos considera mejores personas, a los que les respondo que soy todo lo buena persona que es un padre que cuida y quiere a sus hijos. Nosotros también somos unos padres “normales”, que en su día tomaron una decisión de serlo también de forma diferente. Adoptar NO es hacer una obra de caridad. Ella no está en deuda con nosotros. Somos sus padres. Punto.

Así que si este artículo está despertando en ti el deseo de adoptar o tener en acogida un niño o niña, recuerda hacerlo desde el amor (tu corazón) y no desde la caridad (ego). Porque lo que necesitan es compartir corazones. El tuyo, grande, con el suyo, que aunque es chiquitito tamaño, también es muy grande.

Volviendo a mi historia en China, recuerdo cuando el tercer día que la tuve, nos despertamos en el hotel, mi niña se incorporó en la cunita, y al verme sonrió. En ese momento supe que ella también me adoptado a mí. Fue increíble. Se alegraba de ver que era yo el que estaba allí con ella. Ya no era otra persona más que la cuidaba. Era su papá. También le gustaba mucho ver la foto de mamá que me había llevado al viaje.

Un mes después, llena de mimos, buenos guisos y atención, ya era otra niña. Los músculos de las piernas y el cuello ya tenían fuerza. Y su cara lo dice todo.

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Es increíble lo que avanzan una vez viven en un entorno amoroso y seguro. Aquí en España se adaptó perfectamente desde el primer día, y con sus hermanos genial. Esa niña que con 10 meses tenía hipotonía muscular (había salido muy poco de su cuna), con 15 meses ya estaba andando, cuando sus hermanos, cuidados y mimados desde el primer día, lo hicieron más tarde. No me podía explicar como esas piernas tan flacuchas podían sostener a esa niña, pero lo hacían.

Resumen del artículo:

Hay un montón de historias como esta con final feliz. Trabajemos entre todos para que cada día sean más.

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Mi pequeña “Dalí”

JUAN RAMÓN SÁNCHEZ, Murcia, España

 
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3 Comentarios

  1. 1 - Sara

    29 julio 2016 13:34

    Qué bonito y cómo anima a adoptar. Yo, personalmente, estoy muy sensibilizada con este tema y además vivo en China, por lo que no descarto lanzarme a esta responsabilidad y a la vez reto vital.
    Un abrazo,
    Sara
    Responder
    • patricia

      6 octubre 2016 23:05

      Buenas noche ,me gustaría saber que tramites burocráticos habéis realizado para adoptar a la bebe me gustaría realizar un sueño .GRACIAS
      Responder

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