Cómo se produce la electricidad que consuminos en casa

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Vivimos en una era que, dada la preocupación por el clima y el elevado precio de la luz, nos lleva a preguntarnos cómo se produce la electricidad que consumimos dentro de casa. Algo que, tal vez, todos deberíamos saber pero que no está tan claro como parece. Por ello, aquí queremos explicarlo en detalle.

Principales tipos de producción energética

Antes de nada, una aclaración. Lo que determina si una energía es renovable o no es si resulta necesario reponer el combustible utilizado para para generarla. Esto nos ayudará a averiguar si los diferentes tipos de producción energética que existen son respetuosos con el medio ambiente o no. También tenemos que tener en cuenta que existen comercializadoras, como Lucera, que tienen muy en cuenta el medio ambiente y sólo trabajan con energía certificada 100% renovable.

  • Centrales termoeléctricas. Las hay de dos tipos. Las más antiguas se denominan ‘de ciclo convencional’. Emplean carbón, gas natural o gasóleo para calentar un depósito de agua cuyo vapor mueve una turbina. A través de un alternador, esa energía mecánica se transforma en eléctrica. En cambio, las más modernas son ‘de ciclo combinado’ y, aunque funcionan igual, se diferencian en que también cogen aire de la atmósfera. Esto aporta mucha flexibilidad al proceso y mayor eficiencia. Pero, en ambos casos, no son renovables y emiten muchos gases contaminantes al medioambiente.
  • Centrales nucleares. Generan un proceso de fisión nuclear dentro de un reactor. El calor liberado calienta un depósito de agua cuyo vapor mueve una turbina conectada a un generador. Tampoco son renovables y, además, presentan el problema de generar residuos radioactivos derivados del uranio que permanecen activos durante millones de años.
  • Centrales de biomasa. El calor necesario para calentar agua y generar vapor se lleva a cabo mediante la combustión de residuos vegetales, animales, agrícolas, etc. Aquí podríamos adentrarnos en el debate de si dichos recursos son renovables o no. Lo que está claro es que el proceso libera grandes cantidades de CO2 a la atmósfera.
  • Centrales solares. En este caso, la fuente de calor utilizada para realizar el proceso descrito en los modelos anteriores se obtiene directamente del sol (salvo que utilicen células fotovoltaicas, que realizan la transformación de energía solar en electricidad directamente). Son renovables.
  • Centrales hidroeléctricas. Utilizan un salto de agua de gran tamaño para mover una turbina eléctrica. Generalmente, se construyen en presas y embalses. Este sí es un tipo de energía renovable, si bien es cierto que su construcción tiene un fuerte impacto negativo sobre el paisaje y el ecosistema.
  • Centrales eólicas. Utilizan la fuerza del viento con el propósito de mover las aspas de un molino. Esa energía mecánica, a través de un alternador, es convertida en corriente eléctrica y almacenada posteriormente. También es renovable, pero, al igual que la anterior, afecta para mal al paisaje. Además, son perjudiciales para las aves.
  • Centrales mareomotrices y undimotrices. Utilizan, respectivamente, los movimientos del agua generados por las mareas y las olas para mover una turbina y generar electricidad. Aquí también nos encontramos ante energías renovables ya que usan recursos ilimitados. Sin embargo, también tiene un impacto negativo sobre diversas formas de vida marina.

¿Cómo influyen en los precios los diferentes tipos de producción de electricidad?

La energía renovable no solo es más limpia que la no renovable, sino que también es más barata. El motivo es que aprovecha recursos ilimitados (el sol, el viento, el agua) y no combustibles fósiles. El precio de estos marca, y mucho, el precio del MWh.

Sin embargo, las centrales termoeléctricas, de biomasa y nucleares siguen siendo necesarias. ¿El motivo? Aunque esos recursos naturales sean ilimitados, no siempre están presentes con la misma intensidad. Por ejemplo, puede haber semanas completas en las que no sople el viento o el cielo esté nublado.

Todo ello hay que tenerlo en cuenta para entender por qué la espiral de precios actual de la energía se encuentra desbocada al alza