¿Te gustan tus lunes?

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¿Te gustan los lunes?

Esa es la pregunta que durante mucho tiempo se hizo Paula G. Montes quien trabajó durante más de siete años como letrada en un despacho colectivo de abogados. Poco a poco, fue sintiendo que la profesión para la que se había formado no encajaba con su forma de pensar ni con su personalidad. Durante años, sintió que su vida laboral la consumía, la sumía en una tristeza perenne y le asfixiaba el alma.

Así que decidió emprender un cambio vital, primero en el ámbito personal, observando muy detenidamente todo aquello que pasaba por su mente, identificando miedos y modificando creencias y, posteriormente, un cambio radical en su profesión. Para ello, se sirvió del Reiki, una técnica ancestral de trabajo con la energía universal. Y fue así que, gracias a esta milenaria terapia, colgó la toga y se vistió con la bata blanca de terapeuta. Hoy en día tiene su propia consulta de terapias naturales donde atiende a las personas para impulsarles a llevar una vida plena y en paz.

De todo ello nos habla en su primer libro “Se pueden amar los lunes”, que ya está a la venta en Amazon. En él nos vamos a encontrar un canto a la libertad, al optimismo, una dosis de fuerza y un impulso para todas aquellas personas que sienten la angustia del tedio y la rutina en su trabajo pero que, por miedo, por dudas o por indecisión todavía se resisten a dar un giro vital.

El libro está basado en su propia historia y en él, Paula nos va narrando los miedos que tuvo que enfrentar, el miedo a la escasez económica, a la opinión ajena, a la pérdida del nivel de vida y de la posición social, entre otros. Está redactado en clave de humor pero con una dosis de profundidad que no deja a nadie indiferente.

Además, cada capítulo se acompaña con frases inspiradoras de diversos autores y de personajes relevantes que nos animan a hacer introspección, a reflexionar y a querer indagar en nuestra psique para lograr ser la mejor versión de nosotros mismos.

¿Cuántas veces nos quedamos demasiado tiempo mirando la puerta que se cerró en lugar de ir a descubrir todas aquellas que aún nos quedan por abrir? Cuando nos despiden de un trabajo, cuando nos deja una pareja, cuando un amigo nos defrauda… tantas y tantas ocasiones en las que malgastamos nuestra energía dándole vueltas a aquello que ya no es, ¡en lugar de abrirnos a lo que nos queda por recibir!

Así que, en este caso, podía desperdiciar mi energía pensando que no sabía quién era ahora. Que no podía definirme. Que no tenía unas rutinas marcadas y que ni siquiera tenía un trabajo común y corriente. Y entristecerme por ello. O bien podía sentir que tenía todo un abanico de posibilidades abierto ante mí.

Podía llorar por perder mi personaje o podía firmar con amor ese contrato con la incertidumbre. Con la pasión. Con lo desconocido. Si ya no era abogada y tampoco era todavía terapeuta, entonces, ¿quién era? Resulta que era tan solo una mujer que decidió no seguir pasándolo mal. Que decidió que su vida era importante y las horas de su vida también lo eran y que no tenía ni la más mínima idea de cómo transcurrirían su días de ahora en adelante.

Ahora ya nada era cierto, y eso significaba que, por fin, todo era posible.

Lo anterior es un extracto de uno de los capítulos del libro, el capítulo 22, que habla de hacer las paces con la incertidumbre, con lo desconocido, porque, muchísimas veces la vida nos atrapa en su rutina y aunque no nos guste donde estamos, por lo menos es un puerto seguro y conocido y emprender un cambio no suele ser tarea fácil. Los miedos, las dudas, los juicios propios y ajenos nos frenan y juegan a sabotearnos constantemente.

Paula nos cuenta en este libro su experiencia y cómo se enfrentó ella a todos esos obstáculos que nos impiden saborear la vida y vivirla plenamente, para que, algún día, todos, sin excepción, podamos también amar los lunes.

 
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