Cuando nada tiene sentido. Reflexiones sobre el suicidio desde la Logoterapia

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Cuando nada tiene sentido - libro de Alejandro Rocamora

“No existe ninguna situación que nos lleve irremediablemente al suicidio.
Siempre podremos encontrar “algo” que de sentido a la adversidad”

 

Se calcula que un 10-15% de la población ha tenido una ideación suicida en algún momento de su vida. Estas cifras son realmente altas e igualmente son elevadas las de personas que llegan a suicidarse.

Aunque parece que no se quiere hablar de ello, en España el suicidio es la causa mayor de muertes no naturales. Algunos años se ha llegado a doblar el número de fallecidos por accidentes de tráfico.

Bibiana Ripol entrevista a Alejandro Rocamora, autor del libro “Cuando nada tiene sentido. Reflexiones sobre el suicidio desde la Logoterapia”, editado en Desclée De Brouwer. El autor, basándose en la logoterapia de Viktor Frankl, afirma que siempre se puede encontrar sentido a la vida.

1. ¿Todos podemos plantearnos la idea del suicidio?

Entre un 10-15% de la población en algún momento de su existencia han tenido una ideación suicida. El suicidio, en muchos casos, es como la puerta falsa a cualquier problema existencial. Es la forma de escapar de una situación angustiosa. Pero indudablemente una cosa es pensar en la muerte y otra muy distinta elaborar todo un plan para morir.

2. ¿Además de las condiciones particulares de cada individuo, existen sociedades con mayor riesgo de comportamiento suicida que en otras?

Sí, existen culturas como la oriental que son más permisivas con la persona que decide suicidarse. Por ejemplo, hasta que llegaron los ingleses a la India, la mujer, cuyo marido había fallecido, debía quemarse con él en la pila funeraria.

También los griegos y los romanos defendían el suicidio como solución ante un sufrimiento ineludible, pero era ilegal para los esclavos y soldados, por el perjuicio que ocasionaba al resto de la sociedad.

3. ¿Qué papel desempeña la religión?

La religión, entendida como conjunto de dogmas y ritos, puede ayudar pero, a veces, si se parte de un concepto de Dios muy severo, puede incrementar la culpa y consiguientemente la probabilidad de suicidio. No obstante, las estadísticas sobre el suicidio en los países con profundas raíces religiosas (los católicos) las cifras son más bajas.

4. ¿Los más allegados pueden detectar el inicio de un comportamiento suicida?

Aunque existe un suicidio impulsivo, la mayoría de las personan que piensan en el suicidio lo hacen a lo largo de un tiempo donde van considerando las posibilidades, los “beneficios”, etc.

En este segundo caso, la persona manifiesta su angustia dando señales como: hacer testamento, desprenderse de cosas valiosas, cambios de comportamiento y, a veces, incluso manifestando su intención a su médico, a su pareja, a sus padres, etc.

5. ¿Cómo se afronta el suicidio desde la visión de Viktor Frankl?

Viktor Frankl, creador de la logoterapia, parte de un pensamiento estrella: toda persona, en cualquier situación, puede encontrar sentido a su vida. Él lo experimentó cuando estuvo en los campos de concentración nazis. Es decir, no existe ninguna situación que nos lleve irremediablemente al suicidio. Siempre podremos encontrar “algo” que de sentido a la adversidad: cáncer terminal, muerte de un hijo, paro prolongado, etc.

6. ¿En qué consiste la logoterapia?

Desde la logoterapia no se insiste en encontrar las razones para morir, sino lo que se busca son las razones para vivir. Es fundamental que en las situaciones límites de angustia podamos encontrar una luz (sentido) que amortigüe la oscuridad, aunque ésta persista.

La persona que se quiere suicidar debe encontrar una alternativa a su deseo de muerte y la logoterapia le ayuda a ello. Se debe pasar de una “lógica de muerte” a una “lógica de vida”.

Por esto, Viktor Frankl plantea que la gran pregunta no es: ¿Usted por qué quiere suicidarse?”, sino más bien esta otra: ¿Usted por qué no se suicida?, para descubrir si el sujeto se encuentra en el “círculo de la vida” o en el “círculo de la muerte”. Si los motivos para vivir son débiles o no existen, podremos asegurar que el riesgo de muerte es alto.

7. ¿Puede hablarse de medidas preventivas?

Una prevención total y absoluta es impensable, por la sencilla razón que la persona es libre, y siempre habrá alguien que decida suicidarse. Dicho esto, hay que insistir en que la prevención es posible y necesaria.

De hecho, la OMS tiene varios documentos sobre la prevención del suicidio dedicado a los medios de comunicación, los consejeros, los docentes, etc. Es decir, la prevención primaria abarca desde los medios de comunicación, la escuela, la familia hasta el personal sanitario.

En definitiva, una persona sana mentalmente, es la mejor prevención contra el suicidio. Hasta la fecha solo existen programas parciales en Comunidades Autónomas o Ayuntamientos y se precisa de un programa de prevención del suicidio a nivel nacional dotado de los medios necesarios.

8. A menudo cita a Viktor Frankl; imagino que sus numerosos estudios sobre como predecir la conducta humana han sido fundamentales para profundizar en el conocimiento del suicidio.

Viktor Frankl, además de filósofo era psiquiatra y director de una Clínica Psiquiátrica en Viena (Austria). Su visión sobre el suicidio se podría sintetizar. “La persona sufre un vacío existencial. Puede llegar a la desesperación y ésta es la antesala de la desesperanza. Que conduce a un cambio de actitud ante la vida o al suicidio.”

Su experiencia clínica fue el punto de partida de su teoría sobre el sentido de la vida. Y por esto, en todos sus escritos, plantea la necesidad de encontrar el sentido en cada momento de nuestra existencia.

9. ¿Por qué existen tantos tabúes entorno al suicidio?

El suicidio es un tabú pues se considera que es una conducta peligrosa, muy unida a la locura y contagiosa. De ahí el silencio social y personal para hablar del suicidio. De alguna manera es una posición defensiva. El ciudadano puede pensar: “no estoy loco, luego no me suicido”.

La OMS afirma: “el suicidio no es en sí una enfermedad, ni necesariamente la manifestación de una enfermedad, pero los trastornos mentales son un factor importante asociado con el suicidio”.

Se estima que un 90% de los suicidios consumados eran personas con un diagnostico psiquiátrico o a posteriori se comprobó que padecían una enfermedad mental. Aunque esto fuera cierto (habría que determinar a qué tipo de diagnóstico psiquiátrico nos referimos) existiría un 10% que se suicida sin ningún trastorno psiquiátrico.

10. Usted ha estado vinculado al Teléfono de la Esperanza desde sus inicios ¿Cuál sería su balance?

Tuve la suerte de estar en los inicios del Teléfono de la Esperanza y de conocer a su fundador, Serafín Madrid. Considero que los teléfonos de atención urgente a las personas con ideación suicida son un buen instrumento de contención y de clarificación de la persona que se encuentra en una situación de ambivalencia ante la ideación suicida.

Al ser una atención inmediata y al mismo tiempo próxima y cálida ayuda a la neutralización de la vivencia suicida y que posibilita aplazar la decisión de morir.

A finales de enero de 2018 se pondrá en funcionamiento un Teléfono contra el suicidio, que atendido por profesionales de la psicología, escuchará a toda persona que sufra una idea de muerte.

Entrevista realizada por Bibiana Ripol el 11 de diciembre de 2017.

 

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