Cremas para la cara, ¿estética o salud?

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cremas para la cara

En el mercado encontramos todo tipos de cremas para la cara, que ofrecen propiedades muy distintas en función de sus componentes. Algunas de ellas son, simplemente, para conservar la piel del rostro hidratada y elástica, ya que la protegen de agentes externos perjudiciales, como el frío, el sol y el viento. Otras, por el contrario, están destinadas a tratar diversas enfermedades de la piel del rostro que, además de molestas, pueden llegar a afectar seriamente la estética de una persona. A continuación nos referiremos a estos tipos de cremas y a sus aplicaciones con mayor detalle.

Cremas y ungüentos que tratan afecciones de la piel del rostro

Una de las afecciones de la piel bastante generalizada es la rosácea, enrojecimiento cutáneo que molesta y que influye en la estética facial. Es producida por la dilatación de los vasos sanguíneos y necesita de un tratamiento tópico a base de cremas para la cara hidratantes, que contengan algún factor de protección solar y determinados productos beneficiosos. Entre ellos se incluyen el Licocalcón A, un extracto de la raíz del regaliz con efectos antioxidante y antiinflamatorio, y el azuleno, una de las sustancias activas del extracto de camomila.

Otra afección bastante frecuente es el eczema, que enrojece y reseca la piel del rostro. Debe tratarse con emolientes, entre los cuales se cuentan los ácidos grasos omega 6 procedentes del aceite de onagra y el aceite de semilla de uva. Estos elementos suavizan y nutren la piel enferma, a la vez que reponen la barrera protectora natural de la piel.

El impétigo es otra de las afecciones que pueden presentarse en la piel del rostro. Se trata de una infección bacteriana que produce grandes ampollas o úlceras con costras, que suelen aparecer en el contorno de la boca y en la nariz. Es muy frecuente en niños pequeños y, además de ser contagiosa, es molesta porque suele picar bastante. Se puede tratar con una cremas para la cara que contengan antibiótico y, si es muy severo, habrá que apelar también a un tratamiento con antibióticos orales.

Una dolencia que aparece, generalmente, en el cuero cabelludo, es la dermatitis seborreica. Si se da en adultos adopta el nombre de caspa, y si tiene lugar en bebés se denomina costra láctea. Sin embargo la dermatitis seborreica puede manifestarse también en la piel del rostro, en la ingle y en otras áreas donde existan glándulas sebáceas. La piel de la zona afectada se ve escamosa y grasa, y la causa de este trastorno es un hongo. Por eso, el tratamiento más recomendable si se da en el rostro es aplicar una crema para la cara con propiedades antimicóticas.

Cremas de belleza para lucir una piel radiante

Las cremas para la cara cuya misión es conservar o restablecer la lozanía de la piel pueden contener ingredientes muy diferentes, ya que la composición del producto a aplicar depende totalmente del tipo de piel, de sus condiciones y del estilo de vida. También es importante considerar si la crema está destinada a la piel del rostro femenino o masculino, dado que hombres y mujeres tienen diferentes texturas en la epidermis de la cara.

La piel seca, característica de las personas de tez clara, necesita de cremas que la ayuden a retener la humedad. Este tipo de piel se presenta mate, con poros cerrados y puede descamarse, así que una crema para la cara ideal debería poder aplicarse de día y contener elementos como distintos aceites, que pueden ser de germen de trigo, de ricino o de soja. También son beneficiosos los productos derivados de la miel y la manteca de cacao.

Un rostro con piel mixta, es decir, las zonas de la frente, la nariz y la barbilla grasas y el resto normal o tendiente a seco, necesita de una crema para la cara específica, preferiblemente con extractos de algas. Si la concentración de grasa es muy acentuada deberá aplicarse previamente una crema para la cara de piel grasa en las zonas que así lo requieran.

Con respecto a la piel grasa, necesita ser tratada con geles de limpieza y cremas para la cara astringentes, que contengan elementos como cítricos o eucalipto. Si no se trata puede derivar en la aparición de acné, desde leve hasta severo, y deberá tratarse con alguna crema para la cara específica. Son recomendables los retinoides tópicos, que pueden combinarse con peróxido de benzoílo, antibióticos tópicos y ácido azelaico, componentes que tienen una importante acción antiinflamatoria.

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