Maternidad en solitario, una tendencia en auge

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maternidad en solitario

España encabeza el ranking de países europeos en la aplicación de técnicas de reproducción asistida. Cada año, cerca de 110.000 mujeres se someten en nuestro país a algún tratamiento de este tipo, por delante de países como Rusia o Francia. Una de las razones de esa posición de liderazgo es legislación española, que permite la ovodonación o donación de ovocitos.  En algunos países europeos existen restricciones en esta materia, por lo que un buen número de pacientes son derivadas hacia España.

La reproducción asistida es el método de referencia para las mujeres que optan por la maternidad en solitario, una realidad al alza. Se trata de mujeres mayores de 35 años con un trabajo e ingresos estables, que han dedicido postergar sus deseos de ser madres hasta haber alcanzado sus objetivos profesionales. A partir de los 35 años, la calidad de los óvulos disminuye, por lo que muchas pacientes se ven obligadas a utilizar óvulos de donante para mejorar las perspectivas de éxito.

Técnicas de reproducción asistida

El procedimiento más utilizado por las mujeres que deciden ser madres solteras es la fecundación in vitro; el 68 % de estas pacientes tiene más de 40 años. Son datos recogidos por los cerca de 300 centros especializados que existen en España, entre ellos, Barcelona IVF.

  • Fecundación in vitro (FIV)

Es una técnica de reproducción en la que el óvulo es fecundado por el espermatozoide en un laboratorio. Para llevar a cabo este procedimiento, es preciso estimular los ovarios mediante inyecciones subcutáneas de hormonas, con la finalidad de obtener un número suficiente de óvulos. Una vez desencadenada la ovulación, se llevará a cabo la extracción de óvulos a través de una punción guiada por ecografía.

Los espermatozoides utilizados para la fecundación pueden ser de la pareja o procedentes de un banco de semen. La fecundación de los óvulos se desarrollará en laboratorio y habrá que esperar unos días para observar el desarrollo de los embriones; después de una evolución de 5 días, se procederá a la implantación. Por regla general, se transfieren entre 1 y dos embriones para evitar el riesgo de embarazo múltiple.

  • Inseminación artificial e IAD (inseminación artificial con semen de donante)

Es un tratamiento sencillo que consiste en introducir semen en el interior del útero en el momento de la ovulación. El semen puede ser de la pareja o bien proceder de un donante. Para que la operación se lleve a cabo con éxito, es preciso que la mujer se encuentre todavía en un nivel alto de fertilidad (menor de 35 años) y que lleve poco tiempo intentando quedarse embarazada. Cuando el periodo de infertilidad es más largo, en ocasiones se precisan tratamientos más complejos.

Al  igual que sucede con el procedimiento in vitro, para llevar a cabo una inseminación artificial es necesario estimular los ovarios con inyecciones subcutáneas de hormonas. Aunque esta estimulación no es obligatoria, resulta muy recomendable para alcanzar una garantía de éxito.

Una vez desencadenada la ovulación, al cabo de 36 ó 40 horas se procederá a la introducción del semen. Tras un breve reposo, la mujer podrá irse a casa. El principal riesgo de esta método de reproducción es la posibilidad de que se produzca un embarazo múltiple, pero el proceso es controlable gracias a las ecografías.

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