Fertilizantes y abonos para el huerto familiar

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abonos para el huerto familiar

En la actualidad, cada vez hay más personas que se deciden por mantener un huerto urbano en su patio, balcón o azotea. Con el intento de consumir alimentos cada vez más sanos y naturales, este tipo de huertos se han convertido en una solución idónea para aquellas personas que deseen plantar sus propias verduras y frutas. Para sacar el máximo partido al huerto familiar, en la plantación se debería escoger correctamente la zona de cultivo, procurando que sea del tamaño adecuado a lo que se vaya a plantar y que pueda recibir la cantidad de luz solar necesaria para el crecimiento de los productos. El espacio que ocupará el huerto urbano es importante, no obstante, actualmente pueden encontrarse en el mercado diferentes soluciones que se adaptan a los diversos tipos de terreno. Hablamos de los fertilizantes y abonos que van desde los de tipo industrial a los más naturales como pueden ser los Fertilizantes Biobizz, siendo estos últimos los más aconsejables y respetuosos con el medio ambiente y las personas.

En primer lugar, cabe recordar que cuando se utilizan fertilizantes artificiales y en la mayoría de los casos, las plantas no absorben toda la sustancia. La parte que no se aprovecha puede, por efecto de la lluvia, acabar en ríos o arroyos, causando de esta forma una importante contaminación.

Un huerto urbano o familiar debería ser orgánico y recoger todos los nutrientes de materias orgánicas como el estiércol o el compost. No obstante, hay marcas en el mercado que también ofrecen fertilizantes orgánicos para evitar posibles defectos en el huerto. Este tipo de mantillo orgánico se obtiene de materiales perfectamente compostados que ayudan a mejorar la calidad del suelo, aumentando la aireación y mejorando la retención de nutrientes y de agua.

También encontramos en el mercado abonos naturales líquidos, como Bio Grow para Crecimiento. Dichos abonos se mezclan con el agua de riego y son de aplicación muy práctica y sencilla.

Los abonos artificiales suelen mejorar el desarrollo de las raíces y sobre todo ayudan a que las plagas no se extiendan por los cultivos, además de permitir la absorción con mayor facilidad. Los fertilizantes industriales suelen dividirse en abonos sólidos, abonos líquidos, antiplagas líquidos y sólidos, que controlan las plagas de avispas, hormigas o cucarachas, entre otras, y los fitosanitarios, entre los que se incluyen los herbicidas, insecticidas y fungicidas.

Para promover un verdadero ejercicio de reciclaje, lo más recomendable es utilizar compost orgánico para fertilizar el huerto urbano o familiar. Definimos compostar como la transformación de los restos orgánicos del jardín, huerto, cocina (pieles de frutas, hojas…) en materiales útiles, ricos en nutrientes, que podrán fertilizar de una forma natural el suelo que se vaya a cultivar. Realmente es una manera muy sencilla de reciclar en el ámbito doméstico, evitando así generar tanta cantidad de residuos. Asimismo, es positivo que enseñemos a nuestros familiares, hijos o amigos que reciclar es una tarea sencilla, satisfactoria y a partir de la que sacar un gran provecho. Las casas con jardín podrán generar más compost rico en carbono y nitrógeno gracias a las ramas, hojas y a los restos de poda. Si se dispone de espacio suficiente, en el mercado pueden encontrarse numerosos compostadores de diversas capacidades y materiales para almacenar el compost y utilizarlo en el momento adecuado.

En el caso de disponer de un espacio más pequeño y no generar tantos residuos, también se puede optar por el vermicompostaje, una forma de utilizar a las lombrices para que traten los residuos orgánicos creando un producto popularmente conocido como “humus de lombriz”. El vermicompostaje puede ser industrial, minimizando los residuos gracias a las lombrices, o puede ser doméstico, es decir, transformar los residuos orgánicos en el hogar, reduciendo así la contaminación y obteniendo un magnífico abono natural. Transformar la basura que se genera en casa en compost es una forma de contribuir al reciclado y reutilización de los residuos. En el mercado pueden encontrarse diversos tipos de vermicompostadores para la práctica de la lombricultura doméstica.

Si se posee suficiente espacio, se pueden combinar la técnica del compostaje y la del vermicompostaje para conseguir un producto de calidad. En primer lugar, se tendría que realizar un compostaje de los residuos que se generan para posteriormente utilizar el compost en el vermicompostador, consiguiendo así una mejor estabilización de la materia orgánica y unas óptimas propiedades fertilizantes. Este compost generado en el hogar se podrá utilizar para abonar el huerto urbano, ayudando a mejorar la calidad del suelo y aportando los nutrientes necesarios para el cultivo de las frutas o verduras.

El abono verde es otra de las opciones recomendadas para conseguir un huerto sano y fértil. Se trata de cultivar otras plantas para nutrir el suelo donde se quiere cultivar, esto es, no se busca obtener un fruto sino fertilizar la tierra de una forma natural, técnica que lleva utilizándose desde hace miles de años. Generalmente, el abono verde posee una raíz profunda que consigue que el suelo sea menos compacto y que los minerales del subsuelo se disuelvan mejorando la fertilidad. Por esta razón este tipo de abono no debe arrancarse, sino cortarse. Los abonos verdes aumentan las reservas de nitrógeno en la tierra y éste, a su vez, aporta los nutrientes esenciales para el crecimiento de las plantas. Este aumento lo llevan a cabo normalmente las raíces de las plantas leguminosas entre las que destacan los guisantes, la alfalfa o las judías, porque incorporan una bacteria que ayuda a realizar un intercambio de ácidos orgánicos beneficiosos para la planta.

Otra función fundamental del abono verde es la de servir como capa protectora del terreno, ya que en ocasiones el suelo no está plantado durante un largo periodo de tiempo y puede perder fertilidad y, por ello, los abonos verdes actúan como cubierta que protege el suelo de los efectos de la lluvia, el viento o el sol y evitan también la evaporación. Además, este tipo de abono ayuda a bloquear el crecimiento de las denominadas malas hierbas. Algunos ejemplos de abonos verdes son la veza común, la mostaza blanca o el centeno. Estas plantas suelen sembrarse en primavera o verano, aunque la veza también se siembra en invierno.

Los abonos verdes crecen más rápidamente después de la germinación y meses más tarde pueden verse los resultados de cómo la planta crea una cubierta en el suelo. El abono verde es un reconocido fertilizante con amplios efectos positivos y además es muy fácil de cultivar, dando un respiro al agricultor en épocas vacacionales, debido a que este tipo de plantas no necesitan una vigilancia ni un cuidado especial. Lo importante es conseguir que el huerto que tanto nos importa no se encuentre del todo vacío.

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Una Respuesta

  1. 1 - Angel de la Red

    2 septiembre 2017 20:46

    Hola.

    Buen artículo. En agricultura ecológica tenemos distintas posibilidades. Casi la que más me gusta a mí, la de aportar estiércol o compost enriquecido.
    Hay que tener en cuenta que la riqueza en nutrientes no es muy alta pero tenemos posibilidad de aplicar cantidades grandes.

    ¡Saludos!

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