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La sabiduría de la Toscana y algunas claves de la calidad de vida

“La Toscana se ha convertido en sinónimo de la vida ideal. Pero no ha sido por casualidad. Desde los etruscos, los toscanos han tratado su impresionante paisaje con respeto y han construido pueblos y aldeas en lo alto de montañas y allí han perfeccionado una cultura de la simplicidad, la belleza, la amistad, el buen comer y EL AMOR A LA VIDA COTIDIANA”
“Este libro trata de recordarnos, y recordarme, la infinita alegría de vivir, la ilusión por las cosas sencillas, las celebraciones de cada día, el placer que las personas podemos dar y recibir. Fue escrito para DESPERTAR AL TOSCANO QUE TODOS LLEVAMOS DENTRO”
Ferenc Máté
Hay lugares en el mundo donde viven en su cotidianeidad la máxima de John Lennon: “la vida es aquello que pasa mientras estamos ocupados en otras cosas“. Pues la Toscana parece ser una de esas regiones idílicas ajena al depredador mundo exterior que aúna belleza de paisaje, sentido de comunidad, vida slow, huertos ecológicos, cocina sabrosa, respeto por la tradición, el medio ambiente y lo local, y mucho glamour.
“La sabiduría de la Toscana. Los sueños pueden hacerse realidad” es un libro del autor Ferenc Maté quien ya publicó el bestseller “Un viñedo en la Toscana” con sus experiencias en el mundo del vino.
En La Cocina Alternativa comentamos en un artículo las claves de la calidad de vida de la Toscana y otros lugares aspiracionales como La Provenza francesa o la campiña inglesa, recordamos varias de las películas que se han inspirado en esas tierras y reflexionamos sobre la felicidad de los pequeños placeres y un mundo mejor que podemos conseguir sin cambiar de país.
LA VIDA RURAL REDUCE EL CÁNCER
Información de expertos de hospitales de Madrid: “Más del 80% de los tumores oncológicos están relacionados con los estilos de vida y hábitos personales, y muchos de estos factores son fáciles de prevenir y corregir (…) Dado que en las ciudades hay muchos más elementos carcinógenos, sus habitantes pueden presentar entre un 30 y un 40 por ciento más de probabilidad de contraer un cáncer que los que habitan en un entorno rural no contaminado”. INFO
LAKABE y los pueblos recuperados: la autosuficiencia es posible

“Para muchos de nosotros el primer contacto con la tierra y la Naturaleza fue un enamoramiento. Por un lado puede ser muy duro, pero por otro, LA TIERRA ES TREMENDAMENTE GENEROSA en todo”
“Venir a un pueblo abandonado fue muy utópico y luego fue llegar aquí y encontrate con la realidad de un grupo de personas muy jóvenes, con muchas ganas y mucha ilusión, sin un duro, con conocimientos todos urbanitas, sin conocimientos de la vida en el campo (…). Es una idea utópica muy recurrida y son muchas las expectativas realizadas en este sentido”
“Lo más eficaz a nivel económico es que CUANTO MENOS GASTO TIENES, MEJOR TE VA. Se intenta vivir con lo que hay”
No es una leyenda urbana porque Lakabe existe. Desde hace unos años Lakabe es recurrente en el mundillo alternativo como ejemplo de un sueño hecho realidad con mucho tesón, perseverancia e ilusión: un pueblo recuperado en el norte de Navarra en un entorno idílico, 100% autosuficiente, en armonía con el entorno, preservando el territorio y ofreciendo una alta calidad de vida a sus habitantes dentro de una filosofía de vida natural.
De forma muy discreta y con un aislamiento voluntario, Lakabe nació en los años 80 cuando unas personas lo encontraron por casualidad buscando cabras perdidas y decidieron okuparlo y rehabilitarlo.
Nadie creyó en ellos y en su aventura de reconstruir y dar vida a uno de tantos pueblos que fueron despoblados en los años 50-60, con presiones externas para generar más mano de obra en las ciudades y con los cantos de sirenas de la felicidad urbana del consumo. Pero consiguieron mucho más que levantar piedras y, como vemos en este vídeo de 13′, son un extraordinario testimonio de vida alternativa, de ampliar los límites mentales, de enriquecimiento personal superando dificultades y de vida plena y sencilla:
Vida y milagros de una familia urbanita viviendo en el campo

“Nuestros abuelos vinieron a vivir a la ciudad. Hoy muchos regresamos al campo. Es una tendencia minoritaria y a la vez creciente. Se trata de ese NUEVO ÉXODO SILENCIOSO y contínuo de vuelta al mundo rural para vivir de otra manera. Las familias son candidatas especiales. El Estado apenas ha invertido en incentivar este nuevo fenómeno y en canalizarlo para repoblar con sentido territorios con un inmenso valor ecológico y cultural que bien lo merecen y necesitan”
“Para nosotros una vida en el campo debía significar otro modelo de vida, no sólo un traslado físico del entorno donde vivir. Lo realmente difícil es el reto de encontrar fuentes de ingreso cercanas para intentar vivir de otra manera. VIVIR CON MENOS PARA SER MÁS FELIZ. Un vida más simple que busca, por que no, la belleza y donde seamos más dueños de nuestro tiempo. Una vida sin la obligación de largos traslados diarios y donde el contacto con los tiempos de la naturaleza impregne más nuestros días. Prevenir antes que curar, alimentos sanos para el cuerpo y el espíritu, no necesitar estar constantemente rodeados de gatdgets tecnológicos y recursos de pago para vivir, relacionarse o poder divertirse. El ser antes que el tener”
“Estamos comprobando que la vida en nuestra nueva vida en el campo NO TODO ES TAN IDÍLICO COMO NOS GUSTARÍA. Irse a vivir al campo es todo menos fácil. Me temo que todos los paraisos terrenales sólo existen en nuestra mente. En los siguientes artículos de esta serie queremos contaros como es aquí la vida cotidiana con nuestra hija, la vida y milagros de una familia urbanita viviendo en el campo”
Max y Susagna
¿Cómo viven las familias que un día deciden abandonar la ciudad y comenzar una nueva vida en el campo cambiando de residencia, colegio, trabajo, amistades y hábitos?
¿Es todo de color de rosa? ¿Se arrepienten y vuelven? ¿Cómo podemos aprender de su experiencia?
Os presentamos 3 artículos de una familia joven catalana que llevan dos años como neorrurales y en “Vida y milagros de una familia urbanita viviendo en el campo” relatan con sinceridad y humildad sus razones, su día a día, sus dificultades, sus grandes conquistas y sus vivencias.
Su testimonio es un gran ejemplo de que existen caminos alternativos a la forma de vida oficial y que cada uno podemos encontrar el nuestro, porque Max y Susagna de Familias en ruta estuvieron viajando con su hija de tres años por países de América del Sur, como nos contaron en este artículo, y a su vuelta se embarcaron en el nuevo proyecto de vivir en el campo con sus dos hijos, un perro, caballos, cabras, gallinas, patos, conejos, golondrinas, murciélagos, dragoncillos, mosquitos, avispas, hormigas, moscas y más.
Los tres relatos los podéis encontrar en su blog: 1, 2 y 3. Os los recomendamos efusivamente porque no solo son una crónica de vida sino también una crítica de la sociedad actual y una defensa de un mundo distinto, de vivir con menos y mejor, de un mundo desacelerado, sencillo, ecológico, pleno y REAL.

Y a continuación hacemos un resumen de sus mensajes y citas:
“Porque esto es rústico”. Parodia al turismo rural

“Está de moda en las ciudades
venir al campo, veranear en casas rurales.
Ellos nos dicen que nos envidian,
que ese silencio y ese sosiego es una delicia.
Y a mí me sale el pronto. No se pue ser más tonto.
Que se vengan al campo, que les damos trabajo.
A gozar, a gozar sin tregua porque esto es rústico”
José Mota
(El turismo rural ocasional y los ex-urbanitas reconvertidos en neorrurales están creciendo, pero no todo es tan plácido como en “La Casa de la pradera” y el lector articulista Juanjo nos manda una reflexión desmitificadora del retorno al campo y una parodia del humorista José Mota al respecto)
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Durante los siglos XIX y XX se consagró la migración masiva a las ciudades, a la que nos arrastró la Era de la Industrialización, para encontrar trabajo y un futuro mejor, como en este siglo XXI está pasando en China e India. ¡Qué engaño más gordo!
Nos íbamos a las ciudades, a vivir hacinados en pocos metros, con medidas higiénicas que ya supondréis, a buscar un trabajo incierto a la puerta de una fábrica, junto con otros miles de personas que estaban en esa misma puerta. Y sin dinero, no se podía hacer nada … nada de nada. Bueno sí: morirse de asco.
EL CAMPO TAMBIÉN ES “COOL”: 3 historias de mujeres emprendedoras y neorrurales

“Los urbanos que han cambiado la ciudad por el campo ya suponen el 17% de la población rural”
“La calidad de vida en los pueblos no está reñida con la prosperidad de nuevas empresas”
“Si tienes una web, da igual estar en un pueblo perdido de las Alpujarras que en Nueva York”
“Este tipo de negocios por internet lavan la cara al término rural: ya no es solo el concepto del agricultor, el ganadero o la señora que hace cestos. LO RURAL TAMBIÉN PUEDE SER SINÓNIMO DE MODERNO”.
Mundo rural en España, ¡quién te ha visto y quien te ve!…
Si en los 60-70 hubo un éxodo a las ciudades en busca de pan porque el modelo industrial de la época despobló el campo, el siglo XXI está resucitando y dinamizando cientos de pueblos que reciben con los brazos abiertos a una nueva generación de jóvenes sobradamente preparados, y en muchos casos desertores del Sistema, que buscan poder establecerse y mayor calidad de vida -filosofía slow, vivir con menos y mejor, simplicidad, priorizar los objetivos vitales-.
Antes la agricultura, la ganadería o ser hippy-artesano eran las únicas opciones posibles en el medio rural, hoy no. Gracias a las tecnologías, al espíritu emprendedor de los nuevos habitantes y a la necesidad de espabilarse, están surgiendo negocios prósperos, modernos y conscientes que consiguen que los talentos de sus creadores puedan desarrollarse, permiten que la gente se quede en los territorios y generan vida y progreso a su alrededor.
Una casa sostenible de madera en la revista de Ikea Family: otra familia neorural

“Cuando María y Quico me contaron sus planes de comprar esta parcela en la colina, les dije que no lo hiceran. El terreno era tan empinado que no resultaba adecuado para construir, al menos a la manera convencional. De todas formas lo compraron porque era barato y también porque era la única forma de que la familia viviera en plena naturaleza. Las obras duraron 7 meses y nuestras principales preocupaciones fueron medioambientales y construir una cada de BAJO COSTE que se ajustará al espacio y a la familia Ortega”
Roger Tudó, el arquitecto
Tras pasar unas vacaciones en las montañas, la familia Ortega con dos hijos pequeños decidió que un pequeño apartamento en Tarrasa, ciudad de 200.000 habitantes en la provincia de Barcelona, no era lo más adecuado para ellos y decidieron abandonar la vida urbana construyéndose una casa sostenible de madera en Vacarisses, en la misma provincia.
En la revista LIVE (Hogares e ideas de Ikea Family) otoño 2012 aparece un reportaje sobre esta casa, los objetivos de la familia de crear un hogar acogedor y no una casa para exhibir, los materiales utilizados (madera australiana principalmente aprovechada al máximo), las estancias funcionales pensadas para que todos puedan convivir juntos, los espacios de juego de los niños y la decoración de Ikea.









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