Tratamientos no farmacológicos para combatir la fibromialgia

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combatir la fibromialgia

“Me duele todo”, esta es la afirmación más común entre los enfermos de fibromialgia, un trastorno que afecta a cerca de 700.000 personas en España, el equivalente a un 3 % de la población. Se trata de una enfermedad que provoca dolores musculares generalizados y una enorme sensación de cansancio. Aunque la mayoría de casos se diagnostica entre mujeres de mediana edad, también se ha detectado la enfermedad entre personas jóvenes.

La fibromialgia fue reconocida como enfermedad por la OMS en el año 1992. Hasta entonces, algunos especialistas consideraban que el trastorno tenía un origen psicosomático, es decir, que no guardaba relación con un problema físico real. Las investigaciones posteriores han derrumbado esta controvertida teoría, al relacionar la fibromialgia con un desequilibrio a nivel del sistema nervioso central. Otros estudios apuntan también a un factor hereditario.

¿Qué síntomas padecen los enfermos de fibromialgia?

El principal síntoma es un dolor musculoesquelético intenso que suele localizarse en los llamados puntos sensibles. Se han catalogado 18 puntos y se encuentran situados principalmente en cuello, parte superior de los brazos, tórax, zona lumbar e interior de la rodilla. La mayoría de estos puntos reaccionan con dolor al recibir presión.

Junto a los dolores musculares, hay que añadir otras manifestaciones, como pueden ser dificultad para dormir, fatiga, cefaleas, rigidez articular matutina, dolor menstrual intenso, hormigueos en manos y pies y falta de memoria. Otros posibles síntomas son dificultad para concentrarse, depresión, náuseas y sensibilidad especial a los cambios atmosféricos.

¿Cómo se diagnostica la fibromialgia?

El diagnóstico es complicado debido a la multiplicidad de síntomas. Algunas pacientes van de especialista en especialista buscando una respuesta a sus dolencias, hasta que dan con un facultativo que acierta en las apreciaciones. El elemento clave para determinar el diagnóstico son los puntos sensibles y el tiempo de evolución del dolor.  Para que se plantee la posibilidad de una fibromialgia debe persistir el dolor por lo menos durante tres meses.

A menudo la fibromialgia se presenta asociada a otras enfermedades, y eso puede favorecer el diagnóstico o bien complicarlo todavía más. Entre las afecciones más comunes se encuentran la artritis reumatoide, el lupus y la artritis espinal o espondilitis anquilosante.

Causas de la enfermedad y tratamientos

Como hemos indicado, la fibromialgia puede tener un origen genético o neurológico. Otras posibles causas son trastornos reumáticos, enfermedades autoinmunes, tumores malignos o accidentes. En la mayoría de casos, sin embargo, no existe un desencadenante conocido.

Lo primero que desea una persona con fibromialgia es que le desaparezca el dolor. Para ello, los especialistas suelen recetar fármacos como el tramadol, un analgésico tipo opioide que trabaja sobre las células nerviosas de la médula espinal y el cerebro. El gran inconveniente de este medicamento es que crea adicción, por lo que vale la pena tomar en consideración terapias naturales, como pueden ser la acupuntura o la osteopatía.

Dentro de los tratamientos de la fibromialgia existe una alternativa que está cobrando especial fuerza: la terapia de la Andulación. Se trata una tecnología de principios biofísicos que aprovecha las propiedades terapéuticas de las ondas vibratorias y las combina con calor infrarrojo a nivel profundo. Estos dos principios aportan bienestar a todo el cuerpo y ayudan a combatir el dolor.

El tratamiento se lleva a cabo a través de un dispositivo parecido a un colchón que se coloca encima de una cama o camilla. El mecanismo incorpora fuentes de calor y ejerce una función de masaje sobre distintas partes del cuello. Para más información, aquí tienen un pequeño resumen de las principales aplicaciones de la Andulación: dolor articular (artritis, artrosis, osteoporosis, reuma, etc.), afecciones de la columna (ciática, dolor cervical, lumbalgias, hernia discal) dolor muscular (fibromialgia, contracturas) y alteraciones del sistema nervioso (cefaleas, estrés, trastornos del sueño).

La terapia puede recibirse en centros especializados, pero también existen dispositivos domésticos para instalar en casa. Las sesiones suelen durar unos 15 minutos y ofrecen mejores resultados si se realizan de forma continuada.

Hábitos saludables

El tratamiento de la fibromialgia requiere también una implicación y esfuerzo por parte del paciente. Las mejores recomendaciones son:

  • Practicar ejercicio de forma regular

Los ejercicios de resistencia, como nadar, correr, caminar o ir en bicicleta se han demostrado como especialmente beneficiosos para combatir la enfermedad. También son recomendables ejercicios de cardio suaves supervisados por un terapeuta deportivo y realizados con control.

  • Fisioterapia

Las terapias con calor o frío, los masajes y los ejercicios dirigidos por un profesional también contribuyen a mejorar los síntomas.

  • Terapia psicológica

Las personas que sufren fibromialgia a menudo padecen depresión y ansiedad. Por ello es muy útil que se pongan en manos de especialistas para recibir consejo y tratamiento.

  • Relajación

El dolor constante puede originar estrés en los enfermos, por eso es importante que aprendan a liberar la tensión mediante técnicas de yoga, relajación, meditación, etc.

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