La fábula de la cigarra y la hormiga en versión capitalista hedonista

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En la fábula original de la cigarra y la hormiga de La Fontaine aparecen 2 arquetipos diferentes: persona trabajadora, ahorradora y cautelosa (la hormiga) y persona perezosa, juerguista y poco previsora (la cigarra). Y aunque son perfiles extremos, la moraleja era muy clara: “el que siembra, recoge”, poco o mucho, pero recoge.

Esta nueva versión es un buen reflejo del inconsciente colectivo de las últimas décadas de capitalismo salvaje: vivir por encima de nuestras posibilidades gracias al crédito fácil, a la Visa y a las miles de tentaciones, y con el mínimo esfuerzo posible.

Los conceptos de reutilización de las cosas, ahorro, simplicidad de vida y el consumo responsable ni estaban de moda, ni se valoraban, y los triunfadores sociales eran las super cigarras de los reality Shows y los del enriquecimiento fácil.

En este cuento moderno se ridiculiza a la hormiga por amargada, estresada y avara, y se ensalza a la cigarra, hedonista 100% que, sin trabajar, disfruta de un alto tren de vida. Justo lo contrario que en el de La Fontaine: sembrar poco, recoger mucho.

Y este modelo económico no ha funcionado.

Consumir como estas cigarras es insostenible para el planeta y para los bolsillos, y trabajar como varias hormigas para mantener ese ritmo es insano y produce insatisfacción vital, que cierra el círculo del consumo como explica el documental “La historia de las cosas”.

Ahora entramos en la tercera versión de la fábula: DECRECIMIENTO y vida “slow”.

El que quiera ser cigarra, que lo sea, pero que no espere vivir como todo el hormiguero. Y la hormiga, que trabaje para vivir y no viva para trabajar, que aprenda a disfrutar de la vida.

Y como la nueva era es de cooperación y de confianza y no de competencia, lo mejor sería una combinación de ambos arquetipos: vivir con menos y mejor, el menos es más.

Al Sistema actual no le favorece, a nuestro corazón, sí.

 
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9 Comentarios

  1. 1 - Karolus

    9 febrero 2009 12:23

    Qué pena. No me produce ni enfado, ni molestia, ni nada parecido. Sólo tristeza. Tristeza porqué detrás del ji ji ja ja que se pretende con el giro dado a la historia, no hay fondo alguno. Da la impresión que el autor no pretende nada más que demostrar lo ocurrente que es. Cosa muy típica de hoy, “mira mi hemisferio izquierdo, como de bien funciona”. Mi madre me contaba de pequeño esa historia. Lo bueno de las fábulas, cuentos e historias es el sentido implícito, oculto. Está claro que los 2 personajes son extremos. Hay que ser hormiga, y de vez en cuando salir a dar un paseo y gozar de las cosas, para seguir trabajando al día siguiente. Si tomamos la sombra de los 2 arquetipos, mal vamos. Es un ejemplo, una muestra, una ejemplificación. La función de la transmisión oral pasa por el orador, que sabe transmitir la esencia de la historia. Padres y madres estamos poco puestos ya en el tema y los mass media tienden a reírse y ridiculizar los cuentos clásicos. El humor es bueno, si va a algún sitio. Lo que he visto hoy ni tiene dirección, ni tiene fondo, ni me parece gracioso.
    Yo me quedo con la versión de siempre. Me hace estar más contento, acordarme de mi niñez y de mi madre contándome la historia.
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  2. 3 - Can-Men

    19 julio 2012 10:47

    COMO CAMBIA EL CUENTO

    Durante el verano las cigarras cantaban mientras las hormigas trabajaban

    y reunían alimentos para el invierno.

    Cuando éste llego las cigarras le dijeron a quien gobernaba el bosque:

    ¿Por que no no le robas la comida a las hormigas y nos la repartimos?

    Al gobernante le parecio una buena idea y las hormigas murireron de hambre.

    El verano siguiente nadie trabajo guardando alimentos, durante el invierno las cigarras

    murieron y el gobernante ya no tuvo a quien gobernar.

    El bosque se llamaba España.

    http://www.vazquezfigueroa.es/como-cambia-el-cuento/?

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